martes, 29 de diciembre de 2009

EN EL JAGUEY

EN EL JAGÜEY

CRONICAS Y DOCUMENTOS
DEL ARCHIVO CENTRAL DEL VICARIATO APOSTÓLICO
DE PUERTO AYACUCHO
ESTADO AMAZONAS


Ramón Iribertegui


INTRODUCCION

Es interesante releer hechos del pasado, no para anclarnos en él, sino para reconocernos más, para buscar raíces que tal vez nos ayuden a comprender el tiempo transcurrido y ciertas actitudes que tuvieron su hontanar y origen en tiempos pasados. La historia es el jagüey en el cual un día el hombre abrevó sediento y posteriormente recuerda, (y a veces añora), el agua fresca, vital y transformadora que ya no volverá, pero que tampoco nunca deberá olvidar.
Quisiera con estos párrafos extraídos de las primeras Crónicas del Vicariato Apostólico dar a conocer relatos, personajes, anécdotas que tal vez no se conozcan pero que pueden ayudar en algo a esa Historia que está por hacerse y que se construye cada día con nuestras pequeñas y cotidianas “historias”.
Amazonas en ese tiempo carecía de medios de comunicación social como radio, periódicos, revistas. Los Archivos locales del estado, a través de las miles vicisitudes de la historia, se perdieron. Quedan los Archivos Generales de la Nación, los relatos y escritos de viajeros, gobernantes, literatos etc. que se aventuraron en otros tiempos a adentrarse en estas tierras del sur, reflejando cada cual su impresión sobre lo que veía o escuchaba. Actualmente, el que quiera contactar o bucear las profundidades de esta reciente historia (1.933...) de la Capital de Amazonas o de otros pueblos del interior y adentrarse un poco en ella le quedan sólo dos caminos:
1.- Hacer un trabajo de campo interrogando a los ancianos que aún quedan en la población.
2.- La consulta obligada de estos documentos o Crónicas dejadas por los primeros salesianos llegados al Amazonas. Son los únicos documentos organizados que existen de la vida incipiente de nuestra Capital.
Es por esta razón que me propongo recoger una serie de datos y análisis referidos a nuestro Estado, con motivo de haberse cumplido ya los 75 años de la fundación de su capital actual:
Puerto Ayacucho (1924). Puerto Ayacucho es una ciudad que tiene varias “cédulas de identidad” como explicaremos posteriormente.
La creación de la Misión salesiana, radicada en Puerto Ayacucho en 1933, fue uno de los aspectos más importantes en el desarrollo y crecimiento de nuestro Estado, hecho reconocido por quienes, fría y científicamente estudian los orígenes de nuestra ciudad, aunque hay voces que disienten de esta afirmación y que yo respeto. El mismo Santiago E. Aguerrevere, nieto del fundador de la joven capital, orador de orden en el 57 Aniversario de la fundación de Puerto Ayacucho, destacó como aspecto fundamental, “vital para el desarrollo, la particular significación que tiene el hecho de que, a escasos ocho años de fundado, la Santa Sede escoja a Puerto Ayacucho, como asiento de la Prefectura Apostólica del Alto Orinoco, bajo el patrocinio de San Juan Bosco y la entrega a los Padres Salesianos, con el inolvidable Mons. Enrique De Ferrari, como su primer Prefecto, posteriormente elevada a la condición de Vicariato Apostólico bajo la eficiente dirección de Mons. Segundo García de tan grato recuerdo” ( Voz Indígena, 1982)
La época que quiero abarcar en este trabajo comprende la primera mitad de este siglo XX que ya agoniza. Desde la segunda década hasta los años cincuenta aproximadamente. Tocaré aspectos que se refieren directa o indirectamente al desarrollo de nuestra capital y nuestro Estado. Casi todo estará sacado de las Crónicas y escritos dejados por los misioneros que trabajaron en los primeros años: estampas, comentarios, apreciaciones propios de la época, con su lenguaje, con sus logros y defectos, con sus luces y sombras. No está de más recordar el axioma ya conocido de que debemos hacer el esfuerzo para no juzgar los hechos del pasado con la mentalidad que tenemos en la actualidad.



El Primer Libro de Crónicas de la Prefectura Apostólica (1933-1942) abarca desde la despedida de los primeros Misioneros en el Santuario María Auxiliadora de Caracas el 24 de agosto de 1933 hasta la planificación de la Escuela Agrícola en 1942.
Es la fuente histórica principal para estos primeros años. Los Autores son varios:
1.- El P. José Bierold es el Cronista de los momentos previos a la partida para Amazonas y del Viaje de los primeros misioneros. Abarca pues, desde agosto a octubre de 1933.
2.- El P. Ignacio Burk es el Cronista de los dos primeros años (1933-1935).
3.- Después de un vacío de unos 5 meses, se reanuda la Crónica con el P.Francisco de Paula Alvarez. desde el 17 de septiembre de 1935 hasta finales de febrero de 1937.
4.- Durante un tiempo continúa la Crónica el P. Alfredo Bonvecchio, con un estilo seco y telegráfico.
5.- El 15 de octubre de 1937 se encarga de ella el P. Alejandro Ramírez hasta el 15 de agosto de 1940.
6.- Y finalmente será el P. Luis Rottmayr que abarcará desde el 28 de agosto de 1940 hasta el 29 de diciembre de 1942.
Naturalmente, nos hemos servido de otras fuentes, como la Crónica que llevaba el Hermano Gregorio Odúber y otros documentos, como cartas o informes.
Algunos datos que se exponen en la Crónica, tuve la oportunidad de confrontarlos con las personas que vivieron esos mismos hechos, y siempre que difieren sus apreciaciones trato de hacerlas notar, sin querer hacer el juicio valorativo o “canonizar” alguna de las visiones. Naturalmente que habrá errores e
imprecisiones, pues a veces las noticias de las Crónicas no se ponen de primera fuente, sino lo “que se oye”, o “lo que me dijeron”, por lo que pueden explicarse ciertas imprecisiones o dferencias de perspectiva.
Con este pequeño trabajo, quiero rendir un homenaje a Puerto Ayacucho, “la Dama de los Raudales”, en sus 75 Años de fundación, y con ella a tantos hombres y mujeres, grandes y sencillos que desde sus orígenes fraguaron la Capital más meridional de la República.
Aunque para mí, Atabapo siempre será la Capital sentimental del Amazonas. Atabapo es Historia, nace como todas las capitales coloniales venezolanas de una fusión mística y mestiza de dos razas violentas. Ayacucho en sí, es una “advenediza”, y aunque luce sus galas de “nuevo riquismo “, su partida de nacimiento es un Campamento de carretera. Atabapo está consciente que Puerto Ayacucho nunca podrá competir con ella ni en alcurnia ni en belleza.
Puerto Ayacucho es una Capital que surge «por culpa de unos Raudales» (para superarlos, se inicia la aventura de la Carretera), y que a ellos se sentirá atada para siempre...
Y quiero también rendir un homenaje merecido a esos primeros misioneros salesianos que derrocharon su esfuerzo, su trabajo, sus ideales y muchos de ellos su salud y su vida por esta ciudad y el Amazonas en general y que, gracias a lo que nos dejaron escrito, podemos bucear hoy un poco más en los inicios de nuestra joven capital.



CAPITULO 1
Tres viajeros y un solo objetivo


Hace muchos años, cuando trabajaba en San Carlos de Río Negro, se me acercó un parroquiano a solicitar una constancia de bautismo de su abuelita, pues se la pedían para poder sacar la Cédula de Identidad, dado que carecía de partida de nacimiento. Todo esto era con el fin de sacar una pequeña pensión para la anciana. Al preguntarle si sabía aproximadamente cuándo había sido bautizada su abuela, me dijo que ella había sido bautizada por un cura brasilero, antes de que llegaran los salesianos por la zona de Río Negro.
Ahí fue donde me enteré de estos viajes de los salesianos brasileros por tierras venezolanas a comienzos de siglo. En el Archivo Parroquial de San Carlos efectivamente, encontré un viejo cuaderno con el listado de bautizados por estos misioneros. Efectivamente, estaba también el nombre de la abuelita.
El establecimiento de una Misión en el Amazonas, no es un hongo de generación aislada. Debemos remontarnos al año 1891 para tener la primera noticia sobre la idea de crear y confiar una Misión en Venezuela a la Congregación Salesiana. El Arzobispo de Carcas, Mons. Uzcátegui por medio de la Congregación de Propaganda Fide, estableció contactos con el sucesor de Don Bosco, el Beato Miguel Rúa. Este prometió que se esperaba responder a esa inquietud dentro de pocos años.
La nueva presencia misionera se encuadra dentro de la política de restauración de las Misiones que inicia Juan Vicente Gómez en el año 1924. No vamos a especficar ni a estudiar los motivos que subyacían a esta política de Restauración misional en las zonas indígenas, pues ya en otros escritos lo hemos abordado (Cfr. “Amazonas: El Hombre y el Caucho”). Lo cierto es que la Santa Sede por medio del Nuncio en Caracas, hacía tiempo que, conociendo la voluntad del Estado, trataba de encontrar una Congregación religiosa que se encargara de la futura Misión del Alto Orinoco. Se dirigió primero a la Compañía de Jesús (PP. Jesuítas), que no aceptaron. Habló después con los salesianos en Caracas y estos comunicaron estas intenciones a sus Superiores Mayores de Turín (Italia), que diríamos casi “a regañadientes” fueron aceptando la idea, pero aplazándola de año en año, con la excusa razonable de la carencia de personal preparado y de no tener ningún conocimiento de la zona que comprendería la futura Misión.
Por este motivo, los Superiores Mayores, invitaron a los misioneros salesianos que trabajaban en el Río Negro brasilero y Vaupés, a que hcicieran un viaje de exploración a la zona sur de Venezuela, o Alto Orinoco. Fue así como Don Bálzola, misionero experimentado se adentró en Venezuela, después de haber recibido los permisos correspondientes de Mons. Sixto Sosa, Obispo de Guayana, de quien dependía religiosamente el Territorio Amazonas, y de las autoridades civiles venezolanas. Dejo ahora a Don Bálzola que nos cuente las experiencias de su viaje de 1.924.
Documentos más antiguos que éste sólo se conservan en el Archivo del Vicariato, las Actas de Bautismo (1917-1918) realizadas en San Fernando de Atabapo, por el sacerdote Rafael M. Díaz Funes, que la leyenda popular lo hizo autor de la «maldición del cura» que pesa sobre Atabapo, y que según esa misma tradición, era pariente de Tomás Funes.
Revisé esas partidas de Nacimiento para conocer los apellidos de los habitantes de San Fernando de aquella época. Por cierto Tomás Funes, fue padrino preferido de todos esos bautizos. Otros documentos anteriores debemos requerirlos en el Archivo de la Diócesis de Ciudad Bolívar pues, antes de la llegada de los Salesianos a Puerto Ayacucho, ésa era la sede episcopal de la que dependía Amazonas.
Estos relatos nos presentan una estampa del Amazonas venezolano de las primeras décadas del siglo XX. Me he tomado la libertad a veces de interrumpir el texto, haciendo aclaratorias o comentarios que me parecen importantes. Van siempre en letra cursiva para diferenciarse del texto.
El viaje de Don Bálzola fue apenas tres años después de la muerte de Tomás Funes, en un ambiente de revolución y contrarevolución.
En diciembre de ese mismo año, Santiago Aguerrevere fundaba la ciudad de Puerto Ayacucho cobijado bajo unos toldos del Campamento que construía la carretera a Samariapo.



DESDE EL BRASIL AL ORINOCO:

RELACION DEL VIAJE DEL P. BALZOLA, SALESIANO.

“San Fernando de Atabapo, 2 de abril de 1924.
Esta vez tengo el gusto de escribirle desde esta lejana capital del estado de Venezuela, limítrofe con el Brasil, lugar tan lejano al movimiento mundial, ya que se encuentra a más de 500 kilómetros de los límites de nuestra Prefectura Apostólica del Río Negro, y que para llegar aquí hay que recorrer más de 1000 kms. por agua y tierras indígenas pobladas por indios del Brasil, Colombia y Venezuela...
Varias veces habíamos llegado desde nuestra misión hasta los confines entre Brasil y Venezuela, pero siempre se presentaba el inconveniente de no poder seguir nuestro trabajo apostólico como nos lo pedía esta pobre gente, porque nuestra jurisdicción no abarcaba a Venezuela.
Para eliminar este obstáculo, en marzo de 1923 Mons. Massa escribió al obispo de Guayana en Venezuela, al que pertenece este territorio, pidiéndole el debido permiso. Aquel celoso obispo, Mons. Sixto Sosa, respiró al recibir esa carta e inmediatamente, el 13 de mayo respondía desde Ciudad Bolívar en una carta a Mons. Massa, en la que se traslucía toda su satisfacción, todo su celo y ardiente caridad, no sólo dando licencia para entrar en el territorio de su vastísima diócesis, sino concediéndole además todas las facultades de las que disponía, recomendando especialmente la misión entre los indios, recomendando que el misionero que fuera por allá, tomara nota de todo lo necesario para poder preparar el terreno para un Vicariato Apostólico con la intención de encomendárselo a los salesianos. Al mismo tiempo escribió una carta al Gobernador del Territorio Amazonas, coronel Francisco Méndez, recomendándole que ayudara al misionero.
Apenas Mons. Massa recibió esta carta, me envió copia inmediatamente, recomendándome que me dispusiera a salir cuanto antes. Recibí las cartas en noviembre y envié rápidamente la del Gobernador con otra mía pidiéndole algunas informaciones. En Febrero estaba ya en disposición para comenzar la dificil misión.
Salí de Taracuá el 18 de febrero, después de haber dejado las debidas disposiciones a Don Marchesi y al hermano Augusto para que continuaran las obras de la misión y, en especial, la iglesia al Sagrado Corazón en construcción. Me embarqué como siempre en mi humilde canoa con 5 tucanos y un macú que después se escapó durante el viaje.
Llegado á San Gabnel, gracias a Dios, encontré aquí la respuesta del Gobernador en la que manifestaba su satisfacción y la promesa de las ayudas necesarias. Esto me dio mucho ánimo y providencialmente, encontré el vapor de mi amigo Pedro Fuentes, que salía para San Carlos en Venezuela, y el encargado del viaje no era otro que mi sincero amigo el joven Cicero Pereira da Silva, que en mi primera visita en 1915 había sido mi motorista y por lo tanto me dio el pasaje atando nuestro barco al vapor, dejando descansar así a mis remeros tucanos.» (Este Cícero Pereira es el padre del Dr. Pereira y otros dignos amazonenses conocidos por todos.)
Recomendándonos a las oraciones de nuestros hermanos de San Gabriel y de las Hijas de María Auxiliadora, salimos el 27 de febrero.
Sin entrar en los acostumbrados particulares del viaje, diré que el 5 de marzo pasamos la frontera de Brasil y entramos en Venezuela. El día 6 fui a celebrar la misa en la capilla de Amanadona y encontré todo abandonado o en decadencia, por motivos políticos. Espero que pronto se restablezca todo de nuevo.
El día 7 llegamos a San Carlos donde fui recibido estupendamente por las autoridades, en compañía de mi amigo Pedro Fuentes que quiso que fuera su huésped en los días de mi permanencia. Encontré una iglesita regular con necesidad de arreglos. Así también se presenta el aspecto de la mayoría de las casas, casi todas en decadencia. La parte religiosa está completamente abandonada, recibiendo en 50 años sólo la visita de seis misioneros y no siempre de buen ejemplo.En 1894 tuvieron la feliz visita de un verdadero ministro de Dios, el Pbro. Dr. Arteaga. (Supongo que se trata del P. Ricardo Arteaga, Director de los Cooperadores salesianos en Caracas, y uno de los personajes que más luchó para que los primeros salesianos llegaran a Venezuela. Habría que investigarlo… El había visitado ya varias obras salesianas en el exterior e intercedió ante el Presidente Crespo que se le permitiera la entrada de estos educadores en nuestro país).
Después de una visita a la parte material del lugar y de la iglesia me puse a la obra en la parte espiritual y religiosa con las pocas personas presentes. Rosario, Letanías y ensayos a la noche. Misa y plática por la mañana etc. comenzando pronto a administrar bautismos, dejando la mayor parte de servicios para el regreso, dando oportunidad así a la gente para reunirse.
Pensaba yo en un guía y compañero para el viaje, cuando de repente aparece el Jefe civil de Maroa, el Sr. Mercedes Ramón Montes, que puso inmediatamente a mi disposición 69 indios y él mismo en todo lo que él pudiera hacer. (En esos tiempos gomecistas y más en estos parajes, “se dispone del hombre como si fuera una “cosa” o un “número”.)
Consideré la cosa providencial y así nos dispusimos a partir el día 13. Después de dos horas de viaje se pasa la desembocadura del gran río Casiquiare que se separa del caudaloso Orinoco y trae sus aguas hasta el río Negro. El Orinoco siguiendo su curso hacia el norte de Venezuela, deja este brazo que baje hacia el sur para descender hacia Brasil. El Río Negro de este lugar hacia arriba toma el nombre de Guainía.
Los indios hasta aquí son de la tribu Baré, y de aquí a Victorino son Banibas mezclados con Guarequenas, después están los Curripacos y Curú-Curú (sic) hasta las fuentes del Guainía.
Después de pasar por diversas poblaciones indígenas, en donde no existe aún una capilla, les aconsejaba que la hicieran, lo cual me prometían pues su espíritu sigue siendo cristiano, residuo de las antiguas misiones: pasamos por La Comunidad, La Democracia, Las Isletas, Guzmán, etc. y llegamos a la población principal, a Maroa, en donde felizmente se estaba preparando la fiesta de San Gabriel Arcángel el día 18. También aquí la población es indígena y se puede decir que el único civilizado es mi guía, que es el representante del Gobiemo. Vinieron todos a recibirme en el puerto con sus banderas y música, que consiste en una acordeón y un tambor, y con disparos de escopeta. Fui llevado hacia la Iglesia que hallé bastante grande, pero con techo de palma y con paredes en peligro de caerse, En el centro de la Iglesia había un altar con una bonita imagen de San Gabriel. Habiendo rezado y cantado el Magnificat, dirigí unas palabras a los presentes y les expliqué el sentido de mi misión. Me quedé durante 4 días con las habituales pláticas a la mañana y a la tarde, administrando los sacramentos, inclusive la Confirmación. Como no había una señora cristiana confirmada para hacer de madrina como manda el Ritual, confirmé primero a una viejita poniéndole a Maria Santísima como madrina, y así ya tenía madrina para las demás. En cuanto a los hombres, tenía a mi guía que estaba confirmado y a mi sacristán. Terminadas las fiestas, la población fue retirándose cada quien a sus casas dispersas en los pequeños afluentes en donde mejor consiguen los alimentos, y nosotros salimos hacia Victorino, a donde llegamos al día siguiente. Recibí las mismas impresiones que en los otros sitios, esto es, decadencia, todo en ruinas, la iglesia sólo con los palos más robustos que resistieron el tiempo y se conservan como testigo del pasado de antiguas misiones. Aquí encontré con alguna idea religiosa, sabiendo algunas oraciones, las hijas del Sr. Jacinto Figarella, francés natural de Córcega, que tiene más de 40 años en Venezuela, y que reunió un poco de fortuna y luego la perdió de nuevo, como sucede a menudo en estas tierras lejanas. Aquí hice lo mismo que en Maroa para la Confirmación.
Quise visitar la Isla de Venado, en donde el año pasado, 1923, estuvo la Comisión de límites, compuesta de suizos, colombianos y venezolanos. Vi la pirámide de piedras como señal divisoria, subí a ella y abriendo los brazos en forma de cruz, quedé con el brazo derecho en Colombia, el izquierdo en Venezuela y enfrente, a más de 300 kilómetros, el Brasil. Desde la frontera de Brasil hasta este punto es el Río Negro el que divide a las dos naciones, y desde esta pirámide parte una línea geográfica que pasa por delante de la destruida iglesia de Victorino y va cerca de la boca del Guaviare, frente a San Fernando, para luego descender el rio Orinoco hasta la boca del Meta.
(El esfuerzo por parte de Colombia de tener como línea divisoria con Venezuela los ríos Guainía-Negro, Atabapo y Orinoco ya en este tiempo se había consolidado, a juzgar por lo expresado por el P. Bálzola, en donde se ve que lo dictado por el Proceso arbitral suizo de 1918 en donde se reafirmaba la tesis del Laudo Español de 1891 que favorecía a Colombia, era ya un hecho.)

Era mi deseo continuar mi viaje hasta el Alto Guainía o fuentes del río Negro para visitar a los indios Arapacos (¿Arawakos?) y a los Curú-Curú (sic), calculados en unos 600, pero actualmente pertenecen a Colombia y por eso debí renunciar pues mi misión era solo para tierras venezolanas, por eso regresamos a Victorino. Terminé de administrar los sacramentos. A algunos tuve que bautizarlos en sus propias casas pues estaban enfermos de sarampión. Les recomendé la reconstrucción de la iglesia, que me prometieron hacerla cuanto antes, y continuas preguntas de “cuándo regresaría el Señor Cura” les dije que hicieran la iglesia y así el Cura los visitará más frecuentemente.
Partimos.... y en el mismo día llegamos a Maroa. Era el día 24. El día 25, sumándose unos 5 nuevos banibas y arapacos (sic), salimos para San Femando.
A la tarde llegamos a Pimichin. Aquí dejamos aseguradas las curiaras y cargando a la espalda el equipaje, sin olvidar las provisiones de “boca”, y dejando las aguas del Río Negro caminamos por la espesa floresta durante 18 kilómetros. Felizmente es un camino bien abierto ya que debe atravesar el hemisferio meridional al septentrional (sic), dejando la cuenca del Amazonas para entrar en la del Orinoco. Después de 4 horas y media, llegamos a Yavita, pequeña población indígena a orillas del río Atabapo (sic). (Como vemos, en materia de nombres etnográficos y precisiones geográficas, se dan varias inexactitudes).
Aquí hubo también una iglesia, ahora destruida, quedando las imágenes de los santos en una casa particular, con dos campanas, una de 1769. Recomendé reconstruir la capilla y el capitán me lo prometió. Llegó la embarcación enviada desde San Femando para nosotros, nos embarcamos y partimos. Era una embarcación muy incómoda para 13 personas con el equipaje. 3 metros de larga por 1,10 metros de ancha, por lo que teníamos que pasar la mayor parte del tiempo sentados recibiendo la caricia de un sol tropical.
Así, gracias a Dios llegamos a San Femando después de 5 días de viaje. El primero en darme la bienvenida fue el joven Juan de Dios Montes, Jefe Civil de la pequeña capital y representante del gobernador que se encontraba ausente por viaje a Caracas. Con él estaba el comandante del destacamento con algunos soldados y con diversos representantes del comercio. Me llevaron a la casa que debía servir de habitación para mis 12 acompañantes durante los días de permanencia: casa grande, cómoda con buen patio o jardín. Después fuimos a la iglesia que la encontré como una de las más interesantes de esta misión, pero que denota también la carencia del sacerdote. Iglesia cubierta de zinc, con el piso de cemento, tres altares de madera con bellas imágenes de San Fernando, del Sagrado Corazón y de la Virgen del Carmen. Pero tiene la fachada en ruina por un rayo y también las torres laterales. Prometieron repararla. (La impresión del P. Bálzola sobre la Iglesia dista mucho de la pésima impresión que recibirán los primeros salesianos apenas 10 años después. Lo que indica que el proceso de abandono y ruina fue en aumento. La descripción muy corta que hace de San Fernando, coincide con la de otros viajeros de la época, y sobre todo, destaca la esplendidez de los paisajes en los que destaca esta antigua capital).
La impresión de la pequeña ciudad fue bastante buena, porque encontré más de lo que yo esperaba: muchas casas, casi todas de techo de palma pero grandes y bien hechas, calles anchas y derechas, lugar bonito con espléndido paisaje, teniendo de frente el río Guaviare, que baja de Colombia y después de recibir el afluente Inírida, se une al Atabapo y después de 4 kilómetros entra en el caudaloso Orinoco, considerado el quinto río del mundo. En compañía del representante del Gobernador fuimos por tierra a visitar el gran río y lo encontré verdaderamente majestuoso. Así también después, en barco entramos en el Guaviare y también en el Orinoco.
Pasadas mis primeras impresiones del lugar inicié mi misión con misa y plática a las 6. Catecismo a las 10 y a las 3 para el bautismo y la confirmación. Rosario, letanías, plática de la noche. Y así por los 10 días que estuve allí. Se mandó rápidamente una comunicación por el Orinoco y el Ventuari para avisar de la llegada del misionero. Pocos pudieron acudir porque casi todos los hombres estaban esparcidos por la selva en busca del balatá.
El día 4 de abril, primer Viernes, fue fiesta para aquella población. Distribuí 30 Primeras Comuniones y 40 confirmaciones, entre éstas, 8 de una sola familia. Me quedé muy contento de este acto practicado con auténtica piedad. Vinieron indios de la zona del Inírida, de la tribu puinabe y otros, del alto Guaviare de la tribu Piapoco. Las mujeres tenían vestidos de fibra de árbol, que al quitar la concha más gruesa, sacan la otra parte de una sola pieza para cubrirse la persona. (Marima). Me dieron uno a cambio de una tela roja que les gustó mucho. Aproveché el tiempo y lugar para estudiar un plan para la futura misión, como deseaba el Obispo diocesano. Esto sin embargo es un simple parecer mío que presento para ser examinado después con más calma”.

Aquí viene la parte del Informe que nos interesa más pues es la opinión personal sobre el futuro de una Misión en estas tierras. Como podremos ver, Don Bálzola, aunque juzga importante el establecimiento de esa Misión, por otro lado pone la dificultad de la escasez de habitantes en la zona y ciertamente, esas dudas o incoherencias influirán en los Superiores Salesianos de Turín para retrasar el establecimiento de la Misión. Otra visión futurista que presenta Don Bálzola sería una especie de “entente” misionera entre Vicariatos o Misiones establecidos en las distintas Naciones, los Montfortianos en Colombia, los Salesianos en Brasil y los Salesianos en Venezuela, con la posibilidad de apoyarse y ayudarse mutuamente.

“Este Estado, llamado Territorio Amazonas, con San Femando como capital, no tiene para formar un Vicariato Apostólico, porque carece de medios y no tiene la debida población, tal vez lleguen de 10 a 15 mil entre blancos e indios civilizados, pues se sabe que hay todavía salvajes, sobre todo en el Alto Orinoco y en las cabeceras de los ríos. Una misión en cambio, la considero muy necesaria e indispensable. Como centro de esta misión no serviría San Femando, sino San Carlos, porque presenta mayor comodidad, pudiendo bajar con facilidad a San Gabriel y Manaos y pudiendo subirse el Río Negro - Guainía hasta sus cabeceras sin ninguna dificultad. Con un vapor pequeño se puede subir por el Casiquiare, entrar en el Orinoco y llegar a San Fernando. De San Femando se puede después en canoa recorrer el gran río y sus afluentes y visitar las diversas tribus.
Esta misión podría tener por límites: al Sur, el Río Negro - Guainia, teniendo a su derecha el Vicariato Apostólico de Villavicencio en Colombia, de los Padres Montfortianos. Al Este, el Alto Orinoco con la Prefectura Apostólica del Río Negro con todos sus afluentes o el “divortium acquarum”, y en la contra - vertiente tendría el Vicariato Apostólico del río Caroní, de los Padres Capuchinos. En el Bajo Orinoco podría llegarse hasta la boca del Meta, limitando con la diócesis de Guayana. Todo esto está más claro en el mapa que he preparado.
Las diversas tribus de indios están dispersas en los distintos afluentes del Orinoco de la siguiente manera: En el Alto Orinoco, los más salvajes y feroces, los Guajaribos, Curuaramas, Kiriamas, Guaicas, Guinares, Abinanos, Yocuras, Makiritares.
En el río Siapa, afluente del Casiquiare, los Yabanos, Mandawacas, Cunirusanas. En el río Ventuari, el gran afluente del Orinoco, los Macos, Curachicanas, Makiritares. Todos casi mansos y blancos. A la izquierda del Orinoco, en tierra colombiana, por el Guaviare y el Inítida, los Puinabes y Piapocos. En el Vichada y Meta, Guajbos y Paruratos (?). A la derecha, en Venezuela, en el rio Sipapo, los Lloreda y los Piaroa.
(Habría que conocer las fuentes de los nombres de estas etnias. ¿Son material bibliográfico antiguo? ¿Son informantes locales?)
La población, sea de blancos como de indios civilizados, son religiosos, esto es, todos quieren bautizarse sin preocuparse de los otros sacramentos y prácticas religiosas. Por lo tanto, en general, son cristianos porque recibieron el bautismo. Claro que esto se debe atribuir a la carencia de misioneros.
En esta misión sólo pude celebrar 6 matrimonios. Claro está que en gran parte se debe a que estaban sólo las mujeres en los pueblos, pues los hombres estaban casi todos en la selva. De todas formas les recordé la importancia del matrimonio y de la familia. Espero que en la próxima visita habrá un buen número. Les dije que también en mi primera visita al Río Negro en 1915, sólo celebré 19 matrimonios, y ahora en cambio ya pasan de los 400... (Se refiere al Río Negro brasileño. Nótese la ausencia de los hombres en San Fernando y en Maroa, debido a la época de recolección del caucho, que era entonces la única fuente de trabajo).
Creo que ya les manifesté lo más importante de mi misión y por lo tanto sólo me queda decirles que después de 11 dias de peimanencia en este fin del mundo civilizado, en medio de una población que me maravilló por su gentileza, respeto y veneración que me dispensaron y que de todo corazón les agradezco, pidiéndole a Dios que les otorgue y les depare un futuro de mejor suerte.
Llegó el día y el momento de despedirse. El día 8, después de una Misa mandada a celebrar para obtener de Dios la paz en el Territorio y a la que asistieron todos, les presenté mis saludos y agradecimiento, pero todos quisieron acompañarme hasta el puerto, en donde me esperaba la pobre embarcación, en la que debía pasar otros 5 días. Después de los acostumbrados saludos y abrazos, partimos dándoles la esperanza de poder ver al misionero más frecuentemente, si se funda la misión de San Carlos.
Después de 6 días de viaje, rehaciendo los 18 Km. a pie, llegamos a Maroa, en donde encontramos todas las casas cerradas, menos las de mi fiel guía, el Sr. Mercedes Ramón Montes, y después de un abrazo nos separamos, llegando el día 16 a San Carlos para pasar allí los últimos días de Semana Santa. El día de Pascua, tuve la alegría de distribuir 19 comuniones, casi todas por la primera vez, y también administré la confirmación. Junto a mi amigo Pedro Fuentes, determinamos el lugar y terreno para la futura misión, y después partimos.
El día 21 llegamos a Cocuy, frontera de Brasil, y el 22 después de celebrar la misa en la casa del buen comandante Manuel Dos Santos Amorin, embarqué ansioso de llegar cuanto antes a San Gabriel y saludar a Mons. Massa después de 10 meses que no lo veía. Llegué felizmente el día 24, pero Mons. Massa no había llegado, saludé a los demás misioneros y amigos, dando gracias a Dios por el feliz viaje y salí para la misión de Taracuá después de un viaje de 2 meses y medio. Durante esta misión los frutos espirituales fueron pocos, esperando mejores frutos en el futuro. Administré 250 bautismos, 155 confirmaciones, 100 confesiones, 60 comuniones y 6 matrimonios.
Aún así, Gracias a Dios, y que El haga lo demás”.

Aquí termina el Informe de Don Bálzola.

Tres años después del viaje del P. Bálzola, el P. Marchesi, posteriormente Obispo del Río Negro (Brasil), hizo en 1927 un viaje al Amazonas venezolano a petición de los Superiores Mayores Salesianos, para dar su parecer sobre la posibilidad de establecer una Misión en esa zona. Los Superiores querían calibrar bien y no dar saltos en el vacío, por lo que encargaron a este misionero de realizar un Informe realista y concreto.
Este misionero hará la ruta larga hacia San Fernando por el Casiquiare y regresará por Yavita. El y sus marineros llegarán a San Gabriel en un estado lamentable con fiebres palúdicas obtenidas en la ruta del Casiquiare-Orinoco.
El P Marchesi nos da noticias sobre la Carretera de Puerto Ayacucho que facilitará las comunicaciones en todo el Territorio. Las perspectivas de Marchesi son ciertamente más optimistas que las del P Bálzola.
También nos muestra la laboriosidad y producción de los indígenas en rubros tradicionales, en contra de tesis actuales que predican la “flojera” e improductividad del indígena. La situación de dejadez productiva actual debe achacarse más bien a procesos de deseducación, demagogia y limosnería difundidos ampliamente en estos últimos años de “democracia” mal entendida.
Dejemos correr la pluma de Don Marchesi:


VIAJE DE DON MARCHESI DESDE BRASIL
A SAN FERNANDO DE ATABAPO

“Recibí una comunicación de Don Rinaldi (Superior Mayor de los Salesianos) en la que se me pedía que visitara la zona del Alto Río Negro y el Orinoco. La relación que había hecho Don Bálzola era muy pesimista, debido tal vez al estado de ánimo por su enfermedad.
Salí de San Gabriel a fines de octubre de 1927. Visité los sitios y caseríos del Río Negro y les ofrecí el servicio religioso. El día 4 de Noviembre estaba ya en San Carlos, en donde los pocos habitantes que quedaron de la persecución de Funes, estaban de fiesta. Celebré a la mañana e hice una función a la tarde, leyendo lentamente en castellano una pequeña charla. Hice algunos bautismos y dos matrimonios.
El día 6 entraba ya en el canal Casiquiare. El río estaba muy bajo. Encontrábamos muchas playas de arena en donde de noche colgábamos nuestras hamacas. Era un verdadero martirio: de día nos martirizaban los jejenes y de noche los zancudos. Encontramos barracas de caucheros, siempre con algunos enfermos de paludismo; les repartíamos quinina a todos y otras medicinas; encontramos también algunos caucheros brasileños. No nos faltó comida. El canal es muy rico en pescado y algunas veces obtuvimos también algo de cacería. Pero lo que más nos hacía sufrir fue el asalto de los zancudos que nos obligaban a recoger las hamacas y continuar el viaje al claror de la luna.
Después de una semana remando salimos del Casiquiare y seguimos por el Orinoco. Agua turbia, para poder beberla teníamos una lata en la barca, dejar que se depositara el limo, para beberla.
El primer sitio Tama-Tama del Sr. Juan Noguera, nos recibió con mucha fiesta. Pasamos dos días haciendo bautismos a los niños pequeños. Su casa estaba llena de indios makiritares y también algunos Guaicas que no hablaban nada de castellano, los otros sí lo hablaban suficientemente. Al día siguiente arrimamos en La Esmeralda, en donde la selva está lejana, pues tiene unas grandes sabanas, pero también aquí la música de los jejenes y de los zancudos de noche.... Nos recibió bien y nos ofreció bastante leche. Dejamos la Esmeralda al día siguiente. En Tama-Tama el Sr. Noguera nos aseguró que tendría un pasaje al día siguiente para Maroa. Enviamos nuestra barca por el Casiquiare para que nos espere después de unos 10 días por allá.
Bajamos el Orinoco y llegamos a San Antonio en donde encontramos un señor Antonio Wendehacke, de origen inglés. Tenía un buen número de familias, que eran empleados suyos y trabajaban en una gran Capilla construida por él. Había muchos niños. Al marcharme, me dio algun dinero y me proveyó también de alimentos en conserva.
El descenso del Orinoco fue rápido, en tres días estábamos en Santa Bárbara, en donde había corrientes fuertes que pasamos muy despacio para evitar el peligro.
Al día siguiente entramos en el Atabapo de aguas muy oscuras, pero sin mosquitos ni zancudos. Nos acogieron con mucha amabilidad los militares, 20 hombres y un Teniente. Montaron una fiesta inmediatamente que continuó al día siguiente. (La capacidad festiva del atabapeño le viene desde antiguo) Celebré en la Iglesia, bien construida, cerrada con tablas de cedro, pero muy abandonada, celebré dos veces la misa leyendo algunas palabras, por la mañana y por la tarde. Los habitantes eran pocos, escapados por la persecución del Gobernador Funes. (La razón de la escasez de población, 6 años después de la muerte de Funes, debía ser otra, pero ésa es la que da el P Marchesi)
Seguimos el magnífico río Atabapo, dejando a San Femando, sede de la Comisaría del Alto Orinoco. No nos faltó pescado en esos días, los marineros, de noche, en media hora pescaban para la cena y para el día siguiente.
Finalmente, después de tres días llegamos a Yavita, pequeño caserío, en donde comienza la carretera de 18 km. abierta por los españoles en los primeros tiempos de la ocupación. Los marineros tomaron mi equipaje y a la tarde llegamos a Pimichín. Pero nuestra barca no había llegado todavía. Quedé un poco preocupado, pero durante la noche escuchamos el ruido de remos en el agua de una barca que se acercaba. Fui a verlos y me di cuenta que de los 5 marineros sólo 2 remaban, los demás estaban con fiebre alta. Los ayudé a atar las hamacas, les di una pastilla para que sudaran y fuimos a dormir. A la mañana siguiente estaban ya sin fiebre, y después de celebrar la misa, salimos para Maroa.
Les habían avisado de mi llegada, por lo tanto se reunieron trayendo a los niños. A la tarde también yo sentí los primeros síntomas de fiebre. Por la noche aumentó fuertemente y duró hasta la mañana. Me costó un poco celebrar la misa y decir algunas palabras a aquella buena gente reunida.
Después de la Misa nos embarcamos. Nos quedaba muy poca quinina, después de la distribución que hicimos durante el viaje. Al llegar a San Carlos, ni pude salir de la barca y envié a los marineros a saludar a la buena familia que me había hospedado.
De San Carlos a San Gabriel fue un alternarse continuo de fiebres, también a los marineros, de manera que mientras algunos remaban los otros yacían en el fondo de la barca. A Cocuy llegué con fiebres altísimas, saludé al Comandante y continuando fuimos a dormir en Marabitana. Durante la noche fue tan fuerte la fiebre que no sabía dónde estaba. A la mañana salimos rápidamente, y una buena familia amiga de los misioneros, me dijo que esperara un poco en el puerto. Tomé un poco de sopa y seguimos. No supe lo que pasó en los tres días que tardamos en llegar a San Gabriel.
Una vez llegados, viendo nuestro estado, nos cargaron en una carreta de bueyes y nos metieron en la enfermería. Después de una semana, los marineros y yo nos fuimos recuperando.
Lo que yo le dije al Rector Mayor como conclusiones y resumen de mi viaje fue lo siguiente:
1.- Las condiciones sanitarias de la zona no eran mejores que las del Río Negro.
2.- El elemento humano era más o menos como el del Rio Negro, civilizados, mestizos e indios. Algunas tribus eran de la misma familia etnológica que los de aquí. La única tribu salvaje es la de los Guaicas o Guajaribos, como los llaman los venezolanos, que también nosotros los tenemos por el Caababurí y en otros afluentes.
3.-En cuanto al estado moral y religioso y en lo relacionado con la familia, no se pueden esperar maravillas, en donde no hay misioneros se repiten esas situaciones, con las dos grandes plagas, la del alcoholismo y la inmoralidad. » (Para los catastrofistas, pesimistas y profetas del desastre, y para aquellos que añoran de que “todo pasado fue mejor”, hay que ser un poco más realistas, y darse cuenta que en todas las épocas el hombre fue siempre hombre. Ni “ángel” ni “demonio”...)
4.- Las tierras de Venezuela son más fértiles que las del Río Negro, los mismos indios plantan arroz, frijoles y también algodón, lo cual no hacen los nuestros, por lo malo de las tierras.
5.- En cuanto al abastecimiento de alimentos para la futura misión, terminada la carretera de Puerto Ayacucho, el Orinoco será navegable desde Bolívar al Alto Orinoco. Para la zona de Río Negro, podrían tener todo lo necesario de Manaos a través de la Prelatura de San Gabriel.
6.- Inútil e imposible preparar en la zona del Orinoco un sanatorio para los misioneros del Río Negro, sea por las distancias, sea porque en el Orinoco como en la parte del Río Negro no hay una región sin paludismo y otras enfermedades del clima en el que vivimos. (Lo del Sanatorio se debe a que entre las ideas que se habían barajado era la de encontrar un zona de descanso y recuperación para los misioneros de Brasil. Marchesi con sus paludismos agudos borró esa idea peregrina).
En este viaje administré más de 120 bautismos y 20 matrimonios. No se pudo hacer más por la ausencia de documentos y a veces de las personas que pudieran informar”.

Hasta aquí el Relato de Don Marchesi.


EL P. FERRARI VISITA EL T. F. AMAZONAS.
AÑO 1928

Un año después, en Mayo de 1928, el P. De Ferrari, Inspector de los Salesianos de Venezuela, juntamente con el P. Ángel, salesiano alemán, hicieron un viaje exploratorio por el Amazonas, también por solicitud de los Superiores Mayores, para definir finalmente ante el Gobierno venezolano y ante la Santa Sede, si la futura misión era viable o no.
El viaje exploratorio sería financiado por el Gobierno, por eso De Ferrari le escribió al Ministro Arcaya (20 -Noviembre de 1927) el monto total del viaje:
“Después de varias consultas con personas prácticas de viaje al centro de la República, puedo comunicarle que el viaje de 5 personas: dos Padres, un guía, que será el Sr. Simón Planas, que cobra a
razón de Bs. 500 mensuales, dos sirvientes, a razón de Bs. 6 cada uno, desde Caracas a la frontera y regreso, así como las provisiones, viaje que durará alrededor de 4 meses, fluctúa sobre los 20.000 Bs.”

En los apuntes del P. Carlos Giacomuzzi se lee lo siguiente sobre este viaje:

“Salió el P. De Ferrari de Caracas en diciembre de 1927. De Ciudad Bolívar a Puerto Ayacucho tardó quince días. Se embarcó luego en Salvajito y fue hasta Tuparro en falca de Don Juan Maniglia, desembarcando todo en el raudal de Guajibos. Ramón Cortés pasó las cosas de Monseñor hasta Maipures en carro tirado por bueyes. En Maipures se montaron en otra embarcación que cambiaron nuevamente en San Fernando. Salidos de San Fernando, fueron hasta Yavita y de allí, a pie, fueron al Pimichín donde alquilaron lanchas para bajar hasta la frontera.
De regreso consiguieron una lancha con la cual pudieron llegar a Tamatama y fueron luego a la Esmeralda en embarcación de Noguera. Con la misma, bajaron hasta cerca de Mirabal, hasta donde ya había sido construida la carretera. En Semana Santa estaba ya en Ciudad Bolívar. Tuvieron que apagar un incendio en la lancha que los transportaba”.
El P. Carlos nos da un dato interesante: nos señala la situación de la construcción de la carretera Ayacucho - Samariapo para el año 1928. Estaba llegando a Mirabal.

El viaje es relatado en forma muy somera, dando muy pocos detalles. Da la impresión que los relatos fueron recogidos por informantes que, como sabemos, con frecuencia dicen lo que al interesado le gusta escuchar. Hay un buen número de imprecisiones históricas y etnográficas, además de los juicios de valor propios del europeo que considera todo lo extraño, lo que no entiende a la luz de su raciocinio, y que le lleva siempre a distinguir entre lo que es “civilizado y salvaje” y otras aseveraciones comunes de la época.
Es interesante la panorámica que presenta sobre el sistema de producción de la época cauchera, típico de toda la Amazonia.
El P De Ferrari era un entusiasta propulsor de la creación de una misión en el Amazonas, por eso trata de cargar las tintas sobre el estado de abandono “espiritual y moral” y también trata de dejar en claro sobre la cantidad de “tribus” y el número grande que las componen.
Es extraño que en los viajes de los misíoneros Bálzola y Marchesi se nombren bastantes pueblos que De Ferrari dice que se han borrado del mapa, apenas a 4 y 1 año respectivamente de los anteriores viajes. Aunque los indígenas de esas comunidades estuvieran en el trabajo estacionario de la goma, en los diversos sitios de explotación, no pueden desaparecer tan rápidamente dichos pueblos.
Leamos lo que escribe De Ferrari:

“Los primeros misioneros que vinieron a evangelizar este Territoño fueron los Jesuitas en 1734 los cuales permanecieron en él hasta su expulsión de España y sus Colonias. Continuaron después los Capuchinos quienes estuvieron hasta el 14 de diciembre de 1819, (En 1819 no eran los PP. Capuchinos los que estaban en Amazonas, sino los PP. Franciscanos), que se fueron con el decreto de la nueva República. De 1819 hasta 1840 las diversas parroquias fueron atendidas por algunos sacerdotes seculares que duraban muy poco. De 1840 a 1854 regresaron nuevamente los Capuchinos y de 1854 hasta 1899 hubo una sucederse de sacerdotes que no duraban más de uno o dos años y sólo en alguna de esas parroquias. De 1899 hasta ahora no hubo ni un sólo párroco. Se recuerda sólo a un P. Díaz Funes que estuvo por 8 meses entre los años 1917-1918.
De entonces para acá, estas regiones fueron visitadas sólo por el P. Bálzola en 1923, que fue autorizado por Mons. Sosa, entonces Administrador Apostólico de la Diócesis de Guayana. (Es extraño que no nombre el viaje del P Marchesi, realizado pocos meses antes que el suyo).
Las condiciones en que se encuentra hoy el Territorio ciertamente no son las mejores, no por lo que se refiere al clima y a la salubridad que, en general, son buenas, sino por el estado de abandono y
ruina en que se encuentra. Hace quince o veinte años gozaba de una situación financiera verdaderamente excelente. Corría el oro, dicen, como el agua; pero las guerras internas, el abuso de los gobernadores y ahora, el bajo precio del balatá y caucho, se encuentra en la miseria. Son pocas las poblaciones que hoy existen, de una gran parte sólo se guardan de ellas un recuerdo histórico.
Los pocos civilizados que allí se encuentran, difieren muy poco de los salvajes en cuanto a moralidad. Abandonados por tantos años, sin instrucción religiosa, hacen consistir ser cristiano sólo en haber recibido el Bautismo. Viven con dos o tres mujeres en la misma casa, (¿referencia al cauchero Wendehacke que vivía con dos hermanas en San Antonio?) sin ligamen con ninguna, o al máximo, están ligados por matrimonio civil con alguna de ellas. La ignorancia religiosa es absoluta. Difícilmente se encuentra alguna persona que sepa rezar, que sepa asistir a un moribundo o derramar el agua del bautismo en caso de necesidad. Sólo encontré a un joven que me pidió las palabras que debía decir en tal caso, y en el Río Negro encontré un poco de religión en algunas mujeres, antiguas alumnas de nuestra misión de San Gabriel (Brasil).
En la región limítrofe con Brasil, aquellos que pueden disponer de algo, mandan sus hijas a nuestra Misión, pero cuando regresan a sus casas, por la falta de sacerdotes, parece que se olvidan de todo nuevamente.
Durante nuestra visita administramos 227 bautismos, 300 confirmaciones y 6 matrimonios. Las iglesias están en completa ruina, y cuando se habla de la iglesia nos referimos a una choza con paredes y techo, aunque no tenga ni puertas ni ventanas.
El Territorio Amazonas comienza con la extinguida población de Atures que conserva en una de las chozas la imagen de su Patrono San Juan. No hay un alma. (De Ferrari no hace mención a Perico y sí nombra a Atures como el comienzo del Amazonas, tal vez porque se consideraba que hasta el Cataniapo era todavía Estado Bolívar. A pesar de que el inicio de los trabajos de la carretera de Puerto Ayacucho a Samariapo se dieron en 1.924, después de cuatro años, todavía la carretera no estaba en funcionamiento, ni había medios de transporte, por lo que De Ferrari siguió el camino tradicional de embarcarse en Salvajito, más arriba de Atures, para pasar a la desembocadura del Tuparro en Colombia, y de ahí en carros de bueyes, llegar hasta Maipures, en donde superados así los raudales, de nuevo se embarcaban para San Fernando).

“De aquel punto y siempre por río, pasamos a San Fernando, capital del Territorio. La iglesia se está cayendo; de allí hemos traído dos cálices que encontramos en un cajón de una choza que sirve de sacristía, para pulirlos y hacerlos dorar. Las imágenes que allí se encuentran hacen perder la devoción. Decíamos la misa en la choza y aunque llamábamos a la gente con la campana, asistían sólo tres o cuatro personas.
De San Fernando, por el Atabapo, pasamos a Baltazar, Santa Cruz, caseríos totalmente deshabitados y de allí a Yavita, que sólo conserva las campanas. Allí encontramos una sóla persona. Hicimos un recorrido a pie de unos 18 kilómetros y llegamos a Pimichín, pueblo destruído, en donde hay sólo una choza, en donde esperamos dos días para dar tiempo a los indígenas a regresar a Yavita para transportar todas las provisiones. De Pimichín bajamos por el río hasta Maroa, población en donde encontramos dos familias civilizadas y una treintena de indígenas. Entre las Chozas-Iglesia, la de Maroa es la mejor de todas. Nos paramos allí y administramos sacramentos.
De Maroa a San Carios han desaparecido todos los poblados que están en los mapas. Maroa es la más habitada y se pueden contar entre treinta y cuarenta familias de indígenas Banibas y Baré ya civilizados. No encontramos más poblados, pero sea en el Río Negro como en el Casiquiare y en el Orinoco encontramos muchos “sitios”, o conjuntos de chozas o casas de los recolectores de balatá y goma, en donde administramos el bautismo y confirmación a muchos indigenas.
Aunque nuestro viaje coincidiera con el tiempo en que los indígenas, o estaban retirados a sus caseríos en el interior de la selva, o estaban recogiendo goma, sin embargo vimos bastantes. Son muchas las tnbus del Territorio y todas con su lengua especial. Los de una tribu no entienden a los de otra. Las tribus se subdividen en capitanías de 50, 100, 200 personas a las órdenes de un jefe o capitán que manda de una forma absoluta, los manda a trabajar acá y allá, recibe la paga y lo que crea conveniente, y vende los niños y las niñas. Y ya que hablamos de esclavitud salvaje diré que en todo el Territorio reina la esclavitud también entre los negociantes del balatá. Los indígenas civilizados o menos civilizados o no civilizados que trabajan a las órdenes de uno de estos comerciantes, queda vendido para toda la vida. Por un derecho de inscripción que hace el comerciante ante el Gobernador del lugar, toma posesión del trabajador, y como hay plena ignorancia, porque sólo saben leer y escribir los comerciantes, el trabajador, que debe comprar a su amo todo lo que necesita para comer y vestir, por mucho que trabaje o produzca, jamás logra saldar su deuda; y por lo tanto no puede irse a trabajar con otro, y su deuda, después de muerto, pasa de padre a hijo, o a la esposa, o a los hermanos etc...”
(El sistema económico, conocido en toda la Amazonia, es el “Avance” o “fiado”. De Ferrari hace, en pocas palabras, un retrato de la perversión de ese sistema).
“Nos pusimos en contacto con una tribu de unos 200 guajibos, que habitan por lo tanto en la orilla izquierda del Orinoco. Los hombres van desnudos cubriéndose de la cintura para abajo con un pedazo de tela que compran en sus correrias o que hacen con el tejido de una planta. Este pedazo de tela lo llaman guayuco; y las mujeres se hacen una túnica que va desde el cuello a las rodillas, con el liber de la planta que llaman “marima”. Los hombres insuflan un tabaco que se llama yopo y que introducen en la nariz por medio de dos tubitos. Este tabaco les produce una especie de borrachera que los deja completamente atontados. Son bígamos o trígamos y persiguen a los Piaroas para robarles los alimentos. Es una de las razas más flojas. El hombre tala y tumba las plantas y la mujer siembra el campo llamado conuco, mientras el hombre va a cazar o a pescar para conseguir el alimento que acompaña con el mañoco, harina que hacen de la yuca (manihot utilissima) sembrada por la mujer. Para la caza usan la flecha y la cerbatana con la punta envenenada con curare, veneno que preparan con substancias vegetales que sólo tiene efecto mortal cuando entra en la circulación de la sangre de un modo directo, pero innocuo cuando se ingiere.
Los Piaroa forman una tribu más inteligente y trabajadora que se extiende de Este a Oeste, desde el Manapiare hasta la orilla derecha del Orinoco, y de Norte a Sur, de Caicara hasta el Ventuari. Esta raza huye de los blancos por haber sido muy perseguida por malvados que abusaron de sus mujeres. Los hombres y las mujeres se cubren con guayuco. Son bígamos o trigamos según lo sea su capitán. Se calculan en unos 20.000.
(Los conceptos y apreciaciones etnológicas de De Ferrari no se apartan de los tópicos usados por misioneros y viajeros desde la Colonia. No son producto de un conocimiento a fondo de las culturas, sino de los paradigmas asumidos por los criollos antiguos y actuales, para quien el no trabajar como “nosotros”, es sinónimo de “flojera”. De Ferrari abulta las cantidades de indígenas a propósito, pues estaba interesado en la apertura de la Misión, en contradicción con lo que dice anteriormente sobre el despoblamiento generalizado de los pueblos.)
La tribu de los maquiritares es también muy abundante, tal vez la mayor y es muy trabajadora. Siembra además de la yuca, el maíz, el plátano y el algodón con el que hacen sus telares primitivos. Van vestidos como los piaroa.
Hay además otras tribus como los Macos, Puinabes, Arakicanos, Guarequenas, de los que no vimos ninguno por estar muy internados en la selva.
En el Alto Orinoco hay dos tribus, la de los Guajaribos y los Guaicas (sic), enemigas una de otra y que viven en continua guerra. Van desnudos, como los Guajibos viven de cacería, y como cosa particular se cortan el pelo como los padres Capuchinos. Tal vez sea un recuerdo antiguo de las misiones de estos Padres. (Lo que indica una ignorancia evidente sobre la situación de las antiguas misiones capuchinas).
En los márgenes del Rio Negro y Guainía, están los Baré y Baniba, los cuales son más civilizados, en el sentido que se visten completamente y son amigos del progreso y hacen tejidos maravillosos con las fibras de las palmas, de las que tienen una gran vanedad de ellas.
Trajimos con nosotros dos guajibos, dos banibas, un maquiritare y un guajaribo para enseñarles el castellano y nosotros estudiar su lengua. Esperamos bautizar solemnemente tres que todavía no están bautizados con motivo de la jornada misionera, por medio del Sr. Nuncio Apostólico.
Según nuestro parecer son necesanos dos centros de misión: San Fernando de Atabapo y San Carlos, ciudades que se encuentran a una distancia de diez días de navegación por la vía más breve. San
Fernando para atender la parte norte, o sea al “divortium acquarum” del Ventuari, y San Carlos por la parte sur al Alto Orinoco, Siapa, Pasimoni, Guainía y Río Negro.
Durante nuestro viaje, que duró casi cuatro meses sobre los ríos Orinoco, Atabapo, Temi, Pimichín, Guainía, Río Negro, Casiquiare y Ventuari y por sus orillas en donde dormimos por más de sesenta días, a pleno cielo abierto, cubriéndonos en la hora de lluvia con las lonas impermeables que llevábamos, no hemos tenido ni un solo enfermo de fiebres. De día nos hacía desesperar algun mosquito con sus ardientes picaduras, pero que no son transmisores de malaria. Estos mosquitos no se encuentran en ríos de aguas negras, y de noche no hemos usado prácticamente nunca el mosquitero. Los zancudos se encuentran sólo en los tiempos de lluvia continua que empiezan en este mes y van hasta septiembre. Como sólo salen al atardecer, es fácil defenderse de ellos con los mosquiteros”.
Aquí De Ferrari alaba en demasía la salubridad de la zona, para anular la impresión dejada por el viaje de Don Marchesi, que tanto él como toda su tripulación regresó a Brasil infectada de Malaria. Sin embargo cae en contradicción con una carta que De Ferrari envió al Ministro del Interior, Rubén González, en donde dice que su acompañante, el P. Engel, se murió de malaria a los cuatro meses del viaje:
“Es justicia que yo haga constar que: por el mismo hecho de haber sido reconocida la Sociedad Salesiana por parte del Gobierno para atender a la misión, no quise que ni yo, ni el sacerdote que me acompañaba (P. Engel) percibiéramos emolumento alguno por nuestros trabajos durante los 4 meses de viaje, y que dicho sacerdote murió a los tres meses del regreso, víctima de las fiebres contraidas en aquellos parajes...”
Y concluye D. De Ferrari:
“Tanto el Orinoco, como el Casiquiare pueden ser un poco palúdicos, pero las fiebres que se presentan no son de carácter grave y sería fácil, con un poco de higiene y profilaxis reducir su número y también acabar con ellas. La parte más sana es la del Río Negro y todas las orillas de los ríos de “agua negra”. (Tal vez por la cantidad de murciélagos que parece que salen hasta del agua), pero así como son las más saludables, son también las menos aptas para la agricultura y cría de ganado por las malas condiciones del terreno.
El gobierno de Venezuela está dispuesto a hacer todas las erogaciones necesarias para facilitar los medios de comunicación para la misión, para atraer a los indígenas y rehacer las poblaciones....”

Finaliza el relato del Viaje del P. De Ferrari.

¿Por qué quise iniciar con estos tres relatos de viajes al Amazonas? Sencillamente, para dar a conocer que la llegada de los Salesianos a Puerto Ayacucho, no fue una cosa determinada intempestivamente, de la noche a la mañana, sino que fue fraguándose por años, con idas y venidas, con ánimos y desalientos, con Informes y Contra - Informes.
Será sólo en el año 1933, cinco años después del viaje exploratorio de De Ferrari y Engel, cuando la Misión delAlto Orinoco se hace realidad.


CAPITULO II

FOTOGRAFIA DEL AMAZONAS A COMIENZOS DEL SIGLO XX


FOTOGRAFIA DEL AMAZONAS DE COMIENZO DE SIGLO
SITUACIÓN ECONÓMICA Y SOCIAL DE UNA EPOCA.

Quiero introducir aquí un documento relacionado con el tipo de explotación más usado en el Amazonas desde mediados del siglo XIX. Este documento que encontré en el Archivo de la Misión Salesiana, desconozco el autor, misionero o viajero de esa época, v que quiso hacer un análisis y buscar soluciones. Al inicio pensé en el Dr. Carlos Alamo Ibarra, enviado como Comisionado al T. F. Amazonas y posteriormente como Gobernador, pero no puede ser, pues en el momento del Informe estaban construyendo la carretera a Sanariapo, y Alamo Ibarra llega a Puerto Ayacucho cuando la Carretera a Samariapo ya estaba concluida.
Al releer dicho Informe, sin poder afirmarlo taxativamente, me inclino a otorgarle su autoría al P. De Ferrari en su primer viaje de 1928. Me baso en las últimas líneas con las que concluye el documento. Usa casi las mismas palabras para describir la salubridad de las tierras. O el Informe es del P. De Ferrari, o lo consultó cuando escribió el suyo.
En este Informe se hace una reflexión sobre la problemática del Amazonas bastante clara, teniendo en cuenta, naturalmente, la mentalidad de la época: se habla de “civilizados” o “medio civilizados” refiriéndose a los habitantes, pero dice ciertas cosas muy interesantes que conviene que las conozcan los recién llegados o los que ignoran la historia del Amazonas, y que se creen hoy los “descubridores” de todo lo que sucede y del “por qué” sucede...
La lista de Impuestos del Gobierno en una época que no tenía nada que ver con el Neo-liberalismo actual, es larga y para el autor, una de las causas de la despoblación y falta de incentivo comercial. El comerciante elevaba el precio de los artículos para resarcirse de los Impuestos y, como siempre, el pueblo, el indígena, el peón, era, como último eslabón de la cadena, el que sufría las consecuencias. Como se puede ver, las cosas no han cambiado mucho...

“El Territorio Federal Amazonas hállase hoy en condiciones alarmantes, no por las sanitarias o climáticas, que en general son buenas, sino por el estado de ruina y abandono debido a la despoblación del elemento civilizado que en otros tiempos habitara aquellas comarcas.
Para formamos una idea clara de esta verdad, debemos tener en cuenta que el Territorio está habitado por dos clases de individuos:
1°.- los explotadores de balatá y goma, que a la vez son los únicos comerciantes de aquellos lugares.
2°.- los trabajadores que son indígenas medio civilizados o no civilizados que constituyen la totalidad de la población.
Los primeros gozan de una cómoda situación monetaria y viven con una cierta holgura y los otros constituyen la parte paupérrima de los habitantes y son los verdaderos esclavos de los primeros.
Causas de la despoblación:
La primera causa es, sin duda, la de los impuestos que impone el Gobierno Territorial. Los funcionarios de dicho Gobierno aseguran que el Gobierno nacional los nombra sin fijarles sueldo alguno, por lo tanto ellos para vivir, se ven en la necesidad de poner todo género de impuesto. He aquí los que han llegado a mi conocimiento:
1°.- Impuesto territorial sobre la goma y balatá.
Además del impuesto nacional de Bs. 1 por cada 50 kilos, el Gobernador del Territorio tiene el impuesto de Bs. 20 por la misma cantidad y que deben pagar aún antes de vender la producción del año.
2°.- Impuesto sobre el personal.
Cada uno de los explotadores tiene a su orden un dado número de peones cuya lista entrega al Gobernador, y por cada uno de ellos paga Bs. 3 anuales. De esta manera queda comprado el peón y éstos se ven obligados a comprar para sus necesidades las mercancías a su amo, el cual recarga sobre estas mercancías los impuestos que paga, llegando a tener los artículos de primera necesidad precios fabulosos; de manera que el pobre peón, por mucha que sea la cantidad de goma o balatá que entrega, jamás llega a pagar con ella lo que saca para vestirse y para comer. Al fin del año queda deudor de 50 ó 100 pesos al explotador, y como éste lo tiene inscrito entre su personal, el peón tiene que quedarse a sus órdenes hasta no haber pagado todo lo que nunca alcanza a pagar y la deuda, a su muerte, pasa a la esposa o a los hijos o a los hermanos.
3°.- Impuesto sobre las mercancías que vienen del interior de la República.
Toda mercancía que entra al Territorio, procedente del interior de la República paga un 3 % sobre su valor al Gobernador del Territorio. Y si pasa por Caicara y La Urbana tiene también un gravamen de derecho de tránsito que imponen los respectivos Jefes Civiles.
4°.- Impuesto sobre la introducción del mañoco.
Por cada quintal (100 libras) de mañoco, único pan que se produce, que no es sino casabe granulado, debe pagar Bs. 1 al ser introducido al consumo.
5°.- Impuesto sobre degüello.
Aunque no haya ganado vacuno ni caballar, ni cabrío, se encuentra uno que otro puerco. Por cada animal que se mata hay un impuesto de Bs. 4 aunque no sea para la venta.
6°.- Impuesto o derecho de explotación.
Todo explorador paga Bs. 120 semestrales por cada 250 hectáreas de tierra que vaya a explotar, sea de balatá sea de goma.
7°.- Impuesto de Aduana.
Toda mercancía que entra de Brasil o de Colombia paga un 25 % al Administrador de la Aduana. A todo esto hay que añadir que, para cada trabajo que necesita el Gobernador o el Jefe Civil, ya sea particular, ya sea para la comunidad, son reclutados los peones y deben trabajar sin percibir sueldo alguno.
Es muy natural que todos estos impuestos sean recargados por los comerciantes sobre las mercancías que introducen que son todas de primera necesidad, puesto que no puede haber lujo; y que los indios huyan de las poblaciones para no verse obligados a trabajar de balde y pagar el derecho sobre el mañoco, único alimento a su alcance y que consumen en grande proporción.
He aquí la lista de los precios de los artículos de primera necesidad dados por uno de los comerciantes:


Dril ordinario: Bs.5 el m.
Galletas de soda: Bs. 30 la lata.
Queso llanero: Bs. 5 el kg.
Alpargatas pequeñas: Bs.4
Alpargatas grandes: Bs.6.
Harinade trigo: Bs. 5 el kg.
Arroz: Bs. 2,50 el kg.
Frijol: Bs. 2,50 el Kg.
Sal: Bs. 2,50 el kg.
Liencillo: Bs.3 el m.
Salmón: Bs. 5 la lata
Dril kaki: Bs. 12 el m.
Manteca: Bs. 6 el Kg.
Azúcar: Bs. 5 el kg.
Fósforos: Bs. 0,50 la cajita.
Jabón: Bs. 10 la barrita.
Cigarrillos: Bs. 1 la cajetilla.
Tabaco en rollos: Bs. 12 el m.
Kerosén: Bs.80 la caja.



En cuanto a los remedios, como tienen un precio exorbitante, no compran y se valen del cocimiento e infusiones de yerbas y cortezas de árboles.
A todo esto, hay que añadir que los explotadores de caucho y balatá, que podemos calcular unos veinte más o menos, salvo unos cuatro o cinco han fundado sus casas del lado de Colombia o en el Brasil dejando las viviendas que tenían en Venezuela, para evitar los pagos de derechos sobre las mercancías y, debemos ser claros, también para eludir las leyes de impuestos sobre la producción del balatá y la goma. Este éxodo a las vecinas Repúblicas y la falta de habitantes en el Territorio, vienen a constituir una amenaza para nuestra Venezuela, pues no viviendo nadie en el Territorio, es lo mismo que abandonarlo a las especulaciones de los explotadores y sería más tarde, un motivo para que las vecinas Repúblicas se constituyan dueñas de aquella parte de Venezuela riquísima en productos naturales y que hasta hoy no se pudieron explotar por falta de habitantes y comunicaciones.
Población del Territorio:
Municipio de Atabapo: S. Fernando, capital. A pesar de sus calles amplias y bonitas, hay pocas casas habitadas. La mayor parte en ruina y otras deshabitadas. Tendrá hoy unos 50 habitantes.
Municipio Casiquiare. Maroa, capital. Tiene 27 casas, la mayor parte en ruína. Hay dos familias de civilizados y unas veinte de indios banibas que tienen sus conucos en Colombia.
Guzmán, sin habitantes. Son indios guarequenas que hoy están en el caño San Miguel, que comunica el Guainía con el Casiquiare.
Las Isletas, con una sola familia civilizada. Las demás casas en ruina.
Municipio Atures: en él no hay sino los campamentos de los trabajadores de la carretera.
Iglesias: La única que tiene techo y paredes buenas es la de Maroa. En todas ellas nada hay que pueda servir para el culto.

Medios para aumentar la población:
He aquí los principales ami modo de ver:

1°.- QUITAR TODOS LOS IMPUESTOS: Para ello es preciso que el Gobierno nacional fije una cantidad del situado nacional para dicho Territorio, de manera que los gobernantes de aquellas comarcas, siendo bien remunerados, ya no tendrían motivos para establecer nuevos impuestos.
Quitados los impuestos e imponiendo a las respectivas autoridades el estricto deber de observar y hacer observar tal disposición, se debiera declarar por unos años, libres de derechos todas las mercancías (víveres, telas, medicinas) que se importen para expenderse en el Territorio, obligando así a los comerciantes a bajar los precios fabulosos que hoy tienen los artículos de primera necesidad. Los indígenas y los que hoy se hallan del lado de Colombia y Brasil, viendo estas facilidades y la baratura de los artículos, se sentirían atraídos hacia Venezuela y entonces, las facilidades de establecer escuelas, talleres, por medio de la misión católica así como la asistencia espiritual de la misma, daría la mayor estabilidad a todo cuanto pueda hacer el Gobierno Nacional a favor de aquellas regiones.

2°.- LLEVAR UN BUEN NÚMERO DE ANIMALES (ganado vacuno, caballar, cabrío etc.) para repartirlos en los varios municipios y así poder establecer por medio de la cría un alimento más nutritivo para los indígenas.

3°.- ESTABLECER LAS POBLACIONES que hoy se impone volver a fundar como: Atures, Yavita, Solano, Santa Rosa. Para ello debiera el Gobierno Nacional valerse de los medios del tiempo de la Conquista. O sea, una vez decidida la reconstrucción de una de estas poblaciones, hacer llamamientos por medio de las autoridades locales o de los misioneros a los indígenas ofreciendo a ellos en propiedad tierras etc. con la condición de fundar las casas y conucos respectivos, obligándose por un dado tiempo, el necesario para que ellos puedan fabricar sus casas, tumbar y sembrar conucos en facilitarles el alimento necesario. Gastando un poco de dinero en ese sentido y por unos cinco o diez años se atraería, no sólo a los indígenas sino también a los civilizados de las comarcas limítrofes y se afianzaría para el mañana la soberanía nacional en esas regiones que hoy están amenazadas a desaparecer por inanición o por apropiación de extraños.

INDIGENAS: Las tribus que más encontramos en nuestro viaje fueron: la de los piaroas, maquiritares, macos, baré, baniba, guajibos, puinabes. Hay en las cabeceras de los ríos Orinoco y Padamo los guajaribos y guaicas en gran cantidad, que aun no han venido al contacto con los civilizados; sin embargo hemos podido traer a un Guajaribo que nos sirve para estudiar su idioma y tenerlo de guía para un próximo viaje entre ellos. La tribu mejor y más trabajadora es la de los maquiritares, los cuales se extienden desde el Alto Padamo al Alto Ventuari. Por su docilidad, inteligencia y anhelos de civilización, son a mi manera de ver, los llamados a poblar las márgenes del Orinoco, cuyo suelo fértil permite cultivo de cereales y la cría de ganado.
El Alto Orinoco, así como el Casiquiare, podrá ser un poco enfermizo y palúdico; pero esas fiebres que se presentan no son de carácter grave, y sería fácil con un poco de higiene y cuidados, reducirlas y hasta desterrarlas. La parte más sana es la del Río Negro y todos los alrededores de los ríos de agua negra: pero así como sonn saludables, son también menos propicios para la agricultura y cna por las malas condiciones del terreno”.

Hasta aquí el Documento.


El autor, preocupado por la integración del indígena a nuestro mundo, repite los esquemas que desde hace siglos se han esgrimido con el fin de homogeneizar e impedir las diferencias que se aparten de lo que se considera “civilización “. La importancia del Comercio en Amazonas fue fundamental desde tiempo inmemorial, como es también inmemorial la tendencia a buscar “vías de escape” de los impuestos estadales y a cargar en los usuarios las posibles pérdidas que aquellos proporcionan.
Como anteriores viajeros o visitantes del Amazonas, cree aún en las enormes posibilidades agrícolas de la zona y en los sistemas de concentración colonial de los indígenas para ser “incorporados”.
Resalta también la buena fe del autor, al creer que otorgando buenos sueldos a los funcionarios y autoridades, se dejaría de gravar sobre el pueblo las consecuencias de su codicia. La historia demostró que esa tesis estaba equivocada, pues los gobernantes siguieron en su carrera de enriquecimiento con o sin sueldos. También podemos ver el estado anémico de las ciudades o pueblos cabezas de Municipio.
El trabajo cauchero era esclavizante. Enriquecía al gran comerciante, mientras que el trabajador permanecía en la miseria, y el trabajo cauchero, meramente extractivo, aún en los momentos de mayor auge, nunca desembocó en un desarrollo para los pueblos del Amazonas.

Incluyo también aquí una reseña o panorámica general de la población del Interior del Territorio Amazonas realizada por los misioneros en el año 1939.

POBLACIONES SOBRE EL GUAINÍA

“VICTORINO.- Habitantes, 82. Constituidos por indios Carro (Curripaco) y Banibas que hablan castellano. Tiene una capilla en mal estado con santos carcomidos, dos campanas y un altar rudimentario. No hay escuela. Estos indios viven permutando el chiquichique y el balatá a los comerciantes brasileros que suben a Victorino y a algun habitante de Maroa, a precios fabulosos. No hay plaga.
MAROA.- Habitantes, 310. Con excepción de 22 personas, son todos indios banibas que hablan castellano. Tiene iglesia, campanas y unos bancos rudimentarios. La sacristía necesita reparación. Hay una Escuela Federal N° 1.129 con 29 alumnos, que funciona en la casa del maestro, por no tener edificio propio, ni útiles. No hay libros. Comercio: sólo existe el de chiquichique que permutan con mercancías que les adelantan a precios fabulosos.
GUZMÁN BLANCO.- Habitantes: 247. La mayoría son indios Uarequenas que hablan bastante el castellano. No hay edificio escolar ni funciona la Escuela Territorial decretada por el General Urbina. La Iglesia es pequeña y sin puertas.
SAN ANTONIO DE LAS ISLETAS.- Caserío con seis casas y 34 habitantes. Indios banibas. No tienen iglesia, pero sí una campana y dos estatuas. Viven de la permuta del chiquichique con mercancías brasileras.
DEMOCRACIA.- Caserío de 8 casas. Estaba desierto, por estar sus habitantes en la montaña recogiendo chiquichique.
COMUNIDAD.- Habitantes: 125. Son Baré y Banibas. Hablan castellano. Iglesia en estado ruinoso. Escuela Territorial: tiene su edificio, pero no funciona la escuela. No tiene muebles.
SANTA RITA.- Población incipiente que surge sobre las ruinas de un pueblo que hubo con el mismo nombre en tiempos de la Colonia. Habitantes: 52. Es uno de los mejores lugares para poblaciones, disponiendo de tierras fértiles. No hay Iglesia ni Escuela Federal. Sin edificio.

POBLACIONES SOBRE EL RÍO NEGRO

SAN CARLOS.- Habitantes: 458. El 60 % son indígenas Baré y Banibas. Casas en malas condiciones y en ruina. Hay una Escuela propia. Funciona en la casa del maestro y tiene 56 alumnos. Los habitantes están en malas condiciones económicas. Hacen comercio de permuta con lanchas brasileras.
SANTA ROSA DE AMANADONA.- Habitantes: 158. Indios baré. La Iglesia ya no tiene techo. Hay una escuela territorial en la casa del maestro. Los habitantes viven del comercio del chiquichique en las mismas condiciones de las demás del Río Negro.

POBLACIONES DEL CASIQUIARE

SAN FRANCISCO SOLANO.- Habitantes: 81. Es una población que vuelve a formarse con los habitantes dispersos del Casiquiare. Son indios que no hablan castellano, con exclusión del maestro de escuela y su familia. Iglesia: edificio regular de los que acostumbran aquí. Escuela: Hay una Escuela Territorial que no tiene local adecuado, sino la casa del maestro. Condiciones de la población, igual que las del Río Negro.
CAPIHUARA.- Habitantes: 55. Población aislada. No pasa el correo. Las tierras muy fértiles. Los frutos los llevan hasta el Cocuy, frontera con el Brasil, en viaje largo y penoso, para permutarlos con tela, jabón, kerosén etc. No hay ni iglesia ni escuela, que piden a gritos.

POBLACIONES SOBRE EL ORINOCO

TAMATAMA.- Caserío lejano, sin comunicación pues no pasa por allí el Correo. Habitantes: 57. No hay iglesia. Funciona una escuela Territorial en la casa de la maestra. Los habitantes dependen de un Señor Noguera, el cual los trata a baqueta, con algun resabio del tiempo de los caciques.
SAN ANTONIO DE ARAMARE (Nótese el nombre de este pueblo que hoy se conoce como San Antonio del Orinoco).- Habitantes: 72. De varias razas indias dependientes de Carlos Wendehacke para sus trabajos, entre los cuales hay las minas de oro en el cerro Yapacana. Hay iglesia y la escuela Territorial que funciona con intermitencias.
MINICIA.- Es un sitio sobre la orilla izquierda del Orinoco con dos familias. Total 17 individuos.
SAN FERNANDO DE ATABAPO.- Habitantes 166. Son una mezcla de blancos e indios. Iglesia en completa ruina, pero puede restaurarse. Tiene edificio propio y funciona la Escuela Federal N° 1.127. Maestro algo deficiente, pero no hay otro.
SAN VICENTE.- Caserío frente a la boca del Vichada. Habitantes: 9 y 32 indios guajibos. Es una posición estratégica que domina la boca del Vichada, frontera de Colombia y la entrada de los raudales. Seria un punto estratégico para establecer una guarnición de frontera en oposición a la de Colombia.
ISLA DE RATON.- Hay tres familias con 14 individuos. Nada se ha hecho hasta hoy de cultivo y la gente piensa retirarse por el estado de abandono en que se halla”.


Las Estadísticas poblacionales vemos que fluctúan bastante a poca distancia de años. Esto quiere decir que la época en la que se pasa es una época de recolección de productos forestales, en la que los pueblos se vaciaban y se trasladaban casi enteros a las barracas o lugares de recolección del Casiquiare y otros sitios. Así vemos una gran diferencia entre los relatos de De Ferrari en su viaje exploratorio de 1928, y los de los misioneros brasileros y también en comparación con esta última reseña.
Como colofón de esta panorámica y para reforzar mayormente en el lector la imagen del sistema feudal esclavizante que dominaban las relaciones de producción o explotación del indígena, quiero terminar este Capítulo con una página literaria que hallé en los Archivos, y aunque es de data más reciente, refleja muy bien el sistema que estuvo vigente en el Amazonas hasta hace muy poco tiempo.

“HISTORIA DE AMOR EN TIEMPOS DE FIBRA”

Relato con fondo histórico (Autor Anónimo)

“...Don Antonio es un motorista muy conocedor de los ríos Guainía y Atabapo, así como del Pimichín por el cual hay que penetrar para alcanzar el puerto de Yavita, desde donde, por carretera, si se encuentra en condiciones aceptables, cosa que es muy rara, especialmente en invierno, se puede llegar hasta Maroa. Don Antonio tuvo suerte de encontrar a un camionero que se atrevió a llevarle los tambores vacíos para poderlos embarcar hacia Puerto Ayacucho en su bongo de 22 toneladas y volver a subirlos llenos de combustible.
Es de los pocos que se atreve a recorrer ese camino. La mayor parte, y no es que sean muchos, tienen que dar la vuelta por el Casiquiare, lo que triplica el tiempo y el gasto: hay que remontar hasta el Alto Orinoco unos 500 kilómetros, luego recorrer todo el brazo Casiquiare de más de 250 kms. y remontar el Guainía, casi otro tanto. En compensación, no hay que recorrer ninguna carretera en mal estado, y el río es lo que es, sin mayores sorpresas, si se toma el en cuenta el tiempo en que se viaja.
Pero hoy Don Antonio ha desafiado las circunstancias de la carretera Maroa - Yavita para poder bajar más pronto. Es el mes de junio y el río acaba de crecer y alcanzar un buen nivel, para cruzar sin dificultades los raudales de Guarinuma y Chamuchina y llegar en un día completo a San Fernando de Atabapo.
El río ya no deja ver sus hermosas playas y esconde pudorosamente las grande piedras, invadiendo los “bajiales” poblados de palo de boya y rebalsando los caños poblados de chiquichique y permitiendo llegar cerca de los pocos, pero fértiles conucos ubicados en las cabeceras de caños como el de Caname, cercano a la antigua sede en donde Don Luis Largo fundara lo que ahora es Guarinuma, a la orilla del Atabapo frente al raudal del mismo nombre. Enfrente, en la orilla colombiana, funciona un pequeño negocio donde ordinariamente van los del pueblo a comprar género y aguardiente a cambio de
fibra de chiquichique o de otros productos.
Mario es un joven nativo de Guarinuma, de origen baré. Sus padres llegaron del Río Negro a aumentar la familia de Don Luis Largo y fueron ellos los que fundaron Guarinuma.
Tiene dieciocho años. Estudió hasta Tercer grado en la escuela del Caserío y escasamente sabe leer y escribir. Sabe tumbar conuco, que es lo que le enseñó a hacer su papá. De hace un tiempo a esta parte, se dedica a recolectar fibra de chiquichique: la barba de una palmera que se forma en los intersticios de las hojas nacientes. Esta fibra se considera casi incorruptible. Se recoge con suma paciencia, enfrentándose a la intemperie y sus peligros, culebras venenosas como las mapanares, dayas, cuaima piña... y además un sin número de insectos ponzoñosos, como arañas monas, escorpiones, ciempiés, pero sobre todo, el peligro más frecuente es el paludismo. El recolector logra acumular una tonelada y media o a lo sumo dos, en un mes de trabajo, y es pagado por ello entre mil y mil cuatrocientos bolívares.
Mario quiere empezar a vivir independiente de su familia. Ya tiene su “guaricha”, Xiomara, que lo espera para acompañarle en tan agradable empresa. Podría vivir como sus antepasados con el producto del conuco, la cacería y la pesca, pero también piensa comprarse un radio, tocadiscos, grabador, motor fuera de borda... Quiere contentarse con pocas cosas. Quiere además hacerse una casa de cemento como las de San Fernando y las de Puerto Ayacucho… Quiere trabajar. En su mente resuenan los números con las pocas cuentas que aprendió en la clase y le parece que con unas pocas toneladas de fibra podrá reunir la cantidad necesaria.
Por ello se enrola en la tropa de cortadores de fibra y para ello tiene que despedirse temporalmente de Xiomara.
- Volveré pronto, verás, entonces nos casaremos y tendremos muchas cosas bonitas.
- Cuídate, mi amor. No quiero quedar viuda antes de tiempo...
- No temas, sé cuidarme. Ya me fijé en unos fibrales donde nadie ha ido. Son un poco lejos, pero voy a “emprestar” un motor y traeré más fibra que nadie, verás.

Pero para empezar el trabajo necesita muchas cosas: empezando por ropa apropiada, botas gruesas, herramientas, alimentos, combustible...
- ¿Dónde vamos a conseguir todo esto? - es la preocupación de Xiomara - no tenemos dinero...
- No importa… Pediremos fiado a Don Tadeo Gudiño... De paso, voy a pedir también un corte de tela para tí.
- Desde luego que vas a recibir todo esto, y más todavía, por si acaso. Todo lo que necesites lo puedes pedir. - Contestó Don Tadeo Gudiño.
Y efectivamente, este era el modo de proceder del “magnánimo” comerciante con todos los que se comprometían a pagar con fibra.
Era muy conveniente para él, pues lo que pagaba 10, lo vendía por 20, con un mínimo de gasto por su parte, y lo que había comprado por 5 en Bogotá, también se lo vendía por 20 a los fibreros. Don Tadeo es uno de los típicos confinados que son enviados a vivir en la frontera para expiar delitos cometidos en el centro del país. Gente que a veces ha cometido un error y lo quiere expiar, pero la mayor parte de las veces quiere hacer expiar a los otros, sus propios crímenes en todas las maneras posibles. Por eso ahora puede Don Tadeo conceder tanto género “fiado”. Encima de lo pedido, añade por su cuenta unas botellas de aguardiente que crearán nuevas necesidades, al acostumbrar a tomar a gente que no está habituada.
Mario es uno de los que, al salir por primeravez a trabajar la fibra, lleva un regalo para la novia, una pieza de tela para un vestido y un regalo para él mismo: aguardiente para el mes.
Lo malo es que, al terminarse el plazo de un mes, a pesar de que ha podido recoger más de dos toneladas de fibra de buena calidad, cuando cansado y hambriento, entrega el producto a su amo, sólo escucha estas palabras:
- Bien, muchacho.Te ha rendido el mes. Esto vale muy bien los 1.400 bolívares, pero como tú debes 1.200, te quedan “solamente” 200 Bs. de deuda. Yo creo que la próxima vez, puedes ahorrar una buena cantidad...
Y Mario vuelve a partir, tras dejarle otro corte de tela a la novia y una gran esperanza. Algo cansado, e intuyendo la trampa, a pesar de todo, vuelve a la faena. Tiene que llevar más alimentos, más aguardiente... para lograr superar ese “repele” que debe... Ahora sí emnpezará a ahorrar...
Y así pasa un mes, otro mes y uno tras otro, hasta seis meses, hasta que por fin se da cuenta de que ha caido en una trampa sin fin, la trampa de la deuda crónica, de la cual no podrá salir sino pagando de una vez o quebrando la cadena mediante la huida.
- No se te ocurra dejar de trabajar antes de haber terminado tu pago de la deuda - le previene Don Tadeo.
- Eso es lo que yo quisiera, pero así no lo lograré nunca... - reconoce Mario - Cada vez consigo menos fibra y aumenta lo que debo...
Don Tadeo teme que Mario se vaya del pueblo sin pagarle, o mejor dicho, sin permitirle seguir explotándolo.
- Mira - le dice - creo que tú puedes trabajar aquí cuidándome el negocio y cocinando para mis obreros mientras cancelas lo que debes.
Mario es buen trabajador y entiende de cocina. Para Don Tadeo es útil tener un “muchacho de casa”, que va a trabajar ocho horas sin cobrar sueldo, mientras no haya cancelado su deuda.
Naturalmente, mientras tanto, puede seguir pidiendo fiado, basta que anote.
Mario está cansado. Es honesto. No le ve la salida a su problema y ve con amargura alejarse el día que le permita realizar sus sueños de vida libre y tranquila en compañía de su amada Xiomara.
Tiene que hablar urgentemente con ella.
12 de junio. Es la vigilia de San Antonio. Mario decide participar en las fiestas y cruza el río. Está bailando feliz con su guaricha mientras todos consumen abundante bureche y celebran alegremente como todos los años.
- Creo que me equivoqué - dice Mario a Xiomara- hasta ahora he trabajado por nada. Llevo más de un año perdiendo el tiempo y por más que trtabajo sólo tengo deudas. ¡¡Yo voy a dejar esto!!
- Sí, mi amor. Yo ya no quiero esperar más. Vámonos para San Fernando donde mi tía Narcisa. Ella tiene una casa grande y un conuco. Tú trabajas con ella y viviremos en su casa mientras hacemos la nuestra...
- ¿Y lo que le debemos a Don Tadeo?
- No importa. Después le pagamos. Le debemos solamente dos mil bolívares...
- Lo que más siento es que se los debemos por nada...
- No creas. Hemos comido, tenemos ropa...
- Sí, pero mucho más cara que en los otros negocios..
- No importa, mi amor, ya no pienses en eso...

En los brazos de Xiomara, mientras en el tocadiscos suena una cumbia a pleno volumen, entre vapores de bureche, Mario sueña con una vida construida con sus manos e innundada por el amor de Xiomara.
Una lancha rápida o “voladora” arrima en la orilla y la gente la recibe con la cordialidad de quien viene a compartir la fiesta, la comida y la alegría con el pueblo cde Guarinuma… Es Don Tadeo. Viene acompañado por dos de sus allegados y se dirige en seguida hacia la “casa de la fiesta” y se encara de inmediato con Mario:
- ¿Con qué permiso dejó Usted el trabajo? Vuelva de inmediato a su puesto.
- Pero Don Tadeo - replica Mario sin soltar a Xiomara que se aprieta más fuertemente a él, como para infundirle fuerzas - vine solamente un rato. Es la fiesta de mi pueblo. Después vuelvo.
- Esos son embustes tuyos. No haces más que gastar sin pagar nunca tus deudas. Me estás engañando como a un chino. Vuelve de inmediato delante de mí. ¡¡¡Andando!!!.
De nada sirven las intervenciones de otros hombres del pueblo ni de los padres de Mario. Finalmente Don Tadeo desenfunda su revólver y le conmina:
- O vuelves de inmediato conmigo o te dejo seco aquí mismo delante de todo el mundo. ¡¡¡Rápido!!!
No le queda más remedio que obedecer. Bastante asustado Mario, se dirige hacia la embarcación y vuelve tristemente a su esclavitud, bajo la atónita y dolorida mirada de todos sus conciudadanos.


Estaba limpiando una sarta de bagres a la orilla del Atabapo sumido en profunda tristeza, cuando un ruido conocido le hace levantar la vista: un bongo con bandera venezolana, el de Don Antonio, conocido y amigo de la gente de Guarinuma, está bajando hacia Puerto Ayacucho. Un poco más arriba del lugar en donde se halla Mario hay un pequeño raudal que obliga a todas las embarcaciones a dar un rodeo y a viajar despacio. Mario tiene una intuición Se lanza al agua y nada hacia el centro de la corriente. En ese punto el río tiene unos 300 metros de ancho. Mario, como todos los atabapeños, nada muy bien, por eso, cuando el barco de Don Antonio acaba de superar el raudal, un marinero llama la atención hacia una persona que nada con desesperación pidiendo auxilio en el centro de la corriente. Siguiendo una ley no escrita de todo navegante de río venezolano, por la cual nunca debe desatenderse una llamada de auxilio en el río, Don Antonio manda parar el motor y embarcar al solicitante.
Para asombro de Don Antonio resultó ser Mario, conocido por él, y reanudada la marcha, puesto que faltan dos horas para llegar a San Fernando, se hace contar y explicar las peripecias por Mario. Pasó muy poco tiempo y se dieron cuenta de que una “voladora” se está acercando. Intuyendo que se trata de Don Tadeo que persigue al fugitivo, Don Antonio decide ayudarlo a toda costa. Abre espacio entre los tambores y, debajo de las tablas de la estriba ubica al joven para que se esconda.
Cuando la lancha de Don Tadeo se le atraviesa para obligarle a detenerse, lo hace tranquilamente. El comerciante sube a bordo imprecando contra Don Antonio y echando pestes contra Mario que se ha vuelto a escapar.
- ¿Qué quiere Usted de mí, señor? - pregunta muy serio Don Antonio - necesito llegar esta misma noche a San Fernando, así que a ver si me dice pronto en qué puedo servirle.
- A mí, usted nada. Busco a un muchacho que usted ha recogido en el agua hace poco y que me pertenece.
- Vaya. Usted es dueño hasta de la gente. Pues aquí no está, y aunque estuviera no se lo entregaría. Acuérdese que este barco trae bandera venezolana y usted es colombiano. Este río es venezolano, por lo tanto...
- Esta es mi bandera y mi derecho - dijo Don Tadeo esgrimiendo el revólver 38 amenazante - y les exijo que me entreguen al muchacho.
- Tranquilo, señor, yo soy un tipo que no me meto con las propiedades de nadie. Y ya le digo, que si tuviera conmigo a ese muchacho, tampoco se lo entregaría. Ahora bájese pronto que yo tengo prisa.
- Está bien pues, búsquelo y lléveselo, pero ya le dije que aquí no tenemos nada ni a nadie suyo. Sólamente apúrese porque se hace de noche.
No hizo falta insistir más, pues Don Tadeo tenía prisa por seguir revisando la orilla, donde ciertamente debía haberse ocultado Mario.
- Está bien pues, - terminó de despedirse Don Tadeo - váyanse ustedes al ....

El ruido de los motores que se encendían no permitió oir bien la dirección precisa del “recado”... La lancha arrancó con fuerza río abajo, mientras los marineros del bongo se apresuraron a liberar al pobre Mario, todo mojado, pero sonriente. Cavilaba ya y ponía en orden los argumentos que presentaría ante el primer puesto de Guardia Nacional en San Fernando de Atabapo.
Esa misma noche Mario pudo hablar con el comandante. Este se interesó en su caso y lo invitó a presentar oficialmente la denuncia en Puerto Ayacucho para que se pudiera proceder a hacer las necesarias averiguaciones y tomar las medidas pertinentes.
No sabemos a qué punto llegaron tales diligencias.
Sabemos que Don Tadeo sigue siendo dueño de vidas y haciendas, aunque en forma solapada (no siempre); posee ya cédula venezolana que esgrime con tanta frecuencia como su calibre 38. A quien lo amenaza con denunciarlo, contesta con una carcajada y diciendo desafiante:
- Denúncieme. . .denúncieme... - Con un tono que hace erizar la piel...

El Caño Caname está alto. Se puede llegar con el bonguito hasta las cabeceras, A todo lo largo del Caño hay una faja de tierras altas muy fértiles. Abunda también la cacería menor. Allí hay una casita de bahareque en la que vemos a una indígena baniba amamantando a su pequeño, mientras Mario con su hachuela, trabaja el tronco de un palo salsafrás del cual quiere obtener un pequeño bongo para desplazarse con su familia. El amplio conuco se entreve entre los árboles que rodean a la vivienda. Se respira un ambiente de paz y serenidad.
Desde que regresó a Guarinuma tras la denuncia, nadie lo ha molestado, cuando devolvió el importe de su deuda se sintió finalmente libre, pero prefirió fundar su hogar en el sitio del Caño Caname donde los habitantes de Guarinuma desde casi un siglo, asentaron sus conucos y comulgan aún hoy con la paz de una naturaleza viva.”



CAPITULO III
CRÓNICAS DE AYER:

PUERTO AYACUCHO A LA LLEGADA DE LOS PRIMEROS MISIONEROS SALESIANOS


En el año 1.933 cuando nuestra ciudad cumplía apenas los nueve años de fundada y sólo cuatro de fungir como nueva Capital del Amazonas, llegaron los primeros salesianos a Puerto Ayacucho. Eran ellos, Mons. De Ferrari, el “dux” el jefe, los Padres Ignacio Burk, el “científico”, el observador, Alfredo Bonvecchio, el aventurero y viajero incansable, el P Bierold, el pastor, y los Coadjutores Fridolino Busch, Gregorio Odúber y Moisés Cerón que eran la encarnación de la fidelidad y del amor al trabajo. En el Archivo del Vicariato encontramos crónicas interesantes como estas, que nos permiten seguir los primeros pasos de estos misioneros en esta nuestra ciudad recién nacida:

“El 11 de Septiembre, a medio día, llegamos finalmente a Puerto Ayacucho. Toda la población estaba reunida en el puerto, en vestidos de todos los colores, así que nos pareció el conjunto como una caja de pinturas. Vino el Sr. Gobernador del Territorio Amazonas, Coronel Jesús Canelón Garmendia con los otros empleados a saludar a Monseñor y lo llevó a tomar posesión de su palacio, una choza con tres piezas y un locutorio, con techo sin paredes.
Monseñor acomodó por el momento las cosas lo mejor que pudo, levantando toldos y mandó construir otras cuatro casas en frente de su “palacio”, para poder instalarnos mejor. En uno de estos días, trabajando Mons. debajo de un toldo cayó encima de su cabeza una tabla que sostenía el toldo, causándole una grave herida en la coronilla, regando con su sangre y bendiciendo así nuestra primera mansión. En todos estos días Monseñor dirigió y vigiló los trabajos, desempaquetó los baúles, cajas etc. arregló la cocina, la despensa, el comedor y los dormitorios.
El 25 de septiembre se ocupó con el arreglo de la lancha, hizo un pequeño viaje de prueba, por la tarde la bendijo solemnemente en la misma playa, bautizándola con el nombre de “María Auxiliadora”, patrona de esta Misión, y llevó a una comisión a Puerto Carreño (Colombia). En este lugar fue muy bien recibido y comprometido de bendecir la estatua de la Virgen del Camen y administrar el sacramento de la Confirmación en su próximo viaje. Como Puerto Carreño no pertenece a esta Prefectura Apostólica, Monseñor les dijo que solicitaran el permiso a la autoridad eclesiástica.
Monseñor está muy satisfecho de la lancha que, sin contratiempo surcó las aguas del Orinoco.
A la llegada a Puerto Ayacucho el 11 de Septiembre, Monseñor despachó radiogramas al Gobierno y a las autoridades eclesiásticas como también a las casas salesianas de la Inspectoría venezolana, anunciándoles la feliz llegada y toma de posesión de la prefectura del Alto Orinoco.
El 1 de octubre fue administrado el primer Bautizo.
El 2 de octubre inauguró Monseñor la Escuela mixta “Hermenegilda de Gómez” de la cual nos encargó el Gobernador del Territorio Amazonas, Coronel Jesús Canelón G. que nos ayudó mucho.
El 7 de octubre salió el servicial indio Lino Tomabes para su casa, por estar enfermo. El 8 de octubre se hizo el primer entierro.
El 29 de octubre, fiesta de Cristo Rey, tuvo lugar la Primera Comunión de 30 niños y niñas: el mismo día a las 8, pontificó Monseñor y en seguida bendijo la primera piedra de la nueva Iglesia residencial de la Prefectura Apostólica. Monseñor cumplió con el rito, leyó el Acta, y el Gobernador, el Secretario de Gobierno, el Jefe Civil, el Juez y los PP. Salesianos firmaron el Acta que, puesta en una botella a propósito con monedas y medallas, fue depositada en el lugar preparado al efecto.
Por la tarde Monseñor administró la confirmación a 13 personas, bendijo 2 matrimonios y dio la Bendición con S.D.M.”


Hasta aquí escribió el P. Bierold. Continúa la crónica el P. Burk.

17 de noviembre de 1933.

“Esta tarde como a las cinco, trajeron a nuestra choza al mecánico de la estación Radiotelegráfica con graves quemaduras en los brazos y tronco. Se le había explotado un reverbero. Después de aplicarle las curas de urgencia (lavados con solución de ácido etc.) dispuso Monseñor lo dejasen hospitalizado en nuestra casa. Ocupó el catre del P. Bonvecchio que casualmente, estaba arreglado y aún sin uso”.

18 de noviembre de 1933:

“Esta mañana tempranísimo, alrededor de las tres, emprendió viaje para Bolívar nuestro Monseñor. Será el primer trayecto largo que hará la lancha de la Misión, “La Auxiliadora”. A bordo se hallan: de maquimsta: Don Moisés; de práctico de río, capitán y timonel: Miguel Lapalma, viejo navegante, que desde el principio está con nosotros; el indio racional Paulino Miranda de marinero; Monseñor y un señor llamado Zacarías Guanipa de pasajeros.
El viaje fue motivado principalmente por comenzarse en breve el trabajo sacerdotal en la población La Urbana, de más de 600 almas, situada entre Caicara y Puerto Ayacucho. Pertenece al Estado Bolívar prácticamente: de ahí el arreglo de ciertas cosas y formalidades con la autoridad civil de dicho Estado la cual reside en Bolívar. Al mismo tiempo, quiso inspeccionar Monseñor la situación de La Urbana, casa del Padre etc. La Urbana fue también el destino de dicho Don Zacarías. Se propuso además Monseñor llegar a La Urbana el día domingo, para decirles allá la Santa Misa.
Otra de las razones que aconsejaron la ida a Bolívar, fue la adquisición de un motor de explosión extra borda; en los últimos días le fue presentado desde allá un modelo nuevo en condiciones favorables de venta, según parece. El motor iría aplicado a una lancha cualquiera que serviría para las excursiones apostólicas en las aguas sobre el raudal de Maipures, en el Alto Orinoco propiamente dicho”.

19 de noviembre de 1933:

Estamos solos, sin Monseñor. El P. Bierold y Don Fridolino están preparando su próxima salida para La Urbana, esperan órdenes telegráficas de Monseñor; han de ir a su nuevo destino o en la “Santa María” o en la “Stella”, balandras ambas que están ya hace días en el puerto esperando una carga de balatá de arriba.”

(La Urbana, fue la primera parroquia extra-urbana de la que se encarga la Misión. El R José Bieroid acompañado del Hermano Fridolino Busch trabajarán en ese pueblo ininterrumpidamente hasta 1954).

“Nuestro hospitalizado amaneció esta mañana en peor estado de que ayer creíamos. Exige cuidados enérgicos! Fortuna haber traído entre los reactivos químicos algo de ácido (?). Pecho y espalda amenazan con volverse una sola llaga”.

23 de noviembre de 1933:

“Los días pasados eran de sacrificios extraordinarios por parte de cada uno de nosotros a causa de la extrema gravedad de nuestro quemado. Las curvas de fiebre de los últimos cuatro días entre 39º y 41º, está a ratos delirando; dolores insoportables. La morfina produce efectos muy pasajeros. Pasa mal las noches.
No tenemos tela impermeable, la substituimos con hojas tiernas de plátano; sobre ellas extendemos la pomada y la aplicamos así. La piel descompuesta despide mal olor; más aún apestan
nuestra choza el líquido que destilan los flictemas; es necesario limpiar dos veces al día el catre.
El P.Bonvecchio cedió de su personal empleado en la construcción de la iglesia a Kurt para que ayudase a cuidar a nuestro enfermo. Lo hizo con mucha habilidad y mayor espíritu de sacrificio, lleno de bondad de corazón.
Dicho Kurt era de apellido Stefler, natural de Silesia (Alemania). Cuando estábamos de viaje para aquí, en San Félix, pidió con instancias, ser agregado al servicio de la Misión. Consintió Monseñor, a pesar de profesar la religión protestante, dicho Kurt. Ese mismo día contrató Monseñor al actual práctico de la lancha, Miguel Lapalma, en cuya compañía se hallaba Kurt. Ha sido hasta la fecha muy cumplido con sus obligaciones; nos es de mucha utilidad; habla bien el inglés, francés y castellano; y con todo es de una modestia suma, digna de ser imitada por nosotros los religiosos... Quizás llegue a parar con la gracia de Dios, a buen católico, a salesiano acaso!
El mecánico enfermo de las quemaduras se llama Alfredo Grossman, nació en Berlin, pero ya hace años está empleado en el servicio radiotelegráfico de Venezuela. No tiene parientes en Venezuela, fuera de un tío que vive en Maracay. Es jovencito, de unos 25 años, por aquí lo llaman “el catire”.”

25 de noviembre de 1933:

Hoy llegaron unos treinta indios, Dicen que son del Bichada. Algunos de su tribu habían sido anteriormente muy bien atendidos por Monseñor. Esto los atrae. Lo malo es que ahora son muchos. Quieren vestidos, ropa de mujer, cobijas y machetes. Y como cosa que se sobreentiende (para los indios) la comida y el albergue mientras se quedan aquí. El indio no concibe que se le pueda negar alguna cosa que él ve en manos de otro. Hay en casa de nuestro vecino, de Juan Maniglia, unos peones de la raza de ellos (guajibos), estos nos sirven de intérpretes, les explicamos que Monseñor, (el de la barba larga) no está aquí; que está en busca de cosas para los indios, lejos. Que llega después de la luna de ahora, tarde.
Pero los indios no encuentran dificil la respuesta a todas nuestras razones: esperar aquí que venga! Y eso no admite más objección por parte nuestra; a lo menos no la comprendería con toda su buena voluntad el indio. Vaya broma! Tenemos que conformarnos con mantener a la indiada mientras regrese Monseñor. Menos mal que Doña María pone a la disposición de ellos un techo de palma, medio arruinado ya; así podemos a lo menos seguir con tranquilidad la clase y la atención de nuestro enfermo.
Nuestro enfermo sigue alguito mejor; parece que la muerte va pasando. El Gobernador lo visita diariamente, no sabíamos que eran tan amigos los dos.
Según Radio, que recibió el Gobernador, llegó Monseñor a Ciudad Bolivar el 22. Bajó en 48 horas, un verdadero récord! La lancha parece que se está portando bien!”

27 de noviembre de 1933:

“Ayer llegó una orden telegráfica de Monseñor desde Bolívar: “P. Biero1d y Don Fridolino, no salgan! Esperen mi llegada!” Alguito desagradable para ambos la noticia. Ya tenían todo arreglado. No sabemos el por qué de la orden.
Acaba de salir la “Santa María”. En ella debían haberse embarcado nuestros hermanos para La Urbana. Salieron en ella D. Juan Maniglia y sus dos hijas; piensan ir hasta Caracas y visitar allá nuestro Colegio, según nos afirmaron al despedirse.
La mejoría de nuestro enfermo perdura. Acaso superó ya la crisis. Tiene muchas simpatías en la población, me preguntan mucho por su estar, y a toda hora quieren verlo, cosa que no siempre deja de ser molesto para él y nosotros.
Los indios están esperando a Monseñor. Parece que no se les hace largo el tiempo. Es muy largo para ellos el año, dos semanas de espera no los impacienta; es nada para su indiferencia. Tres veces al día se presentan al Hermano Gregorio, uno tras otro, procesionalmente; cada uno con su totuma en la mano; buscan su ración consistente en mañoco, arroz y carne; ellos mismos se preparan su comida frente al techo donde se hallan acampados”.

2 de diciembre de 1933:

“El pasado 28 de Noviembre enfermó de paludismo el P. Burk, quien escribe estas lineas. Guardó cama unos días, pero ya ha pasado todo.
Nuestro quemado ya está bastánte alentado: ya emprende pequeños paseos por la choza. Después de Dios, podemos decir sin presunción, le salvamos la vida nosotros. De esto dan fe cuantos le vieron hace unos días.
Ayer llegó felizmente Monseñor de Bolívar. Entre otras cosas, remedios, clavos, pinturas etc, trajo también un potente motor de explosión “extra borda” de 50 caballos hora. Además, gran número de tablas para la construcción de la falca, a la cual va acoplado dicho motor. La “Auxiliadora” trajo a remolque una balandra que Monseñor había fletado en Bolívar para la carga. Es de los hijos de su práctico de río, Lapalma. Mañana regresa, llevando el equipaje del P. Bierold y Don Fridolino a La Urbana. Hizo la “Auxiliadora” la subida en 108 horas.
La partida del P. Bierold queda definitivamente fijada para el próximo sábado. El mismo Monseñorr lo llevará allá con la “Auxiliadora”, entretanto le están preparando la habitación en su nueva parroquia.
El viaje a Bolívar se realizó con perfectar egularidad y bonanza; la “Auxiliadora” se está granjeando la estima de los peritos...
Esta tarde llevó Monseñor en camioneta a los indios a Samariapo, para que siguiesen desde allá, salvados los raudales, su viaje de regreso. Se fueron contentos de la liberalidad de Monseñor, aunque ésta no haya sido tan grande como con los primeros.Volvió nuestra camioneta por allá de las cuatro.
Dos jóvenes de los indios (de unos 18 años) resolvieron quedarse con nosotros. Los llamamos José y Enrique, no hablan nada de castellano. De la misma tribu de los guajibos tenemos ya desde las primeras semanas de nuestra estancia en esta, un niño en casa, se llama Jacinto y habla ya algo de español, lo bautizó hace poco el mismo Monseñor; de padrino hizo nuestro querido hermano Don Gregorio.
Después de las cinco administró Monseñor en la casa la santa Confirmación a dos niños de la escuela.”

7 de diciembre de 1933:

“Hoy se despidió de nosotros el P. Bierold y Don Fridolino. Salieron temprano en la “Auxiliadora” y el personal de tripulación. Se proponen celebrar la fiesta de la Inmaculada en La Urbana.”

10 de diciembre de 1933:

“Desde hoy en adelante, se dirá una Misa los domingos en el cuartel para los militares y el personal de la Gobernación, unas 40 personas entre todas. Partió la idea del mismo Gobernador quien en estas cosas (“ad extra”) no deja de ser religioso... El celebrante de esta misa es el P.Bonvecchio.
En esta semana estamos preparando unos hombres para la primera confesión, comunión y confirmación. El domingo venidero han de recibir estos sacramentos. Todos son de la escuela nocturna que casi desde los primeros días está funcionando en nuestro ranchón. No son estos los primeros que de este modo se pudieron preparar a la Primera Comunión. (Como podemos ver, la Capellanía militar comienza a funcionar muy temprano).
En estos días se publicó un Decreto del Gobernador referente a los festejos del próximo 19 de diciembre. Entre otras cosas, se habla en él de una ternera, de un «Te Deum» solemne y de la inauguración de la Escuela «Hermenegilda de Gómez». Esperamos que Monseñor esté de regreso para el día 19.”

13 de diciembre de 1933.

“El militar vigía que durante el día vigila desde el “Perico” (Cerro cerca de nuestra choza) el Orinoco, dió a mediodía la señal de acercarse una lancha. Estábamos convencidos que regresaría la “Auxiliadora” y nos dispusimos a recibir a Monseñor y los hermanos. Pero resultó que era la lancha de un Comisario oficial del Apure, el coronel Arellano. Es raro ver por aquí otra lancha que la del Gobernador y la nuestra.
Nos reíamos del chasco, y como dicho coronel nos trajo un paquete grande de correspondencia, tampoco nos disgustó su llegada. Entre las cartas había algunas muy atrasadas, fechadas de tres meses atrás.”

17 de diciembre de 1933:

“Ayer llegó felizmente nuestra “Auxiliadora” de La Urbana. Monseñor dejó definitivamente instalado al P. Bierold, con gran satisfacción de aquella población. Nos trajo varias tortugas de la histórica playa de las Tortugas: nos proporcionaron en breve, un plato de carne fresca, no siempre a la mano en Pto.Ayacucho.
El práctico de río Miguel Lapalma regresó enfermo. Por tal motivo se paró Monseñor en varios puntos de la costa venezolana, también atracaron en la isla colombiana Santa Elena.
Esta mañana hicieron varios adultos la Primera Comunión; por la tarde administró Monseñor a 10 personas adultas la santa Confirmación en nuestra choza, o en “su palacio” como solía anotar el P. Bierold, actual cura de La Urbana.”

20 de diciembre de 1933:

“Celebráronse ayer las glorias decembrinas “del gran Caudillo”. Con ternera, Misa, Te Deum etc. Dijo a las ocho el P. Bonvecchio (que es aquí algo así como el capellán del cuartel) la santa Misa en la capilla del pueblo; a ella asistió el Gobernador con su estado mayor, los niños y niñas de la Escuela solemnizaron con variados y hermosos cánticos.
Hacia el fin de la Misa llegó Monseñor; entonó el himno de acción de gracias ante S.D.M. expuesta. La función se concluyó con la Bendición con el Santísimo Sacramento.
El ruido de la fiesta había atraído alguna gente de los caseríos vecinos: se hicieron varios bautizos y por la tarde confirmó a varios niños Monseñor en nuestra casa.
Por la tarde llevó el Ford “oficial” (de los primeros, viejísimo) a Monseñor y al cronista (P.Burk) volando a la Gobernación: el Gobernador sufrió un colapso con síntomas alarmantes de carácter cardiaco!.. No fue tanto.., efectos, que a menudo se presentan, de las fiestas y que con un buen purgante se componen...
A las dos de la tarde tuvo lugar la inauguración oficial de nuestra Escuela. Habíamos preparado una pequeña academia con los niños: además del himno nacional, otros cantos y poesías del caso. Tomaron asiento en la tribuna Monseñor, el Gobernador, el Coronel Ascanio (Jefe de la fuerza) y el Secretario General. Este último leyó el discurso de apertura. Una de las niñas dio las gracias a la Divina Providencia y al Gobernador. Hallábase presente la mayor parte del pueblo: nuestro ranchón repleto de gente. Al gobernante de la República ya se había avisado anteriormente de la inauguración de la escuela que se llamará en memoria de su Sra. madre, “Hermenegilda de Gómez”.
Desde hoy hemos dado a los niños de la Escuela las vacaciones de Navidad que duran hasta el 8 de Enero de 1934.
La Escuela funciona ya con toda regularidad desde el 10 de Octubre de este año, Tiene actualmente unos treinta alumnos inscritos, entre niños y niñas. Depende de la Gobernación del Territorio y no del Ministerio de Instrucción Pública. Como maestro oficial fue nombrado el P. Burk, quien escribe esto, con una asignación de Bs. 200 al mes. No es tanto la ayuda material como la moral que la Escuela nos presta. En ella se puede hacer algo de bien a esta paupérrima población.
Antes había aquí una maestra: renunció el año pasado al puesto, conjunción esta favorable para obtener nosotros la escuela del pueblo.
De la escuela anterior, no heredamos nosotros más que un rajado pizarrón y un cuadro del Libertador. Bancos no había en ella, tampoco encontramos utensilios de clase, ni en el pueblo, ni en manos de los niños. Así es que la clase se daba, y se da aún, con medios muy primitivos. Hoy ya tenemos algo así como bancos: postes clavados en el suelo que sostienen las tablas de asiento y las de “pupitre”. También gastamos tiza hoy día; antes servía un pedazo de caolín duro (que abunda por aquí) para escribir en el pizarrón.
Para hacer las cuentas, usamos papel de envolver que por casualidad trajimos de Caracas; entonces no sospechábamos lo útil que resultaría por aquí. Esos bancos de la clase forman además la comodidad para la gente que se reúne generalmente por la tarde en nuestra choza para jugar, conversar etc. Constituye una atracción grande para ellos la luz eléctrica y sobre todo el receptor de Radio. En ese mismo local de la Clase, se está diciendo también todas las mañanas la Santa Misa para la comunidad, pero ya pensamos erigir a Jesús Sacramentado una habitación algo digna y permanente en nuestra choza.”

21 de diciembre de 1933.

“Hoy salió bueno y sano el mecánico de la estación radiotelegráfica de nuestra choza donde se hallaba hospitalizado a causa de graves quemaduras, según se anotó atrás.”

22 de diciembre de 1933.

“Esta tarde hicimos todos los de la casa - menos Monseñor - un paseo en la lancha a un lugar río abajo, llamado Provincial. Es un caserío con un pequeño trapiche. El dueño del mismo, Zacarías Guanipa, fue con nosotros. También tuvimos a bordo al mecánico de la radio. Pasamos una tarde divertida, cazando, chupando caña y comiéndonos un sancocho de gallina... Regresó la “Auxiliadora” con todos nosotros buenos y sanos y con una carga considerable de preciosos “topochos” que se dan muy buenos en Provincial.”

23 de diciembre de 1933.

“Hoy se efectuó la subsanación del matrimonio de Don Zacarías Guanipa que se acaba de mencionar. Después de Maniglia, es la familia de Don Zacarías la más respetada y pudiente de esta población. Acerca de los matrimonios habrá que hacer algunos apuntes más adelante, si no quedaría incompleta del todo nuestra Crónica.
En estos días se nos rompió una pieza de nuestro generador de luz eléctrica. A pesar de trabajar dos días, no fue posible remediar el daño; se trataba de un resorte de acero para el arranque. Ingeniamos, sin embargo, un modo de hacer arrancar el motor sirviéndonos de un guaral. Y encargamos telegráficamente la dicha pieza.
Resolvimos hacer una pequeña fiestecita en la Noche Buena hasta la misa de medianoche, con sencillos premios etc. La estamos preparando.
Hoy nos devolvió el jefe de la estación telegráfica nuestro receptor de radio. Lo habían usado más de tres semanas por haber sufrido el “Telefunken” de ellos una avería. Si no tenemos receptor nosotros, queda Pto. Ayacucho un mes sin poder recibir noticias del centro, tanto más que el único mecánico de la estación se hallaba enfermísimo en nuestra casa. Quien esto escribe, conectó el “Phillips” salesiano a las baterías de la estación y pescó la emisora de Maracay con la cual se trafica aquí, trabajando en esto una tarde en la oficina del Radio. Los primeros días después de la avería, recibió el telegrafista en nuestra propia choza; después trasladamos nuestro aparato a la estación como queda dicho.”

25 de diciembre de 1933.

“Celebramos ayer la nochebuena. No resultó aquello tan bonito como creíamos por haber puesto el Gobernador un baile en la casa de los Navas. Las niñas algo mayores de la escuela viéronse obligadas a asistir a él. Comenzó el tal baile a las cuatro de la tarde; a medianoche, ni capaces eran la mayoría de los “parranderos” de pensar en misa etc. Hasta las muchachas de la escuela, dicen, que estaban borrachas. Formaban ellas lo principal del coro que había de amenizar la Misa de medianoche. Naturalmente no vino ninguna, ni el otro día, a cumplir con el precepto. Así es que las tres Santas misas de la Noche Buena (las dijo el P.Bonvecchio), tenían pocos asistentes; entonces sí que se pareció la pobre iglesita en todo, al miserable portal de Belén: nosotros y algunos de los peones más miserables del pueblo que habían corrido del baile, estaban allá alrededor de la cuna eucarística del Señor.
Desde la estación radiotelegráfica (que queda al lado) debían mandar, según conveníamos, un poco de luz eléctrica; pero a esas horas también ellos estaban viendo las estrellas del ron: no fue posible obtener luz.
Hasta la media noche estábamos de tertulia en nuestra casa con alguna gente de la población.
Salió esta mañana la lancha de la Gobernación para Bolívar. Llevó nuestra correspondencia. El mando de la lancha es del jefe de la Fuerza de aquí: del Coronel Ascanio. Se llevó una de las niñas de la escuela consigo; vivirá, según afinnan, de concubina con él cuando regrese. Y cosas semejantes dicen de otras niñas de nuestra escuela y de otros de los “jefes” del cuartel. Siendo verdad, quedaría destruido mucho de nuestros trabajos en esta población.
La frecuencia de la Misa de precepto ha dejado mucho que desear; en el cuartel asistieron apenas cinco hombres el día de Navidad. Todo el mundo se hallaba enfermo o estropeado de los excesos de la noche anterior.”

Como podemos observar, la situación no era muy halagueña, y en donde el dicho de “que todo tiempo pasado fue mejor”, no siempre es cierto, sino que más bien “la historia se repite”.
Los primeros tiempos de la Misión Salesiana en Amazonas fueron especialmente duros. Aquí el Cronista nos habla de la casa de la primera Misión, situada en el hoy Parque Humboldt. El aspecto de esta zona de Puerto Ayacucho para esa época, no es el de ahora, todo cubierto de frondosos mangos. Para inicios de siglo, por las fotos de la época, era un descampado, con muy pocos árboles. La siembra de ese parque frondoso se debe en gran parte al trabajo de un salesiano humilde y trabajador llamado Francisco del Mazo, o “Hermano Chiva”, que con los primeros alumnos del antiguo Pío XI, hicieron un trabajo de arborización y saneamiento, pues también en invierno se innundaba la zona.
Ahí se construyeron las primeras chozas que conformaron la Primera Misión Salesiana. Chozas de palma que se fueron anexando unas a otras mientras el P. Bonvecchio construía el primer edificio en cemento de la ciudad de Puerto Ayacucho: Es la iglesia que está hoy abandonada y olvidada. Hoy día lo podemos ver todavía en pie en la gran laja que se halla entre los locales comerciales del la Av. Orinoco y el Parque Humboldt, lugar de la primera misión salesiana en Amazonas.

“Fue al principio una sencilla choza con techo de palma; todo en bastante mal estado. Tenía de largo unos veinte metros y de ancho unos cinco; solamente la mitad de la choza tenía paredes de barro, hasta la altura de metro y medio; pero en el extremo, hacia el sur había un departamento con paredes de barro hasta el techo, con una puerta, completamente oscuro y estrechísimo.
Esta choza servía anteriormente de cuartel; el cuarto oscuro era el calabozo. Estalló aquí la sublevación de la guardia en la noche del primero de noviembre de 1931 que costó la vida al Gobernador Carrillo y a varios de sus oficiales.
Está situada a unos 900 metros del río, entre éste y la carretera en la punta oriental de la población.
Llegábamos nosotros con unas seis toneladas de equipaje, objetos generalmente de mucho volumen. En manera alguna era suficiente el espacio disponible, apenas cabían las provisiones de boca en el cuarto oscuro que habíamos escogido como despensa. El resto del equipaje, ni con mucho, pudo ser colocado bajo techo. Eran objetos, en gran parte que debían resguardarse de la intemperie. Llegaron entonces a ser preciosos los toldos que habíamos traído.
Como dormitorio escogimos, (mejor dicho nos vimos obligados a escoger) la parte norte de la choza, sin paredes, abierta a los cuatro vientos... Las primeras noches tendíamos nuestros chinchorros sobre cajones y baúles, sacos, latas, barriles, guacales etc... Eramos doce personas entonces: por lo tanto había una estrechez casi insoportable en aquel dormitorio provisorio.
Pero lo peor eran las vacas y cochinos de nuestro vecino; habían descubierto nuestros sacos de sal; venían a visitarnos todas las noches: las vacas se enredaban con los cachos en nuestros mosquiteros y los cochinitos nos tumbaban las cosas. Y para realzar más la poesía bucólica de aquellas noches realizaban bailes y carreras las ratas sobre nuestras cabezas: tenían ya medio comido el techo... caímos en cuenta de esto al caer una noche el primer aguacero; entre goteras y viento no nos dejaban más ni un rincón seco. En una de esas tempestades se rompió una amarra de un toldo con peligro de volarse el toldo y otras cosas... trabajábamos desesperadamente para salvar la situación: entonces fue cuando cayó la tabla que hirió bastante gravemente a Monseñor De Ferrari.
Puso, después de una semana, el señor Gobernador una casita cerca de la capilla a la disposición de Monseñor: en ella durmieron un mes más o menos, el P. Bonvecchio y el P. Burk.
La primera ampliación de la casa se verificó en el lado sur de la choza ya existente: la prolongamos unos diez metros. El espacio obtenido fue destinado para la cocina, la máquina de la luz eléctrica y el banco de carpintero.
Esa construcción se hizo en unos diez días; en ese tiempo nos mandaba la comida Doña María de Maniglia, nuestra vecina.”

La vida del pueblo era de campechanía total como en cualquier pueblo pequeño de Venezuela, a juzgar por esta Crónica que sigue así:)

“... Algunas veces dejamos funcionar el Radio, y entonces viene el Gobernador con sus empleados a escuchar las novedades del mundo. Lo mismo se juega todas las tardes dominó y damas y todos vienen y así podemos decir con toda verdad: “la casa del cura es la casa de todos”...
“...En nuestra sala de recibo que, como ya he dicho, no tiene paredes, nos visitan gallos, gallinas, grullas, cochinos, perros, reses, toros, vacas, terneros etc, pero todos esos bichos son muy mansos. La temperatura aquí es de 34° a 36° durante el día. Cada tarde, de 3 a 4 hay una tempestad con lluvia y viento endiablado que bota todo al suelo. A las 8 rezamos las oraciones de la noche y nos entregamos al sueño, dejando la vida nocturna a Cachana, Canijo y Canelo, nuestros tres perros de guarda.”
“...Prolongando el techo de la choza hacia el norte, obtuvimos la nueva iglesita de la casa y del pueblo. Este es el actual estado de la casa de la Misión; vivimos en ella con bastante desahogo; frente a ella se está levantando ya la nueva construcción de cemento armado, la futura residencia misional.”
“... El P.Bonvecchio es el arquitecto y constructor de la nueva iglesia y casa, construcción en cemento armado. Es el primer edificio de esta clase que se está levantando en el Territorio entero. Día tras día, está trabajando sobre la laja calurosa de enfrente, en medio de la plaga casi insoportable de mosquitos...”

LA ENFERMERIA DE LA MISION.

Los antecedentes de la institución hospitalaria de la ciudad hay que buscarlos en esta enfermería que alivió los dolores de los habitantes de la zona mientras no se abrió el primer Hospital.

“Comenzó a funcionar desde las primeras horas de nuestra estancia en ésta: en la primera noche después de llegados, pudimos salvar a un hombre mordido de una culebra. Desde entonces para acá se beneficiaron centenares de personas de nuestros remedios y enfermería. Hasta de lejos vienen: de San Fernando, de Carreño, de Sapo etc. La atención a los enfermos nos ha hecho simpáticos más que nada a esa pobre gente; no da fácil entrada con todos; a lo menos en la hora de la muerte nos permite hacer trabajo sacerdotal: salvar almas. Otra ventaja de la enfermería: el conocimiento perfecto del modo de pensar, de la vida íntima, de las miserias fisicas y morales de los habitantes “civilizados” del Territorio, a quienes dan por aquí el nombre de “racionales”. Dada la confianza que tiene el enfermo al médico, las visitas a domicilio etc., no puede ser eso de otra manera. Es aquí la enfermería un factor importante, no puede pues suprimirse en la Crónica.
En las primeras semanas de haber llegado, dominaba el pueblo una verdadera invasión de fiebres. Era hacia el fin de la estación de las lluvias, “la salida de aguas”, como dicen. Trabajábamos entonces de dos a tres horas atendiendo a los enfermos todos los días. Hoy se ha mejorado mucho el estado sanitario del pueblo, sin embargo, no pasa día en que no se recurra a la enfermería de la Misión.
Además del paludismo con todas sus manifestaciones y complicaciones, son generales las enfermedades venéreas: es raro el “racional” que no tenga estigmas y molestias de este género, ya por adquisición ya por herencia. El Neo-salvarsan, la tripoflavina, la gonomina (?) etc. son medicamentos conocidísimos aquí; los estamos aplicando constantemente.
Otra plaga, sobre todo de los niños son los parásitos: los anquilostomos más que todo, hacen estragos, y son indestructibles, por más tetracloro metano se emplee; mientras no se construyan letrinas adecuadas, cosa desconocida por estas tierras. También tuvimos casos de tétanos, de infección estreptocóxica, hasta un leproso se nos presentó un día.
En el Territorio, de extensión enorme, no existe médico alguno. En Bolívar hallarían el primero. Así somos pues nosotros, “el paño de lágrimas” como ellos mismos dicen. Hacemos lo que podemos: no siempre se cura el cuerpo, pero casi siempre se salva el alma.
La salud del personal es buena: nadie se enfermó de gravedad Tuvimos que sufrir algo sin embargo, por los mosquitos: causan inflamaciones y pequeñas infecciones; el P. Bierold estuvo, poco después de nuestra llegada, algunos días con fiebre a consecuencia de las picaduras de la plaga.
El suelo de nuestra choza es de tierra; de tierra mala, pues no se deja pisar bien. En ese suelo anidan pulgas y otros animalitos chiquitos pero molestos. Sobretodo, niguas. A todo el mundo le entran, ni al mismo Monseñor respetan! pero a los individuos desaseados les ponen los pies en un estado lastimoso. Una vez costó un trabajo de ocho horas el sacar las niguas de los pies de uno de esos, echando mano de pinzas y cuchillo. Eran centenares, cada una con su millón de huevos! Hemos llegado a saber que al lado de nuestra choza se hallaba el chiquero de nuestro vecino, con unos 500 más cochinos; tenían por “plaza” la choza abandonada y sus alrededores. Uno o dos días antes de que llegáramos, instalaron el chiquero en otra parte; pero nos dejaron todavía durante algun tiempo los perfumes y otros recuerdos de esos “filósofos” ( porque van siempre al fondo y todas las cosas las revuelven…). Dicen que hay niguas donde hay cochinos, y es verdad. A pesar de untarmos los pies con petróleo, entran de vez en cuando; hasta tal punto que Monseñor ordenó una revisión semanal de los pies para los “internos” para que no resulten sembradores de esos huéspedes poco agradables.
Hace poco dio el Gobernador la orden de encerrar los cochinos”.


PUERTO AYACUCHO: SEMBLANZA SOCIAL DE LOS AÑOS 30.

Seguimos con la semblanza de ese pueblo llamado Puerto Ayacucho. Es como un repaso o panorámica general que hace el Cronista sobre las condiciones sociales, higiénicas, morales etc. del Puerto Ayacucho de inicios de siglo. En esta semblanza costumbrista el P. Burk, como buen alemán, analiza, busca causas y expone motivos que ayudan al lector actual a entrar en ese ambiente. Hasta puede figurarse uno que, en ciertas cosas, el tiempo no ha transcurrido.

“Tiene la población unos 200 habitantes. No todos son del Territorio, pero la mayoría sí. Racialmente son amasados de sangre africana, de generaciones indias y de influencias de aventureros blancos.
¿De qué viven los habitantes? Todos los hombres están en el cuartel, prescindiendo de unos pocos, los peones semisalvajes de Maniglia etc.
En el cuartel gana un “número raso” un fuerte (Bs. 5) al día; y eso sin tener que trabajar. Si se acabase el cuartel, se acabaría Puerto Ayacucho también. Como es natural, no hay por aquí conucos, ni el terreno serviría para ello.
Viven en el cuartel unos 50 hombres; no son soldados; son una especie de policías o “números”.

Interesante el análisis costumbrista sobre el matrimonio o la vida de pareja de aquellos tiempos. Igualmente el concepto claro sobre la autoridad y sus abusos.

“... Las dueñas de las casas del pueblo son las mujeres. Así se dice: “La casa de Doña Justina, la casa de Doña Josefa etc.” Estas mujeres viven concubinadas con hombres según las condiciones establecidas, el tiempo que les plazca etc. Es frecuente oír decir: “Fulano vive ahora en casa de Doña Zutana; no vive ya con Doña Perencejo etc.” Pero esto no se dice en plan de censura, en manera alguna: es la cosa más natural que no se viva siempre en la misma casa, ni con la misma mujer.
Del matrimonio tienen estas gentes un verdadero horror: al llegar, había uno sólo: ambos eran extranjeros. A duras penas logramos subsanar dos concubinatos hasta ahora, y no hay esperanza de poder hacer más.
Además del horror al matrimonio, que jamás se conoció aquí, en las mujeres sobre todo, es poco propicia la vida de los hombres en el cuartel, para que se consiga el establecimiento de lazos honestos. Es una vida de holgazanería, de corrupción y también se añade el ejemplo pésimo de los jefes: son esposos en su mayoría y viven, sin embargo, públicamente mal, mucho peor que los “números”, con muchachitas indias de diez años o menos... Y ni siquiera podemos poner el dedo en la llaga. Los “jefes” son omnipotentes en estas tierras.”

“Pueblo chiquito, infierno grande “, dice el refrán. No se necesitaba Radio ni Periódico. El “chisme” iba y venía como en todo pueblo pequeño...

“Considérese que en una población de 200 almas, cualquier cosita adquiere una publicidad perfecta. Tanto más que aquí no existen diarios ni otra cosa que pueda traer temas de conversación...”

Las creencias y manifestaciones de la religiosidad popular eran comunes al interior de toda Venezuela, en donde la fe se mezcla con frecuencia con supersticiones y otros rasgos que indican también una ignorancia, fruto del abandono religioso por tantos años.

“La ignorancia religiosa es completa en estas tierras. Cierta veneración medio supersticiosa de los Santos, los ensalmes contra las culebras, gusanos y todo tipo de enfermedades, para poder dormir etc. Los talismanes contra los que le hacen mal a uno etc. son el arsenal de los “racionales” en cuanto a Fe y religión. Piden reliquias de las tres Divinas Personas, exigen que se les bautice un “santo”, o que se les bendiga la “oración de San Marcos” o la “de S. Pablo”, famosa contra las culebras; esas oraciones las saben de memoria, pero jamás aprendieron el Padre nuestro.”

El P. Burk hace una panorámica sobre la realidad social del Puerto Ayacucho de antaño. En aquel entonces, la vida y el trabajo estaba en el interior en donde los comerciantes, caucheros y sarrapieros daban “trabajo”. En el Ventuari, en el Casiquiare y en el Orinoco medio era en donde había más movimiento. Ayacucho era marginal, lugar de paso para los sarrapiales de Agua Mena, y el Gobierno se limitaba a lo estrictamente militar y “político”. Estamos aún lejos de la capitalidad política y económica que vendría después. El éxodo del interior aún no había comenzado.

“Vive esta pobre gente en chozas hechas de postes y palmas; a veces tienen alguna pared de barro. El chinchorro es el principal mueble; camas o catres no existen. Como el chinchorro tomaron también de los indios la totuma grande y pequeña, y la canoa, y las flechas para el pescado, el terecay y la tortuga.
Físicamente están arruinados la mayor parte de los “racionales”: el paludismo, los parásitos, las enfermedades venéreas acaban con ellos. Son anémicos en su mayor parte: fortuna que les tienen prohibido el alcohol.
Mientras no se logre elevar un poco el nivel de las condiciones sociales, sanitarias y morales de esta población, es muy dificil el trabajo sacerdotaL Y esa elevación no es nada fácil tampoco: quizás con fuertes inmigraciones...”

CARTAS DEL P. IGNACIO BURK

Introduzco ahora extractos de algunas Cartas que el R Burk escribió al P. Fierro, Director de del Colegio Don Bosco de Valencia y publicó en “La Religión”, que nos ayudan a completar esta visión. El P. Burk sobre todo, era un buen observador y narra sus experiencias y reflexiones en estos campos, sobre todo en enfermería. También podemos seguir el tipo de medicinas y tratamientos de entonces. Si estaba o no acertado con sus remedios, lo sabrán los médicos, lo cierto es, que la gente se curaba...

“Puerto Ayacucho, 25 de diciembre de 1933.
Espero que se halle Usted bien... A nosotros todavía no nos ha hecho daño el agua del Orinoco. Y eso que a menudo descuidamos la filtración; con el tiempo se coge confianza hasta a los ríos. Por lo demás, el Orinoco tiene su servicio policíaco de sanidad: los caimanes que no dejan que en sus aguas se pudra algo.
El agua potable de la Misión y del pueblo entero es del río. Esto no quiere decir que no existan por aquí manantiales y quebradas: los hay innumerables. A cada paso brota agua del suelo donde no esté constituido por lajas. Pero procede de mantos freáticos sumamente superficiales. En la estación seca, que acaba de comenzar, deben de secarse todas estas fuentes; y así lo afirma la gente. En la población tienen malísima fama esas aguas; y la experiencia popular tiene razón, son portadoras de toda clase de gérmenes; apenas sirven para baño y lavado de las ropas. La quebrada más cercana a nosotros tiene por añadidura, como bacinete de colección el cementerio de la población. El agua potable no deja de ser un problema para la Misión: el río que queda algo lejos y sus aguas, tampoco son las primeras en lo tocante a la potabilidad ni con mucho.
Las vacaciones que ayer comenzamos, me dan algo de tiempo libre. Ordené esta mañana un poco los minerales que recogí en mis pocas excursiones. Todavía no pude salir a los montes, lejos del valle del río; en la zona fluvial es monótona la mineralogía: es pura roca básica; lo demás se lo llevó el río. Sin embargo encontré unos ejemplares bonitos de feldespatos, variedades de la ortosa sobre todo. Un estudio interesante se puede hacer también sobre la formación de las arenas y de las arcillas; tengo unos veinte ejemplares que representan las fases desde el granito macizo intacto, hasta la arena en terrones, abundantes aún en cristalitos de cuarzo, elemento que más resiste a la acción de la atmósfera y del agua. Series análogas voy a conseguir de la arcilla.
…Hace unos días trajeron de Puerto Carreño (orilla colombiana) una mujer que al matar una tortuga se dio un cuchillazo en la mano. Estaba con fiebre altísima e indicios de tétanos: ya no podía mover la mandíbula. Por fortuna, fue todavía eficaz el suero que trajimos. Ultimamente, de noche fui donde un hombre con una hemorragia en la boca (tratamiento mercurial); ese también se muere si no le ponemos ergotina, hemostyl, cloruro cálcico, etc. por fin se paró la hemorragia. Era un individuo sumamente hemofilico; quedó, después de echar sangre un día entero, exhausto: el aceite alcanforado lo compuso de nuevo poco a poco.
Además de estos casos graves (de ellos siempre tenemos algunos), son comunísimas aquí las fiebres palúdicas y las enfermedades venéreas. Es una población fisicamente arruinada. Los domingos generalmente vienen y piden quinina, vienen con sus paqueticos de neolvarsán y esperan que les ponga la inyección; vienen con su triplafavina; vienen con manos y pies ulceradas y esperan que les ponga algo encima, óxido mercurial amarillo y pomada Reclur; hasta un leproso vino un día. Los domingos hay a veces tal movimiento en nuestra churuata, que es imposible cumplir con todos. Me haría falta un auxiliar para la escuela, Monseñor De Ferrari también piensa en ello.
Mi “confratello” el P. Bonvecchio, como arquitecto que es, está edificando la iglesia sobre una laja de las descritas. El día 19 dijo solemnemente la Misa ante el Gobernador y su Estado Mayor y los Militares y la población entera. Los niños la amenizaron con sus cánticos. Después de la Misa, coge un cuchillo de monte y el breviario y se va al río; allá toma una curiara y “echa canalete” río arriba, hacia los raudales... Entre los islotes y los peñascos de los raudales le sobrevienen a cualquiera sentimientos de angustias aplastantes. Al P. Bonvecchio río: encantado de todo lo salvaje y colosal, había resuelto quedarse entre las peñas del raudal el día entero. Ya entrada la noche, volvió con dos patos, una iguana y una porción de pequeños pescados. Excelente cazador es mi “confrater” Bonvecchio y gracias a eso vamos al monte con alguna seguridad y... podemos comer carne y hacer caldos sabrosos.
Ultimamente se propuso armar un esqueleto de caimán que, según sus cálculos, valdría, montado y preparado, unos 500 Bs. Era el regalo que mandaría al Colegio Don Bosco de Valencia. Se hizo traer un caimán muerto, uno que valía la pena, de tres metros o más de largo. Desde el puerto lo subieron unos peones en unas carretillas puestas en paralelo. Un trabajón digno de Hércules. No tanto la subida (1 km. más o menos), sino el olor. Cosa incomprensible para la población. Si yo hubiese sido el “empresario” habrían dicho: “Bueno, eso es para remedios”. Pero el otro cura ¿qué iba a hacer con el bicho? El Padre quería encargar la primera despellejada a las hormigas, pero le pareció demasiado trabajo para ellas. Encargó entonces a los zamuros la limpieza de las costillas del caimán. Lo hacen en poco tiempo, pero es un trabajo mal hecho; hasta los huesos se los comen. Al recoger mi hermano los huesos, no encontró sino la mitad de las mandíbulas. Las mandíbulas, asegura el buen Padre, es lo principal del caimán, sin ellas no vale ni un centavo. Pero por esa mandíbula perdida no se aflijan los museos, ya está encargado otro saurio; esa sí que vaa ser la pieza más admirada de la exposición escolar de Valencia; así lo dice mi hermanito y colega.
… El día 19 tuvimos también la inauguración de la Escuela “Hermenegilda de Gómez”. Habló el Secretario de la Gobernación. Los niños parece que dejaron buena impresión con sus poesías y cancioncitas. Ya tengo unos treinta alumnos entre niños y niñas. Si no tuviese la escuela me fastidiaría mucho, y casi ningun bien espiritual podríamos hacer. Entre la población grande es dificil. Viejos de 40 ó 50 años que jamás se confesaron, que ni saben a ciencia cierta si están bautizados y cuyo arsenal sobrenatural consiste únicamente en unos “ensalmes” contra la culebra y otros bichos, no se convierten de hoy a mañana. Los niños por lo menos dan algo de esperanza. De vez en cuando preparo también algunos grandes a la Primera Comunión, así el último domingo comulgaron cuatro mozos de la escuela nocturna...
…El bautismo que administraban de vez en cuando los curas ambulantes que volando atravesaban el territorio, ha llegado a ser una cosa rara ante los ojos de esa gente. ¿Para perdonar el pecado original? No saben de eso ni jota. Creen que es una manera de hacer nuevos parentescos, de aumentar la familia, de entrar en relaciones amistosas, deseables con cualquier individuo; tener muchos compadres vale todo por aquí. Como no está siempre a la mano el padrino, esperan con el bautizo hasta que llegue, que a veces es después de cinco o más años. Con la confirmación pasa la misma cosa. En resumen: la esperanza está en la nueva generación.
…¿Población actual civilizada? Arruinada por el paludismo y otras enfermedades... además aquí no hay fijeza en las poblaciones: en el mapa existen puntos en donde no vive ser humano. Atures, por ejemplo: ni una casa... lo mismo casi se puede decir de San Fernando de Atabapo. ¿Y los indios? Algunos hemos tratado ya. Pero son nómadas. Primero tendremos que saber dónde viven, cómo hablan. Más cercanos están, los guajibos de Colombia que los Piaroas de Venezuela....”
…Todo esto sería desalentador, sino tuviéramos fe en la Providencia.
Saludos y recuerdos para todos los hermanos, alumnos y amigos. Recibimos la noticia de la llegada del nuevo P. Inspector. Salúdelo respetuosamente de parte nuestra.
Reciba ahora, querido Padre Fierro, un abrazo de su afectísimo en Cristo.
Ignacio Burk
Misionero Salesiano

Estas cartas y noticias que da el P. Burk nos dibuja, no sólo una situación real de lo que el misionero encuentra, sino que refleja también su mentalidad, su manera de pensar, sus conocimientos etc. Naturalmente sería injusto y ahistórico, juzgar todo esto con nuestra mentalidad, pero sí es interesante conocer estas mentalidades, que a veces perduran y se perpetúan aún en nuestro tiempo. En estas cartas se percibe la atracción del R Burk hacia la Mineralogía, materia de la que fue Profesor por muchos años. A veces se torna poeta; fijémonos en las bellas formas como describe el río Orinoco. Pero también hace acotaciones muy interesantes sobre la manera en que tendría que trabajar el misionero.
Veamos pues otra Carta del P Burk de donde entresaco los párrafos más interesantes:

“Puerto Ayacucho, diciembre 1933.
Ha llegado de Ciudad Bolívar la lancha de la Gobernación trayéndonos el Correo. Dicha embarcación empleó en la bajada cinco días y en la subida ocho. Su llegada constituye un verdadero acontecimiento para la población entera: desde hoy hay por aquí de nuevo fósforos, que ya se habían acabado; y cigarrillos y camisones e hilo para coser.
A nosotros nos trajo también unos bulticos: remedios y utensilios, de escuela principalmente. Del lunes en adelante tengo hasta tiza en mi clase y unas pizarritas para los más pequeños. Rollin censura el empleo de pizarras en las clases de primeras letras, pero él no fue nunca maestro de escuela en la selva virgen.
Ya estamos marchandito aquí. El P. Bierold marchó con D. Fridolino a la Urbana. Allá les espera un campo extenso de apostolado.
Ya sabe que celebramos con esplendor la fiesta de Cristo Rey: Misa pontifical; bendición de la nueva construcción, revalidación de matrimonios, confirmaciones etc. ¡Día lleno! Los niños de la Primera Comunión hicieron su retiro de tres días y el domingo estaban hechos unos ángeles… ¡Lo más solemne fue la Misa pontifical! Con asistencia de las autoridades, desde el Gobernador hasta el juez. La camioneta sufre en estas ocasiones también un cambio de destino: de vulgar camión de piedra y granzón que es de ordinario, se trueca en carro de lujo para el prelado. Predicó el P. Bonvecchio sobre la realeza de Cristo y lo hizo con tal fervor que entusiasmó a todo el auditorio.
Por mi parte hice de todo: salir a recibir al Prelado que venía en su “lujoso carruaje” (la camioneta disfrazada de auto), ofrecer el hisopo, maestro de ceremonias, sacristán, cantor y maestro de coro etc, etc. Después del Pontifical fue todo el mundo al lugar de nuestra construcción: iglesia, residencia y casa de las hermanas. Bajo el sol esplendente del mediodía se bendijo la primera piedra. Hoy ya se está levantando sobre ella, gracias al entusiasmo del P. Bonvecchio, un paredón bastante alto: ya trabajan sobre andamios. Monseñor lo anima todo.
Todas las noches hacemos escuela nocturna con los hombres. El último cuarto de hora es de religión. Así es posible prepararlos a la confesión y comunión. Don Gregorio me está ayudando mucho en eso. Casi treinta hombres se reunen todas las noches en nuestro ranchón. Los sábados y domingos no hay clase: entonces pongo el radio; esto es aquí una cosa muy grande! Las dos estaciones de Caracas las oímos con perfecta claridad y fuerte volumen. ¡Hasta los juegos de S. Agustín! ¡Cómo no se entusiasmaría el Padre Iturriza si aquí a la frontera de la patria, escuchase el triunfo del Royal! Cómo desearíamos que hubiera unos programas un poco más escogidos en el sentido educativo para los sentimientos del pueblo, embellecedores del alma. A veces se avergüenza uno de dejar oir a estas gentes sencillas las trivialidades de las capitales. A pesar de todo, el radio, lo mismo que la luz eléctrica, contribuye mucho a hacer de la Misión una casa popular. Los domingos se hallan aquí reunidos la mayor parte del pueblo....
Mucho bien sigue haciendo nuestra enfermería. De lejos viene a veces esa pobre gente... Hace poco nos trajeron unj oven militar bogotano, de Puerto Carreño, de la orilla colombiana. Estaba ocho
días con vómitos terribles: una úlcera en el estómago probablemente, para éste sí que no hubo más salvación aquí abajo. En una lanchita, sobre las ondas del Orinoco, le administré los últimos sacramentos y le ayudé a bien morir.
Naturalmente, no tiene la vida mía nada de sosegada y tranquila: en los Colegios jamás tuve tanto trabajo como aquí; aquí es uno el factotum del pueblo: el cura el “dotol”, el “escolero”, el boticario etc. Quisiera ser más todavía; la gente de estas regiones se halla en tales miserias fisicas y morales...
En cuanto a los indios, poco a poco vamos comenzando la obra. A pesar de lo que dicen, son numerosos, constituyendo razas todavía fuertes y de gran vitalidad. Por lo demás, nadie sabe a ciencia cierta lo que hay en las inmensas regiones que se extienden a lo largo del gran río. A veces discutimos, como se hace en las aulas, sobre la mejor manera de misionar. Sobre el terreno las ideas se modifican y desarrollan, siguiendo, como en todo, la ley biológica de la adaptación. Según mi manera de ver, no hay más medio para evangelizar a los indios sino el antiquísimo de San Pablo: volverse indio con los indios, para ganar a los indios... Esto exige un poco de arrojo apostólico nada más. Veremos! A veces viven con los indios, pobres especuladores buscadores de balatá, etc. para ganarse unos centavos, ¿por qué no lo ha de hacer el misionero?... Atraerlos a centros de civilización, por ahora al menos, no resulta: son explotados, se vuelven sucios, aprenden el mal y se corrompen de cuerpo y de alma. Tampoco se aprenden sus dialectos sino viviendo con ellos. Ahora los indios viven algo retirados de nosotros, en los montes de oscura geografia. Allá seguramente hay buen terreno y abundante caza. A lo largo del río es estéril el suelo, terreno lavado, formado en gran parte por “lajas”; son éstas extensiones a veces considerables (kilómetros cuadrados) de roca granítica desnuda, al nivel del suelo, o poco superiores al mismo.
Sobre una de estas lajas viene a estar la nueva construcción de la misión. Están las lajas constituidas por un granito de grano basto, con superficies descompuestas en caolín, talco, arenas etc. A juzgar por su estructura típicamente holocristalina, estas rocas básicas se deben haber formado al abrigo del aire, debajo de estratos de sedimentación; son rocas netamente intrusivas. Las capas de sedimentación fueron arrastradas hacia el mar por el río, en los días de su juventud, cuando era todavía agresivo, vehemente y mucho más ancho de lo que es hoy. Hoy anda ya muy juicioso, con la formalidad de viejo canoso, en lo más hondo de su cauce; sólo de vez en cuando hace un pequeño esfuerzo por disputar a los hombres las lisas lajas, negras, blancas y rojas de ambas orillas, y entonces las acaricia con el ímpetu de su tempestuosa juventud. Pero ya se está convenciendo que para los ríos vale también la ley de todas las cosas: nacer, crecer, estacionarse, decrecer y morir.
Las lajas blancas son las más jóvenes: sus incrustaciones ferruginosas (piritas etc.), aún no tuvieron tiempo de oxidarse e hidratarse.
Las lajas negras son así porque ya las cubre una capa gruesa de óxidos de hierro; estas masas pétreas negras son las más distantes del río en ambas orillas, o las más elevadas: por consiguiente, las más antiguas: les pasa a esas piedras lo que les pasa á las caras: con el tiempo se vuelven más feas.
Alrededor de las masas graníticas de superficie negra se hallan diseminadas en el suelo fragmentos rojos, morados y amarillos; son productos finales del trabajo del aire y del agua sobre la capa de óxidos, ocres, limonitas, pirolucita etc. Cosa que me llamó la atención en el granito de aquí, es la ausencia casi total de mica magnésica o potásica; el lugar de ellas lo ocupa la hornablenda: es pues un granito anfibólico. Otra cosa típica de aquí: la falta completa de toda roca de precipitación química! Ni carbonatos - la cal no se conoce aquí -. Las casitas más acomodaditas las blanquean con “tierra blanca”, caolín puro, blanquísimo, producto de hidratación de los feldespatos graníticos. De esa “tierra blanca” hay grandes yacimientos; también forma el lecho de las quebradas que van al Orinoco. El río lavó en tiempos remotos demasiado bien sus orillas; no dejó más que la pura roca primitiva....
En medio de esta natumaleza salvaje se siente el hombre pequeño y aplastado. Y ahora: finis! Perdóneme Padre, lo disparatado de esta carta! Obedeció al deseo de charlar un rato con los hermanos: es mi remedio contra la soledad.
Pbro. Ignacio M. Burk.
Misionero Salesiano.


AÑO 1.934

Otras noticias de Ayacucho. Casi todo lo que sucede en un pueblo pequeño es noticia. Vemos que entre estas noticias se relata el ir y venir de empresarios del caucho y la sarrapia con sus hombres. El sistema de Avance, era el trabajo tradicional por estas partes desde hacía casi dos centurias, y se resistía a morir.


1° de Enero de 1934.

Año nuevo. Ayer a las cinco de la tarde cantó Monseñor el solenme “Te Deum” en acción de gracias por los beneficios del año que acaba de fenecer. No asistió mucha gente: habrían preferido que se hiciera la solemnidad por la noche. Pero resulta con más dignidad la víspera que no a medianoche, después de esas horas de parranda.
Resulta verdad lo que estaba diciendo la gente: el mismo Gobernador se escogió una de las niñas de nuestra escuela para su uso. Esto pone obstáculos grandísimos a nuestro trabajo sacerdotal. Una de las cosas más urgentes seria precisamente la subsanación de los concubinatos; no hay más que tres matrimonios aquí. Pero estando como estamos, ni podemos poner el dedo en la llaga. A pesar de toda prudencia, se formaron en el pueblo ciertos rumores que llegaron a oídos del Gobernador: “de que el Padre hablaba en la confesión contra el gobernador y otras cosas etc”.
Otros dicen, que el mismo Gobernador mandó a preguntar a las niñas sobre lo que había dicho el Padre en la confesión; otros, que las madres habían inquirido eso y llevado al Gobernador etc.etc. En relación con esos asuntos, estuvo una semana en la cárcel uno de los pocos casados, quien dijo unas palabras criticantes contra el proceder del Coronel etc. Naturalmente influyen estas cosas desfavorablemente en nuestras relaciones con la Autoridad civil de aquí; al principio eran casi cordiales, hoy están bastante oficiales, frías. Siendo la población tan pequeña y tan pobre en materia para conversación, todo lo que he relatado es notorio en sumo grado, es tema de charla en todas las chozas, es un ejemplo de consecuencias perniciosas.
Dicen que el Gobernador se ha expresado mal de nosotros en una de las casas del pueblo: “Que él es quien nos sostiene; que de él depende la escuela y que no la abrió para que los niños aprendiesen el rosario etc.etc.”
Las madres de las niñas juegan en eso un papel tristísimo: negocian sencillamente con sus hijas. Hasta hubo alguna, que se fue últimamente a Ciudad Bolívar (en la lancha oficial) con el fin de traer para aquí a sus dos hijas que viven allá. Y las coyunturas son realmente propicias para esa clase de negocios.
Con la aurora de esta especie de augurios comenzamos el año 1934.

5 de enero de 1934.

“En vista de que la actual Capilla está algo lejos de nosotros y también del pueblo, decidimos hacerla en nuestra propia choza. Así tenemos al menos el Santísimo Sacramento bajo nuestro techo. También tiene la resolución, alguna relación con lo que se anotó bajo la fecha del 1º de Enero. Ya ha tomado Monseñor las medidas en el sitio donde pensamos construir la capillita; esperamos esté lista dentro de unos quince días.”

8 de enero de 1934.

“Reanudamos hoy la tarea escolar. Llegaron a la clase unos niños nuevos, cuyos padres acaban de venir de arriba, de San Fernando. Estamos trabajando con ahínco en la construcción de la nueva capilla.
Ayer domingo, se dijo en la antigua iglesita por última vez la santa misa. Nuestra camioneta trajo de allá los utensilios, la mesa y al venerando San Juan (venerando no tanto por su valor artístico, pues es muy feo, cuanto por lo viejo que es: es un recuerdo del tiempo colonial). Y ayer mismo entregó Monseñor la ex-capilla al Gobernador; según dicen, se establecerá la jefatura civil en la casita que hasta ahora servía de iglesia.
La ex-capilla se halla situada a la izquierda de la carretera, viniendo del río, a unos 200 pasos del mismo. Queda a dos pasos de la estación de Radio ya unos 50 pasos de la carretera. Es una de las pocas casas que se edificaron en los tiempos de la carretera (unos 5 años); de ahí que tenía piso de cemento y techo de tejas de barro cocido.”

Esta es pues, la primera referencia que se hace de la primera Iglesia de Puerto Ayacucho y que contenía el San Juan Nepomuceno, primer patrono de la ciudad.

“El mencionado San Juan no estaba siempre en Ayacucho, que hace diez años apenas existía. Es el “santo” de Atures, población floreciente en un tiempo, situada a dos horas de camino río arriba. Hoy no queda más de Atures que el nombre y una casa deshabitada, arruinada
En los tiempos de la carretera tuvo lugar la “translación del santo”. Abundaban entonces los camiones. En Atures lo había cuidado una piadosa (en el sentido de compasiva) vieja, con mucho cariño. Tanto en Atures como aquí, gozaba el santo de mucha veneración, aunque no sé si siempre se hallaba contento de sus devotos. El hecho es que estaba lleno de trenzas de cabellos, de cintas de colores, de brazos y manos etc. de hojalata, algunas de plata, de monedas etc, y a sus pies había una mancha extensa y espesa de esperma de las velas de estearina, de a real una, que le quemaban.
Dicen que los santos son tanto más del agrado de las gentes cuanto más feos sean. Y en fealdad no se dejaba ganar el “San Juan” de Atures, de nadie. En rigor hablando, no era aquel santo más que cabeza, pues el tronco y extremidades se hallan constituidos por tres palos: dos que servían de piernas y que se hallaban clavados en las puntas sobre una gruesa tabla; y el tercer palo formaba los dos brazos. En las extremidades superiores de los palos verticales se halla fijada la cabeza. Es una cabeza de yeso con grandes ojos de vidrio; le salió al artista un poco grande la nariz y la boca un poco torcida. También están un poco desproporcionados los palos del tronco y extremidades: los verticales demasiado cortos, dan al santo una estatura ridículamente pequeña, comparada con la cabeza grande y de frente anchísima; los brazos son en cambio, excesivamente largos... Naturalmente, no se deben ver mucho dichos palos: por esto tiene el santo su vestido. Lo encontramos con un camisón rojo y encima de éste, una camisa blanca, al menos en un principio debe haber sido blanca. Quedaba encerrado el santo en una especie de cajón ancho y alto, pintado de gris... Monseñor está resuelto a substituirlo por un San Juan nuevo, algo más artístico.
Segun averiguamos celebra la población la fiesta de su santo el 24 de Junio; suponen pues, que sea San Juan Bautista, aunque no saben por qué ha de ser Juan Bautista. Pero el pueblo de Atures fue dedicado desde su primera fundación a San Juan Nepomuceno... Estos datos de la historia concuerdan con la tonsura grande, digna de un santo canónigo, que lleva nuestro San Juan… Es sin duda, S. Juan Nepomuceno, cuya fiesta se celebra en el mes de mayo.”


Noticias variadas se dieron en este mes de enero de 1.934. Es interesante la descripción del desplazamiento de hombres en el trabajo de la sarrapia, siguiendo el sistema tradicional de explotación del indígena que se prolonga ya bien entrado el siglo XX.
13 de enero de 1934

“Ha pasado la primera semana de clase. Estábase trabajando toda la semana activamente y bajo la dirección de Monseñor en el arreglo de la choza que en el porvenir ha de ser la iglesita del pueblo y la capilla de nuestra casa. Esta mañana la bendijimos y desde la santa misa vive con nosotros bajo el pobre techo de palma Jesús Hostia. Cumplióse con esto uno de los deseos más fervientes nuestros: tener a Cristo Jesús en nuestra casa, privilegio grandioso de los religiosos. Quizás tenga este 13 de enero una importancia más grande de lo que a simple vista parece en el desarrollo futuro de nuestra Misión...”

15 de enero de 1934.

“Llegó de Ciudad Bolívar la lancha de la Gobernación. Nos trajo bastante correspondencia particular. Uno de los pasajeros, el juez de la población, de nombre Pérez, se murió en Bolívar. También trajeron la noticia de un tiroteo entre las tropas de Bolívar y unos revolucionarios.”

20 de enero de 1934.

“Hoy se fue Monseñor en camioneta a Samariapo (al fin de la carretera, sobre el raudal, a unos 60 km. de aquí), a ver una piragua que le ofreció en venta un tal José Inés Sué. En Samariapo están de paso unos cien hombres, preparándose a la cosecha de la sarrapia que parece ser abundante este año. Son empleados de dicho Sué y de Paul Sprick, quienes también están allá. Los sitios más importantes de la cosecha están cerca de aquí, en Agua Menos (¿Agua Mena?) principalmente. Esto tiene por consecuencia un desplazamiento de la población del Territorio de arriba para abajo.”

Siguen las aventuras y noticias que para el pequeño Puerto Ayacucho sirven de materia de conversación. Los temas de frontera, incursiones, guerrilla (antigomecista), ya entonces eran conocidos. Así como los métodos gomecistas contra todo el que perturbara “el orden”. La vida del hombre, especialmente la del indígena, carecía de valor.

23 de Enero de 1934.

“El tema de conversación de estos días forma uno de esos escándalos no muy raros en estas tierras: Un hombre se lleva la hija menor; el viejo los persigue; trata de matar a ambos; hay tiroteo sobre el río, la hija se esconde en una canoa bajo un montón de chinchorros y escapa del papá. Llega aquí; no sabe nada del otro, cree que está muerto, pero esta tarde llegó por tierra en un estado lastimoso; la canoa se le “trambucó”, se volteó y fue al fondo con la carga en uno de los raudales; a duras penas se salvó el hombre de los tiros del furioso padre de la muchacha.
Son colombianos los actores de este drama, pero conocidos de nosotros. Y apenas llegada la niña, tuvo una conferencia con Monseñor; se ve que también en estos asuntos banales tocan en parte a la Misión...”

Don Gilberto Mendoza me aclara que el papá de esa muchacha era Don Carlos Paláu Ospina, Comisario de Puerto Nariño (Boca del Vichada), cuando un joven colombiano raptó a su hija Isabel y se escaparon rumbo a Puerto Carreño. Al percatarse Don Carlos partió en volandas, aguas abajo con el propósito de capturar a los fugitivos. Al presentar su denuncia al Gobernador Canelón, éste lo insulta, pues los fugitivos habían hablado antes con él… Según Don Gilberto, la Crónica está tergiversada, quizá para evitar complicaciones con el bárbaro Canelón... Todo esto se lo contó Don Carlos a Doña Leocadia, mamá de Don Gilberto.
A su vez me lo confirmó el nieto de Don Carlos, el geógrafo Egildo Paláu.

“En los últimos días cogieron preso también a un revolucionario que fue oficial de Arévalo y se llama Sandoval. Tuvo la imprudencia de pasar tan cerca de aquí. Acampaba a unos veinte minutos de nuestra choza, pero en la orilla colombiana; allá lo encontró una tarde el P. Bonvecchio que estaba cazando por allá y tuvo una conversación con él. La noche siguiente prendieron a Sandoval, según parece en tenitorio colombiano. Tenía en la población un pariente lejano, de apellido Mirabal. Este avisó a Sandoval por medio de una gente que subía, que tuviese cuidado y no se dejase ver por aquí. También fue tomado preso. Ahora tienen a ambos en el cuartel, amarrados el uno al otro con una cadena bien gruesa y de unos seis metros de larga.”

El revolucionario era Emenodoro Sandoval. Juan Mirabal era primo hermano de Doña Trina Mirabal, y sobrino de Doña Josefa Mirabal. Juan se desempeñaba como Policía de Canelón. Sandoval fue agarrado preso y se le oyó decir: “Bien me lo dijo Juan Mirabal que no pasara para acá porque me iban a hacer preso” Y así sucedió. Sandoval murió pronto, tal vez fruto del famoso “vidrio molido” que le echaban en la comida....
Según alguna de mis fuentes, se corrió en ese tiempo en Ayacucho la especie de que fue el P. Bonvecchio el que convenció a Sandovalv para que se entregara. Me parece un poco raro ese “colaboracionismo” del P. Bonvecchio con el Gobernador Canelón, cuando sabemos también que ambos estuvieron a punto de caerse a tiros, cuando Monseñor se llevó a Carreño a Alicia, la hija de Maniglia.

“El otro día vino de arriba un individuo a quien habían abandonado los indios de su tripulación en Maipures. Los indios se escaparon, se fugaron, decía él. Estando todavía ese fulano aquí, pescaron en el río un tronco humano, de indio; las extremidades y la cabeza se las habían comido los caimanes. Llevaba ese tronco de cadáver una herida de bala que debía haber entrado por la espalda. Hoy se sabe la historia porque tiene alguna relación con la de la muchacha raptada que se acaba de contar: el hombre mató al indio, acaso por una nonada, y claro es: los demás cogieron miedo y se escaparon.”

24 de enero de 1934.

“Día de María Auxiliadora! Lo distinguimos exteriormente dando la bendición sacramental por la tarde.
Anoche, a las nueve más o menos, en el momento de parar el motor de luz, sonaron cerquita de nuestro rancho cinco tiros. Un cuarto de hora más tarde vino el Gobernador a decir a Monseñor la causa de ellos: tiráronlos a un individuo sospechoso, que a pesar de todo, logró escapar...
Dicen que en tiempos de sarrapia son frecuentes estos tiroteos a causa de las bandas de “revolucionarios” que so pretexto de fines políticos asaltan el campamento de los recogedores de sarrapia, matando y aprovechándose de cuantas provisiones, instrumentos etc. hallen.”

25 de enero de 1934.

“En Samariapo están dos capitanes de indios con alguna gente. Avisaron y rogaron a Monseñor los buscase con la camioneta. Ayer tarde fue llamado Monseñor a la casa del Gobernador, por hallarse éste indispuesto, congestionado. Pero parece que no es caso de importancia”.

28 de enero de 1934:

Hoy, domingo, fuimos después de la primera misa, en camioneta a Carinagua: el P. Burk, Don Moisés y Don Gregorio. Allá nos internamos en el bosque a levantar cacería.
Sorprendimos, o mejor, nos sorprendieron una manada de váquiros, unos quince bichos. Logramos matar uno de más de 60 kilos: eso nos da carne para una semana, carne fresca, que hace días nos falta. Matamos también unas grullas. A las dos volvimos”.

30 de enero de 1934

“...A media noche pidieron la ayuda de Monseñor para un camión de Maniglia que se suponía accidentado en la carretera de Samariapo. Regresó con la gente del camión a las cuatro de la mañana.
En estos días compró Monseñor definitivamente la piragua que J. Inés Sué le había ofrecido.
Como práctico del río, por Paulino Miranda, entró Ramón Cortés, natural de aquí, en nuestro servicio.”

4 de febrero de 1934

“...Mañana sale para Bolívar la “Santa María”. Con ella va nuestro agregado al servicio Kurt Stefler. Piensa ir a Caracas a curarse de una erupción cutánea rebelde. Con nosotros se ha portado muy bien: desde el principio se sacrificó como cualquiera de nosotros!”
“Está en el pueblo Mister Paúl Sprich, amigo nuestro, con un centenar de hombres para la cosecha de la sarrapia. Van para abajo (Agua Mena). Todos son de Río Negro”.

6 de febrero de 1934

“Llegaron hoy unos ocho indios guajibos del Vichada. Trajeron mañoco y algunas frutas.
Hoy salieron en unas falcas los últimos cosechadores de sarrapia con Mister Paúl. Casi la totalidad de los hombres se va en esa ocasión a vivir unos meses en el monte...”
En estos días fue encargado de la crónica de la misión el P.Burk, quien esto escribe. Tomó lo anotado desde el 17 de noviembre de algunos apuntes personales. El primer tiempo, sobre todo las primeras semanas de nuestra estancia fueron riquísimos en momentos de hermosa emoción y en trabajos dignos de estar retenidos en esta crónica. De otro modo sería del todo incompleta la idea que ella pueda dar de la fundación de nuestra Misión. Por tal motivo resolví tratar ahora, como en resumen, sobre algunas cosas, que juzgo no deben faltar en la Crónica.”

El P. Burk dejará la crónica a otros cronistas como lo veremos en capítulos sucesivos.



CAPITULO IV

CAMINOS DEL SUR: VIAJES Y CRÓNICAS


CAMINOS DEL SUR : VIAJES Y CRONICAS.

Es interesante, antes de meternos de lleno con lo concerniente a la ciudad de Puerto Ayacucho, hacer un recorrido por el interior del Amazonas de esa época y la situación económica y social en la que se hallaba inmersa. Estos relatos de Viajes y los informes correspondientes nos dan también la justa proporción del adelanto logrado en estos últimos 40 años.
La misión salesiana una vez afianzada en Puerto Ayacucho, busca nuevos horizontes. Comienzan los viajes largos, más allá de la zona de Atures. Una de los mandatos dados por el Estado a las Misiones salesianas, era el de crear nuevos pueblos y reforzar los ya existentes. En el primer informe que Mons. De Ferrari envía a los Superiores Salesianos de Turín (Italia) lo dice expresamente: “...Lo que el Gobierno desea es que los misioneros hagan Residencias en los pueblos fronterizos, para impedir que los habitantes abandonen aquellos lugares y para asegurar las fronteras”.
En efecto, sea por estos deseos del Gobierno, sea por la facilidad, dado que los pueblos fronterizos más antiguos se encontraban en la parte oeste del Territorio, el caso es que las Misiones que fueron surgiendo poco a poco siguieron esta dirección de Norte a Sur a caballo de los ríos Orinoco, Atabapo y Guainía-Río Negro limítrofes con Colombia.
En estos primeros tiempos el misionero más “viajero” fue el P. Bonvecchio que se anotaba a todo tipo de correrías y exploraciones. Si los viajes no eran programados por la Misión, se enrolaba en los viajes programados por autoridades civiles a quienes acompañaba:
El 23 de julio de 1934 Monseñor, acompañado del P. Bonvecchio, del hermano Moisés y del personal de la lancha emprendió una excursión apostólica hacia la frontera de Brasil.
En S. Fernando de Atabapo debe separarse el P. Bonvecchio: irá en canoa por el Atabapo hasta la montaña de Yavita, la atravesará a pie para ejercer en Maroa su actividad apostólica. Regresando por la misma vía, se unirá de nuevo en San Fernando con Monseñor.
Monseñor en cambio, viajará con la “Santa Teresita” Orinoco arriba, luego Casiquiare abajo hasta S. Carlos. Será una excursión de probablemente tres meses.
El P. Bonvecchio dejó escrito el relato de este viaje en un artículo que envió al Boletín Salesiano de Italia. De ahí lo traducimos en las noticias más importantes. Es una pincelada sobre lo que era el Amazonas del interior en las primeras décadas del siglo. Interesante la descripción que hace de Atabapo, un preludio de las “Casas Muertas”... Pero no todo es malo, pues habla muy bien de la gente, al contrario de otros famosos viajeros.
Escribe el P. Bonvecchio:

“... nos fuimos de viaje. Cuando se subió la lancha encima del camión, iniciamos la marcha a paso de tortuga, temiendo a cada rato el caer en un pozo, chocar con un árbol, o las piedras que abundan en el camino o no poder pasar por los puentes. Gracias a María Auxiliadora, no sucedió nada de esto y tuvimos la satisfacción de ver en esa misma tarde del 19 de julio de 1938, a la “Santa Teresita” flotando en las aguas del Sanariapo...
...Según el programa establecido debíamos llegar a San Fernando de Atabapo, la antigua capital, en donde Monseñor navegaría por el Orinoco, Casiquiare y Rio Negro, mientras que yo, después de quedarme unos días en San Femando, subiría después por el Atabapo, el Temi, y a través de la montaña de Yavita y Pimichín, llegar al Guainía y visitar los poblados desde Victorino a la desembocadura del Casiquiare.
… El viaje a San Fernando fue alegre, sin problemas y lleno de entusiasmo, a pesar del continuo cortejo de mosquitos y jejenes...
Llegamos a San Femando en donde nos recibieron con gran alegría y sonido de campanas. San Fernando está en un lugar envidiable, sano, panorámico y estratégico, ya que que es la puerta del Alto Orinoco, domina la desembocadura del Guaviare e Inírida que allí se une con el Atabapo y ambos desaguan en el gran río; al mismo tiempo es el paso para Yavita que pone en comunicación con el Alto Guainía... San Femando no obstante su ventajosa situación natural y estratégica, está ya en un estado agónico.
Hay alguna casa en ruinas que melancólicamente mira a sus hermanas caídas, que parecen invitarla en el camino de la muerte y del olvido. Donde antes había calles, hoy triunfa la maleza ahogando las ruinas... La Iglesia, grande y bien construida y hasta elegante con sus dos torres, parece ahora una especie de club zoológico, donde alternan amigablemente vacas, toros, cochinos, perros y en donde hacen ejercicio los murciélagos. El piso de cemento está cubierto por una gruesa capa de estiércol y de otros excrementos, como para desarrollar una mina de guano, previendo un futuro desarrollo agrícola local. Lo que eran altares, confesionarios, armarios etc. amontonados todos en el centro, era una fábrica de ratones...
...Pero no todo es ruína, porque la gente se siente muy animada. Son buenos, dóciles y sencillos y esperan todo del misionero... La pobreza en la que se hallan es increíble: no tienen medicinas, escasea la sal, los fósforos son objeto de lujo que se paga a un real la cajita. No circula el dinero, sino que se intercambian los productos cuando se puede...
…Aquí en San Fernando hice varios bautizos y confirmaciones (70), entre estos a 4 indios piaroas. Estos indios son sencillos y dóciles y han sido víctima de la explotación de todos los aventureros de la región, y ahora viven apartados entre las fuentes del Cataniapo y Chejamuna. De vez en cuando vienen a intercambiar sus productos por anzuelos, telas y otras cosas: aquí se les reconoce su proverbial honradez.
…El día 30 de julio salimos de San Fernando. La nueva embarcación era una curiarita pequeña, tanto, que el techo no cubría ni mi pobre equipaje. Monseñor continuó en la “Santa Teresita”.
…Mi viaje de Atabapo al Temi fue sencillamente desastroso: El río, crecido en demasía, no dejaba ningun lugar para atracar, excepto aquellos que estaban muy distantes uno del otro. Estábamos en plena época de lluvias, y filosóficamente teníamos agua de día y de noche, sin poder cambiarnos...
…Estaban conmigo tres muchachos de la Misión y un baniba que hacía de práctico. Por el Atabapo nos paramos en Chamuchina y Caname en donde bautizamos unos niños. Los varones estaban todos en el trabajo del caucho o balatá. Lo mismo hicimos en Guarinuma y de allí partimos para Baltazar. Era éste un lugar importante con gran población y con plantaciones de café y cacao. Hoy vive allí el Comisario para el Atabapo, al que tenemos que agradecer sus muchas atenciones.”

Se habla de Baltazar como un lugar habitado todavía al inicio de la década de los 30, ya muy nombrado por Humboldt en su Viaje de 1802 por estas tierras, en donde señala la importancia del Convento o Misión de los Franciscanos en donde pernocta. Según el P. Bonvecchio, en él residía el Comisario del Atabapo. Baltazar una población baniba fue uno de los poblados más grandes del Amazonas venezolano. Todavía hoy nadie explica la razón de su total desaparición.
En la población de Santa Cruz el P. Bonvecchio nos describe una fiesta de “támari “, fiesta de iniciación o “nidatame”, presente en todas las etnias arawakas. Es una bella relación etnográfica:

“En Santa Cruz, durante la noche escuchamos un ronco y prolongado sonido, que terminaba en un gemido doloroso como el de un animal moribundo. A la pregunta de qué cosa sería eso, nos dijeron que eran los indios de Santa Cruz que sonaban el tambor para una de sus fiestas. Como pude constatar al día siguiente, aquel sonido indicaba el fin del riguroso ayuno durante un mes. Mientras tanto se prepara la fiesta. Hombres y mujeres recogen provisiones. Si no hay otro recipiente se sacan del río dos o tres curiaras y se prepara en ellas el liquido alcohólico llamado “Yaraque”, que se obtiene de la fermentación del casabe tostado. Los indios de las cercanías acuden al sonido de los tambores, y cuando llega el día de la fiesta de la nueva mujer de la tribu se reúnen y bailan todos en círculo el “Tamari”. La nueva mujer pintada toda de rojo, con plumas y adornos de algodón sobre todo el cuerpo, es introducida en medio de la asamblea.
Después de hacerle oler varios tipos de alimento, el cacique le da una pequeña exhortación y después le da unos 4 latigazos en la espalda, mientras la niña con las manos extendidas sobre la cabeza, los recibe estoicamente. La víctima cuando nosotros llegamos a la churuata fue llevada a su casa. Nos dieron a probar sus bebidas endiabladas y querían que bailáramos.
Trajeron a la pobre muchacha delante de nosotros, envuelta en una gran cobija y le descubrieron el rostro, para que la viera el señor Cura, decía el cacique. El rostro de la pobrecita estaba macilento y flaco, producto del largo ayuno.
…De Santa Cruz a Yavita tardamos un día larguísimo, tanto que nos vimos obligados a pasar la noche sobre unas piedras, con la “alegría” de una tormenta que apagó el fuego de nuestro campamento. Salimos de Yavita, en donde vive una sola familia, pues queríamos llegar a Pimichín antes que anocheciera.
…El antiguo camino de mulas que atraviesa la montaña se había reducido a un torrente fangoso. A mitad del camino había una cruz erigida en memoria de no sé qué personaje que había muerto allí aplastado por un árbol. Pues bien, de esta cruz ya sólo queda un pobre palo, porque los indígenas que pasan por aquel lugar le van sacando astillas y pedazos para hacer no sé qué infusiones o tisanas...

El personaje que murió de esa manera fue el famoso explorador venezolano y dos veces Gobernador de la entonces Provincia de Amazonas en 1856, Don Francisco Michelena y Rojas.
Sobre la muerte del “Viajero Universal” que así fue llamado, se tejieron varias teorías. Una, que fue asesinado por los comerciantes y caucheros a quienes él fustigó con sus leyes. Otra, que fue matado por los indígenas para vengarse de la violación de una jovencita, y la otra finalmente, producida por el derrumbe de un árbol sobre su humanidad. El P. Bonvecchio se hace eco de esta última.

…No lejos de esa Cruz, experimenté otra vez la protección de la Virgen. Había matado con la escopeta dos guacamayas que nos servirían de cena, (pues vivíamos prácticamente de la cacería), y mientras estaba cargando la escopeta, el indio me dijo: “Padre, culebra!”.
Instintivamente alcé la pierna derecha que ya mordía una culebra mapanare. Di hacia atrás un salto y con el disparo de la escopeta la partí en dos....
…Llegamos a Pimichín cuando se caía la noche. Extendimos nuestros chinchorros en la choza del puerto y nos dormimos... En Pimichín no encontramos embarcación sino sólo la del correo, una vieja curiara que hacía agua por todas partes. Pero no podíamos escoger, la cargamos con parte de lo que llevábamos y con dos de los cuatro jóvenes nos arriesgamos a pasar la aventura... Con gran alegría divisamos Maroa.
Maroa es la población más cuidada del Territorio. Casas limpias y alineadas sobre un doble plano de calles que se cortan en ángulo recto, y llevan los nombres de héroes nacionales. La plaza es grande y tiene un pequeño monumento, recuerdo de los trabajos de de limitación que las comisiones brasileña y venezolana levantaron en común acuerdo.
La iglesia grande y bien limpia posee una bella estatua de San Gabriel, patrono de la población. La gente, indios baré y banibas en su mayoría, es muy buena. Notamos aquí un espíritu religioso que no hallamos en otros sitios... El jefe civil del municipio puso a nuestra disposición una embarcación para visitar los caseríos cercanos. De Victorino, última población venezolana en el alto Guainía, hasta Comunidad, atenciones muy buenas.
…Vive toda esta gente en forma paupérrima. Los productos de pesca y cacería son los únicos medios de subsistencia. Por el trabajo del balatá y del caucho están a merced de explotadores que pagan una miseria por su trabajo que nunca logra pagar la deuda de las mercancías por ellos otorgadas, y que vienen acumulándose las deudas de padre a hijo, por varias generaciones...
…Habiendo establecido con Monseñor nuestro encuentro de regreso en San Fernando para el día 20 de agosto, salimos de Maroa la mañana del 15 y después de un viaje relativamente fácil llegamos a San Fernando el día 18.
Monseñor no llegó el 20, a causa de que se estropeó el motor y tuvo que venir a garete por varios días.
Salimos de San Fernando dejándonos llevar por la corriente auxiliados de 4 canaletes que pudimos reunir. Yo iba adelante con tres muchachos en la curiara como proveedor de víveres, cazando pájaros y monos. El único momento peligroso lo pasamos en la curiarita pasando el chorro del Venado, junto a Sanariapo, en donde por la impericia de los marineros casi trambucamos.
Llegamos a Sanariapo el 26 y el 27 ya estábamos en Puerto Ayacucho.”

Nótese la diferencia de apreciaciones que hace sobre Maroa el P. Bonvecchio. Muy distinta a la de Atabapo. Es una constante en casi todos los relatos que hacen los misioneros y viajeros. Siempre resaltan la limpieza del pueblo y la atención educada y religiosa de la gente de Maroa, apreciación que honra a los habitantes del Guainía.
Hace notar también el P. Bonvecchio, con pocas frases el estado de pobreza en la que se hallaba la gente, sometida y endeudada en la explotación de la goma.


CAMBIO DE CRONISTA

Antes de retirarse de la Misión y regresar a Caracas, el P. Burk hace un recuento del estado actual de la misión para los primeros meses del año 1935. A partir de Septiembre de 1935 la crónica la llevará el P. Francisco de Paula Alvarez. Colateralmente a esta Crónica Oficial de la Misión, nos serviremos al mismo tiempo, de una breve Crónica que escribió el Hermano Gregorio Odúber y que complementa y a veces expone novedades que en la otra no aparecen. De igual modo aparecerán noticias de interés social, algunos actos del gobierno eclesiástico, como son el anuncio o la liberación de proclamas para los matrimonios, así como nombramientos eclesiásticos por parte del Prefecto Apostólico.

“La casa nueva casi terminada. En ella habita ya el Ilmo. Prefecto Apostólico. La Iglesia se piensa terminar para la fiesta de María Auxiliadora de 1935.
Tomó posesión la misión de una isla extensa del Orinoco, situada en frente de Zamuro. Llevará el nombre de María Auxiliadora y está destinada a proporcionar frutos, pan y verduras a la misión. El administrador de los trabajos en la isla es Emilio Vélez, quien vive con su familia en una casa edificada en costa firme, cerca del raudal de Zamuro.
En Samariapo mandó edificar Monseñor una casa para servir de albergue a los misioneros que necesariamente deben ir o regresar de Río Negro.
El personal de la Misión el mismo: excepto Don Moisés Cerón, hermano coadjutor, quien se incorporó de nuevo a la Inspectoría. En casa tenemos, entre indios y niños de racionales, quince internos. La cocina nos la atiende una mujer de la población. El nuevo motorista, chofer etc. es Toribio Centeno.
El hermano Don Luis Pogliani atiende a la Escuelita, trabaja de mecánico, chofer etc.

29 de Julio 1.935 :

Se perdió el Hermano Luis Pogliani. Después de buscarlo por espacio de 12 días, finalmente lo encontraron unos indios Piaroas en un estado cadavérico.

14 de Septiembre de 1.935:

En este día llega de Caracas Mons. Enrique De Ferrari; en su viaje lo acompañaron los salesianos Francisco de P. Alvarez y Juan Affanni, ambos sacerdotes, y José Guillén y Francisco del Mazo, ambos coadjutores, quienes vienen llenos de santo entusiasmo a aumentar el personal de la misión. El P. Affanni y el coadjutor Francisco del Mazo se quedaron en La Urbana para prestar ayuda a los salesianos allí residentes y el P. Francisco de P. Alvarez y el coadjutor José Guillén vinieron a prestar igual ayuda a los salesianos residentes con Mons. De Ferrari en Puerto Ayacucho.

27 de Octubre de 1.935:

Se bendice la nueva Iglesia Parroquial.


Las ruinas de esta Iglesia se pueden apreciar todavía hoy sobre la Laja entre la Av. Orinoco y el Parque Humboldt. Según referencias hechas por el Hermano “Chiva “la zona del Humboldt, hoy un jardín o parque descuidado, era una zona muy palúdica, en donde tuvieron que hacer varios canales de saneamiento, para que en el invierno no se encharcara el agua en una especie de laguna. Tal vez debido a esos sufrimientos, Mons. De Ferrari y el P. Bonvecchio que fue el constructor e ingeniero, quisieron salir del “hoyo” y buscaron hacia arriba hasta encaramarse en una gran laja que le sirvió de cimiento. Ahí se construyó la iglesia y la Casa de Monseñor. El remedio fue peor que la enfermedad, en especial por lo caluroso. En el Archivo de la Misión hay fotos de la época en donde la zona de Humboldt no se parece en nada a lo que es hoy. La enorme vegetación de mangos no existía. Fue una siembra posterior y en gran parte el mérito se le debe al Hermano Chiva y a los alumnos del antiguo Asilo Pío XI de la época.
Las enfermedades a las que estaban expuestos en la zona todos los habitantes, por las carencias sanitarias antes descritas, no exceptúan a los primeros misioneros que sufrieron también estas carencias.

18 de diciembre de 1.935:

Desde los primeros días de este mes el padre Francisco de Paula Alvarez, director del Asilo, empezó a sentirse mal de salud. Casi diariamente le daban fiebres que llegaban a 40 grados y aún cuando era por demás cuidadosa la asistencia que le prestaban, no obstante la enfermedad se hizo tan grave que el 18 de dicho mes, le vino una hemorragia que puso en gravísimo peligro su vida, por lo que el mismo Mons. De Ferrari le administró todos los sacramentos y él se dispuso para bien morir. Mas la Divina Providencia dispuso las cosas de otra manera y así, aunque muy lenta e inseguramente, comenzó a restablecerse...

La noticia que se da a continuación de forma escueta y misteriosa tiene varias interpretaciones según las distintas versiones testimoniales. De forma lacónica, el Hermano Gregorio escribió así:

Enero de 1.936:

A fines de este mes se ausentó Monseñor De Ferrari para Caracas. A su regreso tuvo que permanecer como un exilado en Puerto Carreño. Finalmente regresó en los primeros días de marzo.

La Crónica oficial tampoco se explaya mucho y deja todo en la penumbra:

A fines de Enero se ausentó Monseñor De Ferrari para Caracas, donde debía informarse con urgencia de asuntos relacionados con la Misión y hacer nuevas diligencias conducentes al bien de la misma; habiendo cumplido estos fines regresó a principios de Febrero, pasó por Ciudad Bolívar donde pasó algunos días y el 14 de febrero continuó su viaje, mas por incidentes penosos y medidas de prudencia se vio obligado a permanecer unas dos semanas en Puerto Carreño. Finalmente prosiguió su viaje y llegó a Puerto Ayacucho en los primeros días de marzo, donde fue recibido con las mayores demostraciones de júbilo.

La versión más repetida por los informantes consultados sobre este exilio de Mons. De Ferrari durante dos semanas en territorio colombiano, es el intento del Gobernador Canelón por llevarse a Alicia, una hija de Don Juan Maniglia. Monseñor, compadre de Don Juan, se adelantó y la trasladó escondida a Carreño, lo que atrajo las iras del déspota. Por eso, según afirman algunos informantes, la vida de Monseñor corría grave peligro, por lo que le aconsejaron a que permaneciera en Carreño hasta que las aguas volvieran a su cauce.
Debido a este problema, los relatos recogidos hablan de un encuentro nada sereno entre el P. Bonvecchio y el Gobernador Canelón, en donde, al parecer el P. Bonvecchio, ex-capitán en la primera Guerra Mundial, sacó a relucir un revólver retándolo abiertamente.
Estos percances naturalmente, hay que leerlos en el contexto político de la época, con un gobierno dictatorial que se consideraba omnipotente y que no aceptaba oposición alguna. La valentía del P. Bonvecchio resalta dentro de este contexto. Por menores cosas un extranjero podía ser expulsado del país.
El P. Bonvecchio sigue siendo el misionero más inquieto. A pesar de sus labores de construcción, apenas puede escaparse, lo hace con sumo gusto. Gracias a estos relatos podemos hoy percatamos del nombre de las comunidades o caseríos existentes para la época cercanos a Puerto Ayacucho.

Junio de 1.936:

El primero de este mes salió el P. Bonveechio a recorrer varios Caseríos cercanos a Puerto Ayacucho, acompañado por el señor Jefe Civil, y el resultado de su paso por esos lugares fue el siguiente: En Bachaco hizo tres bautizos el día 2 de este mes; en San Borja hizo 3 bautizos el día 3; en Sapo hizo en los días 5, 6 y 7, veintidos bautizos y 6 matrimonios, y en Babilla el día 8 hizo 14 bautizos y 7 matrimonios. En todos estos lugares fue recibido por sus moradores con señales de alto contentamiento y cultas y afectuosas atenciones, cosa que según manifestó lo habían dejado completamente regocijado y satisfecho.

Continúa la Crónica.

El 8 de Septiembre de 1936 salió de Caracas Monseñor en su viaje de regreso a este puerto, acompañado por el P. Pedro Stolarz, el coadjutor Juan Díaz y el familiar Domingo Riva y en La Urbana se les unió el coadjutor Francisco Del Mazo. En el trayecto de Caracas a Ciudad Bolívar hubo un percance serio en el vehículo donde viajaban; se volcó y fue un milagro que este accidente no fuera funesto para ningunos de los viajantes, no obstante se padecieron algunas leves contusiones.

Nuevamente el andariego P. Bonvecchio aprovecha la “cola “en un viaje del gobernador para recorrer las poblaciones del sur del Territorio.

En los primeros días de este mes (Septiembre), el Sr. Gobernador del Territorio, General Alfredo Franco, salió de viaje para visitar las poblaciones situadas desde Puerto Ayacucho hasta la frontera con Brasil, y el P. Bonvecchio se unió aprovechando la ocasión para ejercitar el ministerio sacerdotal en esos lugares, logrando hacer en este viaje más de 200 bautizos y algunos matrimonios. Regresaron a mediados del mes de octubre.

Como era tradición en las distintas Parroquias de Venezuela, las Cofradías o Grupos de adultos que se reunían con una finalidad expresamente religiosa, también en Puerto Ayacucho, en edad temprana de la Misión, se crea la Cofradía del Santísimo Sacramento. La Crónica nos da también los nombres de sus miembros, hoy casi todos fallecidos.

En esta misma noche del 25 de diciembre quedó solemnemente instalada la Cofradía del Santísimo Sacramento, integrada por los señores: Toribio Centeno, Presidente. Ramón Quiaro, Secretario. Maximiliano Hermoso, Tesorero. Juan Díaz, José Betancourt, José Ortega, y Luis Alvarez, quienes invitados por el P. Francisco de Paula Alvarez, asistieron a una reunión preparatoria para formular su reglamento y elegir su primera directiva que tuvo lugar el 20 del mismo mes en la sacristía de la Iglesia parroquial.

A esta Cofradía pertenecieron a lo largo del tiempo varias personas. Quiero darlos nombres, porque así nos damos cuenta de los apellidos o familias de aquella época en Puerto Ayacucho. Más de uno reconocerá a alguno de sus familiares y antepasados.

«Fajardo Margarito, Barrera José Elías, Cortés Ramón, Coronel Valentín, Mayuare Jesús, Llamozas Miguel, Fuentes Galletti Rafael, Hermoso Camilo y Pedro, Díaz César Salomé, Ortega Ricardo, Payema Alejandro, López Pedro, Moreno Bernardo, Sánchez Eulogio, Pesquera Alejandro, Mena Rafael, González Manuel, Cirino Antonio, Rivas Enrique, Núñez Joaquín, Márquez Jesús».
Ya en 1942 ingresaron a la Cofradía:
«Mijares Antonio, Martínez Salvador, Orozco José, Bolívar Manuel, Nieto Marcos, Uribe Antonio y Level Pablo.»

Seguimos con noticias cortas pero que indican mayor movimiento y circulación de personajes. Muerto ya el General Gómez, el nuevo presidente General Contreras da síntomas de apertura a ciertos cambios, aunque todavía muy tímidos.
El Jobito, era el nombre de la actual población de Puerto Páez, y era el aeropuerto más cercano en conexión con el Centro.
Damos a continuación algunas noticias que se hallan escritas en el Primer Libro de Gobierno de la Prefectura con Mons. De Ferrari y Mons. Cosme Alterio. En ocho años sólo 7 matrimonios eclesiásticos le da la razón al P. Burk que cuatro años antes hizo notar ya la reticencia general al matrimonio en esta zona.

Con fecha 25 de febrero de 1937 Mons. Enrique De Ferrari ha concedido la dispensa de las proclamas a los contrayentes Angel M. Sequera y Zoila Aurora Pérez, quienes así lo han pedido para celebrar su matrimonio”.

29 de marzo de 1.937:
Hoy salieron Monseñor con el P. Francisco de P. Alvarez y el hermano Juan Díaz para San Fernando de Apure, vía El Jobito en avión. Monseñor seguirá para Caracas.

18 de Abril de 1937:
Hoy Domingo, entró como socio en la cofradía del “Santísimo Sacramento” el joven Rafael Fuentes Galleti.
Hoy, un poco después de las 12 p.m. se dispararon algunos tiros de revólver los señores Lesman y Peraza, sin consecuencias graves.

19 de abril de 1937:
Hoy a las 9,00 a.m. subió el P. Pedro Stolarz al cerro Perico con todos los niños del Asilo Pío XI llevando una cruz de palo de corazón, de una madera muy fuerte y, después de haberla clavado en la cima, fue solemnemente bendecida.
Hoy a las 2 p.m. llegó una lancha conduciendo una Comisión presidida por el Dr. Alamo Ibarra para inspeccionar todo el Temtorio Amazonas.

20 de abril de 1937:
Esta tarde, como a las cuatro, estuvo el Dr. Alamo Ibarra en el Asilo Pío XI. Se les tomó una película y antes de despedirse, él quiso cantar con los niños el “Himno Nacional”.

En el año 1938,
El 27 de Agosto se celebró en S. Femando de Atabapo el matrimonio eclesiástico de Luis González y Concepción Sánchez.

En el año 1941,
El 10 de Noviembre, se dispensa de las Proclamas para el matrimonio eclesiástico de Bartolo Perdomo y Eduarda Navas, en Puerto Ayacucho.

En el año1942,
El 22 de febrero de 1942, Mons. De Ferrari dispensa de las proclamas para el matrimonio de Domingo Malavé y Carmen Guevara.

En el año 1942,
El seis de agosto, se dispensan las proclamas para el matrimonio de los contrayentes: Manuel Francisco Alcalá y Cecilia T. Pereira.

En el año 1944,
El 4 abril, se concede la dispensa de las proclamas a los contrayentes: Jorge Martínez y Petrica García.
En el año 1945,
El 22 de diciembre, se concede el permiso para la solemne bendición nupcial a celebrarse el 24 de diciembre a los contrayentes: Bernabé Gutiérrez M. y Carmen Rengifo.

Nuevamente el P. Bonvecchio como viajero empedernido, aprovecha la ocasión para viajar hacia el Sur.
Se añaden noticias del Asilo Pío XI y del pueblo.

El 21 de abril de 1937, salió el P. Bonvecchio acompañando al Dr. Alamo Ibarra en comisión hacia el Guainía y demás partes del Territorio.

El 13 de mayo de 1937 regresó el P. Bonvecchio con la Comisíón presidida por el Dr. Alamo Ibarra. El Padre pudo efectuar varios bautizos, entre los cuales llama la atención el de un joven protestante (Héctor Ru, fotógrafo de dicha Comisión) que será confirmado por Monseñor el día 14 de este mes.
9 de Junio de 1937:
Salió hoy para Caracas el General Del Moral, Gobernador del Territorio.

25 de junio de 1937:
Hoy a las 12 a.m. recibió Monseñor por 4ª vez a un indio tuerto, llamado Gavini, esta vez se trajo a un hermano llamado Tomasito, de unos 17 años más o menos.

Recuérdese que era común entre los indígenas adoptar nombres de personas conocidas, entre los peones era común asumir el nombre del Patrón o el que le gustara.

12 de Julio de 1937:
Hoy salió Monseñor para Caracas, vía “El Jobito”.

Siguen las noticias

22 de Julio de 1937:
A las 11 y media a.m. falleció uno de los mejores alumnos del Asilo Pío XI, llamado Ramón Quiaro. Una de las muertes más tranquilas que he contemplado en mi vida.., los niños lo llamaban el Domingo Savio de la casa.

29 de julio de 1937:
Empezó la muerte a cebarse en nuestros alumnos. Esta vez fue un piaroa que murió de tétano y que el P. Bonvecchio bautizó a última hora. Este piaroa fue uno de los que encontraron al Hermano Pogliani cuando se había perdido en la selva.

16 de agosto de 1937:
Hoy a las 8,00 p.m. llegó el General Rafael Simón Urbina, como nuevo Gobernador del Territorio.

17 de agosto de 1937:
Los niños del Asilo fueron a dar la bienvenida al nuevo magistrado. Estrenaron su uniforme y entonaron el Himno Nacional con otro himno. Se leyeron unas palabras por el niño Plácido Barrios.

24 de agosto de 1937:
Hospedamos al geólogo inglés Maxwell, católico practicante, que junto con el Dr. Rivero-Ferro intenta una exploración minera por el Ventuari. Por un incidente trágico-cómico regresaron a Caracas .
(No explican el incidente. Es la primera vez que se cita la minería en esta Crónica)

27 de Septiembre de 1937:
Llegaron a la Misión el P. Ramírez y el hermano Enrique Frezza. El P. Ramírez se encargará del Asilo. El Hermano Frezza será el futuro maestro de carpintería.

15 de octubre de 1937:
Hoy a la madrugada se fue el General Urbina, enfermo, a Caracas, vía El Jobito. Lo acompañó el P. Bonvecchio en la “Don Bosco”.

26 de octubre de 1937:
Hoy a las 7 a.m. llegó el Doctor para esta población, se llama Dr. López Rivas.

24 de diciembre de 1937:
Hoy instalóse definitivamente la Archicofradía de María Auxiliadora. En la tarde tuvo lugar la primera reunión, presidida por el P. Pedro Stolarz en la cual quedó elegida la primera Mesa Directiva así: Presidenta, María de Maniglia, Secretaria: Alicia Maniglia, Tesorera, Fuentes Galletti.

11 de Abril de 1938:
Hoy a las 9 a.m. tuvo lugar la operación del Hermano Don Luis Pogliani. Hizo la operación el Dr. López Rivas con la ayuda del Dr. Guzmán y duró una hora. Asistieron el P. Pedro y el Hermano Gregorio Odúber.
Las desgracias y enfermedades se suceden. El Hermano Gregorio, como encargado de la enfermería lleva buen recuento de todo. Las gripes o epidemias ayer como hoy, son contagiosas.

26 de mayo de 1938:
Salió el P. Bonvecchio en la camioneta con varios niños; regresó un niño llamado Juan con la pierna rota, y Ricardo Ortega con un pie golpeado. Ahora nuestra casa está vuelta un hospital. Se hallan en cama el Hermano Pogliani y también los niños siguientes: Alberto Gavini, Enrique Rivas, Juan C., Ricardo Ortega, Luis Rodríguez y Reinaldo; y para completar el cuadro, el P. Pedro Stolarz enfermo de un ojo.

27 de mayo de 1938:
Hoy cayó enfermo un niño piaroa llamado Jacinto Piana y un guajibo llamado Carlos Rivas.

2 de junio de 1938: Hoy cayó enfermo el Hermano Francisco del Mazo y un niño llamado Pascual Lara.

6 de junio de 1938: Hoy cayó enfermo un maquiritare llamado Juan.

10 de junio de 1938: Hoy cayó enfermo Jesús Mayuare.

En este Capítulo quise extenderme un poco en las Crónicas del Vicariato, porque creo que dan una visión bastante interesante de lo que era Puerto Ayacucho, su ambiente social, económico, sanitario, educativo etc. En otros capítulos nos extenderemos un poco en otras noticias referidas a tiempos más recientes.

CAPITULO V

PRIMEROS INFORMES DE LA MISIÓN
ENVIADOS POR MONS. DE FERRARI A ROMA


El Prefecto Apostólico tenía la obligación de enviar a Roma, a la Congregación de Propaganda Fide, encargada de las Misiones, al menos un Informe al año. He podido encontrar dos de los primeros Informes escritos por Mons. De Ferrari. En ellos expone sus preocupaciones, dificultades y también los logros y resultados del trabajo misionero. En estos informes se nota la preocupación de De Ferrari por conseguir el Contrato establecido por la Ley de Misiones. Y en ello vemos la razón de por qué los salesianos tardaron bastante en abrir misiones en otras poblaciones. Con el asunto económico no muy claro por parte del Gobierno, no se atrevió Monseñor De Ferrari a expandirse por el Territorio.
Se observa en este Informe algo extraño: mientras que en el informe del Viaje de 1928, se esforzaba por señalar la cantidad numerosa de indígenas y habitantes del Territorio, en este Informe denota todo lo contrario, da una visión de un Territorio desolado, vacío.

“Eminencia:
Heme aquí cumpliendo con mi deber de enviarle la relación anual de nuestro trabajo misionero y los módulos para los datos estadísticos y administrativos.

ESTADO O SITUACION CIVIL DE LA MISION.

En Venezuela hay una Ley de Misiones segun la cual, para que se dé una estabilidad, se exige un contrato entre el Gobierno y el Superior de la Misión. Ahora bien, cuando el Excmo. Sr. Nuncio Dr. Fernando Cento, aprovechando la entrada del nuevo Ministro del Intenor y deseoso de abrir la Misión, hizo la asignación a título “sólo para comenzar” un subsidio mínimo de Bs. 10.000 anuales. Pero come no hay un contrato, segun la Ley de Misiones, la nuestra corre el grave peligro de no ser reconocida y por lo tanto anulada de parte de cualquier nuevo Ministro que, invocando la practicidad de la ley y animado de algun espíritu sectario quiera hacer un poco de daño a la religión.
Por cuenta mía he hecho todo lo posible con el Ministro para lograr el contrato, pero el Sr. Ministro siempre me responde evasivamente diciendo que tiene vergüenza de ofrecer a la Misión la suma de Bs. 10.000 sabiendo que en 1929 se establecieron Bs. 50.000 y que la Misión del Caroní recibe 30.000 encontrándose en unas condiciones mucho mejores que la nuestra. En estos días tuvimos la visita extraordinaria en representación del Rector Mayor y, dándose cuenta de nuestra situación, comunicó al Excmo. Sr. Nuncio que el Rvmo. Capítulo Superior no tiene la intención de ampliar el desarrollo, con la creación de nuevos centros, si antes no se aseguraba la posición civil de la Misión.
Este tipo de resolución va en contra del pobre Prefecto Apostólico que se encuentra reducido al mínimo en lo referente al personal. Creo urgente y necesario que la Santa Sede recurra al medio diplomático, o sea, exigir del representante de Venezuela ante la Santa Sede que se cumpla la ley de Misiones celebrando el contrato con la finalidad de asegurar la estabilidad de nuestra misión.

MATRIMONIOS DE LOS CONCUBINOS

En esta misión no hay matrimonios, sólo concubinato. Sin sacerdote por muchos años los habitantes civilizados que son pocos, se habituaron a vivir así y no se preocupan tampoco de regularizar su estado civil, también porque deben hacer grandes viajes para presentarse a la autoridad civil más cercana. Al existir en Venezuela una ley, por la cual el sacerdote no puede celebrar ningun matrimonio si antes los cónyuges no presentan el acta civil, aquí en la misión se hace la cosa más dificil, sea porque las autoridades civiles no se mueven nunca del lugar, sea por las grandes distancias que los contrayentes tienen que superar.
Aquí en la misión no hay verdaderos centros poblados. Lo que se encuentra en el mapa es sólo un recuerdo histórico. La población de los civilizados, como se llaman aquí, está reducida a lo mínimo. Si el misionero en su visita anual a todo el Territorio en donde existe un civilizado, no tiene la facultad de efectuar el matrimonio civil y hacer después la debida comunicación a la autoridad más cercana para los efectos civiles, el trabajo del misionero queda todo reducido e ineficaz.

PRUEBAS

Además de estas dificultades, este año hemos sido visitados también por las enfermedades y desgracias. Nuestro Pro-Prefecto y un hermano Coadjutor han debido retirarse atacados de malaria que aquí reina soberana. Aquí el misionero debe ser también médico y distribuir gratuitamente las medicinas por la gran pobreza que existe. El Pro-Prefecto que tenía, me ayudaba mucho en la atención de los enfermos y ahora me encuentro sólo. Las enfermedades más abundantes son la malaria en sus diversas formas, la gripe, pulmonía, tuberculosis, disentería, nefritis, cirrosis hepática, sífilis en sus varias manifestaciones, beriberi etc. Otro sacerdote que me acompaña fue atacado de beriberi, especie de ataxia locomotora, siempre grave, y sólo después de dos meses de sufrimientos, gracias a Dios, ha podido reanudar el trabajo. Siendo él arquitecto, jefe de obras etc. de la construcción (P. Bonvecchio) tuvo también la desgracia de caerse de un andamio y sólo por un milagro de María Auxiliadora no quedó muerto del golpe. Hoy se encuentra completamente restablecido.

VISITA A LA ZONA SUR DEL TERRITORIO DE MISION

En el mes de julio del año pasado, aprovechando una parada en los trabajos de construcción por falta de granzón, debido a la subida del río, y también aprovechando el río crecido, hicimos una pequeña excursión hasta los confines con Brasil, que dista de Puerto Ayacucho unos 1.200 kilómetros recorridos por el río Orinoco.
La primera población que visitamos fue la de San Fernando de Atabapo, antiguamente un centro importante. Hoy apenas cuenta con un centenar de personas. Después de una pequeña misión regularizamos algunos matrimonios. De allí partimos para San Antonio, pequeño caserío en donde apenas bautizamos y confirmamos, pero ningun matrimonio, porque no se encuentra la autoridad civil que los presencie. Continuamos subiendo el río hasta que llegamos al Casiquiare, brazo del Orinoco que desemboca en el Guainía, formando el Río Negro y llegamos a San Carlos. También ésta fue anteriormente una población. Allí no encontramos más de 50 personas. Estando presentes allí autoridades civiles pudimos hacer algun matrimonio. De allí salimos para Santa Rosa, en donde encontramos una veintena de personas y también allí se regularizó algun matrimonio. Subimos el Río Negro y después el Guainía hasta Maroa y Victorino. En Maroa encontramos un poco más de gente. Son indígenas ya civilizados que hablan ya español.
Además de estos pequeños centros tenemos después el centro principal que lo forma Puerto Ayacucho, residencia del Gobernador y del Prefecto Apostólico. Este centro tiene unos doscientos habitantes. La parte más poblada es la de la parroquia de La Urbana, que entre la población y sus alrededores pueden contarse unos 1.000 habitantes.
Podemos decir pues, que el número de cristianos no pasa de dos mil. El número de los indios salvajes es bastante grande. Las tribus más conocidas son: Los Guajibos, los Piaroas, los Maquiritares, los Macos, los Guajaribos, los Guaicas y los Puinabes.
Para poder ir al interior necesitamos más personal y medios pecuniarios, que por ahora no tenemos. Nuestro trabajo espiritual este año fue el siguiente: Bautismos, 665; Confirmaciones 615; Matrimonios, 56; Comuniones 3.235. Tanto en Puerto Ayacucho como en La Urbana se da todos los días lección de catecismo en la escuela diurna y nocturna, en los domingos y en las fiestas.

CONSTRUCCION DE LA IGLESIA Y DE LAS CASAS

Para tener una idea del trabajo realizado aquí, en Puerto Ayacucho, hay que saber que aquí no se encuentran obreros, ni albañiles ni carpinteros, ni herreros, ni sastres, ni zapateros. Sin dinero para traer obreros del interior de la República, el verdadero misionero debe hacer todo él. El cemento nos lo otorgó el Gobierno. La arena debemos recogerla a unos diez kilómetros de distancia, transportándola con un pequeño camión; hemos de tener precaución de sacarla del río en época de sequía, pues en invierno el río se desborda y la corriente es fuerte. Las vigas y los cuartones los da la selva a unos cinco o seis kilómetros de distancia, y en la misma selva cortamos las tablas para las puertas y todos los trabajos de carpintería. La casa del Prefecto es ya habitable y la Iglesia está ya techada. Se está concluyendo la fachada y y después se hará el piso, mientras que el suscrito diseñará el altar, los muebles de la sacristía y los bancos. Las fotos que añadimos a este Informe darán una idea del trabajo.
En La Urbana estamos construyendo también la casa parroquial, pues vivimos en casa alquilada. Vivimos la vida salvaje en el sentido de lejanía y carencia de medios de la civilización. Figúrese que desde Ciudad Bolívar hasta nosotros y después hasta Brasil no hay ni una imprenta, ni un periódico. Es por esto que no podemos colaborar con la Exposición Misionera Mundial. Apenas termine la Iglesia y concluya algun que otro trabajo, pienso traer la primera imprenta aunque sea pequeña, que difundirá en todo el Territorio de la misión el primer periódico. En una extensión de 300.000 Km2 hay apenas cuatro comerciantes de víveres y de telas para vestidos, que no pueden compararse con los más pequeños comerciantes del país más pequeño.
Esta es, Eminencia, la crónica de nuestras fatigas. Estamos dispuestos a sufrir aún más, pero si se espera recoger más resultados, es necesario el aumento de personal y de dinero; pero si no se le obliga al Gobierno a regularizar nuestra posición civil, los Superiores no nos darán el personal y los resultados serán cada vez menos o casi nulos.
Bendíganos e interponga toda su influencia ante el Santo Padre, que ya es conocido en estas lejanísimas tierras, para que diga una buena palabra al Gobierno para que finalmente se disponga a regularizar nuestra posición.
Dev. en C. Jesús:
Mons. Enrique De Ferrari Prefecto Apostólico.


En 1936 Mons. De Ferrari envía otro Informe a la Santa Sede presentándole el panorama general de la Misión. En él Monseñor carga las tintas otra vez sobre la carencia de medios y personal y como en el anterior Informe, se denuncia nuevamente la regularización legal de la misión.
Se señala la apertura de escuelas en tres localidades, pero debe referirse al encargo de Supervisión de las mismas, pues las Escuelas de la Misión en esos lugares no se hicieron realidad hasta mucho más tarde. La permanencia de un misionero en alguna de estas localidades se inicia a partir de 1940 en San Carlos y 1947 en San Fernando.
Se nota también un poco de exageración en cuanto a distancias. Los números o estadísticas suelen usarse con frecuencia según la finalidad que se busca.
Es interesante el detalle de pedir la suspensión casi total de la ley del Ayuno y abstinencia para estas zonas; revela una sensibilidad interesante para esa época.

Eminencia:
Aprovecho la ocasión de enviarle los dos Documentos anuales para notificarle algo de nuestro trabajo durante el año 1935-1936.

POSICIÓN JURÍDICA DE LA MISIÓN

Con los cambios políticos de la República y de los varios Ministros del Interior, se ha hecho más dificil todavía el arreglo de nuestra posición jurídica con miras a firmar un contrato con el Gobierno para la estabilidad de la Misión ante la Ley. Sólo pude obtener, después de muchas operaciones el pequeño aumento de Bs. 5.000 a la subvención del Gobierno, pero que no cubre todavía nuestros gastos.

NUESTROS TRABAJOS

La muerte del General Gómez, Presidente de la República, en diciembre pasado, interrumpió el desarrollo de los diversos puntos que nos habíamos preestablecido. Nos decidimos sin embargo a hacer un censo minucioso de los cristianos en los centros más cercanos, que se hallan dispersos en estas tierras y hemos podido constatar un aumento de 11.131 habitantes a los que hemos prestado nuestra ayuda catequizandolos y santificando sus familias. Hemos regularizado 62 matrimonios; hemos administrado 111 bautismos, 67 confirmaciones y se han repartido 5.788 comuniones.

PRUEBAS

También este año no nos faltaron. Se perdió en la selva uno de nuestros hermanos coadjutores (D. Luis Pogliani) y sólo después de 13 días lo hemos encontrado en un estado deplorable; pero gracias al buen Dios y a los cuidados más solicitos, se encuentra ya trabajando. Nuestro Pro-Prefecto (P. Francisco de P. Alvarez) estuvo también a las puertas de la eternidad. La Virgen nos lo devolvió y hoy está ya mucho mejor. Estas dos circunstancias, unidas a la de la política, que ya nombré nos impidieron de hacer nuestros viajes anuales en el tiempo de la disminución de las lluvias, único tiempo para hacer los viajes.

CONSTRUCCIÓN DE LA IGLESIA Y LA CASA DEL PREFECTO APOSTÓLICO

Gracias a Dios, se terminó y el día de Cristo Rey bendijimos la nueva Iglesia y la casa Parroquial y está en actividad el Oratorio festivo y una escuela diurna y otra nocturna para muchachos.

ESCUELAS

Es verdad que no hay mal que por bien no venga. Con el cambio de Gobierno logramos fundar cuatro escuelas en el Territorio, bajo nuestra supervisión. Las escuelas son las siguientes: una en Atures, y las otras en San Fernando de Atabapo, San Carlos de Río Negro y Maroa. Son pequeños centros poblados que carecen de misionero ya sea por la escasez de personal ya sea por carencia de medios.

NUEVO CENTRO DE SAN FERNANDO DE ATABAPO

Esperamos Dios mediante, poder abrir en este año con un sacerdote y coadjutor, este nuevo Centro que se encuentra a cuatro días de distancia de nuestro Centro. Apenas llegue el personal pedido al Superior salesiano de Caracas, iremos a abrir dicho centro.
OBSERVACIONES SOBRE EL RECUENTO ADMINISTRATIVO

Como verá en las Entradas, lo que conforma todavía la parte principal de las mismas es el apartado de Limosnas de extraños. Estas Limosnas hasta ahora he logrado mantenerlas, pero este año con la tremenda crisis económica del país, no las tendré porque ya empiezan a sentirse los efectos.

ASILO DE HUÉRFANOS PIO XI

Hemos abierto este Asilo para huérfanos y ya tenemos 18, y hemos querido llamarlo con el nombre del actual Papa, para introducir en sus tiernos corazones un amor más ardiente al Santo Padre que se preocupa de ellos, enviando a los misioneros el subsidio para su sustento. Y ya que hablo de subsidios, veríamos con mucho gusto que el próximo año se nos aumente como en el primer año, o sea que se establezca la ayuda en 40.000 Liras en lugar de las 30.000 con las que poder contar para enfrentar los gastos del Asilo.

DIRECCIÓN PARA LA CORRESPONDENCIA

Sería bueno que corrijan la dirección postal de esta misión. Es la siguiente: “Misión Alto Orinoco” Atures (Territorio Federal Amazonas). Venezuela.

AYUNO Y ABSTINENCIA

Quisiéramos hacerle una súplica. En estos lugares salvajes, en donde en una extensión de 300.000 Km2 no se encuentra un solo mercado para surtirse, en donde los habitantes siembran aquello que necesitan para su sustento y viven de la caza y de la pesca diaria, les resulta sumamente dificil observar la ley del Ayuno y abstinencia como se practica en toda Venezuela. Viven en una miseria tal que hacen una sola comida al día y que casi todo el año se hace abstinencia. Pero sucede con frecuencia que el encargado de buscar la comida, faltándole la pesca va a la caza y trae un poco de carne. ¿No podría S.E. de obtenemos que para esta misión la misma facultad de un solo ayuno y abstinencia, el Viernes Santo, como se otorgó a la Isla de Curazao, en donde no falta nada para vivir cómodamente?
Termino la relación de esta nuestra paupérrima misión rogando para que S.E. quiera asumirla bajo su protección tratando de que para el próximo año nos aumenten el subsidio para poder abrir cuanto antes el Asilo para las niñas, sin el cual no podremos formar los matrimonios y las nuevas poblaciones cristianas.
Implorando su paternal bendición y un memento especial para los misioneros y fieles, le aseguramos a S.E. que elevamos diariamente al Buen Dios nuestras pobres oraciones por S.E. y por todos nuestros bienhechores.
Dev. En C. Jesús.
Mons. Enrique De Ferrari.
Prefecto Apostólico del Alto Orinoco.


A continuación quiero introducir una entrevista que el periódico “La Religión” le hace a Mons. De Ferrari el día 14 de Agosto de 1936. Puede ser interesante para conocer el pensamiento de Mons. De Ferrari.

“No es la primera vez que entrevisto para el público al Prefecto Apostólico del Alto Orinoco. El año pasado, por este mismo tiempo, le hice una larga interviú para la revista madrileña de misiones, “Catolicismo”, de la cual soy corresponsal en Venezuela. Este trabajo, que intitulé “¿Todavía esclavos?” fue visto con malos ojos por la censura de correos de entonces, por atacar agriamente los abusos despóticos que se cometían con los infelices indios indefensos y de la esclavitud que de hecho se había implantado por los llamados “amos del sitio”. Después de enviado un Número a Maracay y otro al Ministerio del Interior fue mandada incinerar toda la remesa de ciento veinticinco ejemplares. Pienso reproducirla muy en breve, en estas mismas columnas, pues conservo un número que pudo entrar por Puerto Cabello.
Anteayer fui a verle de nuevo a nombre de “La Religión”. Y como siempre, me recibió amable, dispuesto a satisfacer mis preguntas.
- ¿…………..?
Monseñor.- Una de las principales obras de beneficencia que sostenemos los misioneros es el Dispensario de Medicinas, donde se han atendido más de 300 consultas y se han practicado cuatro intervenciones quirúrgicas. Por supuesto, no tomo en cuenta, al darle estos datos, las diarias heridas que suturamos y las 4.000 inyecciones que hemos dispensado en tres años.
- ¿…………..?
Monseñor.- Fuera de lo que nos ha dado el gobierno - diez mil pastillas de quinina - hemos gastado los misioneros más de cuatro mil bolívares en medicinas. Y a veces se nos presentan casos tan complicados y delicados, dada nuestra misión de religiosos, que se ve palpable la mano de la Providencia en el feliz desenlace.
- ¿…………..?
Monseñor.- Nuestro Asilo de niños merece una palabra.
- ¿…………..?
Monseñor.- No. Lo sostenemos a expensas nuestras, mejor dicho, con las limosnas particulares que nos envían las almas caritativas de Venezuela.
- ¿…………..?
Monseñor.- Hay dieciocho huérfanos, de los cuales siete son indios guajibos. Allí se les da todo: ropa, comida, instrucción etc.
Periodista.- Los 10.000 Bs. que le asigna el gobierno a su Misión, ¿alcanzan a cubrir los gastos?
Monseñor.- De ninguna manera. Se lo voy a demostrar con un cálculo hecho solamente alrededor del Asilo y del personal de la Misión. Somos 10 misioneros y 18 Asilados. Calculando un bolívar cincuenta diario, por cada individuo - incluyendo gastos de ropa etc. - tenemos 42 Bs. diarios. 42 multiplicados por los 365 días del año, dan un producto de 15.330 bolívares anuales. El Gobierno sólo nos remite 10.000 Bs. al año. Y esto sin contar gastos de viaje...
Periodista.- ¿Y cómo se las arregla Su Señoría?
Monseñor.- Pues amigo, si no contáramos con las limosnas de Caracas y de toda la República y con la asignación anual de la Santa Sede, nuestra misión hubiera fracasado hace tiempo.
Periodista.- ¿En cuánto calcula el presupuesto racional que debe asignarle el Gobierno para la Misión del Alto Orinoco?
Monseñor.- Para que esta Misión dé los resultados y fragüe las esperanzas de la Patria, se necesita un presupuesto mayor.
Periodista.- ¿No abriga Su Señoría esperanzas para el futuro?
Monseñor.- Si que las abrigo, en vista del nuevo aumento para las misiones venezolanas.
Periodista.- ¿Qué impresiones trae del nuevo Gobernador del Territorio Amazonas?
Monseñor.- Muy buenas. Por lo que a mí toca, le diré que me daba 500. Bs. mensuales, con lo que pude vivir y sostenerme desde enero a esta parte. El general Alfredo Franco está animado de la mejor buena voluntad con los pobres indios de nuestra Misión.
- ¿…………..?
Monseñor.- Los grandes explotadores, “los amos del sitio”, a los cuales me referí en la pasada charla que tuve con usted, los que sostienen en aquellas regiones una auténtica esclavitud y que llaman a los indios “mi personal” - un eufemismo - parece que van sintiendo ya la mano del general Franco, en sus gestiones.
- ¿…………..?
Monseñor.- He conseguido últimamente la creación de dos escuela federales, la de San Carlos y la de Maroa, ambas sobre el Rio Negro. Los misioneros tenemos además, una escuela nocturna para obreros que funciona desde hace tres años.
Periodista.- ¿Yen cuanto a frutos espirituales, Monseñor?
Monseñor.- De eso prometo hablarle en otra ocasión. Hoy le adelanto que, desde enero acá, he bendecido 62 uniones concubinarias. Esto obedece, en parte, a que han desaparecido de aquellos lugares, con el advenimiento del nuevo régimen, ciertos elementos que con su ejemplo sancionaban estos desórdenes públicos.
Periodista.- Noto que me voy alargando demasiado. Monseñor me promete concederme una nueva entrevista para “La Religión”. Y antes de cerrar estas líneas, un comentario de mi cosecha.
El ejemplo de Mons. De Ferrari, un sacerdote extranjero, internado voluntariamente en las lejanías inhóspitas del Alto Orinoco, trabajando sin descanso en medio de los indígenas venezolanos, fundando asilos, escuelas y dispensarios médicos, es un mentís rotundo a las prédicas extremistas en contra del clero católico.
El retardarismo clerical queda una vez más descartado con la actitud de Mons. De Ferrari, cuya salud se va minando en las faenas apostólicas desplazadas en medio de nuestros aborígenes y en cuya frente, tostada y cetrina, hay mucho sol de fatigas”.
Juan Francisco HERNÁNDEZ.


Por esta entrevista vemos una faceta de Mons. De Ferrari que por lo general se esconde. Muchos creen que la denuncia profética de la iglesia, que algunos tildan de “política” comenzó en estos últimos aletazos del siglo XX, sobre todo en América Latina. Y es una gran equivocación. En la Iglesia siempre hubo profetas que denunciaron el mal, así como también hubo siempre “bueyes mudos” que se callaron cómplicemente.
La entrevista realizada por el mismo periodista en la Revista madrileña “Catolicismo” que la censura venezolana confiscó, es prueba que ante las injusticias y abusos del sistema esclavizador cauchero, Mons. De Ferrari, como representante de las Misiones, también levantó su voz valiente en una época política muy dficil.



CAPITULO VI

OTROS DATOS INTERESANTES SOBRE PUERTO AYACUCHO

El sueño de Mons. De Ferrari era la creación de una Escuela Agrícola como la que los Salesianos tenían en Naguanagua o Guaparo, en la ciudad de Valencia. Se comienza con el método de “ensayo y error”. Se les nota una gran ilusión. El primer ensayo lo hizo Monseñor en una Isla frente a Zamuro que bautizaron con el nombre de “María Auxiliadora”. Conocía De Ferrari las cualidades del indígena piaroa en su apego a la tierra y sus dotes de agricultor por lo que al frente de esa experiencia puso a una familia de esa etnia. Experiencia, que como veremos, durará muy poco.
Espigamos, pues, en la Crónicas los aspectos que puedan interesar para el conocimiento de todos.

“...Ya en el año l.935 habían ocupado una Isla del Orinoco que nos cedió Doña María de Maniglia, con una pequeña siembra para que se quedaran allí los indios que quisieran, pero ahora se iba a hacer en forma y se invitó a un grupo de piaroas que, bajo la dirección de Emilio Véliz, fundaran esa primera colonia.
Desde la misión se les proveyó de todo lo que podían necesitar para trabajar, para vestirse y comer, y ellos alguna rara vez, mandaban algun producto que no consumían. Pero un día desaparecieron todos. ¿Qué había pasado? Se había muerto una criatura y creían ese lugar infectado por el espíritu del mal.
Como había algunas siembras y plantaciones, Monseñor mandó a Emilio reclutara unos guajibos para ocupar la isla. Llegaron y aumentaron aún más los gastos, sin que se viera ningun provecho. En pleno verano, se quemó luego parte de la isla y con ella, una gran cantidad de árboles de mango y sarrapia que se habían plantado.
Por último, se dio la isla al capitán Zamuro o Caribán quien, muy contento al ver tan bien tratados a sus hijos en el Asilo, se quedó en la Isla.
En 1939, el asunto Isla perdió gran parte de su interés y poco a poco se desistió de la idea de que aquello pudiera ser una solución. No obstante en el Asilo, trasladado mientras tanto a su nueva sede, había un nutrido grupo de guajibos que daban buena esperanza para un futuro próximo, de poder ser unos buenos agricultores. El hermano Francisco del Mazo cultivaba con ellos el frutal que quedó en el sitio de la casa antigua, un terrenito junto a la iglesia y la huerta del Asilo.
Pero en 1940 se presentó un factor nuevo cuando, el dos de abril, llegaron las primeras Hermanas para fundar el Asilo Madre Mazzarello. Ellas se encargarían de formar niñas indígenas como lo hacían los salesianos con los niños y se formarían hogares indígenas cristianos que serían el buen fermento para la reducción de tribus enteras.
Pero para ello parecía oportuno conseguir un terreno amplio en donde fundar una Escuela Agrícola y alrededor de ella una Colonia Indígena.
Los salesianos, sobre todo los del Asilo, se entusiasmaron con esta idea, le dieron gran calor y pedían a Monseñor que pronto la realizara. Monseñor se mostró reservado y algo pesimista, pues había observado la calidad de las tierras de aquí, que en ninguna parte podía justificar una razonable esperanza. Sin embargo, Monseñor había conseguido con este mismo objeto desde 1937 un Tractor “Allis-Chalmer” de oruga con arado de disco y una desterronadora Oliver de disco también. Pero arado y desterronadora siguieron en sus cajones, y sólo el tractor estaba en servicio para ayudar la sacada de las lanchas, que había que poner en seco para su reparación y transporte y en la preparación del campo de aviación.
En 1941, el 27 de mayo llegó a Puerto Ayacucho como Gobernador el Dr. Carlos Alamo Ibarra, el cual vino con la idea de dar un gran empuje a la agricultura, como “base única” para el bienestar del Territorio. Ocupó enseguida un gran terreno cerca de Carinagua y pidió a la Misión tractor y arado para prepararlo. Fue el Hermano Francisco quien aró luego unas 10 Has. que sembraron de arroz.
Esta circunstancia aumentó en los salesianos el deseo de fundar pronto una Escuela Agrícola y Monseñor dijo que después de los ejercicios espirituales comenzaríamos esto.
El 26 de agosto regresó de Caracas Monseñor, trayendo entre otros, al P. Luis Rottmayr a quien encargó de la parroquia y de organizar la búsqueda y la mensura de un terreno a propósito.
El 15 de septiembre mandó Monseñor al P. Bonvecchio, al P. Luis Rottmayr y al hermano Francisco del Mazo para que inspeccionaran los terrenos de El Perico y las tierras que median entre el Lirio y Carinagua, para escoger un sitio para la Escuela Agrícola.
Habiendo asegurado unos ganaderos ya viejos del país, que en el Perico no falta agua en todo el verano, se escogió este terreno por estar muy cerca del Asilo. Se trazó un camino y al día siguiente se comenzó a mensurar y a fijar los botalones. El Hermano Francisco comenzó con el mayor entusiasmo a destroncar y arar las primeras 6 hectáreas.
El 10 de octubre se terminó el plano del terreno escogido de 125 hectáreas con 78 áreas y se presentó al Gobernador para organizar la petición de compra. Hubo sin embargo oposición de algunos vecinos, lo cual provocó un estudio a fondo de la situación y resultó que esos terrenos pertenecen al grupo de los no enajenables, por lo cual hubo de desistir de él y escoger el otro cerca de Carinagua.
Ya el 15 de octubre se comenzaron los trabajos de mensurar el nuevo terreno y levantar el plano, mientras que el Hermano Francisco comenzó de lleno en la preparación del terreno y la cerca.
El 28 de noviembre estaba el plano terminado y con fecha del 22 de diciembre, se presentó la petición del mismo. Sin embargo, debido a los trámites obligados en este caso, la compra definitiva no se llegó a efectuar hasta el mes de mayo de 1942, cuando ya estaban sembradas varías hectáreas de arroz, maíz, frijol, hortalizas etc. y las cercas casi terminadas.
Desgraciadamente el maíz y los frijoles no prosperaron de la forma deseada y casi se perdió del todo, mientras que el arroz y la yuca, sembradas ambas en pequeña cantidad, dieron mejor esperanza. De todos modos vimos que un solo paso de arado no era suficiente para mejorar la tierra y que ésta además, contenía gran cantidad de piedra roja que impide el trabajo y hace más ácido el suelo. Monseñor consiguió por ello un arado de desfonde con el objeto de arrancar las pocas raíces y las piedras y limpiar así mejor el terreno. Además se hizo un gran desagüe al morichal central y un camino en forma de cruz que llegaba desde la cerca oeste al río Carinagua y el otro, de la carretera al morichal. Ya para 1943 se terminó el puente sobre el morichal del centro y 15 días más tarde se acabó un aljibe cerca del mismo morichal para fundar allí una huerta para hortalizas.
Mientras tanto el Capitán Caribán y sus hijos y parientes próximos que, en parte acompañaban en la isla, en parte iban y venían del Vichada, observaban todo aquello y quedaron encantados al ver que sus hijos Luis Gómez, Carlos Gómez y los primos Pedro etc, ya manejaban toda clase de herramientas, aprendían a manejar máquinas y tractores, injertaban arbolitos etc. y a principio de 1944 pedían permiso para talar junto a nosotros, al otro lado del Carinagua. Se les dio un permiso provisional que se pensó legalizar después.

Este terreno es el que se encuentra frente a San Enrique y que en su mayor parte está hoy asentada la Urbanización Simón Bolívar.
El Hermano Gregorio Odúber llevaba su Crónica partícular de la que me sirvo para sacar algunos datos que aclaran o especifican lo anterior.

1° de enero de 1935

Estado actual de la misión: La casa nueva está casi terminada. En ella habita ya el Ilmo. Prefecto Apostólico. La Iglesia se piensa terminar para la fiesta de María Auxiliadora de este año.
(Se refiere aquí a la construcción en cemento que vemos hoy en ruinas en la laja que asciende del Parque Humboldt a la Av. Orinoco. Ruinas que pasaron a ser propiedad del Municipio, cuando la Misión solicitó los terrenos en donde se encuentra actualmente la Vicaría y la Catedral)

Tomó posesión la misión de una Isla extensa del Orinoco, situada al frente de Zamuro, llevará el nombre de “María Auxiliadora”. Está destinada a dar frutos, pan y verdura a la misión. El administrador de los trabajos en la Isla es Emilio Véliz, quien vive con su familia en una casa edificada en costa firme, cerca del raudal de Zamuro.
En Samariapo mandó edificar Monseñor una casa que ha de servir de albergue a los misioneros que necesariamente deben ir o regresar del Río Negro.
En casa tenemos, entre indios y “racionales” quince internos. La cocina nos la atiende una mujer de la población. El nuevo chofer, motorista etc. es Toribio Centeno, los demás internos trabajan en la construcción de la iglesia. El hermano Don Luis Pogliani atiende la escuelita, trabaja de mecánico, chofer etc.”

Abril de 1937

El 19 de abril, esta casa tuvo el honor de la visita del Dr. Alamo Ibarra, Comisionado del Gobierno Central, el cual hizo una película de los niños y se informó detenidamente del adelanto espiritual y material de los niños, quedó muy satisfecho de todo, prometiendo su interés en nuestro favor.
El 20 recibimos la noticia de que se había firmado el contrato de la Misión con el gobierno. ¡Bendito sea Dios!
(Se refiere a la firma del Convenio entre el Estado venezolano y la Misión del Alto Orinoco, documento que transcribiremos posteriormente).

El 21 de abril salió el P. Bonvecchio acompañando al Dr. Alamo Ibarra en comisión hacia el Guainía y demás partes del Territorio.
(Alamo Ibarra antes de ser nombrado Gobernador estuvo de Comisión por el Territorio).

Abril de 1.938

Hoy 11, a las 9 tuvo lugar la operación de D. Luis Pogliani. Hizo la operación el Dr. López Rivas con ayuda del Dr. Guzmán y duró una hora. Asistieron el P. Pedro Stolarz y Don Gregorio Odúber.
Con gran devoción se celebró la Semana Santa. El Domingo de Ramos se dio comienzo a la misión cuaresmal predicada por el P. Pedro Stolarz y terminó con la Comunión general del Jueves Santo la cual fue muy numerosa. También hubo varias primeras comuniones de adultos y entre ellas dos de 50 y 60 años.

25 de junio de 1938

Hoy Monseñor salió para la isla “María Auxiliadora” a instalar la primera familia piaroa compuesta de 7 personas.

26 de junio de 1938

Hoy se entronizó el primer Sagrado Corazón de Jesús en la casa de los Galletti.

28 de junio de 1938

Hoy salió el P. Bonvecehio y el P. Affanni en la lancha “María Auxiliadora” para iniciar las misiones por el Río Negro.

l9 de julio de 1938

Hoy se abandonó la vieja y querida churuata para habitar en el nuevo Pio XI de cemento armado. (Construido por el P. Bonvecchio, el anterior al actual Pío XI).

11 de agosto de 1938

Hoy a las 9 am. se bendijo solemnemente el Hospital “Simón Bolívar”.

27 de agosto de 1938

Mons. De Ferrari autorizó al P. Bonvecchio para que presenciara en San Fernando de Atabapo el matrimonio eclesiástico de Luis González y Concepción Sánchez que no pudo efectuarse antes en Puerto Ayacucho por falta de documentos.

¿CUÁL FUE EL PRIMER HOSPITAL DE PUERTO AYACUCHO?

Los señores D. Rafael Silva (q.e.p.d.) y D. Gilberto Mendoza sacaron del baúl de sus recuerdos estos datos que pueden ser muy valiosos.
Después de la Medicatura de la Misión, con el P. Ignacio Buró al frente, la primera Medicatura funcionó en la actual calle Atabapo, en la casa del Dr. López Rivas.
La bendición de este Hospital “Simón Bolívar” al que se refiere la Crónica salesiana, al parecer es la actual Casa Sindical (Calle Atabapo) que por ser una construcción tan grande para la población de entonces, con gran dificultad podía ser dotada medianamente, por lo que se optó por un Hospital más pequeño que estaba en la lomita del actual Barrio Táchira, un poco más arriba de la actual Escuela.
A ese Hospital, el Dr. Renato Planas, sucesor del Dr. López Rivas ya expulsado, le dio el nombre de “Dr. Plácido Daniel Rodríguez Rivero”. Este nombre se mantiene durante el servicio médico del Dr. Agüero. Será el Dr. Ramón Kisley quien lo manda a borrar y le pone el nombre de “Dr. José Gregorio Hernández”, nombre que aún conserva actualmente, después de su traslado.
La fecha exacta de este cambio de nombre no lo dicen estas Crónicas: “En el mes de julio de 1946 se le da permiso al Párroco para poder bautizar en el “Dispensario de la ciudad”.
En cambio, ya el 16 de diciembre del mismo año l946 dice la Crónica: “se le concede al Párroco celebrar unos Bautizos solemnes en el Hospital “José Gregorio Hernández”.
Puede ser una pista.

23 de noviembre de 1938

Hoy a las 7 p.m. llegó el nuevo Gobernador General Falcón.

Año 1939
El año 1939 se abre con unas elecciones y una buena noticia para la ciudad de Puerto Ayacucho: la apertura de nuevas comunicaciones con el resto de la República, pues se da inicio a las obras del Campo de Aviación, en donde el Hermano Francisco con el tractor de la Misión prestará su valiosa colaboración.
Durante la dictadura del general Gómez, la máxima autoridad del pueblo era el Jefe Civil. Con la llegada al poder del general Contreras, esa rigidez se va aliviando y se van restableciendo poco a poco las instituciones tradicionales de representatividad del pueblo, y se dan ya elecciones a nivel de municipio.
En 1937 sabemos que era Presidente del Concejo Municipal el señor Pérez Franco. Pues bien, en 1939 la Crónica del Hermano Gregorio Odúber dice lo siguiente:

15 de enero de 1939:

Hoy tienen lugar las elecciones para Presidente del Concejo, y Monseñor es uno de los candidatos.
Aunque esta unión entre “altar y trono “pueda parecernos hoy extraño, en aquel tiempo no lo era, pues parece que la Constitución lo permitía... Aunque sabemos que produjo unas consecuencias nada positivas, como veremos. Sin embargo en las Crónicas no se dice más nada que estas escuetas noticias, ni dicen quién ganó las elecciones. Extraño.

24 de enero de 1939

Hoy se empezaron los trabajos del campo de aviación con toda actividad; más de 50 hombres trabajan en él.

¿Cuándo llegó el primer avión a Puerto Ayacucho?
30 de enero de 1939
Hoy a las l2 y 20 a.m. aterrizó por primera vez en Puerto Ayacucho un avión. Piloteado por el Mayor Quintero.

Marzo de 1939

El P. Bonvecchio declarado con apendicitis aguda por el Dr. Juan B. Rufo, fue acompañado en avión por el mismo Doctor a Caracas para hacerse operar.
El P. Juan Affanni se trastornó del cerebro y Monseñor lo condujo a Caracas en avión expreso para asilarlo en un sanatorio del Avila.
(En efecto, el P. Affanni, gran trabajador sufrió graves trastornos cerebrales, de los que posteriormente fue recuperándose y trabajó por muchos años en Táriba (Edo. Táchira) en donde murió muchos años después).
«El 27 empezaron los retiros espirituales para mujeres.»

8 de marzo de 1939

Hoy llegó el vapor “Meta” inaugurando así el servicio de Correo entre Bolívar y Puerto Ayacucho.

24 de abril de 1939

Hoy salió en avión para Caracas el general Falcón y quedó de presidente el Secretario General Dr. Giliberti Gómez.

26 de abril de 1939


Hoy fueron expulsados del Territorio el Dr. López Rivas, J. Izquierdo, J. Borges y Peraza. Salieron en la “Santa María” a las 2 y media p.m.

¿A qué se debió esta expulsión?

Los datos recogidos en mis charlas con mis informantes de la época, me hablan como una consecuencia del resultado de las elecciones de presidente del Concejo. Mons. De Ferrari era el candidato propuesto por el Gobierno, especialmente por influjo del Secretario de Gobierno, Dr. Giliberti Gómez. En cambio, el candidato popular era el Dr. López Rivas, médico muy apreciado por el pueblo y un luchador demócrata.
En una época dictatorial, en donde el Gobierno le temía a ciertas aperturas democráticas que ya flotaban en el ambiente desde la muerte de Gómez, tal vez se presionó para que saliera elegido Mons. De Ferrari.
Seguramente, debido a las protestas del otro bando, el Gobierno respondió como solía hacerlo en esos tiempos: con la prepotencia y la fuerza.
Puede ser la causa de estas expulsiones, pero sería interesante investigar más a fondo esta página de la historia de nuestra ciudad. Eran tiempos en que los aires democráticos empezaban a moverse y los partidos políticos a organizarse.

2 de mayo de 1939

Hoy a las 9,00 am. se volcó el carro colorado de Maniglia matando a un niño.

12 de mayo de 1939

Hoy a las 5,00 p.m. se le rompió una pierna al niño de Pastora Ramírez, lo tumbó una bicicleta.

4 de julio de 1939

Hoy se instaló la Guardia Nacional en Puerto Ayacucho.

La primera guarnición, según informes de Don Gilberto Mendoza y DonAndrés Camacho (+), estaba ubicada en el actual Barrio Táchira, cerca del Hospital ya nombrado y estuvo comandada por el subteniente asimilado Ernesto Campos. Eran algunos de los Guardias: Andrés Camacho Salazar, Antonio M. Villamizar, Alberto Benaím, Juan Romero, Ernesto Laya, Ernesto Campos, hijo, y otros tres más.

10 de julio de 1939

Hoy llegó a esta ciudad el nuevo médico, Dr. Renato Planas.

Año 1940

20 de enero de 1940

Hoy llegaron en avión los ministros de Obras Públicas y Sanidad, Aguerrevere y García, para estudiar los problemas en bien del Territorio: acueducto, carretera etc.

2 de abril de 1940

Con el avión de este día llegaron las Rvdas. Hermanas Hijas de María Auxiliadora: Rvda. Madre Inspectora Sor Decima Rocca, la Secretaria Sor Teresina Zingale, Sor Yolanda Pazzetta, Directora, Sor Dolores Hurtado y Sor Carmen Vega. Fueron debidamente recibidas. Monseñor cantó un Te Deum, vinieron los alumnos del Asilo uniformados y asistieron las niñas de la parroquia.

28 de agosto de 1940

Con un día de atraso llegó hoy el avión que trajo a nuestro querido Monseñor acompañándole el primer salesiano del Territorio, el coadjutor José Antonio Pérez.

15 de octubre de 1940

Salió hoy para Samariapo el P. Bonvecehio, quien ira a establecerse definitivamente en San Carlos, para satisfacer así una gran necesidad espiritual de aquella región tan apartada.

15 de noviembre de 1940

Llegó hoy el Capitán Cardona en viaje hacia el Ventuari y se hospedó un par de días en nuestra casa.
(El Capitán Cardona Puig fue un insigne explorador venezolano. En 1945 alcanzó las fuentes del Siapa y en 1951 participó en la Expedición a las fuentes del Orinoco.)

Año 1941

26 de febrero de 1941

No poco revuelo levantó sobre los habitantes de Puerto Ayacucho la noticia del asesinato del Coronel Canelón, exgobernador del Territorio, acaecido en Maracaibo.

Según datos proporcionados por Don Gilberto Mendoza, el asesinato fue perpetrado por el ahijado del Coronel, en venganza por la muerte de su padre, compadre de Canelón, en una riña de gallos. Le había disparado ya dos veces con anterioridad, y Canelón sabía que su ahijado había jurado matarlo. Cuando enfermo, tuvo que hospitalizarse en Maracaibo, el ahijado, disfrazado de médico lo abaleó en la cama.

2 de junio de 1941

Hubo hoy cambio de Gobernador, pues llegó el Dr. Alamo Ibarra como nuevo Gobernador del Territorio, ya conocido por nosotros por su estancia en la misión en años pasados.

3 de junio de 1941

Llegó hoy como encargado de la salud pública, el Dr. Agüero. El nuevo Gobernador se empeña mucho en desarrollar la agricultura en el Territorio. Por lo mismo ocupó, y está cercando junto al Carinagua un terreno que pensábamos formara parte de nuestra futura Granja. Monseñor quedó comprometido a prestar el tractor y nuestro Hermano Francisco del Mazo está todo el día arando allí.

12 de agosto de 1941

También salió para la capital el Dr. Alamo Ibarra, después de dejar sembrada de arroz casi toda la granja “La Esperanza”.

Aparece en la Crónica salesiana lo que fue una de las mayores aspiraciones de Mons. De Ferrari: la creación de una Escuela Agrícola.
Los salesianos tenían, a nivel americano, una amplia y exitosa experiencia en este campo de las Escuelas Agrícolas. Eran famosas las que tenían en Argentina y Brasil y en Venezuela la Escuela Agronómica de Naguanagua (Valencia) tenía un bien ganado prestigio.
Movidos por esta experiencia, se dispusieron a escoger el terreno. Lo que no sospechaban, a pesar de su buena voluntad, que el terreno de Amazonas no era el más apto para llevar a cabo dicha experiencia.
La Granja fue el sueño constante de Mons. De Ferrari y luego de Mons. Cosme Alterio y los primeros misioneros. Ya vimos la primera experiencia de la Isla. Siguieron después los experimentos en varios lugares.
l de septiembre de 1941

Hoy comenzamos a inspeccionar los terrenos para la futura Escuela Agrícola. Visitamos extensamente un terreno entre el cementerio viejo y el morichal de Perico, que tiene una parte bastante plana, rodeada de cerros de laja y granzón y está muy cerca.
El cementerio viejo estaba en los terrenos en donde actualmente están la Catedral y la Vicaría.

15 de septiembre de 1941

Monseñor, el P. Bonveechio, el Hermano Francisco y el P. Rottmayr inspeccionaron hoy los terrenos que median entre la Carretera de Atures, el Carinagua y el cerro “La Batea”, para ver si se pueden utilizar para la Escuela Agrícola. Al P. Rottmayr le parecían mejores y con más garantía de agua que las tierras de Perico. Pero debido a la distancia ya que todos les aseguraron que aquello era muy seco en verano, se optó unánimemente por la tierra cerca del Perico.

20 de septiembre de 1941

Se hizo el primer cálculo de la superficie encerrada en los puntos marcados que no llegaba a 105 hectáreas. Por lo mismo, se resolvió ampliar el terreno hacia el oeste, norte y este.

10 de octubre de 1941

Se presentó el plano al Dr. Alamo Ibarra, quien llamó la atención sobre el hecho de que el terreno escogido era de los inajenables que considera la ley, por estar en las inmediaciones de Puerto Ayacucho que está aún sin ejidos determinados. En consecuencia, se va a escoger el nuevo terreno elegido cerca de “La Esperanza”.

28 de noviembre de 1941

Terminamos hoy el levantamiento del plano de la nueva Escuela Agrícola “San Carlos” después de haber reducido dos veces la medida para no encerrar demasiado terreno. Y se plantaron los botalones correspondientes.

El terreno de dicha Granja, como dijimos anteriormente, es hoy el que abarcan las Urbanizaciones de Simón Bolivar y parle de Carinagua. Un total de 175 hectáreas.

Introduzco a continuación un romántico artículo publicado por “La Religión” el 28 de septiembre de 1941 firmado por las iniciales L.M. que puede ser interesante como descripción del Puerto Ayacucho y de la obra salesiana en esa época.

«Los Teques, septiembre de 1941.-
¡Qué poco conocemos la tierra venezolana! ¡Qué datos tan deficientes tenemos de nuestras extensas sabanas, de nuestras soberbias montañas, de nuestros caudalosos ríos! ¿Quién, por ejemplo, sabe decir algo sobre el Alto Orinoco?
Tratemos de describir este rincón de la Patria, no con la precisión científica del geógrafo, sino más bien siguiendo la ruta de una excursión a través de esta maraña interminable y casi inexplorada de bosques y sabanas...
Del aeródromo de Maracay se levanta el plateado aeroplano brillando con el sol de una bellísima mañana de julio y balanceando sus alas gigantescas en un vuelo cerrado y rapidísimo sobre el Lago de Valencia, sobre los Morros, desde cuya altura se divisan, como engastadas perlas, la ciudad de San Juan, La Villa, y otros pueblos sonrientes y tranquilos. Los redondeados declives de las montañas tienen luces de fresquisimo verde esmeralda. San Fernando de Apure recibe festivo a los viajeros y poco después, el gigantesco pájaro levanta sus alas sobre huertas solitarias y sobre los afluentes de caudalosos ríos. Puerto Páez está solo: sus casitas alineadas a lo largo del río, apenas acusan que hay vida humana en ellas.
Después de un corto vuelo el avión aterriza. He ahí un simpático pueblecito de casitas cubiertas de palma, alguno que otro edificio de construcción moderna, una iglesia, la casa del Gobierno, el Asilo Pío XI, el Asilo Madre Mazzarello, el dispensario, la casa de maternidad, el cuartel, todo acariciado y como recibiendo frescura de la corriente del majestuoso Orinoco: es Puerto Ayacucho.
Una carretera de reciente trazo y magnífica construcción nos lleva desde el campo de aviación hasta el corazón del pueblecito. ¿Quiénes viven allí? Alrededor de unas 500 personas, es el centro de la Misión salesiana que forma la Prefectura Apostólica del Alto Orinoco, donde, desde hace 8 años, Mons. Enrique De Ferrari lleva a cabo un un heroico y tesonero trabajo apostólico...
Allí hay una iglesia, está organizada una parroquia, hay culto, hay trabajo apostólico a favor de los indígenas. ...La Iglesia posee una bella imagen de María Auxiliadora; sin embargo está dedicada a San Juan Nepomuceno cuya estatua ocupa la repisa principal del altar mayor. Al lado de la iglesia está la casa del señor Prefecto Apostólico, sostenida sobre pilares de cemento, algo triste y pobre. Cerca, un espacioso pabellón: es el taller de la misión donde la juventud del pueblo y también la de la selva puede aprender un arte o un oficio, segun su capacidad e inclinación. La carpintería está provista de varias máquinas: sierra circular, sierra de cinta, perforadora, fresadora, una juntera o canteadora, hasta un bonito torno, máquinas que piden solo brazos diestros que las manejen y madera en cantidad. Más adelante, está un banco de zapatero: cueros, zapatos, alpargatas en espera de remiendo o de hechura. A la izquierda, una mesa y varias máquinas: es el taller de sastrería que dirige un joven guajibo. En otro cuarto de la residencia hay un taller de mecánica y afuera varios implementos agrícolas.
No muy lejos de la misma residencia tienen los PP. Salesianos una huerta que la trabajan los alumnos. Tras un trabajo perseverante de experimentación han logrado cultivar algunas matas de mango, plátanos, higuera etc. El terreno es prometedor, pero exige una faena laboriosísima, abono en cantidad y una defensa continua contra las honnigas que en una noche son capaces de destruir la siembra de más halagüeñas esperanzas; y todavía lo que las hormigas dejan lo lleva la lluvia que en aquellas tierras es torrencial.
Frente a la iglesia está la residencia de las Hijas de María Auxiliadora, el Asilo M. Mazzarello. Hace poco más de un año que han llegado las Hermanas con el fin de hacer con las niñas, lo que los misioneros hacen con los niños. Su casa está en construcción. Resuenan en ella las voces argentinas de 18 indiecitas internas.., siempre alegres, ocupadas en los quehaceres de la casa...
El Asilo Pío XI es un edificio espacioso. Viven en él más de 80 niños internos. Han venido ellos de los campos y selvas de Amazonas. ¿Cómo se sostienen tantos asilados? La caridad cristiana suscita bienhechores en Valencia, en Caracas y otras ciudades; pero justo es decirlo, casi todo lo aporta el Gobierno Nacional. La vida es algo cara; sin embargo el Gobierno ama a esos hijos suyos, se interesa porque los Salesianos y las Hijas de María Auxiliadora les den cultura y educación. Frecuentan todos la Escuela Federal a cargo de los mismos misioneros; se dedican también al trabajo de la huerta y pronto los más grandecitos invadirán el taller y los campos, donde encontrarán expansionar sus inclinaciones nuevas. El ruido de la máquina se mezclará con el acompasado y silencioso trabajo del campesino y la voz de las campanas que llama alrededor del altar del Señor, se confundirá con las notas de la Banda que en los días conmemorativos llama a sus hijos alrededor del monumento del Padre de la Patria.»
L.M.

Estos retazos de Crónica dan respuesta a algunos interrogantes sobre la formación e historia reciente de la Capital, pero dejan muchos puntos oscuros. Es como un acicate para los que les gusta profundizar sobre los orígenes de nuestra zona y para que vayan consultando las pocas “bibliotecas ambulantes” que quedan todavía, porque un pueblo sin Historia es un pobre pueblo.



CAPITULO VII

SIGUE LA CRÓNICA:
EL BARRIO “SAN ENRIQUE”
COMIENZA LA GRANJA Y “COROMOTO”.

En este Capítulo haremos otro pequeño recorrido por la Crónica Salesiana que siempre nos trae noticias interesantes, como es el origen de la actual urbanización de San Enrique, que se inició como una Colonia de Guajibos, acompañados por la Misión y que, con el tiempo, iba a ser la base poblacional del futuro pueblo de Coromoto.
También se narran los esfuerzos de un salesiano, el Hermano Francisco del Mazo o “Hermano Chiva”, que con los alumnos del Pío XI iniciaron una labor de producción en la Granja agrícola, frente a San Enrique. Estos esfuerzos chocaron contra dos incendios naturales o provocados, eso no se supo nunca, y sobre todo, se convenció finalmente que la agricultura en estas sabanas era poco menos que imposible, por lo que se decidieron a la búsqueda de otros parajes.
Se dan también algunas pinceladas sobre el ambiente político, en donde se comprueba que los esquemas e intentos de manipulación política son en Amazonas de antigua data.
Pero sobre todo se anotan esquemáticamente todas las pruebas y contrapruebas, los análisis, y exámenes de tierras realizados para localizar el terreno más apto para la agricultura. En otros capítulos expondremos todos los detalles pormenorizados de estos trabajos.
Ya establecida la Granja en la zona frente a San Enrique, el hermano Francisco del Mazo comienza los trabajos con los jóvenes mayores del Asilo. Las siembras de yuca pronto van a tener visitantes extraños. La crónica nos trae un hecho o ejemplo de cómo las relaciones entre vecinos pueden malograrse temporalmente por culpa de unos animales. Esto fue lo que produjo una denuncia contra la Escuela Granja, o controversia entre la familia Suzzarini y la Misión por culpa de unos cochinos.

Memorial sobre el incidente promovido por la familia Suzzarini en contra de la Escuela Agrícola de la Misión Salesiana de Puerto Ayacucho

El 22 de Mayo de 1942, después de haber llenado todas las condiciones requeridas por el Capítulo IV de la Ley de Tierras Baldías y Ejidos, Mons. De Ferrari, tomó propiedad de las 175 hectáreas que comprara al Gobierno Nacional para la fundación de la Escuela Agrícola dependiente de la Misión Salesiana establecida en Puerto Ayacucho en 1933, de acuerdo con el Gobierno Nacional. La referida Escuela está cercada en su contorno por ocho alambres de púas para impedir la entrada de animales domésticos y salvajes en detrimento del cultivo.
Debo hacer constar que hasta ese día nadie vivía en los contornos de dicha Escuela Agrícola. Pero a fines de 1942 o principios de 1943, el Sr. Suzzarini y Sra. levantaron un rancho a unos quinientos metros o más de la cerca oriental de la Escuela y casualmente entre dos conucos, el de Eulogio Sánchez y el de la Sra. De Pereira, los cuales después de unos cuantos pleitos, no teniendo la propiedad de la tierra, así como no la tiene el Sr. Suzzarini resolvieron abandonar sus conucos.
Acabados con esos conucos, los cochinos del Sr. Suzzarini invadieron nuestra Escuela. Para nada sirvieron las palabras amistosas, ni las súplicas para que dicho señor cuidara de sus animales. Hice todo lo posible para evitar disgustos, hacía sacar los animales y los hacía llevar a la casa del Sr. Suzzarini renovando siempre mis súplicas de que cuidaran de ellos, hasta que el día 8 de febrero del presente año me presenté a la Jefatura Civil de ésta, para pedir una inspección ocular a los desastres que habían ocurrido.
Con extrañeza mía, me encontré que el Sr. Suzzarini había introducido una queja en contra mía y pidiendo apoyo para que no continuara yo matando sus animales. Esta aseveración del Sr. Suzzarini es completamente falsa, pues nunca mandé matar sus animales; pero como en dicha acusación él dice que sus animales estaban pastando en ese lugar desde 1935, me permito una digresión para demostrar la falsedad de dicha aseveración.
Cuando llegó la Misión en 1933, el Sr. Suzzarini vivía en Perico, Puerto Ayacucho, en el lugar llamado el Morichal y no tenía cría de animales, fuera de las gallinas y algun cochino. De allí se trasladó a otro punto de Puerto Ayacucho, en una casa cerca de la oficina de Radio, luego a la laja de Miranda, luego a Provincial, Cachama, a las Queseras, a Atures, a Periquito y de allí a la alcantarilla N° 9 en donde llegó en 1938 y empezó a tener cría de chivos a medias con el Sr. Maniglia, de unos cochinos y un ganado de varias personas que se lo entregaban para su cuido, ganado que había encargado el Sr. Gobernador Del Moral y que repartió el General Urbina, su sucesor.
Después de practicada la visita que pedí, el Jefe Civil oyó a los señores que tienen sus conucos al lado de la Escuela Agrícola que son: Ventura Gutiérrez, la sucesión del indio Bernabé, el indio Sinforiano, el indio Caribán y el Sr. Antonio Mijares quienes también habían recibido daños en sus conucos. Luego dio la disposición siguiente:
“El Ciudadano Jefe Civil dispone: Que el ganado menor porcino, cabrío etc... que estuviese establecido o que se estableciere en la vecindad de la Granja de la Misión y de otros Fundos agrícolas, deben tenerse enchiquerados y pastoreados, al fin de que no causen daños a la agricultura. En caso de contravención, el dueño de los animales que ocasionen el daño queda obligado a repararlo respondiendo con sus propios animales. Comuníquese etc....”

Hago mención de este episodio no con ánimo de levantar cosas pasadas, ni ofender, sino para dar una pincelada sobre el ambiente de una ciudad en ciernes, con pocos habitantes, en donde cualquier problema era vivido seguramente con la emoción de una telenovela. Recuérdese que aún no existía “Radio Amazonas” ni periódico alguno.

Y sigue la Crónica de Don Gregorio Odúber:

7 de abril de 1942:

Hoy se fue el Dr. Alamo Ibarra y llegó el nuevo Gobernador, Señor Francisco de Paula Medina.

2 de febrero de 1943:

Hoy se picurearon las tres piaroitas de las Hermanas: Margarita, Angela y Marcela.

11 de febrero de 1943:

Hoy fue devorado por un caimán Delfín Maroa.

3 de diciembre de 1943:

Se fue el Gobernador Medina.

7 de diciembre de 1943

Llegó de Gobernador el Dr. Alvarado Silva.


Estamos ya en 1944 y la Crónica de la Misión nos habla de las aventuras de la Escuela Agrícola, los esfuerzos, y fracasos para llevar adelante ese sueño.

En la Escuela Agrícola se han terminado los estudios, repartos y ensayos. Después de una larga consulta, se determinó plantar sobre la carretera 6 hectáreas de frutales y 8 de sarrapias, que debían dar al visitante la impresión de frescura y bienestar. Hacia el centro seguiría la huerta, luego los cultivos alrededor del morichal y por último el ganado que por de pronto, se reducía a unas 20 cabras que no daban leche.
En mayo se terminó un pozo tubular que debía proveer de agua el frutal y la huerta y una casa con un tanque de 100.000 litros de capacidad que una bomba centrífuga podía llenar en 8 horas. Ya en el futuro potrero había 9 manchas de paja Yaraguá y se habían cosechado unos quintales de arroz, unos 780 Kgs. De tomate de primera clase, gracias a la gran cantidad de abono que nos cedió Doña María de Maniglia, y otros muchos productos cuando el 8 de diciembre se declaró un gran incendio por toda la Granja. Quedó destruida la hierba Yaraguá que aún no había florecido, parte de los 875 arbolitos frutales, entre los cuales había bastante hierba seca, la casita del colmenar con las dos colmenas que quedaban y aún parte de un tablón de yuca. ¿La causa? Nunca la supimos con certeza”.


Año 1945

Origen de la Urbanización “San Enrique”

Los dos conuquitos que hicieron los Caribán a orillas del Carinagua parecen dar buen resultado, por lo cual obtuvimos permiso oficial a 5 familias guajibas para poder tumbar 3 hectáreas cada una, así: Bruno Caribán (hijo del Capitán) 3 has; César Caribán, otras3 has; José Manuel otras 3 y la familia Linoso parientes también recién llegados, otras tres. Resultaba así una pequeña colonia de unas 28 personas que vivían en dos ranchos grandes frente a la isla.
Durante el año se enfermó de gravedad y murió luego el joven Luis Gómez, hijo de Caribán y el más aprovechado de todos los alumnos guajibos, y pocos meses después murió también el papá, por lo cual todos ellos pidieron permiso a Monseñor para hacer sus casas en la sabaneta frente a la Granja. Así les iba a quedar más cerca el conuco y todo. Fue el último permiso que les dio Mons. De Ferrari, pues poco después, el 3 de Agosto murió de repente en Caracas.
La Granja se había repuesto en algo del incendio, aunque de las 100 sarrapias solo sobrevivieron 4 y asimismo, no retoñaron muchos frutales. Pero las casitas surgían ayudados por la Misión y llegaron algunos parientes más con lo cual aumentó el número de habitantes del pequeño caserío que bautizamos “San Enrique”, en recuerdo del finado Monseñor inspirador de la Colonia.

El 3 de agosto de 1945 moría en Caracas Mons. De Ferrari de manera repentina. Fue a descansar después de la comida y lo encontraron al poco tiempo muerto, como si estuviera plácida- mente dormido. Puerto Ayacucho lloró su muerte, el Gobierno decretó tres días de duelo público en homenaje a su venerada memoria…

En la Granja se siguió el trabajo, sin innovaciones mayores, pues habíamos convenido dejar las cosas como estaban mientras llegaba el nuevo prefecto Apostólico. Por de pronto fue nombrado Administrador Apostólico de la Prefectura el Rvdo. P. Vernet.
En la Granja se presentaron varios inconvenientes:
1.- Los cerdos del Sr. Suzzarini invadieron varias veces la Granja perjudicando notablemente la yuca, el maiz y las hortalizas. Como los avisos no bastaron, se mataron 2 ó 3 de ellos lo que dio motivo a una queja ante las autoridades, las cuales obligaron a encerrar los animales.
2.- Las cabras se murieron poco a poco sin que se supiera porqué, por lo cual sacrificamos las últimas.
3.- Unos zorros atacaron la piña. Logramos envenenar 7, pero como el daño no cesaba (ladrones), el Hermano Francisco aró la hectárea cubierta de piñas, destruyéndola toda. Los conucos de los guajibos tuvieron que luchar también con animales dañinos, pero en general producían bien, menos el maíz que no se dio ese año, sino en las inmediaciones del Orinoco.
Los indígenas pasaron un susto con los acontecimientos de Octubre (golpe de Estado) y estuvieron a punto de emigrar, pero pronto se calmaron y todo siguió su curso. Al terminar el año 1945 había en “San Enrique” 41 personas.


El año 1945 fue un año caliente en la política venezolana. Los partidos políticos, o mejor Acción Democrática, a pesar de que bajo el gobierno del General Medina Angarita se vivieron tiempos de reconocida democracia, buscaban un mayor protagonismo. En unión con una fracción militar derrocaron al General Medina. Lo que siguió, lo conocemos todos. Acción Democrática tomó el poder y luego fue expulsada del mismo por el General Pérez Jiménez, su antiguo socio contra Medina estableciendo un régimen dictatorial por 10 largos años.
¿Cómo se vivieron estas fechas en Amazonas? A pesar de la lejanía del centro, que siempre amortigua los hechos, algo se movió también en el Amazonas.
Me limito a transcribir cómo se expone en la Crónica del Vicariato:

7 de marzo de 1945

Hoy se fue el Dr. Alvarado Silva y llegó Don Francisco Medina, por segunda vez de Gobernador.

3 de agosto de 1945:

Hoy empezaron, los trabajos del acueducto de Puerto Ayacucho.

4 de octubre de 1945:

Hoy se casó Antonio Cirino, el primer niño que se recibió en la Churuata, la casa antigua de la Misión.

18 de octubre de 1945:

Hoy estalló una revolución en Caracas y en muchos puntos de la República. A las 11,00 p.m. del mismo día se declararon partidarios de la Revolución en Puerto Ayacucho: Pastor Sánchez, Reyes Velásquez, Michelangeli, Herrera, Arriaza y otros.
En la mañana salió el Gobernador Medina al frente de la policía junto con el capitán Hernández, e hicieron presos a todos estos individuos; en la tarde del mismo día los puso en libertad. En tanto, seguía triunfante la Revolución.

21 de octubre de 1945

Hoy se formó una Junta Revolucionaria y exigió al Gobernador Medina que renunciara. En ese mismo día se eligió Gobernador interino al Capitán Hernández.

22 de octubre de 1945

Hoy a las 12 y media p.m. se escapó el Gobernador Medina y su hijo José Manuel para Carreño (Colombia).
Enseguida sucedió la trifulca: el pueblo enfurecido, recurrió a la Guardia Nacional, denunció al Capitán Hernández como cómplice en la fuga del Gobernador Medina.

Esta acción se consideró como una traición. A las 5 p.m. marchó la Guardia Nacional hacia la Gobernación. Una vez allá se le ordenó al Cabo Vivas que hiciera preso al Capitán Hernández y, mientras el Cabo ejecutaba la orden, el Capitán disparó y lo hirió mortalmente. A pesar de estar malherido, el Cabo se le fue encima rastrillándole los cinco tiros, pero ninguno dio fuego, entonces fue cuando la Guardia hizo una descarga cerrada sobre el Capitán y lo acribilló a balazos, dejándole instantáneamente muerto.

Estos hechos narrados en la Crónica Salesiana y confrontados con personas que los vivieron, difieren en algunas cosas, sobre todo en los nombres de los protagonistas, lo que indica que las fuentes del cronista son de segunda mano.

24 de octubre de 1945

Hoy llegó un avión expreso y se llevó al herido Cabo Vivas.

27 de octubre de 1945

Hoy llegó el nuevo Gobernador, Don Simón Betancourt.

4 de noviembre de 1945

Hoy empezó a funcionar el Acueducto de Puerto Ayacucho.

Y así pasa el año 1945, muy rico en cambios políticos y le sucede 1946. Los salesianos siguen empeñados en la Granja o Escuela Agrícola, con nuevos percances y problemas.


Año 1946

Poco a poco todo sigue su curso. La Granja sufrió un nuevo incendio, también esta vez en día festivo, pero los daños fueron menores. También este año falló la cosecha de maíz y la de arroz menguó bastante, a causa del pájaro arrocero que se presentó en cantidad poco antes de madurar el grano. El Hermano Del Mazo comprendió que la agricultura en la sabana no es productiva, por lo cual tumbó un pedazo de bosque junto al caño Carinagua donde sembró cambures, café, arroz y maíz. El resultado, desde luego, fue mucho mejor, pero no del todo satisfactorio.
Para la colonia de San Enrique hubo varias novedades de trascendencia:
1.- En cierta época se comenzó la catequización de los indígenas; para el efecto, dos veces por semana se trasladó allí el P. Domínguez o dos Hermanas para enseñar religión a esta gente y prepararlos al bautismo y matrimonio. Los indígenas se mostraron muy contentos e interesados y algunos adelantaron bastante.
2.- Otro de los hijos de Caribán se enfermó y murió de tuberculosis. Hicimos un entierro de primera clase llevando al cementerio a casi toda la colonia. Esta ceremonia les impresionó mucho, de modo que perdieron el temor al espíritu del mal y ya no emigraron como temíamos y se contentaron con cerrar la casa del difunto.
3.- De los jóvenes que trabajan con el Hermano Del Mazo, alumnos del Asilo, se escapó una tarde un joven (18 ó 19 años) y se puso a vivir en la Colonia con una niña que había sido alumna de las Hermanas pero que no quiso quedarse. Como la cosa sucedió con conocimiento y aún por indicación de la mamá de la niña, optamos por casarlos y les ayudamos para que hicieran su casita.
4.- Este hecho condujo a una reunión o conferencia para los demás jóvenes que trabajaban con el Hermano y se les hizo ver que el proceder de Carlos era perjudicial para él mismo, aun materialmente hablando, ya que la Misión pensaba dar una casita propia en la Colonia a todo aquel que deseaba formar su hogar.
La ocasión no tardó en presentarse, justamente a fin de año, Enrique Rivas, quien cuidaba la huerta, presentó el deseo de ir a la Colonia y cultivar su conuco propio. La misión le hizo entonces la casita invirtiendo la suma de 498 Bs.
5.- La cosecha de maíz fue tan mala este año en la Colonia y los indígenas se muestran algo desalentados, pues todos desean tener gallinas que necesitan maíz.
6.- Sin embargo, el asunto peor es que las pobres indígenas son muchas veces solicitadas con mal fin por ciertos hombres de los llamados “racionales”, pero sin pizca de vergüenza, quienes van allá sobre todo los días de avión con el pretexto de comprar cazabe o huevos y que cuando notan la ausencia de los hombres, les hacen las propuestas más vergonzosas. De ahí se originan disgustos, peleas, quejas y no pocas veces la separación de las familias. Ya para diciembre había intervenido dos veces la Jefatura Civil sin que hayamos podido tener una sanción justa por falta de pruebas. Una familia (aún no cristiana) prefirió volverse al Vichada y otra (ya cristiana) se deshizo. Conclusión: La Colonia debe estar más lejos del pueblo y las casas más cerca de los conucos. ¿Cómo?
7.- El asunto Elecciones (Octubre 1946) trajo nuevos datos para nuestro trabajo misional, ya que unos y otros tomaron a la Misión como bandera política (¿ya entonces?). Los independientes con el Dr. Hernández Solís alababan la labor de la misión y decían que AD nos daba sólo una miseria, lo cual hay que corregir. Y AD en sus discursos nos criticaba (¿ya entonces?), porque teníamos muy descuidados a los indígenas y prometían duplicar los subsidios con tal de que, en vez de atender escuelas en pueblos civilizados, cosa más propia del Gobierno, fundáramos en todas partes Colonias y pueblos para indígenas. Desean pues, alejarnos del centro... Para conseguirlo más fácilmente fundaron justamente en esos días, una Escuela Territorial y mandaron un policía casa por casa a invitar a todos a inscribirse en dicha Escuela.

Esa nueva Escuela se llamó “General Urdaneta” y funcionó en la esquina de la Plaza Bolívar donde actualmente funciona Mindur. Posteriormente, fue trasladada a la actual Av. 23 de Enero, en donde posteriormente tomó el nombre de “Mons. De Ferrari”…
La problemática política, movida por los partidos ya desde entonces era muy parecida a la vivida en los últimos años.


Año 1947

El mes de febrero trajo una gran sequía. En el Carinagua dejó de correr el agua y quedan sólo grandes pozos cuya agua produce fiebres malignas con accesos de disentería y vómitos. Esto trae mucho desaliento entre los colonos y, aunque nadie murió de estas fiebres (que combatíamos con metoquina y enterobioformo), se oye muchas veces la queja: “Carinagua no sirve, vamos a otro lugar”.

Y aquí comienza el trabajo de búsqueda de nuevas tierras que desembocará en la fundación del pueblo actual de Coromoto.


COLONIA INDIGENA “NUESTRA SEÑORA DE COROMOTO”

Mons. Cosme Alterio, nombrado Prefecto Apostólico de la Misión del Alto Orinoco el 31 de enero de 1947, fue el primer salesiano venezolano en el cargo y con la responsabilidad de conducir dicha Misión. Era un hombre de una vasta cultura y preparación y llega al Amazonas con gran entusiasmo. Fue en ese tiempo cuando empiezan a cuajar las ideas que anteriormente se soñaban. Una de ellas era la aspiración de una Escuela Agrícola tomando como modelo la que funcionaba en Guaparo-Naguanagua en Valencia.
La creación de Pueblos o concentraciones multi familiares a lo largo de la frontera, estaba en la letra y el espíritu de la ley de misiones de 1915. Así surgirá “Nuestra Señora de Coromoto”, o el pueblo actual de “Coromoto”, como se le conoce, que fue la primera concentración de familias guajibas, procedentes sobre todo del Vichada, territorio que hasta ese tiempo era venezolano.
Pero lo que sí es interesante es ver y apreciar el trabajo arduo y las investigaciones que se hacen con el fin de escoger las mejores tierras. No hay improvisación. Se consulta a indígenas, a técnicos, ingenieros agrónomos, se hacen análisis de suelos y se llegan a conclusiones que todavía hoy se resisten a creer algunos que llegan al Amazonas y se consideran “pioneros del oeste”, desconociendo experiencias anteriores, serias y muy estudiadas. Pasearemos brevemente por estos experimentos, viajes, análisis y trabajos realizados, de mano del P. Rottmayr agrónomo salesiano, quien fue el alma de este pueblo de Coromoto.
El P. Rottmayr escribe la Crónica de cómo este pueblo va surgiendo poco a poco.

Preliminares:

El 24 de julio de 1947, el Ilustrísimo Mons. Cosme Alterio, Prefecto Apostólico del Alto Orinoco, reunió en el coro de la iglesia Parroquial de Puerto Ayacucho, a todos los sacerdotes que estábamos haciendo los ejercicios espirituales, y después de hablarnos de la necesidad de colaborar con la Iglesia que nos envió acá, con el fin preciso de incorporar el Territorio a su dominio, nos propuso sus proyectos, expresó sus esperanzas, y encendió vivo entusiasmo por la causa misionera. En esta ocasión empezó también la idea de buscar una región en donde formar una colonia indígena de cierta envergadura.
En días sucesivos encargó al P Luis Rottmayr de hacer varias excursiones en los contornos para buscar una zona que:
a) Gustase a los indios.
b) Que no fuere muy distante de Puerto Ayacucho.
c) Que ofreciera cierta esperanza de poder, con el tiempo, sostenerse con la agricultura producida allí.
Hasta el día 21 de Septiembre nada se pudo hacer al respecto, pero cierto día se hizo una primera excursión a Carinagua, que después fue seguida por otras al Alto Carinagua, al alto Cataniapo, a Rueda, Garcitas y Agua Blanca, con resultados poco satisfactorio, hasta que Monseñor mismo indicó la idea de extendernos hasta Paria.

21 de Octubre 1947:

El 21 del corriente, se hizo la primera expedición a Paria, iban el P. Luis, Don Gregorio Odúber y los alumnos: E. Hermoso, Luis Rodríguez, Sergio Coronel y Filomeno Conde.
El día 21 se exploró la sabana y una faja del bosque, desde el ángulo nordeste de la misma, en dirección al este hasta el río. Regresamos y aprovechamos el campamento del Sr. Llamoza para pasar la noche. Ayer se dijo por primera vez la Misa en el Paria y se exploró otra zona montañosa al sur de la sabana hasta un gran cejal y el río Paria Chico.

28 de Octubre de 1947:

Se hizo otra excursión a Paria para recoger muestras del suelo para enviar a Monseñor, para el oportuno análisis en Maracay.

7 de Noviembre 1947:

Acabamos de llegar de una excursión a la región del Inava para visitar a los Piaroas y reconocer los terrenos de Paria, por ese lado. Pernoctamos dos veces a orillas del Paria Grande. No pudimos decir misa el primer día, pero sí el segundo día, sirviéndonos de dos lamparitas de aceite de seje que fabricó el joven Sergio Coronel; el aceite nos lo proporcionaron los indios del Inava. En cuanto al terreno, es muy accidentado, con vegas aparentemente buenas y grandes extensiones de lajas y pedregales, muy montañosas.

3 de Diciembre 1947:

Se hizo otra excursión a Paria, explorando el centro del bosque Sur, en dirección al Sudeste y una profundidad de 3 kms. Se cruzaron dos quebraditas. No aportó datos de interés especial, pero nos confirmó que hay extensas zonas de bosques, pero accidentadas.

12 de Diciembre 1947:

Llegó finalmente el resultado de los primeros análisis de la tierra de Paria, bastante desconcertantes. Monseñor nos acompañó en una breve excursión, junto con Aldo Garbasi y el P. Vernet, para contemplar de vista los terrenos representados en el análisis. El Sr. Garbasi restó importancia al análisis y encontró especialmente buena la zona junto a la carretera antes de llegar al punto de paría Chico. Se sigue estudiando el asunto.

16 de Diciembre 1947:

Ayer se consultó a un grupo de indígenas de San Enrique y se entusiasmaron por los nuevos terrenos de modo que todos quisieron ir allá.

27 de Diciembre 1947:

En una reunión con los sacerdotes de la Misión, sometió Monseñor los informes sobre los terrenos estudiados. En el juicio de la Reunión se escogió Paria como sede de la futura Colonia que se llamaría Nuestra Señora de Coromoto. Fue aceptada con la condición si no se encontraba otro sitio más a propósíto cerca de uno de los ríos.

Año 1948

3 de Enero de 1948:

Entre los días 1,2 y 3 de enero, se hizo otra excursión para buscar un sitio para la población que reuniera además las condiciones sanitarias que tiene el otro, una menor distancia del agua, no se halló pero se recogieron unas muestras para un nuevo análisis de tierra. Se dió una gran vuelta a las lajas de Paria Chica y a las rocas de Paria Grande al norte y nordeste de la sabana. Fuimos con el Sr. Quiaro y en general, quedaron satisfechos, pero no hallaron ningún sitio mejor para fijar la población.»

13 de Enero 1948:

No hubo modo de contener más el entusiasmo que manifestaban los de San Enrique por Paria; por lo cual llevamos hoy el primer grupo de guajibos que procedieron inmediatamente a talar su pedazo de tierra para comer. Con Payema, arreglamos la entrada y perforamos un pozo.

25 de Enero de 1948:

Resultó infructuosa la primera tentativa de perforar un pozo para agua. Se intentará algo más allá. Los indios siguen su tala con gran entusiasmo y hasta están construyendo chozas provisionales donde pasan la noche. También preparamos arena para las próximas construcciones pero Monseñor no pudo resolver aún nada y espera.

7 de Febrero de 1948:

También resultó infructuosa la segunda perforación en la busca de agua dulce. A unos 5,80 m. se dió con la misma laja que en el pozo primero. Los guajibos siguen entusiasmados en sus talas y casuchas han obtenido también algo de yuca y alguna cacería, lo que aumentó su entusiasmo. Ayer visitó Paria una Comisión que estuvo presidida por el Dr. Julio Grooscors y venía en su compañía el Dr. Febres Cordero Y., agrónomo. Se detuvieron poco en Paría, como para juzgar las cosas, con todo, el Ingeniero Agrónomo nos animó, sobre todo en vista de lo que los salesianos han hecho en otras partes, como en la Patagonia. Aconsejó conseguir para la sabana, cría de chivos y ovejas. El P. Luis Rottmayr visitó luego con la comisión, Mirabal, Samariapo y El Tigre, pero las tierras de por allí no prometen más que las de Paría.

10 de Febrero de 1948:

Ayer, lunes de carnaval, hicieron un paseo general los alumnos del colegio Pio XI.

29 de Febrero de 1948:

El domingo 22 llegó Monseñor y trajo consigo al director de Extensión Agrígola del M.A.C. el Dr. Mauro Carrero y el joven ingeniero Gino Tanzi. Trajeron consigo varios análisis de las mismas tierras de Paria, que acusan mucha acidez y poca fertilidad. Por deseo de Monseñor se formó pues, una comisión compuesta de dichos señores, del Ing. Agrónomo Labrador y del P. Luis y recorrió toda la región explorada de Paria, y aunque no hallaron nada nuevo, llegaron a la conclusión, que dada la capacidad de trabajo de los salesianos, podía bien intentarse la fundación, si bien el terreno no parecía lo más indicado, tanto más que la posibilidad de riego parecía escasa... Dedicaron otro día a Mirabal, El Tigre y Samariapo, sin encontrar nada mejor, y luego recorrimos El Ratón, San Vicente, Munduapo, San José, Castillito y San Fernando sin hallar ventajas apreciables para escoger otro punto.

11 de Marzo de 1948:

También la tercera tentativa para hacer el pozo resultó inútil, pues a la misma profundidad más o menos tropezamos con piedra.

2 de Abril de 1948:

Ayer pudimos por fin realizar el gran deseo de localizar el Raudal del Paria Chico del que nos habló Maximiliano Hermoso. El grupo estaba formado así: Juan Maximiliano Hermoso, el P. Rottmayr, el maestro Celestino Chacón y los jóvenes Sergio Coronel, Otilio Arana, Edmundo Hermoso y Filomeno Conde. Salimos el 31 de marzo por Platanillal y llegamos a un punto no muy lejano del raudal. Ayer por la mañana a las 8 y media llegamos allí. La realidad superó nuestras esperanzas. Enseguida comprendimos que el raudal nos permitiría resolver dos problemas: irrigación y energía eléctrica Lo bautizamos Raudal de Corornoto en honor de la excelsa patrona de Venezuela.

3 de Mayo 1948:

Nos mandó Monseñor con Aldo Garbasi, el viejo Asunción de Provincial y el viejo Pagüita a explorar los alrededores de Galipero, El Berraco etc. o sea, al este de Provincial. Hallamos varios conucos pequeños y buenos y mucha laja, mucho cerro y mucho morichal. No nos parece lugar deseable.

19 de Mayo 1948:

Se trajeron 100 cepas de plátanos, 50 de topocho y unas semillas de ñame que hoy mismo se comenzó a plantar en Paría

3 de Junio de 1948:

Se trajeron unas semillas de caña de Samariapo para hacer un ensayo de siembra. Los guajibos sembraron mucha yuca, poco maíz, casi nada de arroz. La casa rústica está casi terminada.

30 de Agosto 1948:

Regresó Aldo Garbasi del Manapiare en donde dice hallar tierras superiores, muchos indígenas y grandes posibilidades. Irá a Caracas a proveerse de máquinas para establecer algo en grande. El Gobernador ordenó la apertura de una pica para estudiar las posibilidades de una via terrestre, para ver si esto soluciona nuestros asuntos.

27 de Octubre de 1948:

Llegó Melicio y Vicente del Manapiare muy satisfechos de sus trabajos. Dicen haber encontrado óptimas tierras sobre todo en Guaviarito y el Gavilán, afluente del Cataniapo, piensan que habría allí lugar para muchas colonias o inmigrantes.

28 de Noviembre 1948:

Por invitación de Monseñor, se hizo una excursión por la pica de Melicio Pérez, en dirección al Gavilán, principal afluente del Cataniapo por la margen derecha. Iba de práctico Pablo Level y fueron el P. Luis Rottmayr, Hermoso, Otilio, Arana y Jesús Escobar. Salimos el lunes 22 y llegamos al último cerro antes del Gavilán el miércoles 24 a las 10 a.m. por una caída sufrida por el P. Luis.

Año 1949:

28 deJunio de 1949:

Llegaron de Maracay los datos de los análisis de las muestras de Gavilán. La diferencia entre éstas y las de Paría es tan pequeña que no vale la pena el cambio, sobre todo si se tiene en cuenta la dificultad de abrirnos camino hasta allí. Llegan hasta el caño y una hora después hallaron una vega muy buena y ancha, de 2 km. y buena tierra. También aseguran que el río es bastante caudaloso y con bastante fuerza, es posible que todo esto nos dé una esperanza para una futura colonia o inmigración.

28 de Noviembre de 1949:

Se trajeron cuatro pruebas de tierra que a su tiempo examinaremos. Regresamos felizmente, aunque muy rendidos, a las 2, p.m. de hoy.


La respuesta que da el Ministerio de Agricultura a las consultas y análisis de las tierras de Coromoto.
En esta respuesta se afirma la triste realidad de la baja fertilidad de las tierras del Amazonas por su alto índice de acidez. A estas mismas conclusiones llegarán posteriormente científicos que corroborarán esta realidad, que no puede esconderse o ser rechazada por falsos voluntarismos de los así llamados “productores” que parece que sólo ahora están descubriendo la Amazonia, dejándose llevar por lo ilusorio de una vegetación exhuberante. Transcribo aquí la comunicación del MAC.

“Estados Unidos de Venezuela
Ministerio de Agricultura y Cría.
Dirección de Agricultura - División de Fitopatología
N° 669

Maracay, 21 de marzo de 1949.
Reverendísima Misión Salesiana de Puerto Ayacucho.
Temtorio Amazonas.

Tenemos el gratísimo placer de enviarles los análisis de las muestras de suelo que hemos traído de la zona de Paria y de río Gavilán, en los lugares especificados en el boletín anexo, durante la visita que tuvimos la ocasión de hacer en dichos lugares, acompañados por el P. Luis de la misión salesiana de Puerto Ayacucho en el mes de diciembre pasado. Los resultados aún incompletos (y que más tarde enviaremos en forma definitiva), confirman las características que ya análisis pasados y el aspecto de la vegetación han establecido.
En particular, es causa negativa bastante grande la acidez. La alta acidez del suelo, que varía por las muestras examinadas, entre PH 4 - 5,2 desaconsejaría técnicamente una normal explotación agrícola, a menos que se usen enmendamientos tales, aptos a normalizar la reacción del terreno.
Por la zona de Pargüeña, uno de los lugares en examen para la instalación de la colonia agrícola, no se tomaron muestras. La visita hecha nos desaconsejó un examen profundo, por ser muy limitada la faja de tierra que, a primera vista, podría ser agrariamente importante. (La zona en objeto se halla cerca y a lo largo del río, precisamente desde el río a las faldas de las colinas). Toda la demás superficie está caracterizada por un suelo semejante al de la sabana cercana; además, es nuestra opinión que, tumbando la floresta que ahora se halla en dicha faja de tierra, seguirán, en el caso de cultivo, las mismas dificultades que se encuentran en todo este suelo de sabana de Puerto Ayacucho.
De las otras dos zonas, la de Paría y la de Gavilán, (por este cultivo nos referimos únicamente al análisis de las pocas muestras, no habiendo sido posible para nosotros visitar la zona), creemos que la de Paria sea preferible a la otra; por lo menos por una más grande facilidad de comunicación y por poseer una caída de agua de muy útiles posibilidades (más o menos de 34 m. de desnivel). Sin embargo, es nuestra opinión que se pongan sólo a cultivo las partes mejores, y esto para evitar enormes gastos de trabajo y de dinero, que llevarán a un seguro fracaso. Es útil además, dejar la actual alta vegetación forestal en aquellos lugares donde la capa del suelo es sólo superficial, o de textura liviana, especialmente si se halla en pendiente; y esto también para evitar una rápida y fuerte erosión. En el caso de riego, es recomendable suministrar el agua muy lentamente y en pequeñas cantidades cada vez que se riega, (generalmente como hemos visto en muchos lugares de Venezuela, se riega excesivamente y demasiado rápido).
Por lo que se refiere a los enmendamientos creemos que, excluido el hecho de poner cal en el suelo, por ser antieeonómico, dadas las grandes cantidades que se necesitarían, el único que podría dar algún beneficio (también si esto fuera sólo un pequeño mejoramiento, de la reacción del terreno), sería el trabajo profundo al suelo hecho con un Escarificador. El aparato puede sustituir al arado, para evitar que la tierra venga volcada, práctica ésta no recomendable para estos terrenos.
Cuando tengamos los resultados completos (faltan todavía los datos del análisis químico) le remitiremos los datos en su generalidad.
Es nuestra opinión que el elemento del que carece es el fósforo. Probablemente una adición de fósforo, causaría además de un mejoramiento de la cantidad nutritiva del terreno, una elevación del PH del suelo hacia un grado de acidez tolerable.

De Ustedes, con nuestra mayor consideración:
Ingenieros agrónomos: Gino Malaguti y Luciano Sirotti


Y así nació Coromoto, uno de nuestros pueblos amazonenses, cercanos a Puerto Ayacucho. Nació con el sueño de una “Escuela Agrícola” que nunca pudo cuajar en realidad.


CAPITULO VIII

INFORMES, VIAJES Y LITERATURA MISIONERA.

MEMORANDUM QUE PRESENTA EL PREFECTO APOSTOLICO DEL ALTO ORINOCO EN LA REPUBLICA DE VENEZUELA A LOS SUPERIORES DE LA CONGREGACION SALESIANA EN TURIN. CUADRO GENERAL.


Presento ahora retazos de un Documento o Informe de Mons. Alterio a los Superiores Mayores de los Salesianos, y otro dirigido al Ministerio del Interior que nos da una nueva panorámica del estado de la Misión para 1947 y que nos ofrece nuevas pistas sobre nuestra ciudad y Estado.
Mons. Cosme Alterio describe un momento de pujanza de la ciudad y del Territorio: aumento poblacional, auge en la construcción, minería, explotación maderera, misiones extranjeras etc. A esto se añade la noticia de un proyecto de una futura Ciudad Agrícola en el antiguo Atures. Como siempre, la ilusión agrícola de la Amazonia, continúa alimentándose con la leyenda del “paraíso ilusorio”.
Señala también la llegada de la Misión protestante de las Nuevas Tribus por tierras del Atabapo.


“Puerto Ayacucho, Julio de 1947.

El momento que vive el Territorio de esta Misión Salesiana es ciertamente consolador y todo hace pensar que ha llegado para esta región una época histórica que puede ser decisiva, para el porvenir de esta riquísima e inmensa porción del territorio venezolano.
La población aumenta a ojos vista. Actualmente el Gobierno edifica en la capital Puerto Ayacucho, un grupo de treinta casas de todos tamaños para familias de obreros, y en el vecino lugar llamado Atures se gestiona activamente la fundación de una ciudad agrícola, con cien familias de inmigrantes italianos, que se cree quedará terminada dentro del plazo de un año, invirtiendo para su acondicionamiento la suma de seis millones de bolívares.
La explotación de madera en gran escala, se considera un hecho. Firmas poderosas están formando una compañía industrial que ya ha recibido un pedido de madera de DIEZ MILLONES DE PIES CUBICOS.
Algunas otras industrias importantes están también en vías de explotación y casi ciertamente una rica mina de oro de veta.
El presupuesto disponible para gastos del Gobierno de este Territorio, para el año económico que empezó el primero de julio de este año, de un millón trescientos mil bolívares ha sido elevado a la cantidad de CUATRO MILLONES DE BOLI VARES!
El avión ya une dos veces a la semana la ciudad de Puerto Ayacucho con Caracas y está preparándose activamente el campo de aterrizaje de San Fernando de Atabapo.
El Gobierno de EE.UU. de América está demostrando preocupación por estas regiones. Este año, en el mes de abril, hizo una expedición de estudio la Misión Phelps, financiada por los Estados Unidos. Otra vino a estudiar el curso del Orinoco en 1943.
En San Fernando de Atabapo, el Gobierno está construyendo una Concentración escolar para cien alumnos.
Todos estos datos hacen pensar con fundamento, que el territorio de la misión del Alto Orinoco, está en una etapa de desarrollo que hace concebir las más halagadoras esperanzas.

PROTESTANTISMO E INMIGRACION.

El impulso acabado de describir está coincidiendo desgraciadamente, con una campaña de propaganda protestante, que tiene su centro en todo el corazón del Territorio: S. Fernando de Atabapo y también con el incremento de la inmigración extranjera.
El protestantismo en este año, ha comenzado a extender sus tentáculos y está demostrando una acometividad que debe hacer reflexionar a los que tenemos la responsabilidad de las almas cuya enseñanza y salvación nos ha encomendado la santa Iglesia.
Por otra parte no hay que descuidar el problema que puede significar en esta región una inmigración europea, formada por individuos que pueden estar desorientados o ser de ideología hostil a la fe católica y que sin duda tendrán influencia en la población local. De lo que se desprende que, urge prevenir el peligro protestante señalado en primer lugar, adelantándonos, si todavía es posible, a su acción proselitista; y por otra parte hay que prepararse para atender la población inmigrante y orientarla cristianamente o si es el caso, neutralizar la maléfica influencia que pudieran ejercer sobre el elemento sencillo y poco precavido de nuestra población actual.

MAS DETALLES.

San Fernando de Atabapo. - Hace meses se han establecido allí seis pastores protestantes. Han fabricado su propia casa y tienen culto religioso. Han ocupado un terreno y formado ya una huerta. Se dice que se están preparando para establecer una escuela elemental y otra de agricultura. Además han adquirido ya cuatro lanchas a motor para sus excursiones de propaganda que son frecuentes, tanto del lado de Colombia como del de Venezuela.
Actualmente acabamos de mandar allí a un sacerdote de la residencia de Puerto Ayacucho, acompañado de un muchacho de servicio.
La población está integrada por habitantes católicos por el bautismo, sumamente ignorantes pues nunca han tenido un sacerdote residente en casi cien años.
En sus cercanías se encuentran grupos numerosos de indios de varias tribus, y es peligroso que el protestantismo se adelante y penetre hacia las cabeceras del Orinoco donde se halla el río Cunucunuma, en cuyas márgenes y fuentes habitan numerosos grupos de indios maquiritares y aún hasta la región que forma el verdadero ALTO ORINOCO, entre el río Ocamo y Sierra Parima y Unturán, donde moran los indios llamados GUAHARIBOS, cuyo número se calcula en varios millares.

NUEVO CENTRO MISIONAL

Por todo lo dicho, parece necesario el establecimiento de un Centro Misionero en el sitio llamado TAMA-TAMA, junto a la confluencia del Cunucunuma con el Orinoco o en otro sitio cercano a éste.
Así también quitaríamos la impresión que existe en el Gobierno y en el pueblo, de que los salesianos todavía no misionan en regiones pobladas exclusivamente por indígenas, ya que hasta el presente, en quince años de labor, sólo se han establecido en los centros civilizados ya desde hace siglos.
El año pasado, en Puerto Ayacucho, algunos funcionarios hicieron esfuerzos para sacar de nuestro actual Asilo los hijos de civilizados y dejarnos solamente los niños internos esencialmente indígenas. Este nuevo Centro misionero en el corazón del territorio de la Prefectura sería un eslabón más entre San Fernando de Atabapo y San Carlos de Río Negro, pues quedaría a dos días de distancia de ambos sitios.
Tal residencia requeriría por lo menos tres buenos misioneros que hallarían muy bien dispuestos a los maquiritares y abordarían la evangelización de los Guaharibos que son considerados como la tribu más numerosa de la Misión

SAN CARLOS DE RIO NEGRO.

Actualmente existe en esta población una escuela nuestra que tiene treinta internos y cien externos. Las peticiones aumentan, sobre todo para el internado. Tiene cuatro grados y sólo la atienden dos sacerdotes que deben también atender la población local y salir a misionar por las regiones vecinas. Uno de esos sacerdotes tiene cerca de sesenta años y es de los fundadores de esta misión. Ya siente el peso de la edad y del trabajo. Si se quiere atender a una escuela como es debido y mantener activas las excursiones misionales se necesita allí el aumento de por lo menos un sacerdote y dos coadjutores más.
De lo contrario no se sostendrá ni lo que existe actualmente, porque los dos Padres están exhaustos y tomarán la escuela o elementos oficiales, que ya lo intentaron el año pasado, o los protestantes que van acometiendo desde hace meses.

LA URBANA

Por lo que se refiere a esta Parroquia, anexa a la cual funciona una escuela parroquial graduada, creo necesario recordar que la sirve un sacerdote ya anciano desde hace doce años, lo que es evidentemente anticanónico, y perjudica su vida espiritual. También se hacen casi imposibles las giras apostólicas.

ESCUELA AGRICOLA.

La fundación de un Instituto de esta clase, de acuerdo con las indicaciones del Rvmo. Sr. Rector Mayor, es uno de los proyectos principales que ocupan nuestra atención. Se desea saber cuál es la voluntad de los superiores: en cuanto al sitio en que convenga fundarla: si en las vecindades de Puerto Ayacucho, o en las de San Fernando de Atabapo o en las de San Carlos. Hay sin embargo que saber que cuanto más lejos de Pto. Ayacucho se funde, tanto más costosa se presenta por las grandes dificultades del transporte de los materiales. Aquí, a unos les parece mejor establecerla cerca de Ayacucho por el menor costo y por la vecindad a la ciudad agrícola de Atures que está a fundarse y la del pueblito de S. Enrique (indígena). A otros les parece mejor en San Fernando de Atabapo porque en Ayacucho ya hay tres casas, contando la de las H. de M. Auxiliadora y allá sería una gran ayuda a la residencia de aquella poblacíón Tierras muy buenas hay en una y otra parte, que el Gobierno está pronto a concedernos en propiedad.
Acompaño el Memorandum presentado a la misión Rockefeller en relación con este importantísimo asunto que, de resolverse satisfactoriamente con la intervención de la poderosísima Misión Rockefeller, dada la forma en que ellos, afortunadamente saben concebir las cosas, requiere con urgencia un personal adecuado en número y competencia.»


En el Informe al Ministerio del Interior destaco algunos datos que pueden considerarse interesantes a nuestro objetivo.

Visitas a Puerto Ayacucho.

“Una distinguida Comisión de personalidades de nuestro mundo político e intelectual, entre las cuales se contaba el ciudadano Dr. Gonzalo Barrios, Miembro de la Junta Revolucionaria de Gobierno y gobernador entonces del Distrito Federal y el Dr. Antonio Martín Araujo, Ministro de Comunicaciones, tuvieron oportunidad de ver una lucida exposición de trabajos manuales hechos en este Asilo “Madre Mazzarello” y de asistir a una demostración gimnástica y acto cultural. Todos los integrantes de dicha Comisión expresaron públicamente y de distintas maneras su satisfacción...
...Aquí es oportuno recordar también la forma elogiosa para la Misión en que se expresó la honorable Comisión destacada del seno de la Asamblea Nacional Constituyente, de la cual formó parte sobresaliente el Dr. Luis B. Prieto, actual titular del Ministerio de Educación Nacional.”

Viajes misionales

“El Prefecto Apostólico salió de Visita Pastoral el 29 de julio hacia la parte Norte de la Prefectura. Visitó detenidamente caserío por caserío y hasta sitio por sitio, pernoctando una, dos y hasta tres noches en cada uno. Sucesivamente fueron visitados los siguientes lugares: El Sapo - Babilla Flaca - Puerto Páez - El Burro - El Gallo - San José Mogote - Parguaza - Villacoa - Pargüeña - Isla de Cuba - Santa Maria - El Vapor - Los Arucos - Caripo - La Culebra - Las Macanillas - Juan Castillo - Las Mangas - El Teclero - San Pedro - Los Pijiguaos - Túriba - Trapichote - Barriaguán - Las Pirhuelas y La Urbana.”

La Prefectura abarcaba hasta el pueblo de La Urbana donde trabajó de Párroco hasta su muerte el P. Bierold.

“... Por su correspondencia a la labor de los misioneros, merecen citarse los pueblos de Los Pijiguaos y de Túriba, a donde se llega después de horas de camino a pie y a caballo. Observamos que el 90 por ciento de ellos son emigrantes agricultores nativos del Estado Falcón (Coro, La Vela, Churuguara...) salidos de su tierra por los años de 1911 y 1912. Entre las personas conocidas allí merece citarse el simpático viejecito de CIENTO DOS AÑOS DE EDAD, llamado José Saturnino Añez Suarce, nacido en Curimagua, Estado Falcón, el 15 de agosto de 1845, según declaraciones hechas al suscrito por dicho ciudadano. Vive completamente sólo, trabaja regularmente en su conuco, se hace la comida etc. etc. Es, según se desprende de sus relaciones una reliquia viviente de nuestra historia revolucionaria. Asegura que conoció al Gral. José A. Páez y que desde temprana edad, sirvió sucesivamente a las órdenes de los Generales León Colina, Ignacio Urbina, Balbino Reyes, Expectación Vargas, Pilar Medina, Gregorio Riera y Nicolás Rolando. Fue cabo, sargento y capitán de línea de batalla. Nunca fue herido. Se vino para Túriba con el General Expectación Vargas en el año 1911... Tuvo 15 hijos. El mayor se llama Eloy, que actualmente debe tener unos 70 años. Siempre peleando, dice que recorrió los Estados Falcón, Lara, Yaracuy, Zulia, Mérida, Carabobo, Miranda, Guárico, Apure y Bolívar. Su papá fue José Saturnino Añez Oyarbe y su mamá Raimunda Suarce de Añez. El primero, de Paraguaná, y la segunda de Curinagua.
Hizo su Primera Comunión a los 102 años de edad”.


Otros documentos interesantes que nos pintan la situación de aquellos años y nombra personajes más o menos conocidos, son las relaciones de Viajes realizados por el P. Domínguez. La chispa de su pluma y sus detalles minuciosos son de lo mejor hallado en las Crónicas. Adolece de una cierta “inquina” apologética contra los hermanos evangélicos, a quienes no pierde ocasión de zaherirlos. Otra característica de su estilo es la precisión y exactitud de horarios y fechas con las que describe sus aventuras.


VISITA MISIONAL A LAS POBLACIONES DE S. FERNANDO DE ATABAPO
Y LA ISLA DE RATON

“Enviado por el Rvmo. Padre Administrador Apostólico, salí de la casa de la Prefectura el viernes 14 de julio de 1946, acompañado por el joven artesano Enrique Rivas, a las dos y cinco minutos, en un camión del Gobierno. Mientras tomaban los nombres a los pasajeros y no sé que más, pasamos 20 minutos de espera en la Jefatura Civil, de donde partimos a las 2 y 25 minutos.
Llegamos al puerto de Samariapo a las 4 y 30. La lancha manejada por Victor salió a las 4 y 40 y llegamos a la Isla de Ratón a las 6 y 30. Nos condujo el Comisario Accidental, Justo Moreno, a la casa de la Escuela, desocupada. Comimos cualquier cosa y entre tanto se reunió un considerable número de habitantes, grandes y chicos, como 40 personas. Como es natural, los aproveché para rezar el Rosario con la explicación de los Misterios y les anuncié que dentro de pocos días volvería a practicar la misión, al regresar de S.Fernando. Por haberme dicho el motorista de la lancha que la salida sería a las 5 de la mañana o antes, me resigné a no celebrar la Santa Misa. Después de una tranquila noche, recogimos los chinchorros y nos dirigimos al puerto. (Puerto llaman acá a cualquier sitio donde suelen atracar las embarcaciones).
A las 5 a.m. del sábado 15 partió la lancha, haciendo un recorrido feliz hasta un punto llamado Bella Vista, donde se detuvo para ser engrasado el motor; eran las 6 y media. Después de algunos minutos continuamos viaje, pero en un punto X se apaga el motor y pasaron 10 minutos para volver a la marcha. Debido a la innundación se encuentran arbustos y hasta árboles grandes en casi todo el trayecto y a veces es necesario echar hacia el medio del río para evitar un choque. Sin embargo, como prueba de que el que va a caer no ve el hoyo, sucedió que los muchachos de proa no vieron un árbol que salía del río, el patrón tampoco se fijó; yo veía que la lancha, a toda máquina, amenazaba embestir el palo, pero confiado en la pericia del práctico, casi no temí, aunque sí iba con el ojo puesto en el que parecía esperar su “mamonazo”, cuando me sorprende un violento viraje a estribor, sin disminuir la velocidad, sucediendo lo que tenía que suceder cuando el motorista quiso parar la lancha, ya estábamos entrando en la selva entre palos y bejucos, que fueron los que se encargaron de frenar el vehículo, mientras nosotros, instintivamente nos agachamos cuanto pudimos, para que nos pasara por encima la selva. Aquí sentimos la protección de Dios, pues a pesar de todo el peligro, ninguna avería sufrió la embarcación, ni nosotros el menor rasguño. Tan sólo el susto que se experimenta depués del peligro, porque cuando se encuentra en una tragedia de esas que pudiéramos llamar “relámpago”, no hay tiempo para asustarse.
Pocos minutos después continuamos viaje hasta el sitio llamado “San José”, donde Victor volvió a engrasar y el motor volvió a resistirse. Eran entonces las 10 y 20.
A las 12 y 30 pasábamos por la Isla La Hormiga, donde se repitió la engrasada por parte del motorista y la resistencia por parte del motor. Veinticinco minutos detenidos en el Orinoco mientras la máquina se resolviera a ponerse en movimiento. La lucha del maquinista fue larga. Ya no hallaba qué hacerle: le coloca la cuerda, tira de ella; puqui, puqui, puqui.... y nada! le aprieta un tornillo, le ajusta una tuerca, le afloja otra, le vuelve a aplicar la cabuya, tira: puqui, puqui, puqui.... y nada! Parecía que ya no íbamos a oír en este mundo más que el puqui, puqui, puqui, puqui de aquel enfermo motor.
Al fin, gracias a Dios, faltando cinco minutos para la una, prende y arranca, para pasar enseguida un peligroso raudal que a pocos metros nos esperaba. ¿Se iba a apagar de nuevo en pleno raudal, quedando la falca a merced de aquella impetuosa corriente? No. Dios, que era quien llevaba a sus misioneros, no lo permitió. Con la majestad de un transatlántico nuestra pequeña falca cortó las aguas y después de largos minutos, nos encontramos respirando en aguas tranquilas. La última parada para engrasar fue en la laja que llaman de Don Diego. De allí, en hora y tres cuartos, nos pusimos en San Fernando de Atabapo.
A la capital del Distrito Atabapo llegamos a las 4 y media. Nos instalamos en una alcoba proporcionada por el Prefecto, señor Pérez Abreu. Dejados allí los bultos, nos dirigimos al Templo, el cual es de tres naves con sus respectivas puertas.
El edificio mide unos 28 metros de largo por 10,50 de ancho; las paredes laterales tienen unos 5 metros de altura y la parte central, o sea, del nivel del piso al caballete, no tendrá más de ocho. Hay un coro de madera con 4 m. de altura y 6 x 2,20 de plano. La escalera del coro y dos semitorres son igualmente de madera. Las dos campanas están en regular estado, aunque una de ellas mal usada, porque de ella se sirve la autoridad civil para dar la hora oficial, lo que hace que la iglesia permanezca abierta a la orden del policía o del hombrecito encargado de dar las horas. La puerta mayor ya había perdido la noción de su oficio y se había declarado “incerrable”, pero logré cerrarla a fuerza de palanca y empujones.
Esta anomalía en que se encontraba la casa más respetable de la población traía otra, como consecuencia, que fue lo que me produjo la más desagradable impresión, pues al entrar por primera vez encuentro que la Iglesia es un potrero. El ganado, que considera las calles y plazas de estas poblaciones como su propio potrero, escogió la santa casa de Dios para guarecerse. ¿De qué? ¿Del frío? Eso no se conoce por aquí. De la plaga sí, según me explicó un “intérprete defensor”, que probablemente tenía también sus “cabecitas” entre los invasores del lugar santo. Como dicen los filósofos, que no hay causa sin efecto, ya puede imaginarse el lector cuántas docenas de bostas, cuál la fetidez y el aspecto horripilante que ofrecía aquel lugar sagrado, profanado, no por animales inconscientes sino por los conscientes que permiten tal desacato. El Templo del Dios tres veces Santo convertido en asqueroso potrero!!! Juzgo que es más feliz un pueblo que tenga la desdicha de carecer de iglesia que el que la tiene para dejársela a los brutos.
Una Parroquia sin párroco, una iglesia sin el sacerdote se ensucia, se deteriora, se profana y los fieles que no son fieles son reemplazados por reses, murciélagos y sapos. Demás está decir la tarea a que nos dimos, valiéndonos de palas prestadas en la Jefatura y ayudados por dos chicos y una chica voluntarios para asear un poco la iglesia.
El piso es de cemento, las paredes de bahareque y el techo de zinc. Las naves están demarcadas por cuatro horcones de cada lado, que hacen de columnas. Hay tres altares, un púlpito y un confesionario. En esta primera noche rezamos el Rosario.
El 16, Domingo de la Santísima Trinidad, celebré a las ocho y media. Una docena de mozos, unas 15 niñitas y 10 niños fue la asistencia a esa primera Misa!! Comulgó un niño. A las 11 y media recé los Oficios de sepultura al cadáver de un señor que había muerto poco antes de mi llegada. En la tarde hice un bautismo y di explicación de catecismo a un grupo de niños. En la noche rezamos el Rosario.
El lunes 17 celebré a las 7. No hubo comunión. Luego hice un Bautismo y en la tarde di catecismo y en la noche rezamos el Rosario. El martes 18 celebré a las 7 y comulgó una persona. En la tarde, catecismo y en la noche, Rosario.
El miércoles 19. Misa a las 7. Ninguna comunión. A las 11 fui a ver un enfermo quien se confesó y también la compañera, dispuestos a bendecir su hogar. En este día hubo 4 bautismos. En la tarde, catecismo, confesiones y administré al enfermo y presencié su matrimonio in artículo mortis. En la noche rezamos el Rosario.
El jueves 20, Día de Corpus Christi. Misa de Primera Comunión. Trece niños recibieron por primera vez a nuestro Señor Sacramentado. En este día comulgaron en total 22 personas. Durante el día hubo 4 Bautismos y en la noche el Rosario.
El viernes 21. La Misa, como de costumbre y comulgaron ocho personas. En la tarde hubo un Bautismo, catecismo y en la noche el Rosario.
El sábado 22, la Misa a las 7 y ninguna comunión. En la tarde hice un Bautismo, di catecismo y en la noche el Rosario.
El Domingo 23 celebré a las 8 y prediqué. Después de la Misa dispuse el equipaje para la partida. La lancha que nos había de conducir había sido reparada; la víspera la estuvieron probando. Por más de Bs. 40 nos llevarían a Ratón, sin contar el no pequeño temor y desconfianza que inspiraba la embarcación, pero ¿qué hacer? No hay otra cosa. Ah! Bendita sea la Providencia de Dios, que siempre nos acompaña!
Al salir, después de encomendamos a Dios, se me acerca el Jefe Civil y me dice: “Padre, lo felicito, porque ya no se va en la falquita aquella, sino en una lancha de un brasilero, que sale ahora a las 9”. Voy, me hablo con el buen señor brasilero, y arreglado el viaje. Y a bordo! Dos horas y media esperamos en la lancha. Partimos a las 11 y 40 y en ocho horas, sin parar llegamos a Ratón. Los habitantes nos esperaban con la casa abierta y adornada con palmas, lo mismo la mesa que iba a servir de altar. Con una concurrencia numerosa rezamos el Rosario y di el saludo hablándoles del objeto de la visita.
El Lunes 24 celebré a las 7 y media. En la tarde expliqué catecismo a chicos y grandes e hice cinco Bautismos. En la noche tuvimos el rezo del Rosario explicado, plática y confesiones.
El martes 25, la Misa a las 7 y hubo 7 comuniones. Durante el día hice 7 bautismos y la explicación del catecismo. En la noche, después del Rosario y la plática, presencié cinco matrimonios.
El miércoles 26 a las 7 tuvieron su Misa de velaciones y bendiciones los nuevos esposos, comulgaron 14 personas. Luego hice un Bautismo y en la noche tuvimos el Rosario, la plática y varias confesiones.
El jueves 27 celebré a las 7 y comulgaron 8 personas. En la tarde expliqué catecismo a unos pequeñitos. En la noche rezamos el Rosario, hice una platiquita de despedida y presencié un Matrimonio.
El viernes 28 celebré a las 6 y media, comulgaron 8 personas. Embalamos temprano para salir en una curiara no muy grande que iba a llevar a varías personas más. Vuelve el sustico de San Fernando, pues en el trayecto teníamos que pasar un raudal muy peligroso. Aquí volvimos a experimentar la protección de Dios que no se cansa de hacernos favores. La misma Providencia que nos libró de la lancha medio enferma en San Fernando, nos librará también de la travesía en curiara... Quiso Dios que la embarcación ofrecida necesitara una reparación y se demorara y nos hiciera esperar y esperar. Entre tanto he aquí que grita uno: “Allá viene una lancha, y viene para acá”. Y la lancha se acerca y llega. ¡Nueva bendición! Hablo con el señor, que resultó ser la primera autoridad de Maroa, quien gustoso aceptó los pasajeros. ¡¡Bendito sea Dios!! Sin pérdida de tiempo nos embarcamos, y a Samariapo!
A este puerto llegamos en una hora y media; faltaban cinco minutos para las 12. Allí esperamos hasta que apareciera algún camión que nos llevara a Ayacucho. A las 3 y cuarto salimos de Samariapo y llegamos a la casa de la Prefectura a las 5 y media.
Resultado espiritual de esta misión: En San Femando de Atabapo, 13 Bautismos, 33 Comuniones, 1 matrimonio in articulo mortis y un enfermo administrado. En la Isla de Ratón: 12 Bautismos, 6 matrimonios, 37 comuniones, 9 casas bendecidas.
Domine, “da mibi animas, coetera tolle”.
P Felix Domínguez.

En este relato el P. Domínguez destaca entre otras cosas, la descripción detallada de la antigua Iglesia de San Fernando de Atabapo. Todo ello concuerda con la descripción que hizo de la misma iglesia el P. Bonvecchio cuando pasó en su primer viaje por San Fernando en el mes de julio de 1934: “…La antigua iglesia, grande y sólida y con elegantes torres, hoy se ha convertido en una especie de club zoológico, donde alternan amigablemente las vacas, los toros, los cerdos, perros y murciélagos a millares. El suelo de cemento, está cubierto por una capa de lodo y hojarasca... los restos de los altares, confesionarios y armarios están amontonados en medio de la nave, minados por los ratones... Las paredes del presbiterio, en ruínas. El patio interno, donde hay plantas productoras de mango, se ve convertido en un charco inmundo, piscina de animales y almácigo de mosquitos... El techo hundido a tramos, amenazando ruina total”. 1. BONVECCHIO Alfredo. Unviaggio apostólico nell’Alto Orinoco enBSi LX,12 (diciembre 1935)156-162.

También destaca el P. Domínguez la desidia y apatía tradicional del atabapeño, manifestada en el abandono de las casas y de la iglesia, convertida en potrero. Las descripciones realizadas por Koch-Grümberg y otros viajeros de inicio de siglo concuerdan perfectamente con estas descripciones.
Esta gente que tenía la iglesia hecha una cueva de cuadrúpedos, fue la misma que le envió una carta a Mons. Alterio pidiendo “urgentemente” la presencia de un misionero fijo para San Fernando.
He aquí la Carta de petición.

San Fernando de Atabapo, 20 de Marzo de 1947

Al Ilustrísimo y Reverendísimo Monseñor Cosme Alterio
Colegio Salesiano
Caracas.

Nosotros, los abajo firmantes, vecinos y residentes de esta población, ante usted, respetuosamente llevamos a su conocimiento la siguiente solicitud de urgencia inmediata: como a usted mismo le consta, esta población carece desde hace mucho tiempo del médico espiritual (el sacerdote), y en el presente tiempo en que nuestra querida Venezuela evoluciona hacia el progreso y la civilización, se hace de imprescindible necesidad a que este pobre pueblo, huérfano de los cuidados del médico espiritual, tenga en residencia permanente al sacerdote respectivo que necesita, o sea el pastor que recoja en su redil las pobres ovejitas descarriadas que necesitan quien las apacienten y las guíen hacia el centro espiritual, o sea, hacia el Templo que está solo y clama a gritos que sus hijos se acerquen a él.
Esto sería fácil con la palabra Apostólica del sacerdote: por esta causa ya expuesta es que nosotros le suplicamos a Ud. Ilustrísimo y Reverendísimo Mons. Cosme Alterio, para que tome en cuenta esta necesidad y la remedie a la brevedad posible, nombrando el sacerdote respectivo que resida permanentemente en esta localidad.
Nuestra Religión Católica, cada día que pasa, la moral de ella se está perdiendo en este lugar, y es sólo por la falta del Sacerdote, más hoy que requiere la la vigilancia y la defensa del Sacerdote Católico.
En la fe que Usted nos complacerá, nosotros pedimos y aguardamos su resolución favorable.

(Coloco los nombres de las firmas legibles):

Gumersinda de Betancourt Aura Lilia Betancourt Elbina Betancourt
Amelia de Camacho Elvia del Carmen Sué F. de P. Hernández
Rosa Piñate E. Leticia Vasquez Carmen B. de G.
Susmira de Testamarck Zoila de … (ilegible) (ilegible) Abréu
Manuel Enríquez José Inés Sué Andrés Camacho
P. Aponte N. S. de Quiroz Pedro José Piñate
José A. Douglas M. Testamarck Luis Alvarez
Auristela de Alvarez Gustavo Rojas R. A. Ortiz
Jesús Laya Pedro Yánez Javier Pérez
Pedro A. Sué Carlos Paláu Ospina Eloisa Golindano
Fernanda Golindano Merlina Noguera P. Cipriano Ruíz
Clemencia Pino Natalia Maroa María del Carmen Paláu
Ceferino Guachúpiro María Guadalupe de Piñate María Guillermina Tapo
Carmen Nicia Rivas Juana de Pulgar Joaquín García
Antonio Balliache Eloy Cedeño José Level
Angel Ledezma Rafael Gallardo Carmen María Romero
Luis Padrón Dalia (ilegible) Carlos Bravo
Eulogio Sánchez José (ilegible) Rogelio Mirabal
Pedro A. Sánchez Alberto Blanco Enma N Sánchez
Adela Dacosta Domingo Sánchez


Nótese en el estilo de la carta un deseo de agradar, casi adulador, que choca con el estado deplorable en el que mantenían su Iglesia, la Iglesia de “su” pueblo. Nótese también el número más numeroso de firmantes varones que el de las mujeres.
Es interesante que el sacerdote visitante, el P. Domínguez, un año antes de esta carta no encuentra en la población tan “ansiosa” de la venida del sacerdote a ningun representante de los firmantes: (“Demás está decir la tarea a que nos dimos, valiéndonos de palas prestadas en la Jefatura y ayudados por dos chicos y una chica voluntarios para asear un poco la iglesia…”).

MISIONEROS AVENTUREROS Y EXPLORADORES

Como en los viejos tiempos, hubo Misioneros del Amazonas que tuvieron los mismos rasgos de los aventureros y exploradores y de los antiguos misioneros y jesuítas o capuchinos que recorrieron el Amazonas de los siglos XVII y XVIII.
Me refiero, al P. Jesús González, que junto al P. Bonvecchio y el P. Cocco se distinguieron por estos viajes o excursiones misioneras. Con esto no quiero quitar méritos a otros misioneros que no se distinguieron por esta característica, sino que quiero resaltar este espíritu aventurero, sobre todo en un personaje poco conocido para muchos, como lo fue el P. Jesús González o “el tigre de Manapiare”.
Pocos años atrás, hubo a nivel regional una discusión sobre la utilidad o no de unir por carretera Atabapo y Puerto Ayacucho en donde algunos trataron de involucrar a la Iglesia como punta de lanza, o como interesada en una posición. Hubo pareceres para todos los gustos. Unos más hipócritas que otros. Estas discusiones o referendum sobre algún tema caen en el divisionismo maniqueo: “estos son buenos porque piensan así y aquellos son malos porque piensan de otro modo”. Se demonizan las posiciones en lugar de estudiar los pro y los contra de cada parecer.
El hacer una carretera sin preguntarse el “para qué”, sin tener un proyecto concreto para la zona, sin poner en claro lo que es o debe ser un Proyecto de estado, considero que es una forma de gastar el dinero estúpidamente. Conocemos de sobra proyectos iniciados que quedaron paralizados al cambiar el Gobierno.
El oponerse “porque sí” a la carretera, alegando argumentos de hipocresía refinada, como el del perjuicio a las etnias indígenas, es una posición “angelical”. Sin carretera hace cientos de años que los indígenas se están perjudicando, mejor dicho, los estamos perjudicando. Y nadie se escandaliza de esos perjuicios. Los Yanomami no tienen carretera, están super alejados y los masacran ante la impasibilidad del Estado y de los biempensantes.
No es la carretera lo que produce esa consecuencia. Las comunidades del interior se mueren de mengua y descuido ayer y hoy, sin carretera. Las comunidades indígenas no son ni pueden ser islas; ellos deben vivir bien, con calidad de vida, sin carretera o con carretera. Creo pues, que hay que buscar otros argumentos.
Conste que yo no veo como prioritaria la carretera de Ayacucho a San Fernando, mientras la vía fluvial del Orinoco sea navegable los doce meses del año. Sí veo en cambio necesaria abrir una vía hacia el Sur del Atabapo al Guainía y Río Negro, que rompa la proverbial incomunicación del Sur amazonense.
Sabemos que la carretera irá, si no ahora, será dentro de 10, 20 ó 100 años. Pero no deben discutirse ridiculeces. Expliquen más bien, y busquen el por qué después de tantos años no se ha hecho nada o casi nada en el interior del Territorio. Expliquen dónde están los proyectos de estado para cada una de las zonas del interior. Lo que hace falta es sentarse a pensar y elaborar un proyecto global y diversficado para el Amazonas, en donde participen sectores multidisciplinarios y los diversos sectores de la población amazonense y obliguen al sector político a seguir los rumbos trazados, sea éste el Gobierno, o el siguiente o el que vendrá. Que todos se comprometan a continuar ese proyecto de estado.
Una de las características del P. González fue siempre la del desarrollo optimista del Amazonas, sobre todo a nivel productivo y comunicacional. Luchó con todas sus fuerzas para demostrar al Estado que sí era posible la unión por carretera de la rica región de Manapiare con la capital del Estado Amazonas. Para ello se lanzó por la vieja pica trazada por el explorador D. Melicio Pérez a estudiar y hacer un croquis de la posible vía de comunicación, dejando los Apuntes y cálculos realizados, esperando que el Estado logre hacerla realidad un día. ¿Soñador? ¿Quijote? ¿Virus desarrollista? ¿soñador de la “Conquista del Sur”? El tiempo lo dirá...


INFORME PERSONAL DEL P. GONZALEZ SOBRE LA TRAVESÍA
DESDE SAN JUAN DE MANAPIARE A PUERTO AYACUCHO

“Por deseo expreso del Gobernador del Territorio Amazonas, y de Monseñor Segundo García, Vicario Apostólico de Puerto Ayacucho, se inició la travesía por tierra, que dos años atrás había marcado por primera vez el extinto Melicio Pérez, desde S. Juan de Manapiare a Puerto Ayacucho.
Ante la falta de datos sobre las posibilidades y conveniencias de renovar la susodicha pica con vistas a un futuro camino de penetración que pusiera al alcance las ricas regiones del Manapiare, se comisionó al misionero P. González para que, con un grupo de indígenas, marcara de nuevo esa pica y ofreciera los informes posibles para los trabajos iniciales de esta nueva vía de comunicación con el interior del Territorio Amazonas. El Informe que a continuación se sigue, es un diario de su viaje por tierras del interior atravesando prácticamente todo el Norte del Territorio Amazonas durante 17 días en un recorrido de unos 250 Km. aproximadamente, por tierras inexploradas, selvas vírgenes, habitadas por la tribu de los piaroas que ocupan los valles de la región en caseríos dispersos y a orillas de los inmensos caños que la riegan.
El Informe abunda principalmente en datos topográficos exigidos por el Ejecutivo para el estadio de la región y fue tomado todo sobre la misma marcha, por el Padre que hizo su recorrido con su equipaje a la espalda, la brújula al pecho y el Block de Notas en la mano, mientras el sudor y el cansancio se lo permitían, pero nunca dejando pasar más de tres horas sin anotar cuanto iba observando. Hay que dispensarle pues, sus incorrecciones lingüísticas, en sacrificio de su realismo y veracidad. Sigue pues, el Informe.

El día 7 de Enero del año 1963, lunes, a las 7 de la mañana comenzamos la expedición de reconocimiento de terrenos para la futura carretera desde Puerto Ayacucho a S. Juan de Manapiare.
Componen la expedición en sus comienzos: el P. González, los criollos Edmundo Hermoso y Porfirio Martínez y además 8 indígenas de la región, de los cuales 6 son piaroas y dos guajibos.
Día 7 de Enero - lunes:

Pasamos la noche del Domingo en el Caserío próximo a san Juan, llamado Cucurito y a las 7 de la mañana comenzamos nuestra expedición navegando por el Manapiare, muy seco y con abundancia de palos y playas por lo que la marcha se hace lenta.
A las 9 y media penetramos por la boca del Guaviarito, afluente del Manapiare, casi imposible de navegar por la escasez de agua y la abundancia de troncos atravesados de parte a parte del río. Se accidenta varias veces el motor, por la rotura de pasadores y hay que empujar la pequeña embarcación en donde el motor no puede remolcarla o bien, ayudar con palancas.
A la 1 de la tarde pasamos por la desembocadura del Caño Raya, el afluente más importante del Guaviarito hasta el Caño Santo, de unos 6 metros de ancho en este tiempo de verano. A las 3 de la tarde, pasamos por la boca del Caño Seje en el otro lado del río, donde existe un caserío de piaroas, conocidos y visitados. Como unas dos vueltas más arriba, nos encontramos con otra casa de piaroas, familiares de alguno de los indígenas que van con nosotros en la expedición. Ellos desean que nos quedemos a pernoctar allí, tanto más, cuanto que la tarde se presenta algo tormentosa, pero seguimos adelante por el deseo de comenzar lo más pronto el camino de tierra. La navegación se hace cada vez más dificil, casi imposible, pero la voluntad y la pericia de los hombres nos permite seguir adelante y vencer las dificultades. Por fin, y casi al obscurecer, conseguimos llegar hasta una playa muy cerca del Caño Maraca. Aquí desembarcamos y preparamos nuestros chinchorros para pasar la noche.
El personal no tiene mucha voluntad para pescar porque sabe que llevamos comida suficiente para la travesía. Algunos, no obstante, se entretienen y pescan cuatro o cinco caribes que, con una iguana que logran capturar, les proporciona comida fresca.
El peligro de la tormenta y de un posible aguacero, se aleja y el cielo aparece despejado. Se prenden en la playa buenas hogueras.
La primera parte del camino por tierra, S. Juan de Manapiare - Caño Santo, la hacemos por agua con motor fuera de borda en un recorrido de unos 50 Km. por ser región bastante llana, conocida, y que no ofrece muchas dificultades topográficas. Son unos terrenos que van entre una pequeña serranía que bordea el valle del Manapiare y el curso del mismo río con su afluente el Guaviarito, hasta tocar las orillas del Caño Santo, subafluente del Manapiare y afluente del mismo Guaviarito. La región es selvática, con árboles no muy gruesos y, sólo en los dos o tres últimos Kms. se abre la sabana que está intercalada por manchas de chaparros que colorean un poco el paisaje. Los caños más importantes que se atraviesan en esta parte son el Cucurito de unos dos metros de anchura, el caño Raya de unos 6 metros y el Caño Maraca de unos cuatro, todos afluentes del Manapiare y Guaviarito. Los indígenas conversan y conversan hasta la medianoche. Yo coloco mi chinchorro y mosquitero entre dos palos clavados en la arena y al arrullo de la brisa, del croar de las ranas y el chirrido de algún pájaro nocturno, me entrego al descanso pensando en los Kms. que tenemos que recorrer a pie antes de llegar a Puerto Ayacucho.

Día 8 de Enero - Martes.

El frío de la media noche nos despierta varias veces y tenemos que atizar la candela. Muy de madrugada desayunamos. Se oyen pájaros y toda clase de animales de la selva al amanecer. Es interesante desayunar en una playa de estas al amanecer y en medio de este concierto de animales, muy pronto el indio cazador consigue dos paujíes y una pava que nos asegura la comida del día.
A las 9 y media de la mañana llegamos a la boca del Caño Santo, término de nuestro viaje por agua. Es un recorrido que normalmente se hace en cinco horas, cuando los ríos tienen agua, pero que nosotros hemos hecho casi en día y medio. Sobre unas piedras y frente a la desembocadura del caño acampamos, preparamos comida y alistamos nuestras cargas, distribuyéndolas entre todos los hombres que componen la expedición. Algunos llevan 30 Kg. de peso, porque hay que llevar comida para unos veinte días de camino por tierra, que nos separan de Puerto Ayacucho. A mí también me toca mi parte, que es mi propio equipaje y que debo llevar como los demás para compartir las cargas. Los indígenas opinan que debemos atravesar la sabana por la parte de arriba donde hay un camino que nos lleva al lugar donde se atraviesa el Caño Santo y se toca la pica que hizo por tierra D. Melicio Pérez desde San Juan hasta este lugar, de unos 50 Km. de longitud. Hacemos como ellos indican.

Camino de tierra.-

A las doce en punto de hoy martes, comenzamos a cruzar la sabana a pleno sol y a plena carga. A los tres cuartos de hora y a la sombra de unos moriches tenemos que descansar. El panorama es bello. Delante de nosotros se alza el Cerro Santo, llamado así porque los caprichos de la naturaleza han hecho de una roca destacada sobre la cumbre la forma y figura de una Virgen en oración con las manos juntas. El calor nos hace aligerar el paso y a las 2 menos diez minutos de la tarde nos acercamos al Caño Santo para atravesarlo, ya que por la otra orilla discurre la famosa pica de D. Melicio y es necesario seguirla en su mayor parte.
Descansamos y atravesamos el caño fácilmente, pues discurre entre piedras rodadas que vienen de las montañas. Enseguida nos encontramos del otro lado (margen izquierda, subiendo el río), el famoso camino que nosotros empezamos a señalar un poco más con pintura blanca. Cuando se habla de esta pica, no se debe uno imaginar un camino limpio de uno o dos metros de ancho. Es un camino de monte, lo suficiente para el paso de un hombre y con el corte de algunos árboles pequeños que van señalando la ruta, este camino discurre por la orilla del Caño Santo que se despeña entre raudales continuos. No me gustan mucho los comienzos, pues aunque la subida es suave, se presentan algunas piedras que dificultarán después la carretera.
A las 4 acampamos cerca del Caño Santo y en las márgenes de un afluente, el mayor de los tres que hasta ahora llevamos recorridos en el trayecto, desde que tocamos el camino de D. Melicio. Creo, según mis cálculos, que el recorrido utilizable para la futura carretera es de unos 2 Km.en el día de hoy, sin contar los 50 Km. aproximadamente que hicimos por agua desde S. Juan hasta tocar el Caño Santo. El camino de tierra que viene desde Cucurito, toca el Caño Santo sin atravesarlo a unos cinco Km. de la desembocadura. Acampamos y nos preparamos a pasar la noche.
Resumen del Camino:
- Ruta desde S. Juan a Caño Santo que está trazada por tierra pero que nosotros hicimos por agua: 50Km.
- Desde la boca de Caño Santo hasta atravesar el mismo en la pica de D. Melicio: 5 Km.
- Desde tocar el Caño Santo en la pica de D. Melicio hasta el Campamento del martes noche 2 Km.

Día 9 de Enero - Miércoles.

A las 2 de la madrugada nos despertó un aguacero y estábamos durmiendo en nuestros chinchorros a la intemperie, sin ranchos. Creíamos que en esta época del año no llovería, pero nos engañamos. Por fortuna, hacer una protección contra la lluvia en la selva no es dificil y en cinco minutos pudimos preparar algo que nos sirviera de resguardo. Por la mañana nos dimos cuenta que no habíamos contado con un enemigo que nos gastó bromas pesadas. Me refiero a los bachacos, que en su voracidad nos llevaron parte de los vestidos ya mí me tocó perder las trenzas de las botas, que fueron sustituidas por guaral de pescar.
Reparamos averías, desayunamos y comenzamos nuestra marcha. Son las 7 y veinte minutos de la mañana. Empiezan a presentarse dificultades mayores: descubrimos por la orilla izquierda, subiendo el Caño Santo que cada vez, se presenta más encajonado y pendiente. El camino pasa por puntas de cerros que caen perpendicularmente sobre el río, en camino pedregoso, pero de cuando en cuando, los cerros se retraen de la orilla y el camino se hace más fácil. Los morichales pequeños se alternan con las quebradas.
Son las 8 y treinta, sería conveniente estudiar las dos orillas para buscar el paso mejor. A las 9 menos diez minutos, nos encontramos con una pequeña sabaneta de unos 15 m. de radio donde puede aterrizar un helicóptero. A las 9 y media llegamos a un afluente del Caño Santo tan caudaloso como aquel donde pasamos la noche anterior y tan perpendicular, que discurre entre piedras como todos los anteriores. El camino se hace cada vez más dificil. No hay parte llana alguna: todo es subir y subir por caminos dificiles y entre peñascos. A las 11 y cuarenta y cinco minutos llegamos hasta tocar las orillas del Caño Santo para atravesarlo.
Hasta ahora habíamos traído ruta Noroeste y oeste, pero el Caño toma ahora la dirección Suroeste y no es posible seguir porque nos desviamos de ruta. Hay que atravesarlo y seguir la dirección Noroeste.
Resumimos la travesía junto al Caño Santo:
- Desde la boca hasta la pica de D. Melicio: 5 Km.
- Desde Pica de D. Melicio hasta campamento 2ª noche: 2 Km.
- Desde Campamento 2ª noche hasta atravesar el Caño Santo: 8 Km.
-TOTAL: 15 Km.

El caño Santo es fácil de atravesar porque tiene piedras grandes y pequeñas en todo su curso y su anchura no pasa de 12 ó 15 metros. Por la parte en donde se atraviesa el Caño, existe a muy poca distancia, la desembocadura de un caño bastante grande afluente del Caño Santo por la izquierda bajando.
No más reanudada la marcha, la interrumpimos porque el guía nos muestra hacia la izquierda subiendo, un camino que se abre en dirección Suroeste y que dice será la travesía por detrás de los cerros de Caño Santo, para ir a Caño Maraca que desemboca en el Guaviarito, más abajo que el Caño Santo. Los indígenas dicen que si se hiciera la carretera por esta última ruta sería más fácil y más corta.
Después de dejar algunas señales en el sitio, continuamos adelante y atravesamos el Caño que hemos mencionado como desembocando un poco más abajo de donde hicimos la travesía del Caño Santo. En general, la ruta que llevamos es de Oeste y Noroeste. Al atravesar por segunda vez el Caño mencionado que va dando vueltas, acampamos junto a sus orillas, algo temprano porque hay que descansar y mañana nos espera una jornada algo dura. Desde la travesía del caño Santo hasta el Campamento de esta tercera noche, habremos caminado 1 km. solamente.

Día 10 de Enero - Jueves.

Alistamos la carga temprano, después de haber pasado una noche sin incidentes. De madrugada hace mucho frío. Desayunamos y con nuestra carga al hombro emprendemos nuestra jornada que nos promete ser dura, a las 6 y 15 minutos de la mañana. Empezamos a subir el cerro a cuyos pies pasamos la noche. Es un ascenso casi vertical y el más prolongado. A pesar del frío de la mañana, sudamos copiosamente. Hay muchas piedras en el ascenso. Los árboles a orillas de la pica nos sirven de sostén. A los veinte minutos de ascenso, se hace un claro en el boscaje. Es una sabaneta de unos 30 m. de diámetro, donde podría aterrizar cómodamente un helicóptero. Desde ella se divisa el panorama de los cerros circundantes, la hoya por donde discurre el Caño Santo e incluso la posible desviación de ruta por el caño Maraca. Descansamos. Se limpia un poco la sabaneta y se dejan señales de pintura blanca.
Continúa el ascenso, pero sobre un terreno de monte bajo que se va alternando con pequeñas sabanetas. La dirección que llevamos todo el tiempo es de unos 330 grados entre NW y N porque hacia el W existen cerros y serranías que impiden el paso. Subimos y bajamos pequeñas colinas muy pobres en vegetación y atravesamos una parte de floresta de unos 30 m. de declive donde existen señales de pasar agua en el invierno pero ahora está seca. De nuevo, en parte abierta con vegetación baja, nos aproximamos a una franja de arbolado en descenso, por donde discurre un pequeño caño en dirección Noroeste - Sureste. Lo atravesamos y se abre la sabana con un terreno algo irregular, lleno de granzón y monte bajo, de vegetación pobre. El paraje es bello, pero da la sensación de un paraje lunar, por la ausencia de vida, el frío intenso y la soledad de misterio.
Estamos rodeados de cerros, principalmente por nuestra izquierda, hacia el poniente. Esta sabana, de unos 2 Km. de diámetro, pero muy irregular en su terreno, semeja un anfiteatro. Sobre la serranía de la izquierda, hacia el Oeste, casi a nuestro frente, se levanta majestuosa una punta de cerro pedregosa que creo que es la mayor altura de todos estos contornos y que debe marcar el punto culminante de dispersión de aguas entre el Cuao, afluente del Sipapo y el Caño Santo, subafluente del Manapiare. Sobre el plano en que estamos, debe alzarse a una altura de unos 500 m. Los indígenas me señalan una horqueta o garganta en la serranía que nos circunda, desprovista de vegetación y a una altura de unos cien m. sobre la sabana, a donde tenemos que subir y por donde pasa el camino hacia las aguas del Cuao.
Iniciamos la marcha después del descanso, a las 9 de la mañana, mateando con señales de pintura y de cinc. La subida a la garganta se nos hace algo pesada, pero recompensa el trabajo la belleza del panorama que desde alli se divisa. Estamos exactamente en la división de aguas entre el Cuao y el Caño Santo. Ante nosotros y a nuestros pies se abre la llanura por donde discurren los primeros afluentes del Cuao. A nuestra espalda, la sabana que acabamos de abandonar prolongada por el descenso del terreno entre gargantas, pequeños cerros, hasta las grandes sabanas y llanuras del Manapiare. A nuestra izquierda el cerro imponente, hito de división de aguas y a nuestra derecha la cordillera que nos separa de las aguas del Guaviarito y del valle del Caño Negro que va a unirse en los llanos del Chivapure. El aire enrarecido de estas alturas es sumamente frío y, sudados como estamos, no podemos permanecer por mucho tiempo aquí. Emprendemos el descenso al valle y a las aguas de los afluentes que conducen al Cuao.
Son las 10 de la mañana y llevaremos recorridos, desde que atravesamos el Caño Santo, unos 6 Km en dirección de 330 grados NW.
La bajada se nos hace algo dificil por lo perpendicular y por no haber dónde agarrarse. La paja nos hace resbalar con peligro de una caída. Caminamos despacio en el descenso. Nos acercamos al arbolado y justamente, por la misma orilla tocamos las aguas de un pequeño caño de 1 m. de ancho, que creemos nace a nuestra izquierda, en las faldas del cerro pronunciado de división de aguas, y es el primer afluente del Cuao que atravesamos: lleva dirección Este. Su crecimiento se adivina a unos dos o tres Km. hacia el Oeste.
Con la alegría de encontramos ya en la vertiente del río Cuao, caminamos en dirección Noroeste y al cuarto de hora pasamos por otro Caño que lleva la misma dirección aproximada del primero. Nos comunican los piaroas que el primero de ellos va a desembocar en éste un poco más a la derecha de donde nosotros lo atravesamos y que éste lo volveremos a atravesar otras dos veces más.
En efecto, seguimos adelante nuestro camino entre Norte y Nor-oeste; pasamos una loma y el primer rastrojo de piaroas.
A las 12 y media empieza a llover y nos refugiamos como podemos, salvando nuestro equipaje con hojas de platanillo. A la 1 y media continuamos nuestra marcha que discurre entre subidas y bajadas por pequeñas colinas. A las 2 y media, después de haber recorrido unos 6 Km. volvimos a pasar, como nos lo habían anunciado los piaroas el caño anterior, bastante más engrosado y que ahora lleva dirección Noroeste, casi paralela a la que nosotros llevamos. Nos sorprende una pequeña sabaneta de unos 20 m. de radio en medio de este terreno selvático. La atravesamos y continuamos por terreno boscoso, No hay subidas y bajadas y podemos hacer así una marcha excepcional de 4 Km. por hora, pero no podemos continuar muy adelante porque se nos hace tarde y hay que acampar al lado de un caño, damos con él y es el mismo que ahora atravesamos por tercera vez corriendo de Oeste a Este.
Hay que hacer equilibrios, y yo tengo que caminar con los pies y con las manos para pasar por el puente provisional, un árbol seco derribado en la orilla y que atraviesa el Caño de parte a parte. Junto a este Caño se ve un rastrojo abandonado de piaroas que ahora están en Caño Maraca, un afluente del Manapiare. Se marcharon de estas regiones, porque la epidemia de sarampión y las pulmonías los dejaron diezmados. Acampamos y nos disponemos a pasar la noche, la cuarta desde que comenzamos nuestro viaje.
Algunos se quejan y otros quieren regresar a San Juan: están cansados y tres de ellos con algo de fiebre gripal. Yo mismo no me encuentro muy bien, pues comencé el viaje con gripe, pero no podemos interrumpir por estas menudencias. Traemos con nosotros antibióticos y anticatarrales y a pesar del cansancio del día y de la indisposición nos dedicamos a la tarea de poner inyecciones y de administrar medicinas que restituyan la salud. Una arenga de circunstancias y una buena comida completan la dieta y a las 8 de la noche todos duermen y descansan al amor de las hogueras que se han hecho para ahuyentar el frío. Yo también me dispongo a descansar, pensando que estamos aún en el cuarto día de camino y faltan muchas jornadas para llevar a término nuestra empresa.
En mi diario quiero indicar a última hora las diferentes direcciones de este afluente del Cuao que hemos tenido que atravesar por tres veces, porque me pareció algo interesante. Helas aquí con la marcación de la ruta que llevamos: (Un dibujo en el original)

Día 11 de Enero - Viernes:

Amanece. Mucho frío durante la noche. La gente sigue con su cansancio y algo acatarrada, se repartieron algunas sulfas. Desayunamos. En estas alturas no abunda la cacería. A las 6 y media empezamos nuestra marcha. A los cinco minutos nos encontramos en una sabana bastante despejada que con una pequeña limpieza serviría para el aterrizaje de un avión o al menos una avioneta. Mientras la cruzábamos, me dí cuenta de que había dejado olvidada la brújula en el campamento. Perdimos una hora. Caminamos en terreno despejado rumbo 290º.
A las 7 y media y a poco de seguir nuestra marcha, nos encontramos con un morichal que al atravesarlo nos hundimos hasta las rodillas y nos llenamos de barro con peligo de dejar allí nuestras botas o alpargatas.Son unos veinte metros horribles. Mis botas de campaña se accidentan, despegándose uno de los tacones. Hay que reparar averías con amarras inverosímiles, pero que me permiten continuar el camino a costa de rozaduras en los talones. Dejamos la sabana para penetrar de nuevo en la montaña. El camino o sendero sube y baja pero no lo considero demasiado dificil.
Seguimos idéntico rumbo de 290°. A las diez en punto y después de bajar una colina de escasa altura, nos tropezamos de improviso con el Caño del Cuao que veníamos buscando desde hace dos días. Es un punto estratégico y lugar fácil para construir un puente. Su anchura es aquí de unos quince metros, las aguas discurren tranquilas y su profundidad en este tiempo no pasa de 1 metro.
El camino recorrido en el día de hoy es, aproximadamente de unos 5,50 Km. La distancia aproximada que nos separa del Caño Santo es de 22 Km. y desde la división de aguas unos 16. Después de limpiar un poco las orillas y de construir un puente con el tronco de un árbol, pasamos a la otra orilla y comenzamos a costearla, siguiendo la dirección del mismo: Suroeste. Esto nos supone desviarnos algo del rumbo, pero es necesario, porque el lugar para atravesar la serranía del Cuao en dirección al Cataniapo, se encuentra más al Sur.
El Cuao en sus cabeceras, con excepción de algunos lugares, como por donde lo atravesamos nosotros, es un río de serranía encajado entre dos cordilleras de considerable altura que se aproximan o se alejan entre sí más o menos hasta casi llegar a su desembocadura en el Sipapo. Como consecuencia de esto, se forman numerosos raudales y cascadas que hacen de su recorrido un lugar de belleza incomparable. El camino en su mayor parte tiene que ir bordeando esta cordillera por la derecha, pero a diferencia de las orillas del Caño Santo, aquí aunque algo verticales, no tienen piedras y creo puede hacerse una ruta aceptable y no muy costosa.
Son las 11 y media cuando empezamos con la nueva ruta Suroeste. A las 12 vemos que el cauce del río ha quedado reducido a una anchura de 2 metros, pue las piedras de las orillas lo han obligado a recogerse.
Queríamos caminar hoy hasta las cinco de la tarde, pero una circunstancia inesperada nos obliga a cambiar de plan. El cazador que va en las avanzadas descubre una danta y la persigue: se oyen do tiros pero continúa la persecución a la que se unen los demás de la comitiva, por fin, después de cuatro tiros y de seguirla por un tiempo río abajo, sumergida en el agua, logran matarla. Es la primera cacería mayor que se hace en la ruta. Hay necesidad de preparar la carne asándola y necesitamos de algun tiempo. Montamos nuestro campamento y hacemos alto. La jornada ha quedado reducida a medio día de marcha, con unos 8 Km. de recorrido, estaremos a unos 2 Km. del paso del Cuao.
En asar y preparar la carne se nos va la tarde. Además la gente descansa, que bien lo necesita. Aparecen los primeros indígenas que encontramos en el recorrido. Van para San Juan. Un hombre una mujer. Estos caminos del lado acá del Cuao están más transitados que los que dan al Caño Santo. Los conucos que allí encontramos están abandonados y la gente se está concentrando en San Juan de Manapiare.
Quedan con nosotros y preparan su campamento. No quieren comer carne de danta (es su animal sagrado), ni tampoco sardinas ni carne en conserva. La hospitalidad que le hemos ofrecido nos resultó barata. Aprovecho la ocasión para enviar noticias a S. Juan de Manapiare sobre nuestro viaje. Ellos nos dicen que arriba, en la cabeceras y abajo en el Cuao medio, hay bastantes piaroas. Sin más novedades, pasamos la tarde y la noche después de una opípara cena a base de carne de danta.

Día 12 de Enero - Sábado:
Las noches son frías en estas latitudes. Las toses y catarro van disminuyendo, no hay fiebre. Como mañana es Domingo queremos descansar. El Viernes, con la danta, hemos perdido nuestro porcentaje de Kms. diarios. Hoy sábado, esperamos recuperar.
La caravana se pone en marcha a las 7 menos cinco minutos de la mañana: cada uno lleva su porción de danta asada. Creo que no durará mucho. La dirección que llevamos es Suroeste costeando el Cuao. Se empiezan a oír los raudales. A las siete y veinte minutos aparece el primero de ellos con toda la belleza imponente de una hermosa cascada no muy alta, que se continúa con otra y otras sin interrupción, es un aparecer y desaparecer de piedras ciclópeas lavadas constantemente por el agua hecha espuma. A las 8 y veinte bajamos al lecho del río. Por un momento han cesado los raudales y las cascadas. El agua en su totalidad ha desaparecido. Nosotros caminamos por un lecho seco entre piedras, y allí nos detenemos a desayunar. Bajo nuestros pies, resuena el agua que va deslizándose en las profundidades subterráneas. Más abajo la vemos aparecer hecha espuma. Nos detenemos por algun tiempo para disfrutar de tanta belleza. A las 8 y veinte minutos continuamos la marcha. Seguimos costeando el río Cuao en un incesante subir y bajar puntas de cerro que se pronuncian sobre el río. A las 11 el camino se hace algo más plano y seguimos ininterrumpidamente hasta las once y cuarenta minutos en que nos encontramos con el primer caño del Cuao de considerable caudal de agua (unos 10 m. de ancho), los indios le llaman “Sakkiá”.
Van unos 11 Km. desde que atravesamos el Cuao. Después de esperar unos minutos para que se reagrupen los componentes de la expedición, continuamos con camino bastante llano. Nos encontramos con una colina no muy alta, que hay que escalar, pero no tardamos en continuar por terrenos llanos, como veníamos haciendo antes. A la una descansamos y tomamos algo de alimento. Calculamos en 12 los Km. que llevamos hoy.
Seguimos nuestra marcha: los cazadores nos consiguen algunas pavas y después de caminar algunos Km. más por terreno llano, pero todo de selva, llegamos a acampar a las 4 de la tarde en un caño aún mayor que el Sakkiá de la mañana. A éste lo llaman “Arakainoto”. La dirección de Suroeste ha variado en los últimos Km. a la de Oeste siguiendo siempre a las orillas del Cuao. Hoy habremos hecho unos 18 Km.de marcha y nos encontramos a unos 20 Km. del lugar en donde atravesamos el Cuao.
El personal está contento, porque mañana es día de descanso y hay comida en abundancia. Son maravillosos estos piaroas para preparar con palma el campamento. Tenemos tertulia hasta bien entrada la noche. Las aguas del Arakainoto son frías, pero el baño nos quita parte del cansancio y tonifica nuestros músculos para unos días. Hay reparaciones de vestido, de calzado, curación de heridas, lavamos nuestra ropa y nos tenemos que defender durante el día de las molestias de los pegones y lambeojos más impertinentes que los mismos mosquitos; menos mal que el mosquitero nos libra de ellos. Mis pies están lastimados por el roce de las botas, tengo unas alpargatas de reserva que tendré que usar mañana. Además, la muñeca está algo lastimada por una caída en el camino. La pierna izquierda sufrió también en la caída y comienza a resentirse. Esperamos que no sea nada.


Domingo 13 de Enero.
Por la mañana nos despiertan los tiros del cazador. Nos trae pavas y paujíes que, con la carne de danta nos abastece sobrada aproximadamente 27 Km. Enseguida nos encontramos con una subida bastante perpendicular de unos 100 m. que nos cansa bastante. Creo que esta subida se podrá evitar continuando un Km. o dos costeando el Cuao.
Hay una demora mientras el cazador nos consigue un paují. A las 11 y media llegamos a un Caño de regular anchura (8 m.) donde nos detenemos para comer algo. Desde que nos separamos del Cuao irán unos 4 Km.
Seguimos nuestra marcha por terrenos algo accidentados en pequeñas subidas y bajadas con caños intercalados de pequeño cauce. Pasamos también por conucos abandonados de piaroas; se presenta un cerro no muy perpendicular, pero sí muy larga la subida: tardamos media hora en llegar a la cumbre. Después de él el camino se háce algo mejor. A las 3 y media pasamos por entre la garganta de dos cerros, ¡menos mal que no los tenemos que escalar! Los indios apresuran la marcha. Quieren llegar a un sitio bueno para pasar la noche. Creemos que hemos llegado porque nos encontramos en un gran rastrojo de piaroas con un río que pasa por él, pero nuestro guía, a pesar de las protestas de todos, no se detiene: va adelante. Muy pocos lo seguimos; por fin a las 5 de la tarde se detiene. Nos muestra el río hermoso que tenemos a nuestra derecha y nos dice que éste es el lugar bueno para hacer el campamento. La gente está rendida. Hoy hemos batido el récord. Aproximadamente 20 Km. de recorrido por la selva deja cansado a cualquiera, sobre todo después de lo que llevamos caminado, este caño se llama “Kanárbotó”: sus aguas son frías y en el lugar donde estamos se forman unos pequeños raudales y el agua se va deslizando entre grandes piedras. El Caño tendrá unos 12 m. de ancho. Del caño Pari al Kanárbottó, unos 10 Km. dirección Oeste.

Lunes 14 de Enero.
La gente se encuentra algo más animada para caminar. Empezamos nuestra jornada a las seis y media, después de un buen desayuno; después de atravesar con dificultades el Caño a cuyas márgenes dormimos, empezamos a subir un cerro con dificultades, pero sin piedras; seguimos costeando el Cuao y con dirección variable, pero domina la Suroeste. Tropezamos con varios conucos abandonados de piaroas y por último tenemos que detenernos para averiguar el verdadero camino. Los guías se alejan. Nosotros esperamos sentados. No lejos de nosotros se oyen los raudales y a nuestra derecha canta el piapoco.
Regresan los guías con un hombre y una mujer. Hay casa de piaroas no lejos de nosotros, pero a los indígenas no les gusta mucho que las visitemos. Estamos cerca, nos dicen, del lugar en que nuestra ruta se separa de las orillas del Cuao para tomar la dirección del Cataniapo y esta noticia nos alegra, porque llegar al Cataniapo es casi llegar al final del viaje. Pero cuando preguntamos los días que nos faltan para llegar al Cataniapo, volvemos a desfallecer, porque todos señalan con los dedos diciéndonos que son seis días aún. Nos resignamos y ya nadie quiere regresar a San Juan porque estamos lejos. Vamos adelante. No habíamos caminado aún diez minutos y en efecto, al pasar un pequeño caño, el guía nos señala los dos caminos: uno que continúa la dirección Suroeste junto al río y el otro que toma la dirección Noroeste, que es nuestra ruta.

Día 15 Martes
Amanece con frío como siempre en estas latitudes, desayunamos y nos alistamos para la jornada. Emprendemos la marcha a las 6 y media tomando dirección suroeste para evitar los cerros, costeando el Kanárbottó. Atravesamos dos afluentes del Kanárbottó a las 9 y media, después de haber caminado unos 7 Km. llegamos a un rastrojo de piaroas; se pierde la ruta pero el guía busca a los dueños del conuco que están cerca y en efecto, al poco tiempo aparece un tal Trujillo, piaroa conocido por nosotros en San Juan, que es el dueño del conuco y nos presenta su familia, en total 5 personas. Nos piden remedios y se los damos. El nos lleva a su churuata que dista 1 Km. de donde estamos. Allí tomamos alguna cosa y esperamos hasta la una de la tarde, convidando a Trujillo para que nos sirva de guía hasta puerto Ayacucho. Acepta y reanudamos la marcha recorriendo aproximadamente 1 km. y medio. Nos detenemos mientras los guías consultan con otros piaroas de un conuco cercano. A las dos y media y después de haber recorrido otro Kilómetro y medio llegamos a una churuata deshabitada, nos detenemos unos diez minutos y seguimos adelante. A las tres pasamos por otro conuco, al parecer sin gente, y los piaroas que nos acompañan nos buscan unas piñas que en estos lugares nos saben a gloría.
Falta un cuarto para las cuatro y sin embargo reanudamos la marcha para acampar a la orilla de un caño que nos dicen está a una media hora de camino. En efecto, a las 4 y media llegamos a un caño muy pequeño que discurre en dirección Norte-Sur con muy poco agua. Junto a él acampamos y nos disponemos a pasar la noche. En el día de hoy encontramos dos culebras al atravesar los rastrojos. A pesar de las interrupciones y accidentes, calculo que hayamos hecho en el día 14 Km. en dirección Oeste franco discurriendo por un medio valle entre dos serranías, salpicado de conucos con yuca, plátanos, piña etc.

Día 16 miércoles
Pasamos bien la noche con algo de frío, por la mañana un poco quebrantados por el cansancio, nos ponemos en marcha a las 6 y media, dirección oeste por terrenos planos. A las 7 y diez minutos, el camino discurre angosto por entre dos cerros, después tomamos una loma bastante pronunciada que terminamos de escalar a las 7 y 25 minutos con un descenso un poco más suave: nos encontramos en la bajada con un Caño que vierte aún sus aguas al Cuao. Lo pasamos por dos veces y nos detenemos para que los guías se orienten con el rumbo, son las 8 en punto y calculo que llevamos caminando en el día de hoy unos 4 Km.
Aparece uno de los acompañantes con una cortada de machete en un pie. Se le hacen las curas de rigor, seguimos nuestra marcha a las 8 y 50 minutos. A las 9 en punto divisamos un terreno recién tumbado con una churuata al fondo del declive. Son unas 15 personas por todo. Allí se encuentra un tal Mariano que conocimos en san Juan de Manapiare con los labios deformados; gente buena que nos obsequian con carne de lapa y casabe. Mariano se une a nosotros en la expedición. Son las 9 y 45 minutos cuando iniciamos de nuevo la marcha. Atravesamos varios rastrojos. El terreno es bastante plano y discurre entre caños, rastrojos y algunas colinas de poca altura. A un lado y a otro, separados por unos 3 Km. entre sí se extienden dos largas cordilleras o serranías paralelas al camino que vamos siguiendo. A las 11 y media llegamos a un hermoso conuco lleno de yuca pero abandonado, porque los indígenas quemaron la casa. Aquí nos detenemos para descansar y tomar alguna cosa; calculo que en la jornada de hoy llevamos caminando unos 10 Km. Reanudamos nuestra marcha alternando pequeños cerros con parte plana, llegando a las 3 y 20 minutos a una churuata de piaroas poco acostumbrados a ver gente. Se asustaron y poco a poco, al recobrarse, iban tocando y curioseando todo. Creo que por la tarde el recorrido haya sido de unos 6,5 Km. aproximadamente.

Día 17 de Enero, Jueves
La noche la pasamos, unos dentro y otros fuera de la churuata, con los fuegos prendidos por el frío. Hubo centinelas curiosos que querían saber cómo dormíamos y allí permanecieron hasta que despertamos y terminamos de preparar las cosas para el viaje; desayunamos; los pies doloridos molestan bastante, pero hay que continuar.
Son las 6 y 40 minutos. Uno de los indígenas nos acompaña por un trecho. A las 8 y 30 llegamos a un descampado donde hay una gran laja. Dejamos una lámina y se pintaron las piedras. Hasta aquí el camino es bueno y hemos hecho una marcha de 5,5 Km. A las 9 menos cuarto seguimos y a las 10 menos cuarto se nos presenta un cerro formado por una enorme laja pelada que tardamos unos veinte minutos en escalar y atravesar, hemos recorrido hoy unos 10 Km.
A las 11 continuamos. El incidente de perseguir una lapa y capturarla nos ocupó bastante tiempo, hasta la 1 menos cinco. Proseguimos a las dos de la tarde y acampamos a las 4 menos cuarto. En la última etapa fueron sólo 5 km. que con los 10 anteriores, dan para hoy jueves 15 Km. aproximadamente.

Día 18 Viernes. Aguas del Cataniapo.
Esta noche ha hecho menos frío. El cazador se prepara para traer algo. Se oyen tres tiros. Poco después se presenta con dos paujíes y una pava. Empezamos a caminar a las 7 en punto y enseguida se nos presenta una loma no muy alta pero larga. Estamos buscando el punto de división de aguas entre el Cuao y el Catamapo. En efecto, al bajar y atravesar el primer caño nos dijeron los indígenas que aquellas aguas iban al Cataniapo. Son las 8 menos cuarto y llevamos unos 2 Km. de camino. Marcamos el lugar con señales y pinturas. A un cuarto para las 9 recobramos la marcha. Al bajar una loma nos encontramos con un caño con bastante caudal que empezamos a costear. Los indígenas le llaman “Tubotto”, que corre en dirección Oeste que es la que llevamos desde que empezamos la marcha hoy. La pica se acerca demasiado al caño y los terrenos son demasiado bajos, pero puede hacerse el camino algo recostado hacia la derecha, donde están las faldas de los cerros. Nos detenemos a las 10 y cuarto mientras buscan el camino los indígenas. Llevamos unos 4 Km. por terrenos del Cataniapo. A las 11 reanudamos la marcha; por una hora damos una vuelta grande en que sólo caminamos 1 Km. A la 1 y cuarto nos detenemos para descansar y tomar algún alimento. El caño que tenemos delante es afluente del caño central, el Tubotto, que es el que venimos costeando a poco de alcanzar las aguas del Cataniapo. A las dos de la tarde continuamos siguiendo el curso del Tubotto. De pronto nuestros guías, sorpresivamente cambian la ruta Oeste que llevamos, por la Norte y empezamos a escalar un enorme cerro. La subida larga y penosa, pero la bajada más penosa todavía por lo perpendicular. No acierto a explicarme la escalada de este cerro que nos desvía del Tubotto y hacia el Norte, dirección contraria a la que debemos seguir. Lo normal hubiera sido seguir el Tubotto dirección Oeste hasta dar con el Cataniapo más abajo y más aproximados a Gavilán. Estamos hoy muy cansados. Es el cerro más grande que hemos tenido que escalar. Son las 4 y media. Hoy habremos hecho una marcha de 14,5 Km. Un baño y una buena cena repara en parte lo maltrechos que hemos quedado en el día de hoy.

Día 19, Sábado: Llegada al Cataniapo
Pasamos la noche bien y sin frío. El cansancio y la obscuridad del paraje nos hacen despertar más tarde. Desayunamos y esperamos que hoy tocaremos las aguas del propio Cataniapo. A las 7 menos cuarto comenzamos la marcha dirección Noroeste, inexplicable por lo que dije ayer.
Llegamos finalmente al Cataniapo a las 9 de la mañana. Hicimos un limpio y preparamos el paso. Desde que comenzamos esta mañana serán unos 3 Km. los que llevamos. No nos rindió porque hubo que emplear bastante el machete. El Cataniapo tiene unos 15 m. de ancho y en este tiempo como un 1 m. de profundidad. A las 11 emprendemos la marcha Cataniapo abajo. Las orillas del Cataniapo en esta parte son bajas y hay que abrirlo y dar vueltas. A las l2 y40 minutos nos paramos a comer algo. Van unos 6 Km. desde que atravesamos el Cataniapo. Reanudamos la marcha a la 1 y media. A las dos de la tarde la lluvia nos hace interrumpirlo hasta las 3 menos cuarto. La gente camina de mal humor, porque quiere acampar, pero el que conoce el sitio mejor y no se detiene hasta que por fin encontramos el menos malo y nos detenemos con la esperanza del descanso de mañana Domingo. Recorrido del día, son 10km.

Domingo 20
Día de descanso; el cazador nos trae un paují y dos pavas para la comida del día. Lavamos la ropa y reparamos averías. Por la tarde baja por el río en una embarcación de concha de palo un grupo de piaroas compuesto por 4 hombres, 2 mujeres y 3 muchachos. De los hombres, uno de ellos es conocido porque trabajó en la Colonia Coromoto. Los cazadores no consiguieron nada sino maíz cariaco. Pasó la tarde y noche sin más novedad que los pegones y demás insectos que molestan.

Lunes 21
Amaneció con menos frío y nos disponemos para la marcha. Desayunamos y dejamos el sitio donde pasamos el día al lado del Cataniapo. Iniciamos la marcha a las 6,30 costeando el Cataniapo con algunas vueltas. El rumbo en general es Suroeste. Hay que apartarse de la orilla para evitar los bajos, como unos doscientos metros hacia dentro. El camino no nos rinde porque hay que hacerlo de nuevo y con brújula. Después de comer algo, nos internamos en vertical hacia adentro buscando la pica de Melicio que encontramos por fin. Este camino sigue la dirección Oeste franco, apartándose de la Suroeste que sigue el río y para cortar una enorme vuelta que da el río. Este cambio de rumbo ofrece pocas ventajas, pues si bien acorta algo la distancia, se pierde mucho con la subida y bajada de cerros muy dificiles.
Estamos muy cansados. Hemos subido dos cerros muy altos y atravesamos varios morichales, llegamos a las 5 en punto junto a un caño pequeño y nos alistamos para pasar la noche lo mejor posible. Hemos recorrido unos 12 Km.

Martes 22
Pasamos la noche bien y sin lluvia, con algo de frío. Estamos cansados, pero con la esperanza de llegar hoy o mañana a Gavilán. Desayunamos. Hora de partida las 6 y 45, dirección Oeste en general, con algunos cambios al NE. No hay cerros, pero sí bajos y morichales. A las 8 variamos de rumbo con dirección Suroeste cuando llevábamos 2,5 Km. apróximadamente. Hay varios caminos y las consiguientes interrupciones. Volvemos a tocar el Cataniapo a las 9 de la mañana, después de haber recorrido hoy unos 5 Km. seguimos a las 9 y media con varias interrupciones por encuentro con piaroas. Nos detenemos a comer y emprendemos de nuevo la marcha, algo forzada, porque queremos llegar a Gavilán que está cerca, dirección Oeste, costeando el Cataniapo. En general no es malo el terreno pero tiene accidentes, de lomas y morichales. Llegamos a los raudales de Rabipelado a las 5 de la tarde. Hemos caminado unos 7 Km. esta tarde que, unidos a los de esta mañana, dan 16 Km. para el día de hoy. Acampamos junto a los Raudales.

Día 23 Miércoles
Pasamos bien la noche. Bromas de hormigas llamadas “zapateras”, resfriados y cansancio general. Los guías dicen que Gavilán está cerca y que hoy llegaremos a Puerto Ayacucho. A las 7 menos cuarto seguimos el camino. A las 7 y media llegamos a los conucos de Gavilán y a las 8 visitamos las casas de los colonos que nos reciben bien. Estuvimos con ellos hasta las 9 y media en que nos despedimos atravesando el caño Gavilán, tomando luego la pica y después la carretera hasta 7 Km. antes del puente de Cataniapo en que nos recogieron los camiones madereros del Sr. Maniglia. De donde dormimos hasta Gavilan hay 2 Km. y hasta donde nos recogieron los camiones, 16 Km. En total, hoy 18 Km.
Al llegar a la carretera de Samanapo, es decir, al puente sobre el Cataniapo, el Sr. Henríquez nos llevó en su camioneta a Puerto Ayacucho.”
24 de Enero de 1963.
Pbro. Jesús González.

Resumen

1.- S. Juan de Manapiare a márgenes de Caño Santo (5 Km. de la desembocadura) (Existe la pica de D. Melicio, pero nosotros la hicimos por agua.): 60 Km.
2.- Desde la desembocadura de Caño Santo a contacto con la Pica de D. Melicio en las márgenes del Caño Santo: 5 Km.
3.- Márgenes de Caño Santo al Campamento de la 2ª noche: 2 Km.
4.- Desde Campamento 2ª noche a travesía de Caño Santo: 8 Km.
5.- Desde travesía de Caño Santo a campamento 3ª noche: 1 Km.
6.- Desde Campamento 3ª noche a División de aguas del Cuao: 5 Km.
7.- De división de aguas al primer afluente del Cuao: 1,5 Km.
8.- Primer afluente del Cuao a travesía 2ª vez del mismo afluente: 6,5 Km.
9.- De travesía del afluente la 2ª vez al campamento 4ª noche: 3 Km.
10.- Campamento 4ª noche a márgenes del Cuao: 5,5 Km.
11.- Márgenes del Cuao a estación 5ª noche: 2,5 Km.
12.- Estación 5ª noche a Raudales: 6 Km.
13.- De raudales al Caño Sakkiá: 3 Km.
14.- Caño Sakkiá a descanso mediodía.: 3 Km.
15.- Descanso de mediodía a Estación 6ª noche en el Arakainotto: 6 Km.
16.- Del Arakainotto al Caño pequeño en desviación Noroeste: 6,5 Km.
17.- Separación del Cuao al caño Parí: 4 Km.
18.- Caño Parí a Caño Kanarbottó: 10 Km.
19.- Caño Kanarbottó a la estación de la 9ª noche: 14 Km.
20.- Estación 9ª noche a la Churuata piaroa. Estación l0ª noche: 16,5 Km.
21.- Estación l0ª noche a estación 11ª noche: 15 Km.
22.- Estación 11ª noche a primer afluente del Cataniapo (Tubotó): 2 Km.
23.- Del Tubottó a la subida del cerro grande, dirección casi Norte: 8,5 Km.
24.- De subida al cerro grande a la estación 12ª noche: 4 Km.
25.- Estación 12ª noche a márgenes del Cataniapo: 3 Km.
26.- Travesía del Cataniapo a campamento 13ª noche: 7 Km.
27.- Domingo. Descanso. 14ª noche.
28.- Estación 14ª noche a la variación de rumbo tierra adentro: 8 Km.
29.- Desde encuentro de pica de D. Melicio a estación 15ª noche: 4 Km.
30.- Estación 15ª noche al cambio de rumbo buscando el Cataniapo: 2,5 Km.
31.- Desviación rumbo a márgenes del Cataniapo: 2,5 Km.
32.- Márgenes del Catamapo a Raudales Rabipelado en el Cataniapo: 11 Km.
33.- Raudales Rabipelado al caño Gavi1án: 4 Km.

RESUMEN GENERAL

- Puerto Ayacucho – Cataniapo: 44 Km.
- Cataniapo - Brazo del Cuao: 40 Km.
- Brazo del Cuao – Cuao: 18 Km.
- Cuao - Caño Santo: 20 Km.
- Caño Santo - Sitio Cucurito: 35 Km.
- Sitio Cucurito - S. Juan de Manapiare: 6Km.

- TOTAL: Pto. Ayacucho - S. Juan de Manapiare... 163 Km.

Como sabemos, la carretera no se hizo y cuando se proyectó posteriormente, se consideró más viable la unión con Caicara que directamente con Puerto Ayacucho. Queda este Informe, como testimonio de una época y de unas ideas que tal vez hoy sean criticables, pero que indican la preocupación por el futuro comunicacional del entonces T E Amazonas.



CAPITULO IX
EL ORINOCO Y PUERTO AYACUCHO

En este Capítulo comienzan los escritos dejados por el misionero salesiano P. Carlos Giacomuzzi. Insigne trabajador sea en Puerto Ayacucho, sea en San Carlos de Río Negro, su faceta de observador paciente era desconocida hasta que descubrimos unos cuadernos escritos a pluma con una caligrafía perfecta, aunque extremadamente pequeña. En estos cuadernos, algunos de ellos perdidos irremediablemente, a causa del agua que emborronó la escritura, encontramos lo que yo suelo llamar “conocimiento amazonense”, esto es, todo aquel “corpus” de conocimientos, ideas, saber popular, típicos de aquellas personas nacidas en Amazonas o que por años vivieron en estas tierras.
Con suma paciencia el P Carlos anotaba lo que veía y lo que le decían. Se nota que conocía los escritos de Humboldt, pues a veces los cita. Habrá sin duda errores, o equivocaciones de referencias, pero sin duda hay que admirar el interés por lo que es de aquí, auténticamente amazonense.
La misión salesiana llevaba en ese tiempo las estadísticas de hidrología. El P Carlos Giacomuzzi nos da detalles interesantes sobre subida y bajada de aguas, así como detalles sobre las ribazones de pescado.


El Río Orinoco:

“El Orinoco es un río muy variable por su caudal de agua. En invierno el agua sale por encima de las orillas e innunda las sabanas y bosques que lo rodean. En donde pequeños caños, secos en verano, echan sus aguas al río, se forman como grandes estuarios que a veces tienen 2 ó 3 km. de largo y varios metros de profundidad. Las aguas sepultan entonces hasta la copa las matas altas que en verano quedan en seco.
Lo que llaman puerto de Sanariapo es precisamente un rebalse. En invierno las lanchas pueden llegar hasta las casas que forman para así decir, el pueblo mientras en verano hay que marchar casi 1 km. para llegar a donde estan las embarcaciones, lo que constituye no poco trabajo para los que tienen que cargar y descargar las lanchas.
En el Orinoco se distinguen tres partes por su corriente: una central, por donde el agua tiene cierta rapidez y a los lados se distinguen dos fajas a veces anchas en las que el agua está en pleno reposo. Estas partes las llaman los habitantes de las orillas del Orinoco, remanse. No hay una regularidad absoluta en las dos fajas porque depende de las curvas que da el río y de la inclinación del cauce, de modo que a veces es anchísimo de un lado y nulo de otro.
Por los remansos se remonta el río, mientras que para bajar, es muy cómodo seguir la corriente central que lleva bastante velocidad. Aún en esto hay variedad: en verano es menor la corriente, pero hay entonces la dificultad de las piedras que escondidas apenas bajo la superficie del agua, puede ser causa de graves desgracias. Por esto el vapor va mucho más rápido en invierno que en verano, no obstante que la corriente sea mucho mayor. Humboldt calculó en 2 pies la velocidad de la corriente; cerca de nuestra misión de la Urbana. Arriba de los raudales y más abajo de San Fernando en pleno invierno alcanza unos 7 pies por segundo, y en el Casiquiare alcanza 9 pies.
El ancho del remanso depende también de la cantidad de agua que lleva el río, de modo que disminuye en invierno y es máxima en el verano. En los raudales de Atures, alcanza en puntos 13 m. por segundo, es decir la velocidad de un tren.
En el invierno, cerca del raudal, a causa de la gran masa de agua, los remansos tienen un movimiento ondoso que no se nota en el verano y se nota también una corriente que acerca cualquier cosa que flote en el remanse lentamente a la orilla.ç
El río presenta varios raudales: Camiseta, entre Bolívar y Guárico. El de Cariben, cerca de Puerto Páez. Mas arriba de este puerto hay el de San Borja, viéne después el de Panumana. Los más famosos de todos son los de Atures y Maipures (Quituna y Mapara). Cerca de Santa Bárbara, al éste de San Fernando hay otro raudal. De todos los raudales, el que presenta una barrera insuperable son los de Atures, sobre todo en el invierno.
¿A qué son debidos los raudales? Son debidos a unas estribaciones de las montañas del Este que atraviesan el cauce del río. La corriente dividió estas pequeñas serranías en varios pedazos que constituyen las islas de los raudales. Dan los pequeños cerros que bordean el río con las islas del raudal, la forma de una silla de caballo. Los cerros que bordean el río serían los bordes altos de la silla. Tienen entre sí una depresión que, precisamente atraviesa el río cortándola por varias partes.
Es inexacto afirmar que el raudal es debido al choque del agua contra las peñas que atraviesan el río. Será debido también a esto, pero tiene el raudal verdaderas cascadas, sobre todo en invierno, y el agua precipita a un nivel de 3 ó 4 m. más bajo donde no hay agua en verano. Hay pues verdadero desnivel en alguna parte del raudal que aparece al ojo del visitante tanto en verano como en invierno.
Ingenieros norteamericanos observaron que en el raudal hay una gran laja, y en la parte inferior de la laja hay, entre la superficie de las dos aguas, un desnivel de 1 m. Si no hubiera desnivel y se debiera el ruido al choque de las aguas, no podría uno entender cómo el derrumbar los raudales de Atures y Maipures, exija un gasto de más de 100 millones de Bs. para dar paso a pequeños barcos. Si observan el desnivel de la superficie del río, es apenas de 10 m. mientras que la distancia es de 60 Km. y que por consiguiente rotas las serranías que impiden el paso, fácilmente se supera la corriente producida por tan poco desnivel. El desnivel se produce apenas en un trecho de unos pocos Km. Tal vez unos 6 ó 7 en Maipures y Atures cerca de los dos raudales.
Entre los dos raudales hay un trecho que se puede navegar sin mayor esfuerzo. Los ingenieros tendrían que hacer gastos muy grandes para que el desnivel quedara uniforme en todo el trecho de 60 km. Apenas se consigue, a muy altos precios, bajar por los raudales embarcaciones grandes. Parece que para hacer un trecho de 60 km. empleaban varios días y cobraban una suma muy elevada de dinero los prácticos que se comprometían en eso (Unos 100 Bs.). De modo que ahora las embarcaciones las transportan por carretera en camión hasta Samariapo que dista como 1 km. del raudal de Maipures. El correo de Colombia pasó hasta hace poco tiempo por el río, pero arrastraban la curiara en los puntos más difíciles lo que les hacía emplear unos 4 ó 5 días más para llegar de Pto. Carreño a Vichada.
Los raudales siguen en este orden de norte a sur. El raudal de Atures, cerca de Puerto Ayacucho viene el Zamuro y luego el río rompe precipitadamente en tres islas y los montes de la orilla. Los raudales más bravos están cerca de la orilla. Hay algunos remansos y se puede arrastrar la curiara.
Todos los raudales, menos el de Atures, al lado de la parte peligrosa hay siquiera un canal por donde pueden pasar las lanchas y hasta vapores. En Puerto Ayacucho se oye bien el raudal por la mañana cuando la brisa viene del Sur.
Hay también raudal en Panumana y en la boca del Vichada (Chorro del muerto). Arriba de Atures hay el raudal de Garcitas, fácil de remontar en invierno. Después de Garcitas viene el raudal de Guajibos (1.600 m. de anchura). El raudal de Atures se pasa fácilmente en verano porque no tiene tanto chorro, y el de Maipures en invierno porque forma en la parte occidental un remanse por donde puede pasar las embarcaciones sin tener que arrastrar sobre rodillos. El presupuesto de gastos para hacer navegable el río hasta Ratón es de 115 millones de Bs.
El desnivel de río entre Sanariapo y Pto. Ayacucho es de 24 m. Tiene el río no menos de 20 raudales.

Crecidas del río Orinoco:
El río sigue el curso de las estaciones y como en Venezuela hay dos estaciones, verano, tiempo de poca lluvia e invierno, tiempo de mucha lluvia, así el río en verano es muy reducido en su caudal de agua y en pleno invierno su caudal es grandísimo.
El crecimiento del río en Pto. Ayacucho, donde yo lo pude observar en dos años, empieza entre el 20 de marzo y el 2 ó 3 de abril. El crecimiento es debido a las abundantes lluvias del Alto Orinoco y Ventuari en que las lluvias comienzan casi un mes antes. En esos lugares, ya a fines de marzo, los ríos están llenos de agua, por eso los trabajadores del caucho para ese tiempo ya regresan a sus casas, porque los rebalses llenos de agua impiden cualquier trabajo del caucho. El río desde fines de marzo va creciendo bastante rápido hasta un metro en una semana.
El crecimiento llega a su máximo grado en el mes de mayo y junio y aunque hasta los primeros días de agosto sigue subiendo, no se nota el crecimiento ni tan rápido ni tan grande como en mayo y junio. Durante la crecida no se consigue casi pescado y al parecer no está tan gordo como el de la ribazón de agosto. El pescado en ese período no ajila, todavía se consigue algo en tarraya. E! río se mete por los bosques y sabanas que están cerca de él y forma numerosas lagunas que son causa de paludismos y que se pueblan de babos y pescados. Cuanto más crece el río, más aumenta su corriente y vuelve intransitables o peligrosos ciertos raudales. Donde hay piedras en el cauce da la sensación que el agua está hirviendo. Los raudales en este período, dejan oír más lejos sus estruendosos sonidos por formarse más numerosas cascadas por canales que en verano estaban secos. La espuma del raudal como grupos de jabón llegan muy lejos. Flotan sobre las aguas como islas de hierba de la cual se alimenta la tortuga y los manatíes.
Con frecuencia se ven en este período en el agua troncos secos que dan la impresión de ser caimanes abollados, Los caimanes en el invierno se retiran a los rebalses.
Desde el 24-25 de marzo hasta el 27 de junio en 1943 el río creció 44 pies frente al malecón de Pto.Ayacucho, es decir subió 15 m. En este mismo año, el río no bajó como en otros años. El promedio diario de las crecidas del Orinoco para el año 1943 desde el 20 de marzo en que empezó a crecer el río hasta el 30 de junio es de 14,8 cada día. La máxima crecida puede ser mayor en algunos días, sobre todo en el mes de mayo. La medida que pusieron en el puerto tenía hasta doce pies en el agua cuando el río empezó a subir. Ahora (10 julio) está completamente tapada, el agua alcanza 13 metros, y más tal vez, por arriba de lo que estaba en el verano. El promedio del crecimiento del río se puede calcular en 10 cm.
El 13 de julio de 1943 el río innunda unas 20 casas de Puerto Ayacucho. El agua pasa por encima del muelle y ya toca las vigas del puente cerca del puerto. Falta 1 m. para tapar la carretera. La gente de las casas innundadas encuentran refugio en las altas lajas. Si sube más, también estas tendrán que ser abandonadas. Pobres pueblos de Apure, Barinas y Guárico. En Puerto Páez (20 julio 1943) los caimanes son dueños de calles y casas. El agua llega a los techos de las casas. Una mujer que en curiara perseguía un cajón, de milagro se salvó del coletazo de un caimán. Están más bravos que nunca.
El 25 de julio de 1943 el agua ya pasaba por encima de la carretera de Puerto Ayacucho.
El 24-25-26 gran ribazón de bocachico.
Toda la parte baja de Puerto Ayacucho es un rebalse en donde abundan los pescados, hasta valentones. La gente seguía abandonando casas porque el río seguía creciendo. Faltan 40 cm. para alcanzar la grande creciente de 1892 (la más grande que se haya conocido).
En 1943 sin poder medir exactamente, creció no menos de 14 m. para el 10 de agosto. El 25 de julio ya las calles estaban innundadas de agua. Preguntado Mons. De Ferrari sobre la conveniencia de fundar un pueblo a la confluencia del río Meta con el Orinoco desaconsejó tal fundación, dando como anegadizo tal lugar, como en efecto se averiguó dos o tres veces ya. (P.Bonvecchio).

Baja de las aguas:
Del 10 al 15 de agosto el río empieza a menguar en su caudal de agua. Es el período de la ribazón de toda clase de pescado. Los pescados suben, es decir, remontan la corriente. Pasan por bandadas. Los primeros que empiezan son las sardinas, que suben por las cascadas laterales, mientras las sapoaras, curbinas, payaras y otros lo hacen por donde hay más caudal de agua y donde la corriente es más fuerte. A veces no llegan a completar la subida y la corriente los tira a las piedras laterales, de donde meneándose vuelven a ponerse en contacto con el agua: Los peces suben por bandadas, cada 15 ó 20 minutos llegan frente al raudal dando brincos. En la noche duermen en los rebalses en donde fácilmente los agarran o se flechan. Parece que el agua está hirviendo por la cantidad de pescado que se mueve en ella. Los pescados se pescan también robados, sin necesidad de carnada. Dura la ribazón de 15 a 20 días. El río baja más sensiblemente en el mes de noviembre, mientras que en diciembre se mantiene más constante, En enero ya se ven playas que se van ensanchando cada vez más hasta la mitad de marzo. En las playas va creciendo una grama verdecita de una cuarta de alto.
En enero, el viento del Nordeste forma marejadas en el río que en su máxima altura llega a medio metro. En la tierra de la playa se forman entonces barrancos que indican la fuerza y la duración de la marejada. Esos paredones que se notan en las playas más empinadas pueden llegar a alcanzar 70 u 80 cm. de alto. En Pto. Ayacucho el río alcanza apenas 1 km. por eso la marejada no alcanza por no encontrar bastante superficie. La corriente del río lucha con la marejada a unos 20 cm. En la misión de la Urbana en donde el río puede tener más del doble de ancho, la marejada puede llegar casi a 1 m. y a veces lo pasa cuando viene el viento de chubasco. Cuando el río está hondo no hay mucho pescado. El río al adelantar el verano, deja al descubierto muchos peñascos que sobresalen de su cauce. Las aguas se alejan siempre más del bosque y al lado del río, quedan muchas lagunas incomunicadas en que los lugareños echan barbasco para matar el pescado.
Salen en muchas partes, en todo el centro del río islas de arena que llaman playas. La navegación favorecida por el viento, tropieza con los obstáculos de las peñas. Las lanchas en ese periodo, más que en cualquier otro tiempo, necesitan de práctico. Desde la mitad de marzo hay calma en el aire y el río se presenta liso como un espejo. Las aguas aunque recargadas de arena y poco transparentes reflejan los colores del cielo: son azules en día despejado (si vistas desde cierta distancia), oscuras en días de tempestad. En las tardes y mañanas se ven las sombras de los bosques que las rodean. Si viene una pequeña brisa empieza a encresparse el agua en un punto con olitas de medio cm. y el fenómeno se extiende por todo el río. En el período del verano, es cuando se ven más caimanes y más pájaros (patos, cotúas y bandadas de pericos). Los valentones salen del agua dando grandes brincos. Abundan en ese período los terecay, tortugas, sardinatas, palometas y valentones. Después de la ribazón de agosto es el período en que se consiguen más pescados. Nubes de polvo se levantan a la orilla del río en los días de viento.
En 1943 (5 de julio) fuimos al raudal en donde había ya ribazón de cabeza de manteco. (Padrón agarrándolos con mi sombrero). La ribazón empieza generalmente a principios de agosto. Las sardinas y pescados pequeños son los primeros en pasar. Pasan por los raudales que menos dificultad presentan porque las aguas son más bajas y menos impetuosas. Se esconden en las rendijas que existen entre peñascos de donde se sacan con mapires finitos, paños y bolsas de tela metálica. Donde hay piedras dan grandes brincos. Este año (1943) a causa del gran crecimiento del rio, la ribazón empezó por el 20 de junio, anticipándose de un mes a causa de la gran crecida del río, cual no se recuerda desde 1892, a la cual el río, por poco casi alcanza. El 20 de julio muchos bagres y sardinas se agarran con mapires.
Durante la noche, hay ribazón, los pescados se arriman a las peñas y allí pasan la noche dormidos, en verano en los bajeales, fácilmente se alcanza a matarlos en grandes cantidades Las ribazones empiezan a las ocho de la mañana, pero puede comenzar también más temprano. Los caimanes están retirados en los rebalses. Cuando faltan pocos días para el cambio de luna, en tiempo de invierno, el agua disminuye, mas después del cambio de luna vuelve a aumentar (1943) Observé en la Aduana de Pto. Ayacucho y 1 mes más tarde en el raudal.
Anchura del rio en 1943 (31 de julio) se me aseguró que el río Meta en puntos tiene más de 30 a 40 km. de ancho, desde Calabozo hasta el Meta es todo un inmenso lago. En el distrito de Caicara perecieron por la innundación 16.000 reses.
Desde el 28 de julio el río está bajando.
3 de Agosto: bajó cuarta y media. (Curumí: 40 cm.= Cataniapo, 55 cm. Cambio de luna 31 de Julio).
6 de Agosto: 90.000 reses en Apure a punto de perecer.
Agosto 7: fuimos al raudal. Ribazón extraordinaria, el río negro de pescado por la extraordinaria cantidad de pescado, al momento se forman contra corriente. Se llenan de extraordinaria alegría los pequeños porque también alcanzan a ensartar con sus anzuelitos numerosos bocones. Los pescados parecen borrachos y pasan por las manos, al lado de las piernas y ven casi con indiferencia la carnada de los anzuelos.
La ribazón en 1943 duró 2 meses, desde el 20 de junio al 16 de agosto. Otros años dura mucho menos. Al acabar las sardinas, acaba la ribazón.
El 17 de septiembre el río Orinoco había bajado dos metros. La altura que entonces tenía, correspondía a la máxima de otros años. En las orillas rocosas con escasa hierba y tierra, el río las arranca dejando la laja despojada de toda vegetación (Zamuro 15 de septiembre 1943); asimismo las matas que están en el río o en sus orillas quedan sin alguna hoja por algun tiempo, en todas partes que quedaban bajo el agua. El óxido de manganeso, carbono y hierro subcarbornado, desaparece cuanto más el río crece, quedando fajas blancas claramente determinadas.
12 de octubre 1943: fueron los niños al raudal donde sacaron payaras por montones. Las sacaban con palos y con las manos. Metidos en las cuevas entre grandes piedras. Había también ribazón de palometas. Sacaron 300 (6 ó 7 largas sartas) en hora y media con las manos y palos y robando también un poco con anzuelo. En 83 días que el río está bajando (3 Noviembre 1943) se puede decir que bajó un promedio de 7 cm. diarios. Si el río siguiera bajando diariamente 7 cm. para el 21 de marzo, tiempo en que empieza generalmente a crecer, tendría que haber bajado 9 m y 70 u 80 cm. y por todo tendría que bajar 15 m. que corresponde más o menos a la crecida de este año. 13 m. y algunos cm. más teniendo en cuenta que en marzo de 1943 el río estaba más de un metro más arriba de su nivel ordinario de otros años. Aunque de agua sucia, el río refleja en sus aguas de un modo magnífico el estado de la atmósfera visto desde las altas lajas que lo bordean. Desde el avión se ve de aguas pardas.
Desde fines de noviembre aparecieron extensas playas que en otros años apenas se veían a fin de diciembre o principios de enero.
El 28 de noviembre la superficie del río marcaba los 20 pies, es decir la superficie del río queda apenas 8 pies arriba de la máxima baja del año pasado. Si sigue el verano como desde la mitad de agosto hasta el día de hoy, dentro de un mes alcanzará tal limite y en enero, febrero y mitad de marzo, pasará los limites de baja de todos los años. Veremos.
Paso de los raudales de cuatro lanchas: Los pilotos pidieron 2.500 Bs. para pasar cuatro lanchas. Los norteamericanos no aceptaron la propuesta de los mejores pilotos de la localidad: Ramón Cortés y Otilio Méndez. Otilio Mendez bajó en curiara todos los raudales para examinar en que condiciones están. Las lanchas valen 60.000 Bs.
Cuando el rio está en su completo crecimiento parece que llega hasta el bosque pero sus orillas son mucho más alejadas pues los bosques son completamente innundados y hasta fajas anchas de sabana que están más allá del bosque.
Cerca de Puerto Páez hay dos raudales en una misma línea. En el medio hay un trecho muy limitado que permite a las lanchas y vapores remontar en todo tiempo. En verano desaparecen las
dificultades de tal navegación y hasta curiaras pueden pasar con vela por todo el ancho del río. En invierno no se puede, porque la corriente es muy fuerte. El raudal del lado de Guayana se llama Carichana y el del lado de Apure se llama Caribén. Más abajo hay los, chorros del Tigre y el del Gallo que no son peligrosos. El Torno y el Infierno están cerca de Ciudad Bolívar. Son muy corrientosos. También tienen un paso libre de peligro para los barcos, uno de otro los separa casi un km.
5 de agosto de 1943: Después de haber intentado pasar los raudales con una lancha de hierro que desplaza unas 15 toneladas y tiene 200 HP de fuerza, fue el tractor de la misión para sacarla a tierra. Se le paró tres veces el motor en contacto con el chorro del raudal. El agua le dio la vuelta por atrás. La corriente parece medir 52 millas por hora, y dejó la lancha parada en medio del chorro. Se convencieron los americanos que no era fácil subir por los raudales, afirmando por unanimidad la imposibilidad con lanchas pesadas. El agua se les iba metiendo mezclándose con la gasolina del motor que por consiguiente se paró.

El Orinoco en Ciudad Bolívar:
En 1943 creció 2 cm. más arriba de la creciente de 1892. Lápida recuerdo. El agua del río disuelve la substancia negra que se deposita en las rocas durante varios meses y tambien durante meses o también durante varios años. La línea de límite entre la roca negra y la blanca indica hasta donde llegó la creciente.
El río en 107 días bajó 9,50 m. es decir, a razón de 9 cm. diarios. Todavía faltan para la crecida unos 110 días, y si sigue con el mismo ritmo faltan unos 10 m. más. En los años ordinarios baja diariamente unos 6 cm. diarios.

Señales de las aguas:
Las aguas no limpiaron la laja en todo del mismo modo. Arriba en el límite en donde llegaron las aguas, la piedra quedó mucho más blanca que abajo. ¿Será por el cabeceo del rio? La faja superior alcanzará un medio metro.
14 de febrero. El río faltaba un metro y unos 50 cm. para estar bajo como en otros años.

Las lluvias:
En el Territorio son abundantes. El pluviómetro de Puerto Ayacucho marcó 2.500 mm. en el año 1942, es decir tres veces más que en Caracas. Hay en el Territorio lugares en los que cae el doble de esa cantidad, aunque nadie se haya preocupado de medirla debídamente. En el Alto Orinoco, más arriba del Ventuari, ya en Marzo están llenos los caños y rebalses. El río crece a fines de marzo en Puerto Ayacucho, no por las aguas que caen en las llanuras de Colombia, porque éstas la chupa, si acaso caen, el terreno quemado por el sol, sino porque ya a principio de marzo llueve en las cabeceras del Orinoco, Cunucunuma y Ventuari abundantemente.
En 1943 no fue posible sacar mucho caucho porque en el mismo mes de enero, que es el que tiene más verano, no hubo sino 7 días en que los caucheros pudieron trabajar. Mientras que en Apure las lluvias no empiezan sino a fines de abril o en mayo, en el Alto Orinoco empieza a principios de marzo. Desde el principio de marzo empiezan a verse en Pto. Ayacucho unos nubarrones que de día en día aumentan en número y tamaño y son cargadísimos de electricidad, van en dirección de este a oeste en un cielo ceniciento y reinando gran calma en la atmósfera. Son los días de más calor. Pasan horas sin que se mueva una hoja. Generalmente con el cambio de luna, después de la mitad de marzo, arrecía el primer chubasco acompañado de fuerte viento, rayos y truenos.
El chubasco llega a tomar a veces el aspecto de un ciclón (28 marzo de 1942). Después del primer chubasco, a intervalos siempre más pequeños, después del cambio de luna y más tarde más frecuentemente y de más duración, van sucediéndose los aguaceros. En el período que va del primer chubasco al propio invierno, que dura 1 mes y algunos días, el calor es muy grande debido a la evaporación. Empieza desde fines de abril el propio invierno con precipitaciones casi diarias y a veces de 6 y 7 veces en el día. No hay muchos rayos ni truenos, tampoco la lluvia cae con tanta violencia como antes. Las nubes corren bajas de sur a norte. Pocos días se ve el sol en todo su esplendor y un cielo despejado. La lluvia cae durante toda la noche, pero exceptuando al principio que caen gotas gruesas, las demás son finísimas y apenas se sienten en el techo de zinc. Luego del período muy lluvioso de mayo y junio, viene el tiempo de los aguaceros de la tarde, aguaceros cortos y muy recios.
Desde fines de agosto los aguaceros disminuyen mucho y vuelven a tomar el aspecto de chubasco. El agua cae muy oblicua, llevada por el viento que arrecia. La acompañan muchos relámpagos y truenos.
En octubre del año 41 llegué a contar 130 relámpagos en 5 minutos con reloj en la mano. Daba impresión de un lejano cañoneo. Se observaba en 5 ó 6 lugares a un tiempo. Los últimos días de diciembre cae el último chubasco del año y se concluye por completo el invierno. Desde diciembre hay muy pocos aguaceros, pero el cielo se nubla en los cambios de luna y cae alguna llovizna. Los cúmulos que acaso aparecen en verano en la noche, vienen a formar como una niebla en las altas atmósferas.
En Ciudad Bolívar la creciente se sintió en estas dos últimas semanas penetrando el agua hasta el centro de la ciudad, y en Tucupita empezó el 14 de agosto la alarma en la ciudad cuando en Puerto Ayacucho la innundación del pueblo tenía lugar en los primeros días de julio (el 30 de junio ya pasaba el puente que está cerca del puerto). La inundación se atrasó pues en Tucupita casi 2 meses.
Todo el llano está convertido en un “mare magnum”, en puntos tendrá unos 200 km.
13 de agosto: el río está bajando -15 ó 16 cm.- tiempo despejado, muchos cúmulos, viento del sur.
Desde el 14 de agosto subió mucho la temperatura, calor también por la noche, aguaceros limitados, por acá y por allá.
Día 22 de agosto, el río está en franca disminución de caudal de agua, mucha calma en el aire en general. En esos mismos días (primeros de agosto) las ranas hicieron su aparición en la casa, en busca de humedad, saldrán a fines de abril cuando vuelvan las grandes lluvias. Por centenares muertas en el pozo durante el verano.
Rana que pica con el rabo. Boca ancha con la que se agarra y suspende de los palos. Placas amarillas y negras, cuerpo chato.

En Ciudad Bolívar el agua subió en 1943, 31 metros. El río bajó dos pulgadas. Esto mismo sucedió en Puerto Ayacucho el 5 ó 6 de agosto, es decir unos 20 días antes.
La creciente de Puerto Ayacucho en 1943 superó de 15 cm. la más grande que se conocía, la de 1892. Cuando el río está en máxima creciente es cuando los pescados engordan porque el agua cubre las playas y penetra en los bosques, precisamente cuando maduran las frutas de los arbustos y matas que caen al río, alimentándose de ella los pescados. Por esto observaron los pescadores que los pescados en la ribazón están gordos.
1943.- 10 de Noviembre. El pluviómetro marcó hasta ahora 2.400 mm. de agua. En 1942 marcó 2.500.

Río Orinoco.
Al sacar un motor Johnson que se había caido al agua encontraron en un punto una profundidad de 14 m. pero esta no se puede calcular porque depende de la extensión del cauce. No faltan grandes pozos. En otro punto 28 m. A los pies del raudal 40 m. Las obras de canalización tendrían una extensión conjunta de unos 4 km.

Vientos.
Los hay casi todo el año. Durante el verano hay el viento del nord-este que sopla con mucha regularidad todos los días. El tiempo del viento en el día es desde la salida del sol hasta la noche. Desde fines de diciembre hasta la mitad de enero el viento es bastante fuerte y levanta en el río fuerte marejada. En Pto. Ayacucho llegará a tener unos 20 cm. pero en lugares menos resguardados puede alcanzar el metro. Es el período en que más favorable el uso de la vela para remontar. En los raudales se observa el choque de la corriente que baja y de la marejada que sube. Hasta la mitad de marzo sigue después el viento siempre en la misma dirección pero con menos impetuosidad, de modo que el río presenta pequeñas olas en sus aguas. A fines de febrero se observan frecuentes remolinos y a fines de marzo y abril grandes calmas en que ni una hoja se ve moverse…
Aunque el sol se vea rojizo por la atmósfera medio opaca son los días de más calor. Repentinamente se sacude el aire por breves horas y trae los primeros impetuosísimos chubascos y toma una que otra vez el aspecto de ciclón (28-marzo 1942.-matas derrumbadas, casas destechadas, etc.). El viento viene después del este y en mayo su dirección viene a ser de sur a norte y esta es una de las razones por las cuales se oye de un modo particular en el invierno el ruido del raudal. Después de mayo el viento sopla en varias direcciones prevaleciendo de sur a norte y nordeste hacia suroeste. Casi ninguna vez viene el aguacero del oeste. Las lluvias nocturnas casi todas vienen del sur. En el aire por la caída de la lluvia de alguna nube pude observar dos o tres veces 3 ó 4 corrientes opuestas. La lluvia caía casi formando una Z.
Al acercarse el verano, el viento también toma rasgos de mayor constancia y adquiere mayor fuerza. Los últimos chubascos tienen la misma dirección y violencia de los primeros. Vientos huracanados del este los traen. Se nota cambio de brisa cuando hay cambio de luna.
27-28-29 octubre empezó la brisa del noreste, cúmulos de chubasco. Los chubascos son muy violentos también en el Río Negro (voló el techo de la Iglesia de S. Carlos).

En el salto de Guajaribos el Orinoco tiene unos 200 m. de ancho. Después del salto de Guajaribos hay unos 30 raudales descubiertos, debido a gran número de serranías que atraviesa el Orinoco. Luis Vegas, papá de Luis Padrón, fue uno de los que exploraron acompañando un americano llamado Dick (?) hace 11 ó 12 años. Después de unos 30 días de exploraciones tuvieron que regresar porque los indios guajaribos atacaron donde estaban las provisiones que cuidaban tres hombres y se llevaron todo. Los indios, ordinariamente no viven a orillas de los caños. No encontraron el nacimiento del Orinoco porque se van juntando muchos caños que más o menos llevan igual caudal de agua. Más tarde el mismo americano remontó el Mavaca, como dos días de lancha, hasta que quedó un caño como el Carinagua, es decir de unos 10 ó 12 m. de ancho, y cambió machetes, hachas y otras cosas por bolas de hilo, tabaco, flechas y otros enseres de los indios.

Bosques de sabana:
La zona de sabana está expuesta a los rayos ardientes del sol ecuatorial durante largos meses. En el verano no toda mata resiste la sequía. Entre las que aguantan el sol y la sequía está el chaparro y pocas matas más que ahondan, por su gran desarrollo, las raíces hasta donde pueden encontrar agua. La mayoría de las matas tiene que reunirse en lugares donde haya la debida humedad: a veces cerca de matorrales que las defienden del sol e impiden que desaparezca la humedad del suelo, pero la mayoría de veces se extienden en larga faja a la orilla de los ríos donde pueden aprovechar el agua de filtración del río.
El bosque tiene poca extensión donde hay barranco en donde el agua del río no puede penetrar porque corre entre lajas, y tiene su máxima extensión, cuando el agua penetra gran trecho en el invierno o se conserva en pozos a nivel del terreno. En este caso la vegetación viene a ser exuberante (Loro). Cerca de la orilla del río hay matas que no tienen aspecto de bejuco mas se enredan de mil maneras, se corvan, bajan y suben pareciendo grandes serpientes haciendo imposible el tránsito. Tienen un diámetro de unas 2 pulgadas. Solamente en la parte que no queda bajo agua presentan pocas ramitas.
En la parte más alejada del río o del caño, el bosque tiene generalmente palmeras de poca altura con hoja y tallo cubiertos de espinas larguísimas. En la parte norte, en general, los cerros son más ricos en vegetación que en la parte sur, porque está menos expuesta a los
rayos abrasadores del sol.
Las matas más abundantes en la sabana son: chaparro, picatón, alcornoque, tortulito. El tortulito es generalmente de pequeñas dimensiones, el chaparro y alcornoque son de media talla y el picatón es el más grande de todos. Otra mata comun en el llano es el manteco. Es peligroso atravesar cañitos que están en los bosques donde hay muchas matas, pues aunque haya poca agua, el fondo formado de hojarasca, cede hundiéndose el imprudente hasta la barriga. Si el terreno es arenoso, no hay peligro.

Hasta aquí los escritos del P. Carlos Giacomuzzi. Posteriormente retomaremos sus apuntes.

CAPITULO X

PUERTO AYACUCHO. NACE UNA CIUDAD.

PUERTO AYACUCHO. DATOS HISTORICOS.

Puerto Ayacucho es una ciudad con tres “Nacimientos” o si queremos, con tres “Cédulas de Identidad”. Ninguna de ellas puede ni ocultarse ni olvidarse, pues cada una tiene su historia, y el Puerto Ayacucho de hoy, le debe a las otras dos parte de su idiosincrasia, y gracias a ellas cobra nuestra ciudad el rango de “histórica”. Nadie puede afirmar que somos un pueblo sin “historia”, o que nuestra historia como ciudad comienza en 1924. Sería injusto ignorar tantos procesos humanos que se dieron antes de esa fecha.
Considero el “primer Puerto Ayacucho”, la experiencia colonial bajo el nombre de “San Juan Nepomuceno de los Atures”, pueblo que se negó a morir aún después de iniciarse el poblado de Perico. Las cartas e informes de Mons. De Ferrari al inicio, siempre indicaban la población de Atures y no Puerto Ayacucho.
Con respecto a la disquisición sobre el acento de Atures, se ha discutido bastante. Unos lo pronuncian como palabra esdrújula y otros como palabra llana. No voy a romper lanzas por una u otra corriente. Si por un lado parece más lógica la pronunciación llana o grave, equparándola a otras palabras similares como Apure, Suapure etc. y la mayor abundancia de las palabras llanas en las lenguas indígenas, es obligatorio sin embargo hacer notar la importancia de la “transmisión oral”, que de boca en boca y de año en año va transmitiendo los conocimientos, y los viejos por lo general, decían “átures” y no “atures”. Además que las esdrújulas, también abundan, sobre todo en lenguas de raíz arawaka. De todas formas, no es eso lo importante ahora.
El P Carlos Giacomuzzi va desgranando datos de aquí y de allá:

“San Juan Nepomuceno de los Atures fue fundado por el P. Jesuita Francisco González en 1748 en el sitio llamado El Raudal. Ultima misión, subiendo el río, que fundaron los hijos de San Ignacio. Los otros pueblos fueron fundados por los Padres de la Observancia de San Francisco (Capuchinos)”.
El P. Francisco González nació el 2 de agosto de 1712 en Vitoria y vino a América en 1735. No sabemos exactamente cuando pisó por primera vez tierra orinoquense, pero ya en 1748 había fundado la última de las Reducciones jesuíticas de la derecha del Orinoco: San Juan Nepomuceno de los Atures, en donde concentraron indígenas atures, maipures y avanes. Murió en Patute (Arauca), el 30 de septiembre de 1755. Era muy versado en las lenguas maipures y sálivas, pero su obra escrita, se perdió.
Otro insigne jesuíta muy ligado a Atures y primer párroco de San Fernando de Atabapo fue el P. Francisco del Olmo. Nació en Vicálvaro, cerca de Madrid, en 1709 y llegó a América en 1735. En 1738 trabajaba ya en los Llanos como Misionero. Su acción se desarrolló especialmente con los Yaruros, Sálivas, Maipures y Guaypuinavis. Murió en la Reducción de San Francisco de Borja el 23 de Abril de 1765.

“En el tiempo de la Expedición de Solano, tenía la Misión 520 indios. En 1800, sólo 47. Piaroas, Macos y Cuacas pertenecen a la familia de los Saliva. Maipures, Abanes, Pareñes y Guaipuinabes forman una, misma raza con los Cabres. Los Yavaranas, pueblo del Manapiare.
Los Piaroas cultivan el maíz y con él preparan el Zani que es una bebida refrescante, (Humboldt afirma que no cultivan el maíz).
Como los indios hacían sus trampas para sorprender a sus enemigos: curiaras cubiertas de hierbas como las que flotan en el río, parecen jardines flotantes.
El raudal de Atures es de más fácil navegación en verano y el de Maipures en invierno. (Humboldt).
Humboldt habla del chorro que se observa en diciembre y abril cerca de la isla de Curumí, sale el agua con fuerza como si saliera de un tubo y va a caer lejos en el rio: “En una de las cavernas oímos el murmullo del agua sobre nuestras cabezas y bajo nuestros pies, al mismo tiempo”. Humboldt calcula 28 pies de altura vertical, es decir, 9 metros. Los norteamericanos en 1943 midieron 14 m. de desnivel entre Sanariapo y Puerto Ayacucho.
Humboldt habla del ruido que hacen los raudales, este ruido es más pronunciado en invierno que en verano. En la noche más que de día y cuando pega la brisa del sur. En días se oye como si el raudal estuviera a pocos metros, y en días no se oye por nada, sobre todo cuando pega el viento del norte o hay grande calma en el aire. En el Asilo de Puerto Ayacucho se oye bien cuando viene viento del suroeste el raudal de Yarivén, otras el de Zamuro que tiene cascada discreta. Tienen sonidos distintos. En el puerto no se oye tanto como en los puntos altos. Puede ser que en días de brisa favorable se oiga el raudal a una legua.
Hubo dos pueblos llamados Atures, (el antiguo), lo destruyeron los Caribes en una de sus incursiones, estaba situado al lado derecho del Cataniapo y el otro fue construido al lado izquierdo del Cataniapo cuando se hizo la carretera, Los habitantes del segundo Atures se pasaron a Puerto Ayacucho, capital del Territorio. El puerto de la expedición estaba en la boca del Cataniapo.
El P. Carlos Giacomuzzi recogió extensamente apuntes del libro de Humboldt y va anotando aquello que le parece interesante.
Hay aquí unas imprecisiones históricas, El primer Atures fue destruido y quemado no por los Caribes sino por los Guaipuinabes. Posteriormente la misión fue trasladada al lado izquierdo del Cataniapo.

Los Jesuitas en Atures y Carichana, tenían de 20.000 a 30.000 cabezas de ganado. Desde 1795 desapareció el ganado de los Jesuitas. Humboldt dice que el terreno es muy fértil (dice Humboldt), en el bosque sí, pero no en la sabana.
El Atures como Reducción Jesuítica, tiene que ver directamente con el indígena, pero no como hábitat natural, sino como “poblamiento” o Reducción jesuítica, al estilo orinoquense, en donde se concentraban pueblos que congeniaban entre sí, pero no de una forma permanente ni voluntaria.
El P Carlos Giacomuzzi se da cuenta de las imprecisiones de Humboldt, con respecto a la fertilidad de la tierra. La cantidad de ganado de la época de los jesuítas es exageradamente grande, seguramente confundible con los hatos de Guayana y traspolados aquí: No se explica que con la poca población en esta zona, haya desaparecido tan rápidamente el ganado, además de no encontrarse vestigios de zonas de pastos por estas partes, a juzgar por lo que dicen los viajeros de esas épocas.

“El segundo Puerto Ayacucho” fue el humilde y pequeño pueblo de pescadores llamado Perico.
Localizado en la parte baja de la ciudad actual a la orilla del Orinoco y que vemos reflejado en las descripciones hechas por el P. Bierold y el P. Burk cuando llegaron los primeros salesianos, aunque habría que remontarse un poco más atrás en el tiempo, antes de la llegada de Santiago Aguerrevere.
En una de las publicaciones del entonces Territorio Amazonas, publicaciones valiosas e interesantísimas para la historia de nuestro pueblo, pero desgraciadamente efimeras, debido a múltiples causas, hallé un escrito muy interesante de un veterano periodista amazonense, actual Cronista de la Ciudad, el Sr. Plácido Barrios, que ciertamente va a arrojar un poco de luz sobre ese pueblo de Perico o lo que llamo yo “la Segunda Identidad” de Puerto Ayacucho a tenerse en cuenta.
De este periódico amazonense “El Autana” entresaco párrafos de un Discurso de Orden pronunciado por su Director: el Sr. Plácido Barrios el 9 de Diciembre de 1980:

“... Pedro Rodríguez, caletero, pescador, cuidador de bongos y curiaras o piraguas como se llamaban entonces, que les dejaban algunos de los que iban a pie hasta el poblado indígena de…
En la humilde casita en 1.919 (Hace 80 año con techo de palma de moriche, piso de tierra y paredes de bahareque en el lugar conocido para entonces como CARAMACATAL, por la cantidad de árboles de Caramacate que había donde hoy es el sector del puerto conocido como BARRIO AGUAO, en las inmediaciones de le alcabala de la Guardia Nacional adscrita a la Aduana local, nunca pudo vislumbrar que estaba fundando un pueblo que más tarde se llamaría Puerto Ayacucho...”
“... Pedro Rodríguez jamás llegó a avizorar que estaba fundando la segunda capital de una entidad federal en las riberas de nuestro río padre, el “soberbio Orinoco” como lo bautizara esa mente prodigiosa que se llamó Julio Verne. Pedro Rodríguez, como Cristóbal Colón, posiblemente murió sin saber que había fundado una ciudad...”
“... Tampoco soñó el monaguense Marcelino Hernández, quien compró la casa a Pedro Rodríguez, enclavada en un sitio llamado “Perico” y que dio la bienvenida al Ing. Santiago Aguerrevere en 1924, que seria la segunda familia después de Pedro Rodríguez y su mujer Mariana, en habitar un lugar que después pasaría a ser la capital de Territorio Amazonas”.

De esta forma clara y precisa, Plácido Barrios presenta una pista muy interesante y señala una corriente de pensamiento, que yo condivido plenament,e al indicar a este grupo de familias píoneras de Perico como las auténticas fundadoras de este Puerto Ayacucho en su segunda fase, aunque a ellos no le hayan llegado los lauros y aplausos del oficialismo.
El Sr. Anilo Paminare, maroeño, hermano de la finada Doña Anita de Bueno, es uno de esos personajes que hay que conocer obligatoriamente pues tiene datos de primera mano. Trabajó de Policía a las órdenes de al menos 6 Gobernadores y hoy día, carece de una pensión o ayuda en su ancianidad. Vino en tiempos del Gobernador Bernardo Rivas, en el año 1931, trabajó con el Gobernador Virgilio Vivas en 1932 y continuó con el Coronel Jesús Canelón Garmendia y luego con el General Alfredo Franco de 1933 a 1935 y posteriormente, bajo el Gobernador Ildefonso del Moral y el General Rafael Simón Urbina, de 1936 a 1937 y el General Falcón hasta 1938.
Vive en lo que se llamaba el antiguo Perico. Cuenta que Perico tenía unas 12 casas de palma cuando él llegó, sólo la de Maniglia era de zinc. El me aseguró que el Puente de la Calle de Perico lo construyó el P. Bonvecchio.
En este “segundo Puerto Ayacucho” o Perico, el elemento indígena tampoco está presente. Será gente venida de lejos, ex-caucheros o sarrapieros que quedaron orillados, trabajando independientemente. El indígena se mantiene lejos, en comunidades más al interior y en un hábitat mucho más humano que el pedregal de Perico, que se despeña en el Raudal. Véanse las fotos de este tiempo y reconoceremos un paisaje de sabana desnuda, salpicada de lajas, poco menos que inhóspito, poco apto para los gustos del indígena.

El “tercer Puerto Ayacucho” es la ciudad que funda “oficialmente” el Ing. Santiago Aguerrevere y que a pasos muy lentos hasta la década de los 60, va creciendo y será a partir de los 70 cuando se produce una auténtica explosión o crecimiento, fruto sobre todo al comienzo, de la migración interna del mismo Territorio, y posteriormente de la inmigración de gente procedente de otros estados limítrofes, atraída a las capitales de los estados por una praxis politiquera y la concentración del trabajo, propias de esta época rentista.
Continuando en la onda que propone Plácido Barrios en su “Discurso de Orden” de 1.980, publicado en el periódico “AUTANA” del 9 de diciembre de 1.981 seguimos expectantes el nuevo parto de nuestra urbe:

“...Juan Vicente Gómez... ordenó efectuar los estudios para la construcción de una carretera que salvara los Raudales, desde San Borja hasta el Muerto. Desde Carichana, lugar de una antigua misión religiosa, hasta un lugar arriba del raudal de “El Muerto” debía construirse esa carretera. Pero razones presupuestarias determinaron se hiciese desde el entonces “Perico” hasta Morganito, llegándose sólo hasta Samariapo...”
“El Ingeniero Santiago Aguerrevere, descendiente y padre de ilustres venezolanos..., fue el escogido por el General Gómez, para dirigir los trabajos de construcción de esa vía. La Compañía constructora del Dr. Santiago Aguerrevere, obtuvo la buena pro y por eso vino a construir la primera carretera en el T. F. Amazonas”.
Plácido Barrios hace referencia después y le da relevancia a ese grupo de personas humildes y trabajadoras que juntamente con Aguerrevere son los artífices de esta nueva fase de la ciudad.

“…Pedro Rodríguez y su mujer Mariana, Marcelino Hernández y su família, el margariteño Manuel Antonio Pacheco y el cumanés Arturo Cova, carreteros transportistas, situados en ambas márgenes del Cataniapo. Los navegantes transportistas, dueños de piraguas: “Centenario” de Jesús Flores, “La Eloísa” de Guillermo Roos, “El Relámpago” de Willy Julián López, cuñado del popular Jesús Rodríguez, “El buen hijo” del margariteño Jesús Gómez, “La Frontera” de Don Lucas Frontado, “El Nayare” de un subcontratista del Dr. Santiago Aguerrevere, barco que, junto con “El Atraco” y la “A” y la “B”, constituían la flotilla de su compañía constructora. Hombres como Yanave, Salomón Cáceres, Ramón Mendoza hermano de Doña Leocadia Mendoza, Jesús Rodríguez, Familia Navas, Ramón Macea. Los hermanos Ruiz, don Nicolás, don Lucio y don Félix, don Melicio Pérez, los esposos Rafael Montes Godoy y Doña Enriqueta, Nicomedes Márquez, Doña Mercedes Fuenmayor, don Victor Blanco… son nombres que dieron calor y vida al pequeño caserío de “Perico”, después convertido mediante Decreto Presidencial en Puerto Ayacucho.”

Continúa Plácido Barrios en su sabroso recuento, los años de «La Carretera»:
“...Este lugar se llamaba “La Carretera”. ¿Para dónde v,a don Agustín Moreno? Como todos los demás contestaba: “Para la “Carretera”. Esos fueron los primeros nombres con los cuales nació esta ciudad. Primero, “Perico” y después “La Carretera”. Allí estaban las instalaciones del campamento construido por el ingeniero Santiago Aguerrevere, el cual consistía de una vivienda de ocho metros de largo por siete metros de ancho, techo de palmera de moriche, paredes de bahareque y piso de tierra, destinada para su vivienda en compañía de su segundo, bachiller Rivas Montaño, oficina técnica y administrativa. Un galpón para obreros calificados y un dispensario para primeros auxilios, todos construidos con el mismo material en terrenos que hoy ocupan varias casas y donde operan el establecimiento comercial de don Lino Infante, las oficinas de la Procuraduna Agraria, y la residencia de la familia Escobar... el restaurante “El Carmen” y la casa de habitación de Doña Carmen Mérida”.
“El Caney” para los obreros, donde por cierto murieron muchos por beriberi, paludismo y otras enfermedades, fue el galpón que sirvió de Escuela de los salesianos en 1933 y después, de dormitorio en 1936, para quienes como yo, vinimos del Interor del Territorio para construir el primer internado de los misioneros...”
“...Se formó el primer barrio, conocido para ese entonces como “Barrio Loco”, que quedaba entre lo que es hoy la cervecería de don Ventura Salillo y el sitio conocido por “El Manguito”. Allí se aposentaron unas cuarenta familias con igual número de viviendas y fue ese el primer barrio de “Perico”... Ese caserío se fundó allí porque en ese lugar atracaban todos los barcos que en operación de cabotaje venían con su cargamento de hombres y de víveres para contribuir con la construcción de la carretera. Después se fue formando otro barrio alrededor de la vivienda de doña Elisa Navarro en terrenos que hoy ocupan el Noreste de los muelles de la ciudad y el negocio comercial de ese roble navegante don Juan Rivero...”

Destaca nuestro Cronista de la Ciudad, don Plácido Barrios, la importancia coyuntural de la Fundación de la Misión Salesiana, como factor de desarrollo de la joven ciudad:
“... Después de haberse bautizado Puerto Ayacucho y terminados los trabajos de construcción de la carretera, este pueblo sufrió una depresión tremenda, al punto de que para 1933 apenas contaba con algunas viviendas, más bien ranchos, donde habitaban aproximadamente 100 personas, lo que indica que estaba, prácticamente, desapareciendo. Tan sólo algun acontecimiento importante podría salvar el poblado... “
“...En 1933 en virtud de un acuerdo entre la Santa Sede y el Gobierno Nacional, quedó erigida la nueva Misión con el nombre de Prefectura Apostólica del Alto Orinoco. El P. De Ferrari fue elegido para regir los destinos de la nueva Misión. En septiembre de ese mismo año, 1933, con un pequeño grupo de valientes salesianos, llegaban a Puerto Ayacucho, capital del Territorio, donde vivía un centenar de personas en míseras chozas, desprovistas de toda asistencia espiritual, intelectual y sanitaria.”

“REQUIEM PARA ATURES Y VIDA PARA PUERTO AYACUCHO”

“Durante el quinquenio de López Contreras, el Dr. Manuel López Rivas, construyó una casa en los terrenos del desaparecido pueblo indígena de Atures, después de haber muerto una señora de nombre Pastora, “Pastorita” le decían sus amigos y que vivía en ese lugar sólo custodiando a un “Santo”, San Juan, por cierto de madera y que posteriormente quemó en Puerto Ayacucho el Padre Juan (¿) salesiano de grata recordación, no por haber quemado el Santo lógicamente, sino por haber sido maestro de una porción considerable de generaciones que hoy conforman la sociedad ayacuchana.”
Como en otro momento se mencionó, hubo proyectos de construir una nueva ciudad en el lugar del antiguo Atures, ciertamente mucho más apta para la construcción de una gran ciudad, que el actual Puerto Ayacucho.

“...No sabemos hasta qué punto la gran amistad de Mons. De Ferrari con don Juan Maniglia - eran asiduos jugadores de dominó por las noches - pudo haber influido en el ánimo del primero para que la capital continuase en Puerto Ayacucho y no se trasladase a Atures, como era la aspiración de muchos de la época, quienes lógicamente veían en Atures mejor ubicación para construir una grande e importante ciudad. Razones climatológicas, topográficas y el subsuelo, así lo exigían. Creemos con sinceridad que la permanente actitud de Mons. De Ferrari fue lo que determinó que Puerto Ayacucho continúe siendo la capital de nuestro querido Amazonas”.

Otros Fundadores:
“...los Comerciantes de entonces, don Juan Maniglia y la Sra. Maria de Maniglia, don Jesús María Cardozo, don José María Baldayo, el viejo, José Moanach, don Jesús Rodríguez, entre otros contribuyeron con su esfuerzo, constancia y trabajo, a darle perfil de pueblo y después de ciudad a Puerto Ayacucho.
La comadrona doña Aleja Franco contribuye en traer al mundo muchos de los pobladores de esta capital. La costurera Ramona Sotillo, los matarifes Juvenal Villamizar, don Simón Prieto, don Jesús María Cardozo, Burguillos de Provincial, la pensionista doña Andrea de García, los pescadores Milo y Fidel Morales; el primer médico que vino con el Dr Aguerrevere, Dr. J.J. Fernández Méndez, y las enfermeras doña Catalina Escala y doña Margarita Barrios, el barbero Eligio Yánez Key, en los albores de este pueblo también contribuyeron a su consolidación, estabilidad y permanencia”.
Los primeros vehículos: el automóvil del Bachiller Rivas Montaña, marca Ford, y algunos camiones de 2 y 3 toneladas... el camión Ford de Blas Jacinto Arismendi, otro de Juan Moanach y un camión de don Juan Maniglia, fueron los únicos vehículos que se trajeron para Puerto Ayacucho.”
(El Br. Rivas Montaño era el segundo de Aguerrevere y fue el que concluyó la carretera, después de la enfermedad de Aguerrevere. Es lastimoso que no se le haya hecho ningun reconocimiento oficial asignándole una Plaza o una Calle con su nombre.)

“La primera autoridad civil, nombrado por el doctor Aguerrevere fue Juan Félix Chacón, un ex-oficial del general Pérez Soto.”
“Posteriormente se establecieron las primeras industrias: fábrica de jabón de don Jesús María Cardozo, fábrica de bloques de arcilla por don Antonio Mijares Tovar, de refrescos por don Andrés Suzzarini. Más adelante, una fábrica de escobas y cepillos de Don Carlos Prato”.

Los Gobernadores de la nueva era de Puerto Ayacucho desde el traspaso de la capitalidad de San Fernando de Atabapo en 1928, los destaca don Plácido Barrios de la siguiente manera:
“...Comenzando con Carlos T. De Gregorio, quien mudó la Capital desde San Femando de Atabapo para este lugar, hombre sencillo y diáfano.
Amazonas ha tenido gobernadores de todos los calibres. Unos, prostituidos por la ambición, como el llamado General Carrillo, se apropiaba de la ración de sus empleados - entonces la paga se llamaba ración - y les quería cancelar con cabezas de ganado, lo que motivó se amotinaran y le dieran muerte. Otros progresistas como Ildefonso del Moral y Alfredo Franco, quienes visitaron el interior del Territorio y fundaron las primeras escuelas primarias en varios caseríos. El General Rafael Simón Urbina, quien con exiguo presupuesto, creo que en el orden de 50.000 Bs. mensuales, construyó un Hospital, una Gobernación, una casa para el Gobernador y regaló una vaca a cada una de las familias pobres cercanas a Puerto Ayacucho. Dr. José Giacopini Zárraga, grande y consecuente amigo del Amazonas y de los amazonenses, no cobraba sueldo, pues regalaba la asignación del gobernador a los pobres de la época...”

Tomo del Dr Anduze unos datos que pueden clarificar algunos aspectos de nuestra ciudad.
“... La ciudad en sí, está construida sobre grandes lajas que caldean el ambiente: a unos 180 m. del nivel del mar (el río tiene allí 150 m. sobre el nivel del mar). Es costoso cualquier intento de instalación de cloacas. No habiendo sido planificada desde el punto de vista urbanístico la población, sus calles sub-urbanas son tortuosas con casas bajo los niveles de éstas, pero en extremo pintorescas. Al mandatario Dr. Guzmán Guevara se le recordará por las bellas avenidas y arboledas que sembró, pero que raramente tratan de cuidar y muchos se empeñan en tumbar. Puede decirse que la población fue mejorada bajo el régimen del general Pérez Jiménez... La carretera a Samariapo fue obra del Dr. Aguerrevere en 1921. La antigua residencia de gobernadores, hecha de bahareque, edificada por el General del Moral, donde funciona la Oficina de teléfonos, fue obra de Rafael Simón Urbina; el Hotel Amazonas fue construido en tiempos del Comandante Nucete Paoli, y las edificaciones misionales son obra de Mons. De Ferrari.
Durante el gobierno del Dr. Guzmán Guevara, con mucho menos de la tercera parte del presupuesto disponible ahora, se modernizó la población. Las edificaciones portuarias, la actual Casa de Gobierno anexa al Concejo Municipal; la Casa Cuna que había sido construida para residencia oficial y el Hospital son obras del anterior régimen del general Pérez Jiménez....” (“Bajo el signo del Mawari”, en Obras Completas pág. 456)

La presencia del indígena en el actual Puerto Ayacucho se ha hecho normal y diríamos que irreversible. Con frecuencia se ha hecho notar que fue la Misión la causante principal de este éxodo indígena hacia la ciudad, lo que carece de todo fundamento histórico. Los indígenas guajibo con los que los primeros misioneros tuvieron más contacto, no se quedaron en la ciudad, más bien huyeron de ella, y la motivación mayor de Mons. De Ferrari y Cosme Alterio fue la de establecer una Colonia o Pueblo alejado de la ciudad en donde el indígena tuviera vida autónoma, y ese fue el origen ya descrito de la población de Nuestra Señora de COROMOTO.
El mismo Dr Anduze lo afirma.

“...Los Guajibo viven mejor alejados de poblaciones en sitios donde puedan hacer sus conucos y donde tengan el río cerca para aprovechar la pesca. Eso lo han demostrado en la Colonia Agrícola de la Misión de Coromoto, que originalmente se formó con gente de esa etnia…” (Anduze, Ibídem, pág.472)

El origen del acercamiento a la ciudad fue otro, según Anduze:

“... Con Castellani fui luego a visitar la ranchería indígena de “Musolini”, quien es el jefe de la parcialidad y domina un barrio de Ayacucho que llaman Monte Bello. Musolini es kuiba, como toda su gente, y vino a Ayacucho desde el Tomo, invitado por el Gobernador Nucete Paoli, quien quiso poblar la capital de cualquier manera. Así, protegida por este mandatario, se vino parte de la población de Maroa y de San Carlos, contando con casa y comida sin compromiso. Esta tarde nos obsequió Musolini unos huevos de caimán, que, como los de tortuga, son considerados una golosina”. (Anduze, Ibídem, pág.458)
Y en otro sitio añade:
“... Se puede citar como ejemplo el haber hecho venir a Puerto Ayacucho a 150 indígenas guajibo con mujeres y niños, de la zona de Munduapo “…y que para celebrar con más brillo el 1° de Mayo”. Conforme los trajeron, así los han debido regresar a su ranchería, pero no fue así, los dejaron abandonados en Puerto Ayacucho, muertos de hambre...” (Anduze. Ibídem, pág.462).
La manipulación política indígena la pronosticaba Anduze muy claramente: “...Aqui votaron los indios, unos por lo que digan los empresarios forestales, otros por lo que digan los misioneros. El hombre que verdaderamente logre liderar a los indígenas nunca perderá elecciones en Amazonas. La cuestión es ahora aprovecharlos aunque queden en las mismas condiciones”. (Anduze, Ibídem pág.462).
Y en efecto, la profecía sigue vigente. Pero es raro que Anduze no nombre a sus “compañeros” de viaje...

Datos del Archivo del Vicariato.
El primer Bautizo realizado por los Salesianos en Puerto Ayacucho fue el de Josefa Mirabal, el día 24 de Enero de 1928, siendo Padrinos: Santiago de los Ríos y Trina Mirabal. Celebrado por el P. Engel, secretario de Don De Ferrari en el Viaje que realizaron al Amazonas en 1928.
Los Apellidos más comunes que aparecen en el libro 1° de Bautismos son: Tovar, López, Salazar, Maniglia, Rodríguez, Mendoza, Miranda, Flores, Navas, Torres, Bravo, Franco, García, Castillo, Guevara, Guampa, Navarro, Uribe y otros.
Los bautismos más añtiguos asentados en los libros del Vicariato son los realizados en Atabapo por el P. Rafael M. Díaz Funes en el año 1917- 1918. El Primero de ellos es de José Horacio
Rivero, hijo de Andrea A. Rivero y sus Padrinos: Tomás Funes y Pastora Ramírez. Realizado el 13 de diciembre de 1917.
Del Registro Eclesiástico de Amazonas tenemos los siguientes datos: Antes de la Fundación dela Prefectura o Misión Salesiana se realizaron los Bautismos siguientes:
- En el año 1917-18 realizó el P. Rafael M. Díaz Funes un total de 177 bautismos. Todos en San Femando de Atabapo.
- En el año 1924 el P. Bálzola, salesiano de Brasil, realizó 246 bautizos, en S. Carlos, Maroa, Yavita, y Atabapo.
- En el año 1925 el P. Pucci, de Brasil, celebró 39 bautizos en San Carlos.
- En 1927 el P. Marchesi, salesiano de Brasil, celebró 140 bautizos en San Carlos, Santa Rosa de Amanadona, Casiquiare, Tamatama, San Antonio, Atabapo, Yavita, y Maroa.
- En 1928 el P. De Ferrari y el P. Engel en su viaje de exploración, realizaron 224 bautizos en Ayacucho, San Fernando, Maroa, S.Carlos y Casiquiare.
- En 1932 el P. Andrés Linsen, Montfortiano de Colombia, realizó 32 bautizos en San Fernando de Atabapo.
- En 1933 se inicia la Parroquia de Puerto Ayacucho con la llegada de los Salesianos a Puerto Ayacucho, con el asentamiento regular del Registro parroquial.

MISCELANEA Y REÇUERDOS

Don Gilberto Mendoza, una persona a la que estoy ligado con lazos de auténtica amistad desde hace más de 25 años, es un amigo sincero, auténtico y admirable. Un amazonense culto como pocos he encontrado. Lector incansable, lo mismo se sumerge en la literatura clásica, que se enfrasca a examinar cualquier tema que los diarios nacionales o locales traten, con un análisis que quisieran tener personas que han pasado por la Universidad; y es que Don Gilberto con su “Cuarto Grado” de Instrucción Primaría, como se decía antes, le da vueltas a cualquiera en muchos aspectos. Con él hay que andar con mucho ojo, cuando se le entrega un escrito, pues es un “caza gazapos” profesional, huele inmediatamente los errores de ortografía y es un purista de la lengua, pues consulta, maneja y conoce una gran cantidad de gramáticas y diccionarios. Don Gilberto fue para mi como aquellos bardos o juglares medievales que encantaban a sus oyentes con cuentos, leyendas e historias que abrían la imaginación en las épocas en donde no existían estos adelantos audiovisuales que tenemos hoy, que aunque nos ayudan enormemente en el desarrollo de la mente, tienen el aspecto negativo que mengua o disminuye toda aquella capacidad conversacional y narrativa de la persona y la apertura a conocimientos que nos precedieron y que a los pocos años nos son extraños casi en su totalidad. Sus conversaciones, narraciones y recuerdos despertaron en mí esta curiosidad e interés por la historia del pueblo de Amazonas. Por eso le estoy muy agradecido, por tantas horas de conversación en las tardes atabapeñas y ahora en estos predios de Ayacucho.
Muchos son los recuerdos e historias de Don Gil. Yo trataré de ir espigando algunos recuerdos de los muchos que escuché.
Se lamenta con frecuencia Don Gilberto del olvido que se tiene de amazonenses distinguidos del pasado reciente, en varios campos culturales. Da la impresión que Amazonas fue siempre un erial o desierto, privado de personas destacables en los diversos campos de la cultura. Se destaca la persona de Marcelino Bueno como si fuera una flor rara en el desierto. Sabemos que eso por lo general es muy raro. Una flor no nace de la nada, tiene una semilla, esa semilla cae en una tierra que es apta, de vez en cuando llueve, otras veces escampa, y ahí vemos la flor.
Así pues, yo soy del parecer que desconocemos casi totalmente la historia de nuestra tierra amazonense en muchas de sus etapas, y este desconocimiento casi total, nos hace voltear la página de la historia y fomentar así nuestra ya muy baja autoestima al comparar nuestro nivel cultural con el de otros estados. Basta hacer un recorrido por nuestra realidad cultural actual ¿ Quién conoce a fondo los logros, los trabajos, las personas que a nivel cultural están produciendo? ¿Quién conoce a algún amazonense que actualmente está luchando en el prolongado parto de una novela, o cultiva la poesía? Y sin embargo esos amazonenses están aquí ¿Quién conoce todo el estro, el arte, la música que circula y casi explota en muchos jóvenes amazonenses, que sin ayuda, ni un medio de capacitación verdaderamente apto, como sería un Conservatorio, logran expresar el “alma” que llevan dentro? ¿Quién conoce en la actualidad todo ese arte que revienta en colores en cuadros que proliferan en la calle con artistas “por necesidad”, sin escuela, pero que tienen en sus pinceles una gama inmensa de posibilidades? ¿Quién conoce el arte que encierran las manos escultoras de los trabajadores del “palo de Brasil” de Isla Boulton, de SantaLucía y otras comunidades, o los artistas atabapeños del “palo de boya” sin otra escuela que la intuición y lo que llevan dentro?
Consideramos lo de aquí siempre inferior a lo de afuera. Un médico, un profesor, cualquier profesional de afuera lo consideramos siempre superior al de aquí. Tenemos una mentalidad “colonizada” Y eso lo vemos como normal. Es un desconocimiento casi concubinario, porque vivimos con él. Por eso yo creo que también en épocas pretéritas pululó la cultura en todas sus ramas. Pero ¿quién de nosotros conoce lo que hubo de interesante en 1930 ó 1940 ó 1950? Eso ya pasó. Ya no cuenta para una sociedad crematista que todo lo quiere convertir en dinero y al mismo tiempo, antropófaga de todo lo que pasa, pero que no lo digiere.

Don Gil me habló de algunos, pero si seguimos interrogando e investigando descubrimos personas que verdaderamente se han destacado, por poco que sea, en lo que nosotros llamamos “cultura”. Refiriéndonos a los años 40, me habló de un Francisco Ruíz que era sastre, y que a la vez era un excelente músico y cantante. También de Aníbal Carrasquel músico de Banda en Ciudad Bolívar, excelente violinista y que tocaba cuatro y guitarra. Fue Juez de primera Instancia y Secretario General de Gobierno e Inspector de Trabajo y hermano de un conocido galán guayanés Amando Carrasquel, llamado “Danubio Azul” por su exagerada elegancia. Y cómo no, me habló de Marcos Testamark, pintor reconocido, músico violinista, calígrafo excelente.
De los años 20 y30 le hablaban mucho de la Maestra de Atabapo Srta. Dolores Ortiz, que además de maestra de excepcional virtud, era una bordadora estupenda. También destacó como poeta, Justo Manuel Lovera que fue Secretario General de Gobierno.
Si continuáramos buceando por esta agua del recuerdo, ciertamente hallaríamos cosas sorprendentes.

Puerto Ayacucho fue una ciudad que hasta las décadas de los 60 y 70, mantuvo la característica de toda población rural, poco comunicada, con muchos sacrificios, pero también con aspectos muy positivos: el ambiente de sociedad en el que todos se conocían, sin problemas de seguridad, paisanaje y amistades duraderas, con los cuentos y consejas que circulaban mezclados con chismes raudos que iban y volvían aumentados y corregidos. Sería interesante bucear un poco en los temas de conversación, las noticias más sobresalientes, la música que sonaba en la época, los serenateros empedernidos, las “novias” eternas. Muchos de los “jovencitos” de esa época tienen mucho que contarnos y sería imperdonable que no lo hicieran. Dejo esa pista por ahí
Don Gil por fin me sacó de dudas y recordó su época de galán serenatero, recordando una cancioncita que con Letra de su cosecha y la Música de Pedro Umanés, un Inspector de Traba.jo de la época, compusieron para delicia de la gente joven de entonces. Don Carlos Wendehake, Jefe Civil de entonces, los invitaba asiduamente a cantarle “La Cachama y la Copora”.

Así era el estribillo: “La Cachama y la Copora
Se mantienen es con bora.”
Y venía la primera estrofa:
“En el Raudal de Zamuro
mataron unos apaches,
con siete litros de ron,
Brito, Marquez y Baliache”
(Baliache era Radiotécnico, sobrino de Don Carlos Wendehake.)

Y la segunda: “Está tan custodiado
el camino del Peñón
lo custodia con dos litros
el teniente Reverón.
(El Peñón era una zona del viejo Perico, cerca del Puente)

Y la tercera: “Para visitar aquí
alguna casa de familia,
hay que pedirle permiso
al niño Cuto Maniglia”

Y la cuarta: “Aquí hay un gran cucarachón
que le va a salir el muerto,
por pasarse de hembrero:
y es el amigo Gilberto”.

Va la quinta: “A paso de ganso marcha
como soldado de Italia
va Agustín González
a conquistar
a su adorada Vestalia”.

(Vestalia era una de los objetivos de los serenateros, pero tenía una mamá muy brava, que insultó primero a Ugonés y después le cayó a Gilberto...)

Va la sexta: “Dice que no toma ron
el niño Michelangeli
pero toma encapillado
como el cura de San Félix”.
(Aquí no se salva nadie...)
Va a séptima:
“El distinguido Camacho
lo que toma es Cuba libre,
y si no lo brindan ligero
pela por el “mojón de tigre”.
(“Mojón de tigre” = Revólver).
El Sr. Camacho, fallecido recientemente, fue un servidor público que desempeñó varios cargos, entre ellos, Prefecto de Atabapo y Tesorero de la Gobernación. Sirvió a la República toda su vida y con probada honradez. La República fue con él muy poco generosa, yo diría que mezquina, si comparamos las jubilaciones millonarias de ciertos funcionarios que se jubilan misteriosamente en plena, juventud con “méritos” desconocidos.

Va la octava: “El carrito de Raúl
parece un tanque alemán,
y Raúl con sus bigoticos,
se parece a Blackamán”.
La novena va por Octavio Maniglia:
“Se trajo un “mojón de tigre”
para custodiar el Cerrito,
no le vayan a enamorar,
a la de los “faralaitos”.
(“Faralaos” = Adornos de los vestidos femeninos)
Y la última se refiere a un suceso conocido por todos acaecido en la Guardia.
Resulta que Suzzarini cargaba un burro grande y otro pequeño. Delante del cuartel, el burro grande mordía fuertemente al pequeño. Fue entonces cuando intervino el Guardia Juan Morales para defender al burro chico, pero le respondió el burro grande con una mordida y tuvo que correr perseguido por el burro. A esto se refiere la última estrofa:
“En Rusia los italianos
(Estamos en plena Guerra mundial)
ya se ponen los patines,
y aquí los usan los Guardias
por el burro de Suzzarini”.

¿Cuántas expresiones culturales de la época y de diverso rango existieron como esta pequeña muestra? Muchas sin duda.

Don Gil me contó que aquí se bailaba con gran donaire y estilo el vals, las mazurkas, los pasodobles y también se bailó el tango, pues era la época de oro de Gardel, además del tradicional pasaje y joropo y también el bolero y poco a poco fueron apareciendo las guarachas caribeñas.
Cuando ellos eran niños, recuerdan que las mujeres venían a la casa de la fiesta o donde se ponía el baile con unas enormes cestas o tinajas llenas de ropa, pues debido al calor debían cambiarse varias veces; recordando también que entonces la ropa interior de la mujer era mucho más larga y compleja.

Don Sergio Coronel, uno de los exalumnos del antiguo Pío XI y uno de los que descubrieron el hoy famoso Tobogán de la Selva, es una auténtica enciclopedia ambulante de sabrosos relatos de aquellos “años mozos” de nuestra ciudad.
Me recordaba él a los famosos exploradores de la época. Hombres que sin brújula ni otros medios técnicos, con sólo su morral y peinilla y su carabina al hombro se internaban selva adentro por más de quince días, explorando y anotando dónde se encontraban las manchas de árboles para la explotación: balatá, caucho, chicle etc. Hacían estos trabajos para Compañías como la Rubber o para empresarios particulares. De regreso señalaban los próximos lugares de explotación a donde debía dirigirse el personal. Entre ellos se destacaron: Luis Vegas, Montes Gaspar, Martín Alvarez, Melicio Pérez, Maximiliano Hermoso y Alejandro Payema...

Sobre la relación que hace a Puerto Ayacucho como tierra indígena, Sergio Coronel me citaba palabras del Gobernador J.M. Guzmán Guevara: “El indígena si llega a la ciudad se convertirá en un grave problema social”. Pensaba él en las manipulaciones políticas, en la explotación de su trabajo, en su degradación etc. que en efecto, se dieron y se están dando...

La carretera de Puerto Ayacucho a Samariapo tardó unos seis años en consiruirse. Recuérdese que en 1928 el P. De Ferrari, en su primer viaje al Amazonas, viajó de Salvajito al Tuparro (Colombia) y de ahí a Maipures en “carro de bueyes”, propiedad de Don Juan Maniglia.
Sergio Coronel nos recuerda que había un “Carro de bueyes” que hacía el viaje desde Zamuro a Paso Viejo, en la boca del Carinagua. De Cataniapo a Salvajito había otro y del Tuparro a Maipures otro. Los últimos carros de bueyes pertenecieron a los Hermanos Pacheco.

También nos recuerda que el primer automóvil lo trae a San Fernando de Atabapo, Paraquete, un comerciante y empresario del caucho. Con la Carretera vinieron ya otros autos, como el de Aguerrevere, después Don Juan Maniglia y la Misión Salesiana.
Hacia el año 37 se dio en Puerto Ayacucho el primer accidente de carro, a la altura de los Lirios con el saldo triste de un muerto, Pablo Pizarro, y varios heridos, entre los que se recuerdan a un obrero que apodaban “Gordito” y que perdió la oreja y que logró cosérsela el Dr. López Rivas. Manzol fue otro herido, con fractura de brazo y pierna. “El chofer, un colombiano llamado Tello, se echó p’al monte y aún lo están esperando...”

Por los años 40 se forma la primera Banda en Puerto Ayacucho, promovida por el Padre Azuara, en donde se destacaban músicos como Orlando Bustos, trompeta y cantante, Lucas Puerta y Sergio Coronel, clarinetes, y otros. Fueron a San Fernando a tocar.

El Asilo Pío XI

Se llamaba Asilo en aquel entonces a los Internados, sobre todo para niños con pocas posibilidades económicas. El nombre de “Asilo Pío XI” y posteriormente el Asilo “Madre Mazzarello” se conservó por largo tiempo. Sólo a partir de los años 50, bajo la Dirección del P. Jordán Ferronato, aparecen impresas algunas tarjetas y Programas de Fiestas y actividades con el nombre de “Colegio Pío XI”. Pero generalmente el nombre de Asilo se perpetuó hasta la construcción del nuevo Pío XI.
Repasando la Crónica del Asilo, fui espigando algunos datos y noticias que, por curiosos y relacionados con nombres conocidos por todos, pueden interesar.
Todos los que vivieron esa época, recuerdan los famosos “Certámenes Catequísticos” que se hacían anualmente con gran pompa y preparación en todos los colegios católicos de Venezuela. Pues bien, en Puerto Ayacucho también se realizaban y las fotos de los ganadores las enviaban a Sarría (Caracas) al P. Inspector de los Salesianos para ser publicadas en el Boletín Salesiano.
Señalaré algunos de los ganadores de estos Certámenes:

Año 1940
Emperador: Martín Rivas
Príncipe: Juan Rivero
Centuriones: Luis Padrón - A. Díaz y A. Hermoso

Año 1941
Emperador: A. Hermoso (5º Grado)
1. Príncipe: Juan Rivero (IV° Grado)
2. Príncipe: L. Gómez (III° Grado)
3. Príncipe: L. Rivero
4. Príncipe: R Barrios
Capitán: Liberato Yuriyuri
Alférez: M. Rivas.

En el año 1949 había en el Asilo lo que se llamaba la “Primaria Elemental” y la “Primaria Superior”. Por tal razón había dos Certámenes y dos premiaciones.

Año 1949:
Primaria elemental
Emperador: Adrián Guape
Príncipe: Francisco Azabache
Cónsul: Pablo Coronel
Capitán: Luis Méndez
Alférez: Bosio
Accesit: Paúl Conde y Blas Linares

Primaria Superior
Emperador: Horacio Ramírez
Príncipe: Sergio Coronel
1. Cónsul: Pedro Rivas
2. Cónsul: Angel Tomasini
Capitán: Matías Padrón
Alférez: Demetrio Perales
Accesit: Juan Bosco y Pedro M. Azavache

Año 1951
Emperador: Onilcio Fuentes
Príncipe: Vicente Méndez
1. Cónsul: Joaquín Moreno
2. Cónsul: Eugenio Silva
Capitán: Adrián Guape
Alférez: Paúl Conde
Accesit: Ismael Tovar - Luis Mansol - Humberto Díaz - Francisco Azavache - Pablo Coronel - Virgilio Valor – Blas Linares - Angel Perales - Juan Nieves y Humberto Pérez.

No podemos dudar de que estos alumnos estudiaron Catecismo... La duda hoy sería otra...
En Semana Santa, como se hace hoy el día de Jueves Santo, Jesús lava los pies a los Apóstoles en la Ultima Cena. Por tradición, en los Colegios Salesianos, se eligen a los alumnos de mejor conducta para representar a los Apóstoles (incluido Judas,). Pues bien, en las Crónicas del Pío XI hay algunas listas de estos “primeros Apóstoles”.
Semana Santa de 1949:
Apóstoles: Payema Pedro - Bosio Ramón – Mendoza Eugenio - Padrón Matías - Conde Paúl - Rodríguez Rafael – Linares Blas - Rodríguez José -Méndez Vicente - Pérez Raúl – Tomasini Angel - Ramírez Horacio.
Este alumno Ramírez Horacio, debía ser un joven ejemplar, pues en la Crónica del Colegio, en 1948 dice: “J. Horacio Ramírez, Presidente de la Compañía de San Luis Gonzaga, fue elegido por mayoría absoluta”.

Semana Santa de 1950:
Apóstoles: Maroa Laureano - Méndez Vicente - Caldera Félix - Silva Eugenio -Rodríguez José - Guayque Luis - Azavache Tirso - Linares Blas - Bosio Antonio - Guape Claver - Nieves Juan - Bosio Ramón - Fuenmayor Ramón.

Confirmaciones en 1950 de alumnos del Pío XI:
Ismael Tovar - Humberto Díaz - Federico Conde – Juan Díaz - Carlos J. Rodríguez - Blas Andrés Perales - Felipe Barrios - Bosio Carlos - Fuenmayor Arturo - Fuenmayor Ramón - Lara José
R. - Chirinos Ramón - Linares Humberto - España Luis.

Para el Año Escolar de 1948, según las normas del Decreto 321, los Exámenes eran verificados según los promedios de los 4 Bimestres.
El Asilo Pío XI tenía entonces 108 alumnos, de los cuales aprobaron 74. (La mayor parte de los reprobados eran del Kinder).

Otras Noticias:
3 de abril de 1949: “El gerente del Cine Continental en un gesto de generosidad obsequió exclusivamente para los del Asilo de ambos planteles, el grandioso film sobre la Vida, pasión y muerte de N. S. Jesucristo”.
9 - 10 y 11 de Diciembre de 1949: “Tres días de festejos declaró el Ejecutivo del Territorio, para celebrar los 25 años de la fundación de Puerto Ayacucho”.
9 de enero de 1950: “Por invitación del Sr. Oswaldo Alcalá, los alumnos internos del Asilo asistieron al Film “Simón Bolívar”.
13 de febrero de 1950: “Impresionante y de mucho efecto moral resultó la grandiosa película “Jesús de Nazaret”, cuya exhibición fue obsequio del Sr. Oswaldo Alcalá para el alumnado de la Misión”.

¿Existía delincuencia en esos años?

“30 de mayo de 1950: Nos visitan unos cacos...”
“Anoche, durante las altas horas, algunos vagos hambrientos y maleantes han penetrado en nuestro gallinero, rompiendo candados y alambres y se han llevado todas las gallinas. Ni las plumas encontramos...”

“6 de junio de 1950: “Vuelven de la expedición del Marahuaca el P. Bonvecchio y demás acompañantes. El alumno Laureano Maroa no quiere seguir estudiando, lo que demuestra que la última gira no le ha hecho bien”.

“26 de julio de 1950: “Bendición e inauguración del nuevo Aserradero de Coromoto”.

Cultura y diversión.

Según la tradición salesiana, y sobre todo en aquellos tiempos en que la Televisión no existía, el deporte, la música y las artes escénicas ocupaban el tiempo libre. En el Asilo Pío XI las Revistas gimnásticas empezaron a ensayarse desde el comienzo, así como la Banda de Música que tuvo en el P. Azuara su mejor animador En la Crónica encontramos por ejemplo esta noticia:

16 y 17 de febrero de 1952:
Visita del Nuncio Apostólico a Puerto Ayacucho.

Día 16: Revista gimnástica en el Asilo Pío XI.

Día 17: Velada de Gala en el “Hotel Amazonas”. Banda de Música del Asilo Pío XI dirigida por el P. Azuara

En el año escolar 1950 - 51 he recogido los títulos de los Teatros y Zarzuelas representados en el Asilo:


- «Palos merecidos»
- «La Casa del pino blanco»
- «Dos caracteres opuestos»
- «El mártir de la Eucaristía»
- “Orlando furioso»
- «La ratonera de D. Bosco»
- «Seis retratos por 3 Bs.»
- «El susto de Perico»
- «Un mártir de las persecuciones»
- “Astucia africana»
- «Un rugido en la sombra»
- «Almas en pena»
- «El Maestro Canillas»
- «La flauta de Manolo»
- «El saludo de Menelik»
- «Renzo y Frontín”
- «Roncar despierto»



Un total de 17 obras teatrales durante un año escolar indica que la actividad cultural era muy elevada si la comparamos con cualquier Escuela actual, aunque sea Internado.

Los Salesianos del Asilo:
Muchos fueron los salesianos que pasaron por el Asilo Pío XI y corremos el riesgo de olvidar a algunos. Comenzando por el P. Burk, alemán, que fue el primer salesiano encargado de la Escuela «Hermenegilda de Gómez» en el año escolar 1933-34 En 1935 había 15 internos.
Lo sustituye en la dirección del Asilo el P. Francisco de Paula Alvarez, venezolano, en 1935. Con él trabajan el P. Affanni Juan, el Sr. Guillén, el Sr. Francisco del Mazo, el párroco P. Stolarz Pedro...
En 1937 viene de Director el P. Ramírez y también se incorporan el Sr. Enrique Frezza, el Sr. Tolentino Pacheco, después el P. Klus...
En 1940 nombran Director al P. Vernet y además de los otros salesianos, se incorporan el Sr. José A. Pérez, primer salesiano del Amazonas y el clérigo Sr. Rivolta (fundador de “Hogares Crea”)
En 1941 se añaden el P. Rottmayr, que será párroco, y el P. Carlos Giacomuzzi, el Sr. Albornoz, el Sr. Chacón que trabajarán sobre todo en la Vicaría.
A partir de los siguientes años se unen al trabajo del Asilo el P. Rufino Sánchez, el P. Azuara y en 1949 se hará cargo de la Dirección el P. Jordán Ferronato y en 1950 llegará el P. Avelino Sánchez...

Los mangos del Barrio Humboldt.
Por las fotos antiguas de Puerto Ayacucho y testimonios de la época, se demuestra que Puerto Ayacucho no siempre fue así. Se ven grandes sabanales entremezclados con rocas. Los mangos de la zona de Perico fueron sembrados en las primeras décadas de existencia de la ciudad, lo que demuestra una conciencia verdaderamente ecológica, tal vez más urgida por la necesidad que por la conciencia, pues esas lajas y sabanas en épocas de verano debían ser auténticos asaderos. Lo cierto es, que la zona del Barrio Humboldt, en donde se instaló la churuata de la Misión, pronto se pobló de jóvenes mangos que más tarde dieron esa visión de un pueblo completamente arbolado. Los testimonios de alumnos de la primera Misión hablan del trabajo del Hermano « Chiva» con los alumnos mayores, incansables en este tipo de arborización.
El gobernador que hizo el primer plano rector de la ciudad fue Guzmán Guevara, que hace los primeros planos de urbanización de la ciudad: La Avenida Orinoco con jardines y árboles a ambos lados y luz de mercurio. Otro Gobernador que dio vida a Puerto Ayacucho con construcciones nuevas fue Nucete Paoli.
Para fines de los años Cuarenta (1947 - 48), Mons. Cosme Alterio da una lista de personas importantes de Puerto Ayacucho:


- Dr. Giacopini Zárraga, Gobernador del T.F.Amazonas
- Sr. Andrés Prato, Secretario General de Gobierno.
- Sr. Pedro Moreno, Presidente del Concejo Municipal
- Sr. Bernabé Gutiérrez, Jefe Civil.
- Sr. Fabián Suzzarini, Juez de 1ª Instancia.
- Sr. Miguel Zapata, Juez de departamento.
- Sr. Orozco, director de Política.
- Sr. Alcalá, Ingeniero, Director de Obras Públicas.
- Sr. Luis Minguet, Subdirector de Obras Públicas.
- Sr. Alacayo, Jefe del Servicio Radio telefónico.
- Sr. Administrador de Rentas (?)
- Sr. Manuel Rodrigo, Cajero.
- Sr. Losada, Capitán de Reclutamiento.
- Sr. Roberto Molina, Teniente de la Guardia Nacional.
- Sr. Rodríguez, Sbteniente, Jefe de la Plaza.
- Sr. Jefe de la Policía.
- Sr. Samuel Guerrero, Supervisor de Escuelas Rurales.
- Dofia Juanita de Diaz, Directora de la Escuela Comedor «General Urdaneta».
- Sr. Andrés Martínez, Maestro, Delegado de Exámenes.
- Dr. Juan Baumgartner, Médico rural.
- Dr. Ferro, Médico.
- Dr. Irazábal, Médico adjunto.
- Dr. Ramírez, Dentista.
- Sr. Eduardo Herrera, Jefe de Correos.
- Sr. Juan Maniglia, Negociante.
- Sr. Oswaldo Alcalá, Negociante y Vicepresidente del C. Municipal.
- Sr. Pastor Sánchez, Negociante y miembro del C. Municipal.
- Sr. AntonioMijares
- Sr. Sergio Urrutia.
- Sr. Ramón Mariño
- Sr. Baldayo, encargado de la propaganda del partido Acción Democrática.
- Sr. Cícero Pereira, Negociante.
- Sr. Manuel Díaz Vera, Negociante y agente de Aeropostal.
- Sr. Ramón Valor.
- Sr. Antonio Chirinos
- Sr. Jesús Cardoso
- Sr. Maximiliano Hermoso
- Sr. Máximo Barrios.
- Sr. Michelangeli.
- Sr. Rafael Fuentes.



Las razones de este listado no las conocemos, pero suponemos que esas eran las personas más conocidas y representativas para el parecer de Mons. Cosme Alterio.
Ya embarcados en los recuerdos, encuentro en el Archivo de la Misión, una carta dirigida al Sr. Francisco Jordán en 1941, en donde se establece una Junta pro Construcción de una Capilla en honor de Nuestra Señora del Carmen y un Dispensario y Comedor para los niños pobres de la tres Fronteras: Venezuela, Brasil y Colombia. Firman dicha carta los ciudadanos residentes en San Carlos, para la época:
«El Cannen-Rio Negro, 25 de junio de 1.941
Señor Francisco Jordán C.
San Carlos.
Distinguido y honorable compatriota:
Con las previas protestas de la más alta consideración pasamos a exponerle: Los vecinos del populoso sector del Carmen, Departamento Rio Negro del Territorio Federal de Amazonas, inspirados en normas honradas de acción y asistencia sociales, se reunieron y constituyeron una Junta Directiva y a los fines de erigir en «El Carmen» una Capilla consagrada al culto de Nuestra Señora del Carmen y Santo Niño de Atocha, y en el mismo orden una Escuela-Comedor y un dispensario para niños pobres de las tres fronteras, Venezuela, Colombia y Brasil. En esta labor ya se está avanzando y esperamos que nuestros proyectos sean coronados por el éxito, y que el objetivo altruista que perseguimos sea moral y materialmente eficaz y provechoso para la colectividad.
Conscientes del entusiasmo civilista de usted, como ciudadano y como digno factor social, dicha junta acordó solicitar de usted el generoso aliento de una contribución que la ayude a concluir lo más breve su obra. Nada implica de que su contribución sea pequeña porque ella siempre nos alentaría, además de materialmente, en el orden moral.
Quede seguro de que, tanto esta Junta como todos los vecinos de esta región habrán de agradecerle su ayuda de mucho corazón.
De usted, atentos apreciadores:
Rafael Alfonso Rivero
Presidente.

Y firman después los miembros de la Junta:


- Capitán Adolfo Dasilva
- Asunción Guerra
- Pedro Falcón
- Guillermo Escobar
- Carlos Santana Tovar
- Rufo Añez Rivero
- Pedro Cadenas
- Francisco Fossa Andersen.
- Elías Cabulla
- Pedro Antonio Suruta



Y en San Fernando hay otras firmas de las personalidades o familias distinguidas del pueblo, solicitando a Monseñor Cosme Alterio el envío de un Misionero residente para el pueblo:


Gumersinda de Betancourt
Aura Lilia Betancourt
Olga Betancourt
Elbina Betancourt
Amelia de Camacho
Elvia del Carmen Sué
F. de P. Hernández
Rosa Piñate
Leticia Vásquez
P. Aponte N.
Pedro José Piñate
Susmira de Testamark
Zoila de Zirit
Manuel Henríquez
José Inés Sué
Andrés Camacho
José A. Duglas
M. Testamarck
Luis Alvarez
Javier Pérez
Pedro A. Sué
Eloisa Golindano
Fernanda Golindano
Cipriana Ruiz
Natalia Maroa
Ceferino Guachúpiro
María Guadalupe de Piñate
Carmen Nicia Rivas
Antonio Baliache
José Level
Carmen María Romero
Carlos Bravo
David Bravo
Rogelio Mirabal
Alberto Blanco
Adela Dacosta
Merlina Noguera
Clemencia Pino
María del Carmen Paláu
María Guillermina Tapo
Juana de Pulgar
Eloy Cedeño
Angel R. Ledezma
Rafael A. Gallardo
Luis Padrón
Eulogio Sánchez
Pedro A. Sánchez
Domingo Sánchez


Y otras firmas ininteligibles...

Quise colocar aquí estas listas, porque ellas nos hablan de gente ligada a la historia vivencial y concreta de nuestro pueblo. Muchos de ellos ya murieron, pero sus descendientes y amigos reconocerán sin duda, toda su contribución a la historia y crecimiento de Amazonas.

En un Informe Anual de la Prefectura al Ministerio de Justicia y Culto se dan los nombres de los Maestros y obreros que trabajaban para esa época (1951-1952) en las Escuelas de la misión.

«En Puerto Ayacucho:
- Eustoquio Méndez, de 20 años, Maestro en el Asilo Pío Xl.
- Juan Garrido, 19 años, maestro en el Asilo Pio XI.
- Orlando Bustos, 18 años, maestro del Asilo Pío XI.
- Rafael Acosta, jefe de cocina del Asilo Pio XI.
- Miguel Alvarez, 23 años, chofer de la Misión.
- Sergio Coronel, 20 años, Maestro auxiliar de sastrería de la Artesanal.
- Jerónimo Casales, 60 años, maestro de zapatería de la Artesanal.

En la Colonia «Coromoto»:
- Ubaldino Cadena, 24 años, tractorista de la Colonia.
- Pedro Rosales, 21 años, auxiliar de Carpintería.
- Edmundo Hermoso, 27 años, Encargado de dirigir los trabajos agrícolas y vialidad de la Colonia.
- Enrique Rivas, 24 años, catequista auxiliar y maestro.
- Laureano Maroa, 18 años, Vigilante y auxiliar de los talleres de incipientes.
- Luciano Guerra, 20 años, Maestro auxiliar de la Escuela Parroquial.

En San Carlos de Río Negro:
- Pedro Esteves, 32 años, práctico de la lancha de la misión.
- Angel Silva, 19 años, motorista de la misma lancha.
- Félix Tomasini, 18 años, maestro auxiliar de la Escuela de la Misión.
- Srta. Angélica Arvelo, 20 años, maestra de las niñas.

Sigo colocando algunos documentos que nos hablan de personas y circunstancias que es interesante conocer al compararlas con las que vivimos ahora. Por ejemplo en esta carta, vemos los sueldos de los Maestros de la época.

«Estados Unidos de Venezuela
Ministerio de Educación Nacional
Dírección Administrativa
Servicio de Ordenación de Pagos.
N° 3112
Caracas, 12 de julio de 1.944 135° y 86°
Mons. Dr. Enrique De Ferrari
Comisionado Especial de Educación Primaría.
PUERTO AYACUCHO, T.F.A.

Con el ruego de que se sirva hacer la entrega correspondiente a los respectivos beneficiarios, conforme a los particulares a que se contrae su atenta comunicación del 27 de febrero próximo pasado, se acompaña al presente oficio el cheque #230954, expedido a favor de usted por la Oficina Central del Banco de Venezuela, con fecha de hoy, por la cantidad de TRESCIENTOS SETENTA Y CiNCO BOLIVARES *** (Bs. 375,00), suma que corresponde a los maestros que a continuación se indican por concepto de remuneración especial de fin de año acordada por el Ejecutivo Federal a los empleados de su dependencia, en 1943, a razón de Bs. 75,00 para cada uno, cantidad aquélla que, en atención a la dificultad de hacer la remesa a los interesados en su oportunidad, fue reintegrada a este Despacho por el Ciudadano Inspector técnico de Educación Primaria de la V Zona Escolar, Estado Bolívar.
- ANTONIO SILVA, Preceptor de la Esc. Fed. N° 1.127,San Fernando de Atabapo.
- JOSE RIVOLTA, Preceptor de la Esc. Fed. N° 1.128, Puerto Ayacucho.
- ANDRES MARTINEZ, Preceptor de la Esc. Fed. N° 1.129, Maroa.
- CESAR SANGUINETTI, Preceptor de la Esc. Fed. N° 1.130, San Carlos de Río Negro.
- CARMEN VEGA, preceptora de la Esc. Fed. N° 876, Puerto Ayacucho.
Mientras se obtiene de las mencionadas personas el recibo correspondiente hecho por Cuadruplicado, con los timbres fiscales debidamente inutilizados se le estimará enviar a este Despacho uno provisional, hecho también por cuadruplicado firmado por usted a nombre de los referidos preceptores, comprobante que le será devuelto tan pronto como se reciban en este ministerio los otorgados por los respectivos beneficiarios.
Dios y Federación
Por el Ministro:
Roberto Martínez Centeno
Director de Administración

Y para darnos cuenta de la seriedad con la que se controlaba la Administración Pública, tenemos esta Carta del Ministerio de Justicia a Mons. Segundo García, supervisando a los Maestros. En fechas más recientes. Año 1958.

MINISTERIO DE JUSTICM.
Dirección de Gabinete.
N° G.-1643
Excmo y Rvdmo.
Mons. Segundo García
Vicario Apostólico de Puerto Ayacucho
T.F.Amazonas
Caracas 1° de octubi de 1958 149º y 100°


Tengo a honra dirigirme a Su Excelencia en la oportunidad de estimarle se sirva remitir a este Despacho, Indicación del instituto, lugar y fecha donde obtuvieron el Título de Maestros los ciudadanos Adrián Guape, Ramón Olivo y Pedro Clavier Guape, quienes prestan servicio en el «Asilo Pío XI» de esta ciudad.
Anticipole las más cumplidas gracias por la atención que se sirva dispensar a esta solicitud.
Dios y federación
Andrés Aguilar Mawdsley
Ministro de Justicia.

La respuesta de Mons. García es la siguiente:

Vicariato Apostólico de Puerto Ayacucho Venezuela.
Puerto Ayacucho, 4 de Octubre de 1958
Sr. Dr. Andrés Aguilar M.
Ministro de Justicia y Culto Caracas.

Tengo a honra dirigirme al Sr. Ministro de Justicia y Culto para acusar recibo de su atento Oficio N° 0 -1643, y al mismo tiempo contestar a su contenido.
Los jóvenes, mencionados en dicho Oficio, terminaron sus estudios de sexto Grado en el Asilo «Pío XI» dependiente de la Misión Salesiana de Puerto Ayacucho, donde actualmente ejercen el magisterio, al mismo tiempo que continúan sus estudios en el Liceo de esta población.
A continuación le expongo los datos requeridos por el Oficio:

Nombre y Apellido Año Escolar (6º G.) Lugar Nº Certificado
Adrián Guape 1952-1953 Asilo Pío XI 04-17093
Pedro Clavier Guape 1955-1956 Asilo Pío XI 07-28920
Ramón Olivo 1956-1957 Asilo Pío XI Aún no llegó

Dios guarde al Sr. Ministro.
Mons. Segundo García
Vicario Apostólico de Puerto Ayacucho


D. Gilberto me pasó también otro Documento interesante por las circunstancias «revolucionarias» que estaba pasando el país, muy parecidas a las que hace poco vivimos nosotros también. Fijémonos en el Título que se otorga el Gobierno:

ESTADOS UNIDOS DE VENEZUELA
TERRITORIO FEDERAL AMAZONAS
GOBIERNO REVOLUCIONARIO

JOSE NEVADO V.
Encargado de la Gobernación del Territorio Federal Amazonas.

Por cuanto el Gobierno Nacional tiene interés en desarrollar un gran Plan inmigratorio en toda la república, para lo cual se hace necesario designar Comisiones regionales que estudien la posibilidad de trabajo que ofrece la región a los inmigrantes para comunicarlos al Instituto Técnico de Inmigración y Colonización.
DECRETA.
Artículo 1.- Se designa una Comisión Ad-honorem que tienda al desarrollo de dichos planes en el territorio, compuesta por los Ciudadanos: Ramón G. Labrador, Pbro.Luis Rottmayr, Andrés Suzzarini, José Manuel Baldayo, Félix Argotte, y Angel Luis Suzzarini.

Artículo 2.- Se designa Secretario de la misma Comisión al ciudadano Gilberto Mendoza, con un sueldo mensual de TRESCIENTOS BOLIVARES (Bs.300 ,oo.), que se egresarán con cargo a la
Partida N° 142 del Capítulo XII del Presupuesto Vigente.

Artículo 3.- El Encargado de la Secretaria General de Gobierno cuidará del cumplimiento de este Decreto.
Comuníquese y Publíquese,
Dado, firmado, sellado y refrendado, en el Palacio Ejecutivo, en Puerto Ayacucho, a el primer día del mes de agosto de mil novecientos cuarenta y siete. Años 138 de la Independencia y 89 de la Federación.

JOSE NEVADO V.
Encargado de la Gobernación

(Fdo.) FERNANDO YRADY C.
Encargado de la Secretaría de Gobierno.

Hemos dado un paseo por un conjunto de historias y nombres que tienen relación con nuestros pueblos amazonenses. La Historia se construye cada día.




CAPITULO XI

CONOCIMIENTOS Y
CURIOSIDADES AMAZONENSES


El P Carlos Giacomuzzi nos dejó en sus notas un recuento, a veces sacado de libros y las más de las veces, de su observación atenta y de las preguntas a diferentes informantes. Algunas cosas tal vez no tengan base científica, ni las podemos comprobar, pero sí es interesante como trabajo etnográfico pues nos da el modo de pensar de un pueblo en determinada época y situación.
Escribe en una forma muy concisa, sencilla y clara, exponiendo todas las explicaciones sobre plantas, animales, tecnologías de la zona referentes a la caza, pesca y elaboración de instrumentos de trabajo, de juego etc.
Describe plantas con sus usos medicinales, textiles, de alimentación y hasta de elaboración de vinos. Lo mismo hace con los animales describiendo sus características, sus hábitats, y la relación con el hombre. Aqqquí encontramos, desde datos históricos hasta respuestas a preguntas como: ¿por qué se queman las sabanas?; desde un resumen de historias de Funes, hasta las especificación de las carnadas mejores para la pesca.
Aporta datos muy interesantes y hasta curiosos, sucedidos en Puerto Ayacucho y San Carlos de Río Negro, que son las dos zonas en donde desarrolló su trabajo.
Considero que es una miscelánea muy interesante y una especie de «base de datos» que todo amazonense que se precie debiera conocer.
Estamos viviendo un proceso de «urbanismo», no sólo en nuestra ciudad de Puerto Ayacucho, sino tambiénen nuestros pueblos del interior. Esta encrucijada inherente a todo tipo de desarrollo, porta consigo con otros aspectos positivos, el aspecto negativo de la pérdida de valores, de conocimientos, de términos y formas de lenguaje, ligadas muchas de ellas a la raigambre indígena y al aporte múltiple que a lo largo de siglos han realizado hombres venidos de todas las partes de Venezuela, sobre todo en la época del boom cauchero. Hay en Amazonas unas formas típicas de hablar, de gesticular, de hacer, que son de aquí.
Estas líneas son como una «miscelánea» que podría servir para «examinar» el grado de «amazonización» de una persona. Con esto, no estoy promoviendo un racismo solapado o un etnocentrismo o un regionalismo exacerbados, sino que siento con dolor la progresiva ignorancia a todos los niveles de lo que es la geografía, la historia y las culturas de nuestra región. La educación globalizada de nuestros niños tiene parámetros que anulan o minimizan el interés por lo nuestro, bajando (¿aún más?), la poca autoestima que tenemos.


PUERTO AYACUCHO
DATOS HISTORICOS.

“San Juan Nepomuceno de los Atures” fue fundado por el P. Jesuita Francisco González en 1748. Ultima misión, subiendo el río, que fundaron los hijos de San Ignacio. Los otros pueblos fueron fundados por los Padres de la Observancia de San Francisco (Capuchinos).
En el tiempo de la Expedición de Solano, tenía la Misión 520 indios. En 1800, sólo 47.
Piaroas, Macos y Cuacas pertenecen a la familia de los Saliva. Maipures, Abanes, Parenes y Guaipuinabes forman una misma raza con los Cabres. Los Yavaranas, pueblo del Manapiare. Los Macos son distintos de los Piaroas (no como dice Humboldt que Piaroas y Macos son iguales). Viven en caños del Ventuari (Parú, Guaviarito, Gavilán).
Los Piaroas cultivan el maíz y con él preparan el zani que es una bebida refrescante, (Humboldt afirma que no cultivan el maíz).

El raudal de Atures es de más fácil navegación en verano y el de Maipures en invierno. (Humboldt) Humboldt habla del chorro que se observa en diciembre y abril cerca de la isla de Curumí, sale el agua con fuerza como si saliera de un tubo y va a caer lejos en el río: “En una de las cavernas oímos el murmullo del agua sobre nuestras cabezas y bajo nuestros pies, al mismo tiempo”.
Humboldt calcula 28 pies de altura vertical, es decir, 9 metros. Los Americanos (La Comisión de Ingeniería de la Armada Americana), en 1943 midieron 14 m. de desnivel entre Sanariapo y Puerto Ayacucho.

Los Jesuitas en Atures y Carichana, tenían de 20.000 a 30.000 cabezas de ganado. Desde 1795 desapareció el ganado de los Jesuitas. Humboldt dice que el terreno es muy fértil (dice Humbofdt), en el bosque sí pero no en la sabana.
E1 P. Carlos se da cuenta de las imprecisiones de Humboldt con respecto a la fertilidad de la tierra. La cantidad de ganado de la época de los jesuítas es exageradamente grande, seguramente confundido con los hatos de Guayana y traspolados aquí. No se explica que con la poca población en esta zona haya desaparecido tan rápidamente el ganado, además de no encontrarse vestigios de zonas de pastos por estas partes a juzgar por lo que dicen los viajeros de esas épocas.
El interreino entre Jesuitas y Franciscanos fue de 18 años. En ese tiempo fueron las misiones cuidadas por Capuchinos.

Altura de la Prefectura
La Prefectura de Pto. Ayacucho está a 112 m. sobre el nivel del mar. A unos 120 m. la plaza Bolívar y el Asilo Pío XI y a unos 80 m. el Pueblo y la Aduana. (¿?)

Arqueología
(10 de julio 1943) se hallaron en la granja salesiana, cerca del caño Carinagua, cavando zanjas en el cambural, pedazos de vasijas de vario espesor, hachas de piedra dura que usaban los antiguos y un ídolo en forma de Pescado. Probablemente allí estaba la antigua Atures de la que habla Humboldt.
Atauripe: Esqueletos en vasijas. Ultimamente fueron a unos cerros que están más cerca, pero no encontraron ninguna vasija en buen estado. En 1943 Mons. De Ferrari envió por avión a un ministro. Allí donde fueron visitaron bastantes cuevas, mas no pudieron dar con lo que deseaban, porque el P. Luis Rottmayr, uno de la comitiva, se enfermó. El agua todavía muy alta del río impidió también el éxito de la expedición.

PESCADOS
NOMENCLATURA LOCAL

El. P Carlos Giacomuzzi nos da aquí una clasficación de los peces más comunes en el vocabulario y en la cocina del sur de Amazonas. Lo hace distinguiendo el tamaño.
Es interesante el calendario de ribazones de pescado referente a Puerto Ayacucho de los años 40.

Pescados pequeños
Chorrosco
Caribe
Viejita
Sardinita
Guabina
Bocachico
Curúpicho
Bagrecito
Bagre liso
Rabo colorao
Viejita chinchorrera
Machete
Bagrecito dorado
Corroncho
Mataguarro
Boconcito
Saltón
Arenca
Pámpano
Tuturi (bagrecito)
Coporo
Ciego
Barbancho
Chancleta
Guasiripi
Cabeza de manteco
Aguadulce
Caracaraddari
Pechita
Congorocho
Viejita cara e piedra

Pescados medianos
Aguijón
Machete
Dorado
Anchoa
Corroncho grande
Curbina
Payara
Palometa
Sierra
Guabina
Mapurite
Bocón
Chancleta
Picúa
Mapurite
Cuana

Pescados grandes
Sardinata
Pavón (verde)
Cajaro
Valentón
Morocoto
Cachama
Rayado
Temblador
Yaqui
Toruno
Laulau
Doncella (cabo de hacha)
Sarabiana (Como pavón con pinta de lapa)



Ribazones

Coporo…………………………….. agosto
Palometa ………………………….. verano.
Curbina …………………………… agosto
Bocón …………………………….. fines de agosto
Payara …………………………….. septiembre
Morocoto …………………………. enero
Rayado ……………………………. Marzo-Abril
Valentón ………………………….. todo tiempo.
Sardinata: ………………………… enero - febrero y marzo.

En el Río Negro: no hay bocón, sapoara ni morocoto y parece que escasean las curbinas; pero hay pescados que no hay en el Orinoco: Laulau, que es un valentón pequeño. Machete…
En el mes de junio abundan los bocachicos que se recogen formando grandes trojas. A esta abundancia el pescador lo llama el “baile de los bocachicos”. Quedan emborrachados y se pueden agarrar hasta con mapires. El fenómeno dura dos o tres días y sólo en ciertos puntos del río, especialmente en los caños. Los cacures suenan produciendo el ruido del tigre, cuando está roznando, debido a los choques de los pescados contra los cacures.

Caracaráddari: es un pescado muy pequeño pero que tiene escamas grandes.
Cachama: es el más grande pescado de escamas que se conoce en el Orinoco, sus escamas son durísimas, de modo que como no se raspa con el cuchillo la superficie del pescado se quita una piel a la cual se adhieren las escamas…
Guabina: Muy grande en las lagunas del Río Negro. Es peligroso por sus terribles mordeduras, porque tienen dientes que parecen alfileres (triangulares con una punta agudísima).
Cajaro: Pescado peligroso porque puede hasta llevarse una persona. Cajaro en San Carlos se iba comiendo un muchachito, lo encontraron más tarde muerto flotando en el río pero con muchas heridas que le causaron la muerte. Tiene un aspecto parecido al rayado. Tiene las antenas y la boca como el rayado, los dientes son pequeñísimos y numerosos y raspan como una lima. En la cabeza tiene una plancha muy dura, que tiene el aspecto de cobre batido con martillo. El cuerpo es más ancho que el rayado. Su color es negro arriba, en la cola es blanco con vetas rojas como la payara. La parte mediana amarillo y blanco, la parte inferior es blanca. Las aletas son del mismo color que la parte superior del cuerpo tanto por abajo como por arriba. En conjunto, es más corpulento que el rayado.
Mataguaro: Se alimenta también de lo sucio de la ropa cuando se lava.
Sardinata: Salta en el chorro. Ajila con trapo blanco (jalándolo velozmente). Son frecuentes en verano y se pescan en abundancia cerca de Puerto Páez. Estos pescados pueden llegar a 1 m. de largo.
Curbinata: No ajila con tarraya, ajila con anzuelo y carnada de sardina y también, según afirman algunos, con trapo blanco.
Para pescar caribe.- Se usa guaral envuelto en alambre, de otro modo el caribe con sus afiladisimos dientes lo rompe cada momento.
Cabo de hacha o doncella: Es un pescado como el rayado, en vez de rayas tiene unas manchas negras redondas sobre fondo ahumado en los costados y negro en el lomo. El cuerpo lo tiene más delgado y largo. Fácilmente se deja acercar. En el Orinoco se crían más largos que en el Vichada. Pueden llegar a dos m. de largo.
Sapoara: Pescado muy común. Tiene carne sabrosa pero con mucha espina, tienen rabo rojo y comen barro. Se pesca con tarraya o robada, no ajila con carnada.
Caribe: Cortó de un solo tajo el dedo de un muchachito, Los más pequeños son los más pelígrosos para los guarales. Estos se forran de alambre.

CARNADAS DE PESCA

Cuando el río sube es difícil conseguir pescado. La mayor cantidad se consigue en agosto cuando tiene lugar la principal ribazón (desde el 12 ó 13 hasta fines de agosto), y cuando el río está más seco.
Reventillo: Sirve de carnada para pescar morocoto y palometa. Es una fruta roja muy perfumada.
Yarape: Fruta azul, alargada, la medio calientan con agua tibia (¿será para que tenga más perfume?) y la echan en el cacure.
Chiquichique: (Fruta) para conseguir cabezón.
Rendalito: guaral con anzuelo que usan para pescar anchoa cerca de la orilla. Lo amarran de una rama.
Palo de boya: un palo que flota bien al cual se le amarra anzuelos. Los pescadores siguen estos palos en curiara. Si el palo se hunde por un ratico o si se mueve en el remanso y si aumenta o disminuye la velocidad en la corriente, quiere decir hay algun pescado que tragó el anzuelo.
La carnada: que más comunmente usan en el Alto Orinoco y en el Casiquiare y Río Negro consiste en pescado crudo que se ensarta en el anzuelo. Se echan trozos de pescado crudo en el cacure para pescar cabezón.
Los cacures que se usan para cabezón son distintos de los que se usan para los demás pescados. Les faltan las alas.
Peligros del cacure: A veces se encuentran dentro culebras de agua (papá de Garrido). Estas tienen tanta corpulencia que nadando a flote se confunden con troncos. Silba en el agua o por lo menos produce un ruido especial. Noguera vio subir el agua de un caño por encontrarse en él una grandísima culebra.
Toco.- Fruta como el túpiro, sirve de carnada (llanos de Apure).
Jarizo.- Fruta ovalada, roja, del tamaño de una fruta de manaca, madura sirve para que ajile la cachama, la come también la tortuga.
Guaco.- Fruta que come mucho la tortuga. El guaco es muy común en Apure.

INSTRUMENTOS O MEDIOS DE PESCA.

Arpón. Para el caimán (se usa también bofe con anzuelos), rayados (en los bajeales).
Puscia puscia: guaral largo con pluma de garza o piapoco, el guaral a veces se amarra del canalete.
Anzuelo: Carnada: gusanos, pescado, carne, taras, y topochos verdes pero ya formados para los manatíes y terecay.
Barbasco.
Flechas con guaral. Sobre todo en tiempo de ribazón.
Curajai: Pluma de piapoco, roja o amarilla con anzuelo amarrada a un guaral de 0,50 m. de largo (grueso como el guaral de trompo) y fijado en la extremidad de una vara de 3 m. de largo. Se usa para pescar pavón a fines de agosto, se mueve por encima del agua. A veces caen caribes y guabinas.
Nasa: Tubo largo (puede tener hasta 2 m. de largo). que se mete a la salida de los caños. Los peces no pueden regresar una vez entrado. Hay de 2 ó 3 diversas formas.
Cacures: comunes en el Rio Negro. No en el Orinoco.
Espiñel: Conjunto de guarales amarrados a uno principal que es una cuerda fuerte. Se registran los guarales pasando por el río dos o tres veces cada noche.
Rendalito
Juambé: Se usa para asegurar la boya del espiñel. La piedra que sirve para impedir que el agua se lleve la boya. Se envuelve de mamure que en determinado punto tiene como una argolla a la cual se amarra el juambé. La otra extremidad del bejuco está amarrada a un palo de boya que tiene una especie de garganta. El espiñel no se asegura directamente al palo de boya, sino al juambé, a unos dos metros de profundidad. Las dos cabezas del espiñel se ocultan en el agua. En vez de usar juambé se puede usar también “volador”. El espiñel se oculta en el agua para que cualquier extraño no pueda registrarlo. Por las sacudidas que da el pescado, se conoce si tiene pegado valentón u otras piezas mayores.
Dinamita.- Un medio de pesca es también la dinamita que se tira en forma de taco al agua una vez prendida la mecha. Se tira en pozos en donde hay mucho pescado. La explosión sacude el agua y la sacudida produce efectos letales en los pescados. Se rompen las espinas que como costillas protegen las partes delicadas del cuerpo y se notan también lesiones en las tripas. Los peces grandes y pequeños abollan en gran cantidad. (El Padre Bonvecchio én el Cataniapo sacó tres carretillas -12 marzo 1944) Hace abollar al momento muertos los pescados más cerca del lugar de la explosión, barriga al aire (unos 50). Los de más lejos abollan poco a poco y muchos están ocultos en el fondo del pozo. Machi los sacaba zambulléndose. Algunos parecen muertos y al agarrarlos se sacuden y se escapan. 4 mapires de pescado en un solo pozo, cerca del puente de Paria grande.
Para pescar caribe: se usa guaral envuelto en alambre, de otro modo el caribe con sus afiladísimos dientes lo rompe cada momento.
Barbasco: Hay tres clases de barbasco:
Uno se llama “montero”. Se extrae el veneno de la raíz, aunque parece que se da el veneno en otras partes de la mata.
Hay otro del cual se usa la fruta para envenenar los pescados, machacando con piedras las frutas y tirándola a los pozos de agua.
Hay por fin otro, del cual se usa la hoja (como la de la vainilla). Esta se muele y se mezcla con barro blanco. Las bolitas hechas se tiran al agua o bien se introducen en las cuevas en que se sabe que hay pescado. Al poco tiempo abollan. Se cierran a veces los cañitos y se echa barbasco. Esta última clase de mata en el Río Negro se cultiva. Son arbustos de 2 ó 3 m. de alto. El basbasco parece disminuir la electricidad en el temblador (todos a quien consulté afirmaron lo contrario). Parece incierto lo que afirma Codazzi de que el barbasco no afecta a los caimanes. Guajibos aseguraron que los terecay mueren con barbasco de raíz.


PLANTAS - NOMENCLATURA

Los indios de Río Negro hacen gomas para china de este modo: Cortan un bejuco llamado cupi que tiene una médula blanda. Fácilmente jalándola la sacan y la llenan de leche de caucho. Se expone a secar. De allí sacan después sin que se rompa, la goma que ellos deseaban.
Guambé o Juambé: Bejuco grueso del que se sirven los guajaribos para hacer sus puentes. Se usa para disminuir el dolor que produce la picada de raya. Raspan la corteza y la cocinan en agua, el líquido se pasa sobre la herida. Este bejuco también se usa para hacer canastas.
Este bejuco se usa como el mamure, después de seccionarlo en 3 ó 4 porciones. Hay que tenerlo en agua así como el mamure, antes del uso, para que no se quiebre, y después dura años. Reparado por la palma de los rayos del sol no se quiebra.
Yagrumo: El cogollo sirve para purificar dulces. Las hojas: de ellas se alimenta preferentemente la danta, y para tapar las trampas para animales. La corteza: proporciona fibras textiles.
Chupón: Mata cuya leche sirve para barnizar. Su fruta, a juicio de varios niños, tiene el sabor del azúcar, es decir, muy dulce. Abunda en el Casiquiare (Capiwara).
Mamure: Bejuco para amarrar los horcones y viguetas de las casas, guayares, tapas para frascos.
Tirite: Palmera cuya corteza se usa para hacer: mapires, sebucanes, manares, cestas, guapas, oropema, guayare (para cargar caucho, chicle y otras cosas).
Cocuiza: Se usa como jabón y también como barbasco. Produce espuma abundante como el jabón. Para usarlo como barbasco, se piulan las hojas y se echan en un saco que se sacude en la laguna, sale leche que es la que produce el efecto del barbasco.
Jigua: la fruta de esta mata es el alimento preferido de las ardillas, que roen la pepa para comerse la semilla. Esta fruta verde, pilada y expuesta al aire una noche, sirve de barbasco.
Temiche: Forrado de bejuco tejido puede servir como una gran teja. No deja pasar el agua y puede durar varios años. Amarrada varias de estas hojas, unas al lado de otras forman lo que los indios llaman carroza.
Barobaro: hojas de las que se sirven los indios para tapar los mapires de mañoco.
Yopo: Mata leguminosa, produce una vaina semejante a la coruba y unos frutos redondos y achatados que parecen lentes. De estos frutos se saca el yopo del cual se sirven los indios para aunar sus fuerzas en el trabajo, para olvidar las penas de la vida con visiones celestiales y los brujos para sus brujerías, para chupar con mayor efectividad los males que aquejan a sus creyentes. Sirve para emborracharse en las fiestas.
Cómo se prepara el yopo: (Felipe guajibo). Se despega la vaina de la mata y se le sacan a la vaina las semillas, se les quita la concha (que es como la del frijol). Si la semilla es muy seca y la concha está muy pegada, se la echa en agua un poco. El producto que queda se expone al sol 2 días. Al recogerlo lo que queda se machuca en un pilón. Se queman caracoles (el caparazón), y se muelen quedando un polvito blanco, y se revuelve el polvo obtenido con el yopo. Forman una tortica que se seca con candela. Colocado sobre una tablita redonda con un palo se reduce a polvo finísimo y suavecito. Este método se usa cuando se usa inmediatamente.
Si se quiere conservar se procede del siguiente modo: Se despega de la mata la vaina y se le quita la semilla. Se despoja la semilla de su conchita, se calienta al sol (como se dijo antes), se guarda en saquitos. Se busca después un bejuco especial, se cocina y el cuajo que resulta se mezcla con el yopo. Se seca la masa y se embojota en hoja de manaca, cuando se quiere usar, se forma una torta y se desmenuza del modo antes explicado.
Niopo del Río Negro: No es como el de los piaroas. No se saca de acacias, sino que se saca de la corteza de una mata que se llama niopo. Se raspa la corteza por dentro y despues eso se exprime y saca un jugo amarillo que se mezcla con bastante ceniza de papel o también tabarí, que es una mata cuya concha es tan delgada que sirve como papel de cigarrillos. La pasta se deja secar al sol y luego la reducen a polvo.
Cabbi: Bejuco, quitan la concha, la exprimen en una totuma y el jugo que se forma lo toman o lo echan con la cabeza para coger fuerza.
Cawímini: raíz semejante al lairén (se diferencia la mata por las hojas) la rallan y la echan en una totuma con agua y toman el contenido.
Pijiguao: Se da muy grueso, como una naranja. La mata es una palmera muy linda, que puede tener en su mayor crecimiento y en terreno favorable casi 1 m. de diámetro. Carga 5 ó 6 racimos con un centenar de frutos. De estos se sirven los indios para hacer su mañoco amarillo. Esta mata no existe sino en las selvas de Guayana (?), no hay ni manaca ni seje en el Amazonas (?). Los Piaroa traen una clase muy pequeña.
Moriche: El de Apure es distinto al de Amazonas. La mata por su aspecto es igual, pero la fruta es negra y comestible. Tiene espinas en las hojas. El moriche del Amazonas se da como comida a los cerdos.
Jubitas: palmeras que crecen en macollas de 2 m. de diámetro. Del fruto se saca un vino exquisito. El mismo fruto se usa como carnada en la pesca de cachama y morocoto.
Palma de Apure: Por su aspecto general se confunde con el moriche del cual se distingue por el fruto y por las espinas. El fruto madura negro y las hojas tienen espinas en el pecíolo.
Majagua: Además de la fibra resistente de que está constituida la corteza, presta un medio fácil al indio para prender fuego a falta de fósforos. Frotan entre sí dos pedazos secos de majagua. El que se tiene derecho tiene una ranura practicada en cuchillo y en la ranura un huequito y se roza rápidamente hasta que prenda fuego la majagua. A veces sacan fuego golpeando la pólvora.
Cedro: Es bastante común a la orilla del río en el Alto Orinoco más arriba de la Esmeralda. Más abajo no hay. A veces transporta el río grandes matas que se paran en los raudales. La aprovechan en el verano para sacar tablas, sacándola del agua en curiaras.
Yuco: Es una mata que proporciona pega para agarrar pájaros pequeños. Por el calor del sol se ablanda y se pone más pegajosa. Se saca de la leche del yuco. Se hace de ella una pelota que después se dilata jalándola como una melcocha y se enrolla sobre un palo. Este palo se amarra a la copa de alguna mata a la cual van a comer los pájaros que se desean agarrar. El calor no echa a perder la pega, sino que derritiéndose más y más, resulta mejor. El pájaro pierde primero el uso de las paticas y más tarde, sacudiéndose la alas para despegarse queda también imposibilitado de usar este medio, pues también estas quedan inmovilizadas.
Cina: mata que sirve para hacer sebucán, es una especie de moriche que crece en sabanetas acuosas (siempre húmedas) el fruto es más grande que el de moriche y se come.
Bambú con agua: El Hno. Francisco trabajando, tenía sed. Con un machete un muchacho cortó una especie de palmera con tantas secciones transversales como el bambú. Agua.
Catamajaca: Es una resina muy inflamable. Echada al fuego da un perfume agradable. Está formada de partes blancas transparentes y de partes con grumos de color oscuro de humo denso de carbón. Tiene siempre mezclados pedazos pequeños de corteza de la mata que se extrae.
Yuvía: En Brasil esa mata corpulenta se llama Castaña. En San Carlos hay una en la misión, florece en todas sus partes a un tiempo, no como el mango que florece por partes. Florece dos veces al año: mayo-junio y Septiembre-octubre. Cada fruta contiene unas 30 almendras aceitosas de buen gusto.
Pendare: Dos clases, uno de fruta pequeña y otro de fruta grande.
Onoto: (Bixa Orellana) Materia colorante que se saca de la pulpa de las semillas. Se echan esas en una tina llena de agua. Baten el agua durante una hora y dejan entonces que se deposite la fécula colorante que es de un rojo ladrillo muy intenso (Humboldt). Después de haber apartado el agua, se retira la fécula se la exprime con las manos y se amasa con grasa sacada de los huevos de tortuga y se forman tortas de un peso de 3 a 4 onzas, se mezcla también con grasa de caimán.
Los piaroas lo usan para pintarse. Se usa tambjén en los sancochos y guisados. En Río Negro se usa también para pintar trompos.
Chica: Trepa esta mata los árboles más altos y se adhiere a ella por zarcillos. Las flores bilabiadas tienen una pulgada de largo son de un color violeta y están dispuestas de dos en dos o de tres en tres. Sus hojas se ponen rojizas al disecarse y el fruto es un receptáculo lleno de semillas aladas. Es abundante cerca de Maipures. El pigmento se saca de las hojas maceradas con agua, se separa la materia colorante que es un polvo muy leve. Se recoge en panes de 8 ó 9 pulgadas por 2 ó 3 de grueso. La chica fue dada a conocer por Humboldt, antes era desconocida en Europa. Piaroas la conocen bien. Muy común entre los Guajibos, la llaman keráwiri. Se prepara como se dijo anteriormente. Para separarla del agua se pasa por un colador. En el Río Negro la usan para pintar guaral y chinchorro de cumare.
Caraña: “Teneimani” en Guajibo, es una sustancia hedionda muy pegajosa y blanca pero se presta para fijar bien el color de la chica en la cara. El color no se quita después, ni siquiera con agua. Los guajibos se pintan solo la cara.
Ají: Es artículo de mucha importancia entre los indios y para ellos es el mejor condimento. En los paseos asaltan las matas de ají que encuentran. Lo usan en todas las comidas. Hacer hervir el ají y lo mezclan con yare y después lo desmenuzan.
Capi: Es un bejuco cuya concha da un sabor picante, lo usan los brujos para emborracharse. Se masca la concha como una hora. El palo y también la concha, puestos en agua, toman un hermoso tinte azul (ensayé pero no resultó, será que la concha no era la de aquella mata). Uno me dijo que tal vez no es la concha sino el palo que puestos en agua da el tinte azul.

PLANTAS TEXTILES:

Cumare: es una palmera como el pijiguao. La fibra se saca del cogollo. Se hacen chinchorros que pueden durar varios años (5 ó 6)
Moriche: También se hacen chinchorros. Menos duradero.
Curagua: como la piña. Tiene la fruta más pequeña y la hoja sin espinas.
Cocuiza: para hacer cuerdas.
Chiquichique: para cuerdas.
Marima: camisas que usan los indios.
Algodón.
Majagua.

Marima: Cortan el tronco en dos lugares y golpean suavemente la concha despegándose así de la madera. Hay que tener cuidado, porque golpeándola duro, se rompe. La sacan entonces enterita del tronco halándola por la extremidad más gruesa. Se lava y se seca. En el Río Negro no se usa como vestido, sino que se usa como un paño que sostienen a los muchachitos detrás de la espalda de la madre. La usan también como cinchas para subir las matas de chicle y para llevar cargas pesadas, siendo muy resistente. Para coser marima no se usa hilo ordinario para ropa, sino guaral y aguja muy grande. Los camisones de marima que usan las mujeres guajibas de la sabana están cerrados por arriba con una cuerda que cierra la marima como una talega, jalando la cuerdecita. La marima no se lava, porque el lavado limíta el tiempo de duración. Si se moja varias veces ya no sirve. Los Guajibos del Vichada la usan también como cobija.
Temiche: Es una mata alta como la de moriche pero de hojas distintas y de un tamaño extraordinario, resistentes al agua. Sus nervaduras son delgadas de modo que las hojas verdes se pueden enrollar como cualquier paño sin que se echen a perder. Los usan los indios para techar sus curiaras después de revestirlas de bejuco y si se les evitan golpes tienen una gran resistencia al agua. El fruto lo esconde en una especie de cucurucho elástico hasta cierto punto y del grueso casi de una cabeza, de modo que se puede acomodar a ella. No es verdad que los indios usen de ella como una cachucha.
Çurame.- Raspan la concha hasta llegar al leño y la someten a presión para que segregue la pintura negra. Enseguida con un pañito embadurnan las taparas que enseguida se exponen al sol para que se adhiera bien la pintura. Echando agua ya esa no se desprende.

PLANTAS MEDICINALES:

Pano de mono: remedio contra picadas de culebra (infusión de la corteza, se toma.)
Serial: para el dolor de estómago, picadas de insectos y culebra.
Raíz de muela.
Argalla o argalba?: Las hojas de esta mata se muelen, se echan en agua y la toman. La usan los que van a la sarrapia, como contraveneno.
Coco de mono: Sirve para hacer crecer el pelo. Se saca del palo que se llama coco de mono, (parece que de estas hojas se sirven los araguatos para curarse). Se raspa la concha y se estruja y da una espuma jabonosa que hace crecer el pelo (Ignacio Alvarez). Se usa como jabón.
Móreto: la leche de esta mata es muy amarga y se usa como remedio para el dolor de muelas.
Uníbini: Raíz. se raspa la concha y sirve para curar ceguera.
Merey: leche del merey sirve para quitar el dolor de muelas.
Onoto: Los peciolos de las hojas se dejan en agua, al sereno, y sirve el líquido así formado para la ceguera.
Awímini: Produce frío. Se pasa por él las semillas.
Aceite de palo: Se barrena como sasafrás. La médula es la que da el aceite y se toma con huevo batido. Sirve de remedio para el catarro.
Curítiri: Se saca la leche de esta mata quitando la corteza. Aceite amarillo, espeso, pegajoso. Pasándolo por el cuerpo quita la sarna.
Para guitar el dolor de estómago: Los de Río Negro usan semilla de sarrapia, la cocinan y toman la infusión obtenida.
Tarantantán: Fruta amarilla. Se hierve en agua junto con sal. Esa bebida sirve para purgar, obteniéndose un efecto rápido.
Hemorragias: Para evitar las hemorragias o efecto de cortadas o heridas, se lava el órgano afectado con agua de platanillo. Se corta el platanillo no muy viejo, y con el jugo que sale por el corte de la mata se pasa por la herida. Se cura también pasando por la herida un bejuco llamado Piragua (Pirawa?). La mata de platanillo se usa también para la pesca. Da llama muy brillante y puede durar la llama más de una hora. Se usa como una antorcha. Se corta seca y se le quita la tripa o médula del interior, se raspa la concha y sirve para ese uso.
La picada de raya la curan con zazafrás. Queman concha molida y seca y el paciente mientras tanto tiene expuesta al humo la herida.
La manteca de caimán mezclada con un poco de yodo sirve para curar el catarro.
Pajeté: Es una hierba de hoja larga, lanceolada, bordes lisos, crecen en césped. Lo usan en los llanos y también aquí como febrífugo haciendo una infusión.

PUSANAS Y DAÑOS:

Pusanas: Matas que se usan para atraer pescados o pájaros y así cazarlos más fácilmente. Se ralla la raíz de unas de esas matas (la que se usa para los Pescados) y se mezcla el jugo obtenido con peramán derretido y se pega de la extremidad del guaral. Hay pusanas para bocachicos, para pavón, y para pajuí (remedio de la flecha). Varias de esas matas se cultivan y varias se tienen como secreto (tal vez con el fin de hacerse pagar el remedio). Para que el remedio del guaral y flecha tenga algun efecto en el pescador, tiene éste que abstenerse de ciertos alimentos. Pusana del venado, Manuel Escobar la conoce. Es una raíz que se toma rallada. Para que produzca el efecto hay que salir sin ser visto, en silencio, en ayunas. Cuando va no mata, aunque se le acerquen venados o cualquier otro animal. Ellos se llegan a él mansitos. Después de mucho andar, cuando regresa puede matar. Si mata en la ida no conseguirá nada.
Remedio de flecha y guaral: Se toma para ser (guinchi) en jalar el guaral o en flechar pescado, porque dicen que no pesca más si no da pescado esta vez, no conseguirá pescado más nunca.
Daño: es un polvo que produce la muerte. Los que lo usan los llaman dañeros, que son muy frecuentes entre la gente de Río Negro. No todos saben manipular este veneno y puede producir la muerte o graves enfermedades a los que se meten en tal oficio. El daño lo meten en las frutas, en el agua o lo pegan de las paredes de las casas. Basta cualquier contacto para producir sus efectos mortales o larguísimas e incurables enfermedades Los dañeros andan de noche y duermen de día. A los perros que los atacan dan fuertes cuerizas. A veces el daño tiene aspecto de polvo, otras veces aspecto de cabellos. Cuiche abandona su pueblo porque los dañeros mataron a su mamá. Unos afirman que los dañeros pueden transformarse en tonina, tigre o en otros animales. Los afectados por el daño padecen mareos y tienen hemorragias. Si se mata un dañero, otros compañeros lo vengan. Papá de Hilario huye de San Femando.
Dañeros: Silban en la noche, andan con gran rapidez por el bosque y por el río de modo que no se le puede dar alcance. Se pintan o se disfrazan para llevar a cabo las venganzas contra sus enemigos. Usan unos polvos especialmente en las comidas y en las puertas. Se pudre el cuerpo o la parte del cuerpo que tuvo contacto. No quieren entregar su secreto prefiriendo la muerte. Es muy peligroso elaborar el daño. ¿Se hace con el producto de varias matas? Llevan el veneno escondido en una bolsita debajo del sobaco. En San Carlos, un dañero colgado por los pies, no quiere confesar cómo se hace el daño, ni quiere entregarlo. Matada una mujer con el daño, el autor fue castigado con un año de cárcel. Los dañeros encargan a otro que aplique el veneno.

VINOS.

De Moriche - Yagua - Cucurito.
Procedimiento:(?) Se chamusca a los pies una mata joven, luego se corta como a unos 60 cm. de altura. Se ahueca en el medio. Se tapa con hojas para que no pueda pasar el agua de la lluvia. Al día siguiente se encuentra el vino (de 3 a 6 grados).
Vino de palma: Se saca del cucurito, yagua y moriche. Se corta la mata en cierto punto que los conocedores no quieren manifestar (¿será verdad?). Probablemente es el cogollo lo que se corta. Se cova el interior y se tapa el hueco. Al cabo de 2 ó 3 días se encuentra como 1 litro de vino. La mata sigue dando unas 3 ó 4 veces hasta que la mata se haya echado a perder.
Vino de palma: se saca también del corozo. Esta mata da más, pues tarda más en pudrirse el corazón. La mata no tiene que ser muy vieja porque entonces no tiene abundante leche. Son buenas las que no tienen más de 5 ó 6 m.
Vino de palmera se tumba la mata y cerca del cogollo se abre un agujero cuadrado, cuya tapa es la misma concha de la mata. (El P. Bonvecchio sacó vino del seje).
ACEITES

Manteca de coroba: se pisa la fruta, después se tuesta en una paila. Se pila, se echa en un caldero con un poquito de agua. Se deja que hierva y se saca la manteca que se mete en un galón. Sirve para comer y dicen que es mejor que la de cerdo.
Aceites: Los de Rio Negro sacan aceite además del seje, también del yurí y del guaco. Al yurí se quita la pulpa raspándoja con cuchillo, la pulpa así obtenida se cocina y se quita con una pluma el aceite. Con el Guaco se procede de igual modo. Estos aceites son amarillos, de un color más intenso que el de seje. El aceite de seje costaba en 1943, 20 Bs. los 18 litros. Los Piaroas y Guajibos no usan sino aceite de seje considerado por muchos como el mejor. Un maquiritare me alabó como el mejor el aceite de mavaco. Pero esta palmera no se encuentra al norte de la isla de Ratón.
De Mavaco: casi incoloro, al parecer de algunos, el mejor.
De Yagua: aceite rojizo.
De Cucurito.
De Guaro: Sacó aceite de esta mata el P. Bonvecchio. La mata crece muy alta.

MEDIOS DE ALUMBRADO

Querosén: importado de Brasil. Muy Costoso.
Zazafrás: da una especie de petróleo barrenándolo hasta el corazón. No todas las matas tienen. De las que más dan se puede sacar hasta dos latas. Tiene olor a azafrán. En el Vichada hay muchas matas. Se usa para lámparas y en medicina.
Caraña y Catamajaca son resinas que, recogidas en cortezas enrolladas forman una especie de hachón. Bien elaborado puede durar hasta seis horas.
Platanillo tendrá de 1 metro a 2 de largo. Los Piaroa los venden. Es común también en Río Negro.
Peramán: lo venden los indios en forma cilíndrica, consolidado entre una corteza de mata en forma cilíndrica. Las extremidades de la corteza son unidas con bejuco. Un bejuco doblado sirve como agarrador por donde se levanta el cilindro de peramán.
Catamajaca: Es una resina muy inflamable. Echada al fuego da un perfume agradable. Está formada de partes blancas transparentes y de partes con grumos de color oscuro de humo denso de carbón. Tiene siempre mezclados pedazos pequeños de corteza de la mata que se extrae.

TECNOLOGIA

Para construir chácaras para pólvora, fundas de machete o cuchillo se procede del siguiente modo:
1.- Se envuelve el objeto que se quiere con un trapo. Si no se tiene se hace un armazón de tablas.
2.- El objeto se quita de la tela y se le mete un palo que tiene la misma forma que el objeto sobre el que se puso el trapo.
3.- Se le echa alrededor (mientras se le da vuelta al armazón y al forro del trapo) leche de goma ahumándose la leche hasta que tenga el requerido espesor.
4.- Después de algún tiempo (1-2 días) se quita lo que estaba adentro del forro de tela y queda lo que se deseaba.. Hasta es posible de esta forma hacer impermeables.
Los indios de Río Negro hacen gomas para china de este modo: Cortan un bejuco llamado cupi que tiene una médula blanda. Fácilmente jalándola la sacan y la llenan de leche de caucho. Se expone a secar. De allí sacan después sin que se rompa, la goma que ellos deseaban.

JUEGOS.

Arcos: Los niños los preparan rápidamente en caso de necesidad. Con navaja cortan madera flexible para arco. Los arcos de mayor resistencia tienen la parte central casi recta y se doblan sólo en la punta que se va adelgazando rápidamente En la parte central rebajan la madera por el lado que queda hacia el arquero, de modo que, seccionado tiene la forma de media luna. Se usa arco de madera negra, durísima, el que usan los hombres para propia defensa y para cazar piezas de importancia.
La flecha: Son para los pescados o pajaritos; pedazos de macanilla con una extremidad en punta y una pequeña hendidura en la otra, en la cual se fija la cuerda. Se hace con penca de palma. Tiene ésta un lomo muy duro y resistente y es recta. Los pescados se pescan con puya sin pluma, pero para los pájaros se usa pluma. Los pedazos de pluma los amarran de modo que las extremidades se toquen, Estas plumas dan dirección a la flecha que va al blanco recta, mientras que de otro modo es muy difícil dar en el blanco, porque cualquier brisa la desvía, o cae para elevarse otra vez cayendo más lejos. Para el pescado usan un palo liviano, si no tienen verada, y después de abrirle una rajadura, le adaptan un hierro en forma de flecha que presenta a un lado un gancho. Esas flechas se fijan en el palo o verada con peramán y con cuerda a la cual se echa después peramán.
En los raudales donde la corriente es fuerte no se usa flecha suelta, sino que se amarra de un guaral para que no se la lleve el río.
Cerbatana: Los niños fabrican también cerbatanas con pecíolo de hoja de lechosa que está vacío por dentro. Usan flechas como las del arco pequeño. En una extremidad tiene punta y en la otra algodón que sirve para impedir que el aire tenga escape, sino que empuje la flecha al soplar por el tubo. Matan pequeños animales, ranas, lagartos y otros etc. (En San Carlos, murciélagos con cerbatana grande).
Trompos: Se usan en la Semana Santa. Al empezar la cuaresma, los niños del Asilo empiezan a fabricarlos. Es maravillosa la industria para proveerse de lo que necesitan: cuchillos, limas, guarales, clavos, machete etc.
Cuando el trompo tiene sacudidas dicen que el trompo está “tareto”. Los grandes venden los mejores a real o a medio a los externos, y con la ganancia compran caramelos. Los trompos que no logran la perfección requerida se regalan a los compañeros más pequeños. Preparan también colores para pintarlos. Se prefieren los que suenan, y por eso los construyen de guayabo o limón. Como en todo negocio, no faltan especuladores y usureros.
Boliche: Un día vieron un niño que se divertía; se lo hicieron prestar, y después de haber visto su composición, los más grandes hicieron todavía mejores de aquel que había servido de modelo.
Aeroplanos y barcos: Los niños usan para tales barcos el maguey (ramas de moriche o mejor hojas). Está formado el peciolo de una sustancia más blanda que el corcho, recubierta de una corteza dura sumamente delgada. De la corteza hacen las hélices a las cuales dan con los dedos la debida forma y con la parte interior del pecíolo, blandita, hacen la armazón del avión o del barco. Las distintas partes las empatan con pedacitos de sección de macanilla, palo que usan como clavos y que penetran en el maguey por simple presión.
Los barquitos de maguey son livianísimos y los meten también en pequeñas corrientes de agua o si no, le meten vela de papel y mientras el viento lo lleva ellos siguen nadando a su lado.
Metras: las tienen en gran aprecio y hacen gala de sus saquitos llenos cuando ganan muchas. Apartan las nuevas de las viejas y juegan primero con estas. Pero no siempre hay metras de vidrio, y entonces su ingenio y amor al juego, les hace inventar otras cosas semejantes a las metras, más o menos redondas como: fruticas de parapara, durísimas y semejantes a las metras pero muy livianas, de color negro; también fruta de carutillo de la cual se llenan los bolsillos cuando van a paseo y a veces con limoncitos, aunque no quepan bien entre los dedos, y cuando dan bastantes caramelos, hasta con caramelos y con tapitas de botellas de cola. Donde hay caucho preparan buenas pelotas de goma y buenas chinas para matar pájaros.

INSTRUMENTOS MUSICALES

Yapururu: Flauta con que los indios acompañan sus cantos. Consiste en un largo y grueso tubo de mave (2 pulg. de ancho y 75 cm. de largo). Una de las extremidades la tienen tapada con una membrana de cera. Cerca de esta extremidad tiene el agujero por donde se introduce el aire y la otra la tiene destapada. Hay 2 separadas en que se pitan 2 hombres…
Carrizo: Conjunto de piticos en forma de órgano. Se arrima el labio a una de las extremidades y tiene un agujero cerca de esa extremidad. Unidos con cuerda dan la impresión de las cañas de un Organo.
Pitos: Forman también pitos enrollando hojas de palma en espiral que queda como un tubo ancho de un lado y estrecho por el lado opuesto que sirve de embocadura. Esta parte se aplasta para que quede más ancha y poco alta. El sonido es casi siempre uniforme: depende de la fuerza con que se sople.
Guarura: Con la pepa del yuco se hacen guaruras abriendo tres agujeros y sacando las semillas. Para alcanzar mayor variedad de sonidos, empatan las pepas o guaruras. Con la pulpa del yuco los indios preparan una especie de yucuta.

ÇAUCHO – GOMA – BALATA - ÇHICLE

Son los dos productos que dan más trabajo y pan a la gente del Territorio junto con la sarrapia y el chiquichique. La cosecha del chicle tiene lugar en el invierno. El lugar más frecuentado es la hoya del Ventuari, Alto Orinoco, más arriba del Cunucunuma y el Casiquiare. Se saca también en el Sipapo (mamá de Reina). El chicle es una leche espesa y pegajosa que sale de la mata y merma poco al cocinarLa y da más rendimiento que el caucho, aunque el caucho se pague unos 50 Bs. más por quintal (46 Kg.). En un mes, un solo trabajador ducho en la materia puede sacar 6 quintales, mientras que de cauchos sólo saca dos en un mes (80x6 son 480 Bs. y 130x2 son 280 Bs.) En el primer año que se trabajó el caucho durante la guerra, pocos alcanzaron buena ganancia y en vista del bajo precio muchos se abstuvieron del trabajo de la goma. En este año (1943) se prometió pagarlo en 220 Bs. El jefe o empresario que tuviera unos 25 trabajadores cobraría unos 30 ó 40 Bs. más por quintal.
La zona dé extracción del caucho va desde San Fernando hasta el Siapa. Más arriba de la Esmeralda no hay porque el río no tiene rebalses y el rebalse es la forma de ambiente de esta mata que necesita muchísima humedad. No hay caucho ni en el Río Negro ni en el Atabapo. En el Ventuario tampoco parece haber caucho. Merma mucho al cocinarlo.
El chicle se saca de la mata en invierno, el caucho en verano, porque no sólo porque los terrenos anegados hacen imposible el trabajo, sino que también la leche que produce la mata quedaria muy aguada. De esto resulta que un hombre puede ganar su sustento si trabaja primero la sarrapia, luego el chicle y luego el caucho.

Cómo se saca el caucho. Las matas del caucho no están cerca una de otra, sino por acá y por allá, en el bosque. El trabajador, después de levantar su ranchería, tiene que abrir camino que le facilite el paso de una mata a otra. A veces 6 ó 7 km. A esta veredita lo llaman “estrada”. Preparada la estrada y el rancho, procede el cauchero al corte de las matas. Tiene que ser muy pequeño (de 2 a 3 mm.) de otro modo se dañan las matas y la leche queda reducida. El cauchero hace este trabajo con una cuchilla que sólo penetra hasta aquella profundidad. Abre diariamente dos surquitos transversales y oblicuos convergentes en un punto en donde se pega un pequeño recipiente que recoja la leche manada. Dicho recipiente se llama “petaca”, que no es sino un cucurucho formado con el vástago de manaca. La cantidad de leche es mínima. Para recoger unos 3 ó 4 galones diarios de leche hay que picar cerca de 400 matas. Si la mata se corta hondo, se muere. Al año la mata está lista para otro esquilmo. La zona de los cortes que pueden dar a una mata tiene unos 20 cm. de altura. Cuando el trabajador cortó todas las matas de su estrada regresa vaciando en galones o latas la leche de las petacas. O en una especie de saco encerado que se lleva al hombro.
Llegado el cauchero al rancho, va echando sobre un palo la leche en pequeñas cantidades y se va ahumando encima de una especie de chimenea bajo la cual está prendido el fuego. Seca la goma se va echando más y se vuelve a repetir lo de antes hasta que se tengan bolas que correspondan a un quintal (46 kg.).
Chicle. Se corta la mata de abajo para arriba en toda su extensión. Se corta en forma de V, pero entre los cachos de la V que pase por la arista de abajo se va trazando un gran surco de arriba para abajo. De una mata se pueden sacar de 2 a 4 litros de leche. Un buen trabajador puede llegar a cortar unos 6 palos. Se recoge en encerado y se lleva a cocinar (para que pierda el agua?) y luego se pega a un palo liso y enjabonado y se estira varias veces como una melcocha hasta que no presente burbujas de vapor de agua. Luego se guarda en caja de madera enjabonada para darle forma a la masa. Con chicle se empegostan todas las manos: para quitarlo hay que lavarse con kerosén.
Balatá.. Las matas de balatá tienen grande tamaño, de modo que es muy difícil subirlas. Para esto los trabajadores usan un aparato llamado aparejo, si no se dispone de esto se cortan las matas y abren canales de arriba para abajo formando anillos. Si la mata es accesible se hacen los cortes como para las matas de chicle. La leche se recoge en una especie de totuma que se llama “taturo”.
Caucho.- Las bolas de caucho se enrollan a un tomo que tiene por pies dos horquetas resistentes y grandes. En la extremidad del canalito se mete una pequeña lata que sirve para apartar la leche de la mata. Dos palitos fijados en la mata sostienen la petaca debajo del canalito.
La mata de caucho da en el primer año un producto muy exiguo, en los sucesivos da más. De unos 300 palos apenas se sacan unos 2 kg. de caucho el primer año. En un verano un hombre puede sacar hasta 15 quintales de caucho.
Muertes: Son numerosas entre los caucheros en este año 1943 (nada más que en 2 ó 3 meses). Pegó el sarampión y privados de remedios y de médicos (dos apenas, que no pueden estar en todas partes), en el estado constante de debilidad que se encuentran por escasez y por lo simple de la alimentación (casabe o mañoco, pescado y algun pote). La mamá de Reina, de Ramón Mirabal, 2 hermanos de Cuiche, Leopoldino... (de los conocidos). Al enfermarse en esas soledades es dificil salvarse. (Mamá de Sánchez).
Mañoco: Proviene casi todo del Vichada. Pocas familias preparan el que necesita para su consumo. Los Piaroas no traen casi mañoco. Tiene el mañoco del Vichada un color pardo negruzco y se parece a granos de arena un poco gruesos. Mañoco se fabrica también en el Guainía, mas es de color blanco y brillante como el esmalte, aunque hay de clase inferior como el del Vichada, pero por la distancia grandísima de Pto. Ayacucho no viene mañoco del Guainia y Río Negro. El mañoco del Río Negro y Guainía se vende más bien a Brasil y el pueblo más productor de este alimento es el de los curripacos que viven entre el Alto Guainía venezolano y colombiano. El mañoco se produce también en abundancia en el Guaviare, en donde viven indios Puinaves en su mayoría.
Los principales compradores de mañoco en Pto. Ayacucho son Maniglia y Omaña. Consumidores son los indios que viven en el pueblo y los habitantes de los dos Asilos. Los niños prefieren el mañoco al funche y al casabe. La gente del pueblo compra casabe que proviene de los pueblos que están entre Bolívar y Pto. Pez.
Mañoco con agua constituye la yucuta, el alimento más común de los indios.
En Pto. Ayacucho se vende el mañoco a Bs. 1 el Kg. (1943).
Para fabricar el mañoco no se usa sino yuca amarga, la cual contiene veneno. Al exprimir la yuca rallada en el sebucán, sale el yare que es el que contiene el veneno. Si este yare se hierve se usa después para hacer catara.
La yuca amarga asada no pierde el veneno. En la Urbana varios se envenenaron comiendo de esta yuca. El mañoco de yuca no rinde si no está mezclado con murujuy, que es lo que hace que la masa del mañoco se ponga esponjosa y se ablande con el agua. El murujuy se obtiene dejando la yuca brava ablandándose varios días en la corrente de agua, en especie de canoas formadas con hojas de palmas.
En el Río Negro se cultiva solamente yuca amarga, porque la dulce da una raíz muy pequeña.
Para fabricar el mañoco se usa budare de hierro en el cual bien caliente se echa la masa de yuca pasada por el sebucán y por el urupema y se remueve con un canalete rápidamente para que el mañoco no se queme.
Para el casabe no hace falta recipiente de bordes altos, de modo que se usan budares de barro.
Se echa la masa de yuca y se va extendiendo rápidamente con un rodillo, y con una especie de canalete de le da vuelta al casabe cuando por un lado está tostado. En budare de hierro el casabe sale más blanco y mejor preparado. Para preparar el mañoco se echa en el budare un poco, ya tostado se va echando más, cuando ya está casi lleno el budare, luego se vacía y se repite lo mismo.
El yare lo cocinan y lo juntan al ají formando catara.
La yuca se deja en el sebucán pocos minutos y pronto queda seca. Del yare que resulta se saca el almidón o se prepara el caraná haciendo hervir el yare unos 10 minutos. Cochinos que comieron yare empezaron a echar espuma por la boca y se murieron. El veneno no está en la concha sino en todo el jugo de la yuca. Hirviendo pocos minutos el yare, el veneno desaparece.
En el llano, en vez de sebucán usan sacos amarrados con cuerdas a dos palos. Se le da vuelta con un palo y el saco se va estrujando. En partes usan sebucanes comprados a los indios.
Sacado el yare del sebucan se deja asentar en un recipiente y se forma una masa compacta que se rompe con cuchara, este es el almidón de yuca, echado en el budare salpica mucho y da un mañoco blanco y más sabroso que llaman “tapioca”.
Mañoco de pijiguao: Tiene granos más pequeños que el de yuca y es de color amarillo intenso, muy harinoso y seco, atora con facilidad si no se mezcla con agua o si no se toma inmediatamente agua.Es muy alimenticio. Para prepararlo, primero se cocina como se hace con las papas, después se ralla y después se echa al budare poco caliente como se hace con el mañoco.

FIESTAS.

Fiesta del Judas: Se roba por las casas cuanto más se pueda y cuando se quema el Judas se expone todo lo desaparecido en la plaza. Cada uno busca lo suyo. Preparan la fiesta procurando con anticipación la comida que haga falta.

METODOS DE PRESION: POLICIA ESCOLAR.

Ribazón de muchachos: (11 enero 1944). En Puerto Ayacucho las multas hacen acudir los niños a la escuela. (24 externos para el Primer Grado). 20 niños en la cárcel. Santo remedio... Los policías recorren el pueblo en busca de renuentes. Los hijos se consideran sirvienticos en algunas cosas y se le da libertad a su antojo en otras. Si no aprecian la utilidad de la instrucción, apreciarán lo dañoso de la multa, pero de seguir así, muchos analfabetos desaparecerán.

DULCES

Jaujau: Casabe muy fino y sabroso. Para hacerlo se procede como para el casabe solo que en vez de yuca se usa almidón de yuca trocado en polvo. A veces se mezcla con yuca. La yuca se cierne con un manare finito encima del budare.
Naiboa: Se forma con dos capas de casabe entre las cuales queda incluido queso y dulce. (En el centro, en Valencia, llaman a esto Jaujau.)

PUEBLOS

Santa Rita.- Es un pueblo del Guainía a una distancia de unos 40 km. al norte del pueblo. Frente hay un caño de aguas blancas (del lado de Colombia), en donde durante un mes (mayo), al salir las aguas, hay una gran ribazón de bocachico y sólo de esta clase de pescados. Hay tal cantidad que ellos mismos se matan entre si.
Dejado el Guainía se remonta un caño de aguas blancas (como el Cataniapo de grande). A los tres Km. se encuentra un cañito de aguas negras. Allí es donde hay la gran ribazón. Tapan el caño. En el caño mismo hay tres caseríos en donde se estaciona la gente del Guainía. Los pescados los asan, los exponen luego a secar en la casa cuando regresan. Una semana de estar secándose quitan las espinas, los pilan y guardan el pescado en mapires. Se conserva así muchísimo tiempo y se preserva de la humedad.

RÍOS

Cataniapo: Tiene las aguas mucho más limpias que el Orinoco. Cuando los niños se bañan da la impresión que está muy fría, debido a que pasa por lugares muy sombreados. Este río tiene muchas curvas. El primer raudal está a unos 20 Km. del puente. En invierno tiene aspecto majestuoso y pasa por lugares amenos, bordeado de palmeras. El Cataniapo tiene un punto que se acerca mucho al Cuao, que cae después al Sipapo. El terreno que sirve de comunicación es llano, cubierto de hierbas y con una extensión de unos 10 km. por donde se pueden arrastrar las curiaras y pasar del Cataniapo al Sipapo.
Carinagua: Cañito que se echa en el Cataniapo y está al sureste de Pto. Ayacucho a una distancia de 6 km. En verano está casi seco, o seco, si el verano es fuerte, pero en invierno (agosto) llega a tener el agua casi 3 metros y medio.
El río cabecea: Así se dice cuando el río sube un día y baja otro y a veces sube y baja en un mismo día (desde fines de julio a mitad de agosto).
Río Siapa: Riquísimo en pescado. Por la mañana pescaban los dos hombres del P. Bonvecchio y a las 9 regresaban con las curiaras llenas de pescados, que después iban salando y guardando en barril, en latas y mapires, durante todo el día. Abundante es también la cacería, váquiros, chácharos dantas. Hay bosque de chiga donde abunda el mosquito, hasta se cree que es el criadero de ellos. 23 ó 24 morocotos en poco tiempo.

FUNES

Arévalo Cedeño: mató a Funes después de haberse fugado vencido en batalla de los Llanos, ocultándose entre dos montones de gamelote en el río sobre el que se dio la batalla en contra de las tropas de Gómez. Con unos 800 de sus combatientes y otros llaneros vino al Territorio. Funes improvisó soldados para hacer frente a la situación y los puso a cuidar la orilla del Cataniapo. Juan Maniglia, Bernabé y otros, escaparon del improvisado ejército y embarcados en una curiara llegaron en apenas 7 días a Ciudad Bolívar. Fue el viaje más rápido que se hizo hasta ahora, afirma Juan Maniglia.
Arévalo pasó con sus embarcaciones los raudales y en San Fernando dividió su gente. El grupo principal remontó el Orinoco en busca del Casiquiare; los otros, unos 50 hombres con Arévalo atacaron a San Fernando matando a Funes y a dos o tres de sus oficiales. Remontó el Atabapo, pasó al Pímichín y bajando presentaron batalla a Méndez, oficial de Funes (¿?) que quedó derrotado. En el cauce del Casiquiare hubo también otra batalla que ganó también Arévalo (¿?). La expedición enviada en ayuda de Funes trambucó. Arévalo bajó el Casiquiare, el Río Negro, escondió en un bosque las armas y con su gente entró en Brasil.
Muerte de Funes.. Arévalo llegó improvisamente a San Fernando con unos 20 hombres. Los soldados de Funes que estaban de parranda, encontraron la puerta cerrada y Funes mandó que no la abrieran quedando él sólo con 5 hombres en la defensiva. Desde una rendija un soldado de Funes mató a 5 ó 6 enemigos. Arévalo amenazó hacer saltar la casa a cañonazos si no se entregaba. Un capitán de Funes murió defendiendo una puerta. Un comerciante que hacía de baqueano aconsejó a Funes entregarse porque Arévalo no venía en son de enemigo. Al salir, paseó con Arévalo por todo el pueblo, cenó también con él, pero después fue acribillado a balazos. Arévalo alistó gente para su pequeño ejército y regresó para Guárico en donde salió derrotado. Méndez, oficial de Funes, (¿?) fue a pedir refuerzo a Caracas y con esto vino a atajar a Arévalo que después de otra derrota escapaba para Brasil adueñándose de todo el caucho y balatá. Méndez lo atajó en la boca del Casiquiare. Entonces atravesó Arévalo un bosque y embarcándose en balsas por un caño llegó a la frontera de Brasil.
(Es normal que sobre Funes se mezcle la historia y la leyenda y abunde en imprecisiones.)

INCENDIOS

¿Por qué se queman las sabanas?: Se queman sobre todo en verano grandes extensiones de sabana. En el día se ven hacia el oeste grandes columnas de humo y en la noche si hay nubes, el reflejo rojizo del fuego, parece un alborear. Los civilizados, al este del Orinoco, en su margen derecha queman también a veces los troncos que tienen tumbados en los nuevos conucos y a veces la sabana, para que sus ganados tengan hierba fresca que sale a los pocos días de haber quemado.
Y los indios ¿con qué fin lo hacen? Unos afirman que para abrirse paso en la sabana, mas la razón principal es sin duda la cacería. Prenden fuego a la sabana por tres lados, y por el otro que dejan libre esperan a los venados y otros animales que intentan escaparse de las llamas y los matan con sus lancetas, disparan muchos indios al mismo tiempo.
A veces la paja alta y cortante que oculta muchas serpientes, es un obstáculo y un peligro que ellos quitan con el fuego. La paja queda reducida a ceniza y las culebras se queman si no alcanzan a alejarse con mucha rapidez del lugar.
Consecuencia de estas quemazon es un cielo casi opaco y poca visibilidad que hasta impiden varias veces a los aviadores seguir su ruta ordinaria, y un sol rojizo, y lo que es más desagradable aumenta más el calor, y no sólo por un día, sino por varios hasta que la hierba crezca e impida que lleguen los rayos del sol directamente al suelo. Por eso el Gobierno tiene prohibido quemar la sabana cerca de la población. Los días de quema los reptiles buscan lugares más seguros y resguardados como son los techos de las casas, que pueden dar a la gente desagradables sorpresas.
Otra razón por la cual se quema la sabana es que a la sombra de la hierba muy alta se crían un ejército de mosquitos que molestan de día y se hacen insoportables de noche a los que llevan un miserable guayuco.

AVES.

Gavanes: emigran de Venezuela a Brasil y en sentido contrario. Los Curripacos se fijan donde duermen y sin ruido, los matan con sus cerbatanas, encandilándolos en la noche. Difícilmente se les escapan porque la cerbatana es un arma que no hace ruido y produce en los animales pequeños un efecto rápido. En San Carlos, tienen un método bastante curioso para cazar las bandadas de gavanes que duermen en la playa a veces, porque otras duermen en las ramas más bajas de la selva. Se embojotan en trapos blancos y dejan nada más descubiertos los ojos, y se arriman con la curiara sin el menor ruido. Bajados a tierra andan agachados dobladas las rodillas, para parecer más pequeños y agarrando un pájaro tras otro, le van quebrando la punta del ala. Al ruido de sus compañeros heridos se alejan más pronto, se paran para quedar también victimas de la codicia humana. Al fin, cuando creen que ya casi todos los gavanes están imposibilitados de volar, se quitan los trapos engañadores y recogen las víctimas imposibilitadas de volar. Al día siguiente los pobres gavanes alegrarán los almuerzos de los avispados indígenas.
De las aves zancudas se afirma que el chicuaco es el más sabroso.
Pájaros que pasan para Brasil: Cotúa, chicuaco, garzón, gaván, pasan para abajo y también para arriba. Las garzas vuelan de noche y los garzones de día. En Apure se les rompen las patas mientras se les encandila. Parece que no hay tanta abundancia de patos carreteros como lo que dice Humboldt. En verano es abundantísimo el pescado en el punto en que el Apure se une al Orinoco.
Gallineta: Afirman los indígenas del Río Negro que es el único pájaro que no se puede domesticar. Apresada vive apenas pocos días. Este pájaro vuela muy poco, como la gallina, anda muy rápido y se esconde entre la maleza cuando es perseguido.
Los Pájaros que dan buena carne son:
Rajadura: Pájaro que tiene una especie de copetico blanco.
Gallineta: Pájaro mojoso, grande como la gallina, vuela poco, de modo que no puede atravesar ríos anchos. Sin cola.
Ukira: Grande como la gallina, negro y de ojos grandes. Pelea con las gallinas.
El Pajuí, del mismo color que la úkira. Pico amarillo con una prominencia del mismo color.
Caravanes: Ponen sus huevos cerca del agua, en tierra. Tienen uña en las alas, con las que se defienden. Es bravo y ataca a picotazos al que quiera apoderarse de su cría o los huevos que están en el nido. Copetico hacia atrás, alas jabadas.
Especies de Pájaros:
En el Territorio se encontraron 1.300 clases distintas de pájaros (1943). San Fernando de Atabapo, Cataniapo, Ventuari y Siapa, son los lugares que se visitaron con el objeto de conocer las aves que existen en el Territorio.
Pájaro “siete colores”: (Tanagra septicolor). Lleva la misma cantidad de colores en todo el cuerpo. Se distinguen por la belleza de la cabeza que parece un bordado de seda. Los colores son vivos y brillantes. Sí se agarra pichoncita se puede criar. En la familia de Rosendo, uno de los niños del Asilo, tenían una, pichoncita le daban taras, ya grande la soltaban, iba por el monte a buscar comida y regresaba para descansar. Comía una fruta que en Río Negro llaman “niña” que crece en la sabana en forma de pepita roja. La comió un perro. (Codazzí dice que no se puede domesticar).

MONOS:

1.- Marimonda: es el más grande y peligroso, puede desgajar ramas que tira contra sus perseguidores. Le vieron a veces devolver las flechas a sus enemigos después de habérselas arrancado. Herido se extrae las balas rascándose apresuradamente la herida.
2.- Araguato: grita lastimosamente si herido y busca inmediatamente una mata determinada de la que desgaja unas hojas y después de haberlas molido en las manos se tapa con ellas las heridas. Nada bien, forma coros, con su tripa se hace cuerda de violín. Asado pela los dientes.
3.- Machín: cara azul, pelo gris, órbitas y frente blancos.
4.- Viudita: Forma coros y es uno de los más bonitos monos, muy ágil, pelo negro, baja al suelo cuando los perros le ladran.
5.- Caparro: cara triste, negra y pelada.
6.- Capuchino: Es un mono de los más bonitos. Tiene barba los cabellos bien peinados, están divididos por el medio de la larga, cabeza.
7.- Mono blanco.
8.- Tití.
9.- Cojuí: (obiubi) Tiene su morada en los huecos de los palos. Cuando pasa alguien asoman numerosas caras de estos monos para contemplar y luego se esconden.
10.- Cara rayada: (opipi).

CULEBRAS DE AGUA

Alcanzan a romper las conchas de los chipiros. Rota la concha, se los traga. Son abundantes en el Pasimoni, cuya transparencia permite verlas en el cauce del río.
Culebra de agua: Estaba un niño componiendo un mono para la comida, cuando una culebra de agua improvisamente se le tiró para enrollarlo por el pecho y matarlo, con tiempo se retiró del animal que agarró con sus dientes una palangana a la que quitó pedazos de esmalte en donde afincó los dientes.
Culebra de agua.- 3 de julio de 1943, a unos 3 km. de Puerto Ayacucho una culebra de agua de unos 7 u 8 m. de largo y de unos 80 cm. de circunferencia atacó el gallinero del capitán José Gómez, guajibo, en la noche. El ruido de las gallinas puso en alarma el capitán que disparó contra el peligroso reptil una lanceta que penetró en las carnes del reptil. Este, de un mordisco reventé la verada de 1,5 m. Los indios atacaron con hachas y cortaron la culebra.
Las culebras de agua no se encuentran en todo el Orinoco, sino en los rebalses en donde encuentra más fácilmente a sus víctimas. También son numerosas en caños secundarios. Frecuentes en el Manapiare. Una culebra de agua se enroscó en una curiara, la gente se tiró al agua, y después mientras el forzudo animal hacía esfuerzos por estripar la curiara, uno de los hombres cortó la culebra.
Un hombre atacado por por uno de estos animales se salvó arrimándose a una mata muy corpulenta.
Culebra de agua.- Pita como una danta, de modo que ésta es la víctima más común del terrible reptil. La culebra clava sus dientes en las carnes del paquidermo que hace esfuerzos para zafarse mientras la culebra se adelgaza. Si la culebra no es bastante grande la danta la rompe. No pudiendo la danta adelantarse, se para cansada o se devuelve, entonces es cuando el monstruo la enrolla y la mata. Viven en mayor abundancia en donde hay palo de boya, del cual tienen los colores, cosa esta que los defiende porque es más difícil que la vean los adversarios y porque más fácilmente encuentran víctimas confundiéndose con los palos.

TIGRES

Abundantes en la Urbana. Becerra con el tigre encaramado colmillos clavados; lomo arañado. Un hombre de viaje se le enfrenta a dos o tres tigres, mata a uno y los otros huyen. De regreso ve que el compañero yacía medio comido. Mata también a éste, reúne el ganado pero el ganado no quiere pasar por una pequeña quebrada. Quiere el hombre saber la causa y el caballo se para delante de un enorme tigre que golpea rápidamente el cuerpo con la cola y tiene ademanes de asustar. Una bala disparada a sangre fría da cuenta de él. Caballo desaparecido. Zamuros. Hombre baja de su caballo y se acerca sin armas. El tigre da un tremendo salto parta tener su segunda víctima. El hombre apenas alcanza a ponerse a salvo.
Tigres en el cementerio: En 1937 se inauguró el cementerio de Puerto Ayacucho. Durante algún tiempo los tigres buscaron desenterrar los muertos. Tuvieron que poner piedras grandes encima de la tierra blanda, para que el tigre buscara comida en otra parte.
Tigre: ¿De qué se alimenta el tigre? De animales del monte, dantas, váquiros y también de pájaros que coge de noche cuando están dormidos, trepando ágilmente las matas y sin el menor ruido, y en verano va al río, en donde saca de un manotazo su víctima y su comida. Les gustan mucho no sólo las tortugas, sino los huevos.
Tigre: afirma alguno que silba, como también la danta, el venado. Trepa las matas gruesas y algo inclinadas, de modo que no puede subir todo tronco. Durante el día va adonde los pájaros encuentran bastante comida, y mientras los pájaros andan picoteando, él les brinca encima desde la mata y se apodera de ellos. En la noche busca la comida caminando por la selva y atacando lapas, chiguires, picures, dantas y también váquiros, pero con mucho cuidado a estos últimos porque los hay muy bravos. Difícilmente caza a los pájaros de noche, porque éstos duermen en las ramas más delgadas, que no pueden aguantar el peso de un tigre. Cuando ataca, parece que hace ademanes con todo el cuerpo para infundir pánico a quien ataca.
Tigre: Clases de tigres:
Mariposo: con grandes manchas en la piel.
Pinta menudita: manchas pequeñas.
Chucuto: de cola corta, parece el más atrevido y feroz.
Los Piaroas acorralan al jaguar por medio de sus perros, se sube a las matas y lo flechan con cerbatana. Dicen que les sale agua negra por la boca y nariz.
Tigres: en el Río Negro van por bandadas cuando empieza a quedar descubierta la playa en el verano. Van en busca de tortugas. Se desaparecen después al entrar el invierno. Los tigres atacan acosados por el hambre. Perseguido en el agua, el tigre se para sacando del agua la mitad de su cuerpo y amenaza furioso. En el agua da grandes brincos como si estuviera en tierra y brinca desde el agua al barranco.

MANATI

Vive en remanso. Se encuentra en las cercanías de Puerto Ayacucho y hasta los raudales de Atures. Más arriba de ellos no se encuentra. Puede superar los otros raudales, mas no vive en zonas de aguas agitadas. Arriba de Atures difícilmente encontraría la bora que es el alimento propio de este animal.
Manatí. Van por bandadas y tienen el oído finísimo aunque las orejas sean pequeñísimas. Basta echar al agua un salivazo para que este animal se zambulla y desaparezca de la vista del pescador. Pesa de 250 a 400 kg.
Manatí. Cola horizontal. Pesca peligrosa porque una vez heridos con arpón huyen a toda velocidad arrastrando consigo la embarcación de sus cazadores, llenándose esta de agua y trambucándose con facilidad. A veces en su huída se mete en medio de las matas y arbustos destinado a perder barca y tripulantes. El guaral del arpón se tiene con la mano y no se amarra nunca a la curiara. El pescador, si está solo al arponearlo, da un pitazo para que otros vengan en su ayuda.
Manatí: Vaca de río. Mamífero. Lleva a sus hijitos debajo de las aletas. Come hierbas (bora), tiene cola ancha. Tiene comederos fijos. Se conoce su presencia por los comederos (hierba comida).
Los piaroas no lo comen. Sale en un punto del rio tres veces seguidas. El pescador se le arrima sin el menor ruido y le encaja el arpón, le suelta guaral como para los grandes pescados. Tiene carne sabrosa y abundante.

TEMBLADOR

Temblador: Puede tener unos dos metros de largo. El cuerpo es cilindriforme con una especie de prominencia rosada en la parte de abajo llena de una grasa especial. El color es negro y tiene el aspecto de una anguila. Vive en lodazales, en los caños que tienen muchos troncos y que por la sombra del bosque son oscuros. Tiembla con tanta fuerza que puede dejar a un hombre sin sentido con peligro de ahogarse.
Con sus descargas mata a los pescados que llega a tocar. Los pescados muertos, al tocar el temblador la parte inferior de la curiara, se sacuden. Los tembladores pequeños sirven de diversión: se agarran los hombres de la mano en hilera y el último es el que siente más la corriente. El temblador puede dar siete descargas, la última es la más fuerte. La sacudida es más fuerte tocando las orejitas coloradas que tiene al lado de la cabeza. Debajo del cuerpo tiene una especie de depósito de grasa especial fibrosa que los indios llaman el “cambur” que probablemente es el condensador de la electricidad, la piel que lo rodea tiene una pinta rosada.
Parece que hay, por lo menos, de dos clases. Una de éstas se llama “guagua” y tiene el pescuezo morado (parece que también la boca). Abundan los tembladores en los caños del Casiquiare. Parecen ser más abundantes en los ríos de aguas negras. Es peligroso en los cacures. Se conoce su presencia con un palo llamado “tentador”. El temblador suena en el agua cuando contiene barbasco, respira fuera del agua de modo que aguanta mucho tiempo antes de morir. Hay hombres que aguantan la sacudida del temblador.
Temblador: Los indios agarran los tembladores y les cortan las orejitas que tuestan. Luego con alfiler escriben un letrero en el brazo y pasan la carne tostada. Dicen que con esto adquieren fuerza. Los tembladores son vivíparos. Se crían debajo de las piedras. Cuando son pequeños, parecen por su tamaño a una lombriz.
Se me aseguró que los que mascan tabaco son mucho menos sensibles que los demás hombres a las descargas del temblador. Afirma haber visto a un mascador de tabaco machetear a izquierda y derecha los tembladores de una laguna. (Humboldt no da crédito).
Se hunden en el limo como serpientes. Después de la temblada duele la rodilla y los tendones durante varias horas, hay debilidad de los músculos hasta el día siguiente, dolores en las articulaciones y malestar general.
Los gimnotos no son baterías y aparatos electromotores cuya descarga se recibe cada vez que se les toca. La descarga depende de la voluntad (Humboldt). Pega en cierta parte del cuerpo y no en otra.

BABOS, CAIMANES Y OTROS REPTILES

Babo: Hay dos clases. Uno blanco puede llegar a tener el tamaño de un caimán. Otro negro, es más pequeño. Se ven en grandes cantidades en el Casiquiare. En la noche sus ojos dan una luz verde o rojiza.
Caimanes: parece que tienen por límite en el Río Orinoco la desembocadura del río Cunucunuma. Pasan los raudales por tierra. Cerca de Puerto Ayacucho en marzo de 1943 se vieron 17 uno al lado de otro en una misma playa.
Caimán: Caimanes cebados. Chorro de la Culebra. Lancha con unas 40 personas, se trambucaron en el chorro. Cerca de la orilla los caimanes se los comieron a toditos. El pie de piel de caimán se vendía a 3 reales antiguamente. Ahora la piel del caimán se vende en 2 Bs. En el Meta a 1 Bs. Los ríos más abundantes en caimanes son el Arauca y el Meta, que tienen aguas muy sucias.
Babo.- El Hno. Francisco mató a poca distancia de la orilla un babo. Le aconsejan que quite la piel que sirve para el asiento de una silla. Sacan el babo a la orilla. El babo no opuso ninguna resistencia a sus cazadores. Agarran de las patas al anfibio para cortar primero las partes blandas cada uno con su cuchillo. Mas he aquí que al meterie el cuchillo tiene una fuerte sacudida y arrastra consigo a los tres desolladores que de balde oponen dura resistencia.
Cangasapo.- Es un lagarto de grandes dimensiones y patas muy largas que vive en las matas y palos que bordean los caños en donde nadan muy bien. Parece que son inocuos.(4 enero 1943) los niños los agarraron vivos después de flechados. La cabeza la tienen muy corta y algo parecida a la iguana.
Cangasapo.- Tiene las formas de un lagarto es verde en los costados. Da brincos desde la piedra o pared en que se encuentra sobre el hombre a quien muerde. Amenazado ensancha una especie de buche como para infundir miedo. Comunmente dicen que que su mordedura no solo es peligrosa sino mortal. Se encuentra debajo de las piedras, sobre todo en invierno y emite un grito particular. Tiene más o menos el aspecto del mato.
Iguanas.- Son numerosas a orillas del Orinoco, en donde cavan su cueva en la arena finita de la orilla. A veces se esconden en troncos de matas tumbadas. En tiempo de peligro, se tumban de las matas y corren al agua en la que se zambullen nadando con gran rapidez. Pero no deja de ser algunas veces victima de los pescados, especialmente de los caribes.

DANTA.

Danta: Tiene su camino estrecho que lleva al lambedero y diariamente pasa por el mismo lugar. Se prepara trampa con escopeta que dispara contra el animal cuando está pasando en la noche, choca contra un pequeño guaral tendido en su camino, sobre todo en los morichales. A veces los coquitos cayéndose hacen disparar el fusil.
Otra trampa es un hoyo grande cónico en que la danta se cae de cabeza. Las dantas muy gordas parecen tener poco pelo. Las dantas son muy golosas de piña. En las siembras de piña todas las echa a perder. Le gusta también el yagrumo. En el río van caminando en el fondo hasta cierta profundidad, al pasar ese limite van a flote, momento que aprovechan los pescadores para matarlo. Matado, hay que sacarlo de una vez, si no se hunde y la corriente se lo lleva lejos. (Payema Olivo).
Danta: Come fruta de moriche, por esto es frecuente encontrarla en morichales en donde las cazan los indios sabaneros, generalmente. Comen fruta de yagua, hoja de yagrumo, de batata.
Dantas: También las dantas se pueden matar con curare, pero una vez heridas huyen por bastante tiempo. Mueren a unos 2 ó 3 km. lejos del lugar en que las hirieron. Por el inconveniente de tener que buscar sus víctimas, los indios prefieren las armas de fuego al curare.
Lambederos: Las dantas comen el barro que está a orilla de los ríos y abre así unos grandes hoyos en la tierra en los cuales el danto queda casi escondido. En el Ventuari es frecuente encontrar tales hoyos y varios dantos metidos en ellos. Será que buscan sales de su agrado y que se encuentran en el limo.

VAQUIROS

Váquiros: No se cansa al pasar por la sabana si lo hace de tarde, en la mañana o en la noche. Pero si lo sorprende en ella el sol ecuatorial, echa espuma por la nariz y por la boca. Una manada de váquíros en esta condición se puede matar íntegra. Si no hay sol, van por la sabana como por el bosque.
Váquiro: Hay una clase muy brava que se distingue por el maxilar blanco. Los ordinarios no atacan al hombre, mientras que los de la quijada blanca, lo busca y se enfrenta a él. El jefe lo llaman el perro váquiro. Van en hileras y son muy hediondos.
Váquiros: Son como cochinos de regular tamaño. Castañetean los dientes y hacen retumbar el suelo cuando van en bandada. Tienen su padrote a quien siguen. En caso de peligro, el padrote, que es más pequeño y de color más rojizo, se queda en medio de la manada. Es peligroso pararse en el camino de los váquiros porque arremeten con sus dientes, si no se ponen a salvo en alguna mata. Es peligroso atacarlos con palo o machete, a menos que esté montado en una mata a más de un metro de altura, a donde ellos no puedan llegar. Son muy destructores de los conucos y los indios se compensan de alguna manera con su carne que es casi como la del marrano. El tigre ataca la manada por detrás, así no corre peligro. Dicen que al matar al padrote se puede acabar con toda la manada, porque los otros rodean al jefe muerto. Pasan los ríos nadando, el jefe se para un momento y enseguida se tira al agua con toda la manada. En la sabana se cansan rápido. Cuando están atravesando un río es fácil matarlos desde la curiara. Los indios los esperan y los matan con machetes. Muertos no se hunden, aboyan, de modo que es fácil agarrarlos.
En la selva una manada que está formada a veces por 200 ó 300 váquiros, se divide en varias compañías que siguen caminos paralelos, separados unos de otros, precedida cada una de su padrote o jefe. Al matar un padrote, los miembros sobrevivientes, buscan otra compañía con jefe para enrolarse. Si no la encuentran dan vueltas corriendo sobre una partecita del bosque, sin alejarse mucho del jefe caído, de modo que los indios con facilidad dan muerte con sus lancetas.
Indios afirman que en Vichada los váquiros no son tan bravos como los del Orinoco y que por el cuello se distinguen los bravos de los otros. El conuco de Marchena atacado por los váquiros (27 junio 1943). En dos días lo levantaron todo.
Los chácharos.- Son lo mismo que los váquiros, pero son de piernas más altas pero menos corpulentos. Los hábitos son iguales.
Un jefe guajibo, llamado Gaviní, atacó a los váquiros con lanza, los váquiros le rodearon y quedó medio muerto reportando gravísimas heridas.
Un tigre se tiró sobre un váquiro y enseguida los váquiros corrieron en su ayuda y el tigre se encaramó en un tronco seco que no resistió su peso y cayó sobre los váquiros que en un momento lo despedazaron.
Váquiros.- (6 diciembre 1943) Entraron por centenares en nuestra Granja ocupando agrupados casi 2 Ha. de terreno. Los hortelanos mataron 8 y unos 5 ó 6 otros más. Pasaban en grupos de 50 ó 60 que, con machetes primero y con hacha después, les propinaban duros golpes que no siempre daban en el blanco, pues aunque los váquiros iban en hilera, viendo el peligro esquivaban con carrera más rápida los golpes. Los machetes no dieron mucho resultado en el lomo de estos animales porque tienen una valiosa protección en los largos y gruesos pelos semejantes al chiquichique. Ni el hacha dándole no por el corte sino por la parte de la cabeza producía efecto rápido. Todos del mismo color y del mismo tamaño, menos unos pequeñitos daban una impresión única (Hno. Francisco). Estaban todos apiñados en una superficie de 2 ó 3 Has. y cuando empezaron a alejarse desfilaron durante 2 horas delante de los hortelanos que afirman haber herido unos 50.
Váquiros: En el Río Negro, pocas veces se ven cruzando el río, pero abundan en la selva.

VENADO

El venado: Lo cazan los indios en la mañana temprano y en la tardecita. Tienen sus lambederos; encima de estos fabrican sus trojas los cazadores desde las cuales los matan con certeros disparos. El tigre come de esa tierra en los lambederos
Venados: Tres clases:
- Venado locho: color oscuro, de poco tamaño, tiene cachos como una cabra, rabo cortísimo, unos afirman que tiene pintas blancas. No oye bien, por lo que se le puede acercar con facilidad.
- Venado montero : de color más subido que el de la sabana, marrón intenso.
- Venado de sabana: más pequeño que el de monte, color más claro, sin pintas.
Los venados tienen como amigo una especie de gavilán que lo avisa de la presencia del enemigo con su grito. Cuando lo oye, inmediatamente emprende carrera marchándose a otra parte.
Venado: (Ramón Alvarez). Venado hembra en la sabana. Cuando los vio, se fugó y fue adonde un mogote de hierba alta y salió con ella un cervatillo que los dos cazadores pudieron alcanzar. Lo domesticaron, iba después a la sabana a comer. Le colgaron una cinta roja. Cuando querían cazar venado, iban a la sabana y pitaban. Y venía el amansadito, acompañado de otros mañosos (salvajes). Los cazadores tiraban a los mañosos matándolos. A veces venían hasta la casa acompañando al venado domesticado. Pero al ver personas huían.

PERRO DE AGUA

Es el grande; el pequeño se llama en Río Negro “bacúyari” y abundan en el Casiquiare. Se meten en los cacures que abren con las patas anteriores y se comen todos los pescados, así como entran, también salen después de haber saciado su apetito (Conde Filomeno). Parece que el bacúyari es un perro de agua mucho más pequeño, puede alcanzar con rabo y todo unos 50 cm. un poco más grande que un tití. El bacúyari perseguido por el perro de agua, se aplana, de modo que difícilmente es visto por el perro de agua. Las manadas de bacúyari se defienden bien del perro de agua.
El perro de agua duerme en cuevas que están a las orillas del río, pueden salir a tierra y son lo suficientemente veloces, pero su elemento natural es el agua, de la cual sacan su alimento. Nadan rápidamente con la cola que es aplastada verticalmente y muy ancha, sirviéndose de ella como un remo. Las patas anteriores, cuando nadan no las usan, sino que las tienen pegadas al cuerpo. No duermen todo el día sino en las horas de más sol y calor, pescan en la mañana y en la tarde. Cuando comen pescado dejan la cabeza. Se ponen bravos si se imita su grito, entonces se acercan y atacan.
Perros de agua: Agarran pescados también grandes y después de comer una parte van llevando la otra delante de sí mientras nadan.

QUELONIOS

Huevos de tortuga y terecay: La tortuga depone sus huevos en los meses de febrero y marzo. No sucede esto en cualquier playa del Orinoco sino en playas de arena finita y blanca. Las playas más famosas por sus tortugas son las de la Urbana y Pararuma, las cuales no distan muchos kilómetros una de otra. La extensión de esas playas es muy grande, llegando la de Pararuma a casi mil Has. de extensión. En el Alto Orinoco, Vichada, Casiquiare y Guainía abundan unas tortugas más pequeñas que se llaman terecay, que tienen iguales costumbres. Salen las tortugas por centenares ya entrada la noche y depositan los huevos en la arena tapándolos con sus patas. Durante esta función, dice la gente que se emborrachan y es el tiempo mejor para cazarlas, porque sin mucho apuro pueden escoger las mejores, porque no se escapan. En este período quedan cerradas las playas de la Urbana y Pararuma bajo una vigilancia especial. Depositan en una playa un centenar de huevos y al amanecer ya están en el agua.
Los habitantes de estas comarcas recogen los huevos por curiaras porque son un buen alimento y porque dan una manteca muy buena para freír. De este producto se envía una parte para Ciudad Bolívar. Los huevos son redondos, la concha blanda y contienen una sustancia amarilla o yema, amarilla y harinosa, cuando cocido, más áspera sobre la lengua que la del huevo de gallina, tiene aspectos de granitos y el sabor es distinto. Alrededor se forma cierta cantidad de agua que se parece al caldo de gallina pero es amarillenta. Los tigres son golosos de estos huevos.
Cómo se saca la manteca: En un tanque se echan los huevos una vez estripados con la mano, la concha se bota, y se baten como huevos de gallina para hacer una masa aguada, uniforme.
Se expone luego esa masa al sol y la manteca va flotando, se aparta la manteca como se aparta la nata de la leche y se cocina para tenerla más pura. Sirve para freir y sustituye a la manteca de cochino.
Caza de tortugas en el río. Estos animales tienen como elemento esencial el agua en que constantemente viven. Tienen gran agilidad en el agua para nadar. Cuando salen a tierra nunca se alejan mucho del agua para tirarse apenas surge algun peligro, o hacen lo contrario cuando hay algun peligro en el agua. Se acostumbra apalear el agua en las lagunas dando fuertes golpes a flor de agua. Los terecay entonces salen a la playa en donde se pueden fácilmente matar. Pero en esto hay mucho peligro por los caimanes y culebras de agua. El alimento está constituido por hierbas que arrancan del cauce y pequeños pescados. Para pescar estos animales se usan anzuelos de una pulgada de largo y la carnada consiste en topocho medio maduro o también merey. La carnada la comen despacito, de modo que no hay que tener prisa para halar el guaral. También se hacen flotar varios anzuelos por medio de corchos, unido el guaralito de cada anzuelo a un guaral más fuerte que tiene en la mano el pescador en su curiara. Cuando algun corcho se hunde quiere decir que la presa está enganchada, sin más se hala el guaral y se saca. El ramal puede tener unos veinte anzuelitos y de una vez pueden sacarse varias tortugas.
Pararuma. Playa grande de 6 a 8 km. de largo y casi 2 km. de ancho, de arena blanca y finísima. En marzo sobre todo, se cubre de tortugas que salen del río a deponer sus huevos. Buscan engañar a sus enemigos cavando tres hoyos, en el último de los cuales esconde sus huevos y los tapa con una capa de arena de unos 60 cm. Las tortugas salen a depositar sus huevos a la 1 de la noche, en tales cantidades que la playa parece un empedrado y llegan a montar unas sobre otras. Se retiran al río al salir el sol y a las 9 la playa queda casi desierta.
Desde la 1 en adelante los trabajadores y los encargados (unas cien familias que viven casi todas en Caicara) voltean las tortugas, se calcula un millar cada noche, que se embarcan para los pueblos del llano a un precio de 5 ó 6 Bs. cada una. El oficio de voltear la tortuga se facilita por el hecho de que cuando depositan los huevos, quedan como borrachas. Aunque el período de mayor intensidad sea de mediados de marzo hasta mediados de abril, se trabaja en la playa de diciembre a fines de mayo. En mayo ya salen de la arena los tortuguillos.
La incubación dura 3 ó 4 semanas. Las tortuguillas que no van al agua, son víctimas de los zamuros.
Manteca de tortuga: Sirve para freír y como remedio contra las picadas de raya.
N.B. La tortuga muerta tiene movimientos y se sacuden las cuatro extremidades sobre todo. Da la sensación que está viva todavía. Don Gregorio no come carne ni de tortuga ni de temblador.
Cada tortuga deposita bastantes huevos; pasan a veces de cien y son redondos de concha blanda como los de caimán. Se buscan los huevos con un hierro puntiagudo, y se clava en la arena donde se sospecha que haya huevos; si los hay la punta sale mojada por agua que
contienen los huevos. Se sacan luego los huevos y en conchas de tortuga se llevan al rancho. Se abre la cáscara sobre una ponchera, luego se bate y hace hervir. La manteca sale a flote y con un cucharón se va quitando y se guarda en latas. Cada lata cuesta unos veinte (Bs. 20). Todos los empleados de la playa dependen de un representante del gobierno que cuida de la regularización de la industria de la tortuga. Cada empleado recibe diariamente tres tortugas y fácilmente consigue otras más para la familia. Al fin de mes recibe Bs. 20. Todo producto cae bajo la inspección del encargado del gobierno.
Más al sur de Pararuma hay un punto que se llama Playa Blanca adonde pueden todos conseguir tortugas. Dicen que de doce nidadas se puede sacar una lata de manteca. El huevo cocido es muy sabroso.
Forma de los huevos:
De Tortuga: redondos, concha blanda, amarillentos. De 80 a 120 huevos.
De Terecay: alargados concha más dura, puntas iguales. De 12 a 20 huevos.
De Chipiro: como los de terecay, pero más pequeños. De 12 a 20 huevos.
De Cabezón: tienen la forma de los de gallina. De 12 a 20 huevos.
El más sabroso es el de chipiro.
El chipiro pone sus huevos en las sabanas del Pasimoni y Yatúa donde abunda, y donde es con frecuencia víctima de las culebras de agua. Numerosos son también los cabezones que en Río Negro se pescan con cacure, pero le quitan las aletas al cacure y usan como carnada preferida la carne de temblador.
Enemigo de la tortuga, o al menos del terecay, son los caimanes que salen a la playa una vez agarrados; luego los tiran al aire para que les queden asegurados bien entre los dientes y rompen sus conchas. Otros enemigos son los tigres, que con sus manos van sacándolos un poco a la vez y comiéndoselos. En las playas de Tamatama se oyen el ruido que producen cuando comen los huevos, cerquita de la playa.
Las tortugas no pasan los raudales por agua sino por tierra, de 6 a 9 de la noche.
Enemigos de los huevos de tortuga: el tigre, el caricari y el picure. Una tortuga con su concha puede alcanzar de 30 a 35 Kg. Un cabezón a unos 9 ó l0 kg.Un terecay de 5 a 6 kg.
Terecay: El 2 de noviembre de 1943 asomaban sus cabecillas los terecay, da la impresión de ver la punta negra de un palo de escoba. De golpe dan una fuerte sacudida en el agua y se zambullen. Estaban en un remanso del rio. El día siguiente (3 de noviembre) los niños vieron asomar tortuga y terecay frente a los raudales. El 15 de noviembre el Hermano Francisco consiguió una en Loro.
Morrocoy: ¿Plaquetas? 13. Color amarillo en el medio. En el centro de las plaquetas superficie como esmerilada.
Plaquetas centrales: 2 separadas por un surco, exágono irregular con dos lados muy largos, en la misma línea 2 pentágonos.Tiene 1 cerca de la cabeza en forma de escudo 3 lados largos y 2 cortos etc. etc. Las Patas son cubiertas de escamas amarillas que tienden al rojo y otras más pequeñas negras. Estas escamas tienen el aspecto de uñas.
Galápago: Encontramos uno cerca del cementerio de Puerto Ayacucho (17 noviembre1943) pesó un kg. más o menos. Unos 30 cm. de largo. La pinta que prevalece es el mojoso. En los escudos o escamas tiene rayas negras a medio centímetro de distancia una de otra y estas rayas tienen la forma de un cuadrado, al cual falta el lado de arriba. Las escamas tienen forma de cuadriláteros con lados irregulares que presentan una punta hacia afuera en donde se juntan tres escamas. Por el lado de abajo la concha es blanca y tira al amarillo. El carapacho tiene 13 escamas y 24 la borda. La cabeza también es mojosa, pero de un marrón mucho más claro con pinticas negras. Tiene un surco de cierta profundidad entre los dos ojos. Presenta en toda la parte visible de la piel un color mucho más claro que el terecay.
Galápagos y terecay: Los galápagos se encuentran numerosos en las lagunas como también los terecay. Se conoce su presencia porque asoman en el agua su cabecita. En los pueblos que están a la orilla del Orinoco, acostumbran apalear las lagunas. Con varas, metidos en el agua hasta el pecho, dan fuertes golpes en la superficie de la laguna. Después de esto, los hombres se esconden y los galápagos y los terecay salen de la laguna en que tanto miedo pasaron, para pasar a otra laguna. Allí los esperan los cazadores con sacos para que ellos se metan. Es peligroso meterle las manos porque muerden duro. Los galápagos no viven en río, sino en lagunas. Estas no tienen que ser de excesiva profundidad, no más de metro y medio. Esta operación se hace en verano. Los terecay asoman su cabecita una vez planeada el agua para ver si hay gente.
Cabezón. Para averiguar si en una laguna hay cabezón los indios meten carnada de pescado ensartada en un palo que clavan en el cauce de una laguna. La carnada queda en el fondo del agua. Si ven los pescadores que el palo se mueve se zambullen buscando la tortuga. Van armados con un palo de boya con el cual tocan la superficie del caparazón y para asegurarse que no sea una raya. El cabezón está metido en medio de la hojarasca y debajo de los palos, inmóvil o a veces durmiendo. Lo agarran por el caparazón cerca del cuello y cerca de la cola y lo voltean llevándolo encima de la cabeza. Agarrándolo por otra parte hay peligro de arañazos. Al subir a la superficie se acerca la curiara y lo meten bajo una troja de poca altura o estriba tapándose con una piedra, para que no se puedan escapar. A veces forman una sarta amarrando de dos palos dos o tres o más cabezones por medio de bejucos.»
Hasta aquí la Miscelánea recogida por el P. Carlos Giacomuzzi.


Todos los amazonenses que aman a su tierra de verdad, no deberian pasar por alto estos conocimientos básicos y de una u otra manera transmitirlos a las generaciones jóvenes para que aún en el proceso urbano que les envuelve, sepan apreciar algo que es lo que lo identfica y lo amarra espiritualmente a su tierra y a su historia.



F I N

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